El lunes me levanté con un artículo muy interesante de David Olier en El Rincón de Cabal, en él nos comentaba el método del copo de nieve, que también puedes encontrar en este mismo blog.

En su artículo, David comentaba que con este método se puede llegar a escribir un buen relato a la semana, aunque, acto seguido se lamentaba, pues atraviesa uno de esos momentos de bloqueo tan difíciles. Desde aquí le mando todo mi ánimo, estas cosas pasan, forman parte de nuestro procesos, además, como bien señala él mismo, ser padre es un trabajo a jornada completa.

Gabriella Campbell, también aporta su grano de arena a este tema, en su blog puedes encontrar otro gran artículo (ella en su línea, como siempre) sobre cómo escribir un cuento cada semana. En su artículo también recoge las palabras de Ray Bradbury, aunque su técnica es algo distinta de la mía. Si queréis podéis echarle un ojo y de paso podéis trastear su blog que es una delicia.

Tirando del hilo recordé uno de los ejercicios que envío a mis suscriptores, en él desarrollé lo que me gusta llamar El Reto Bradbury. ¿En qué consiste? Ray Bradbury asegura que solía escribir un relato a la semana, y lo hacía porque pensaba que los escritores de ficción deberían escribir un relato a la semana, es imposible escribir 52 relatos malos seguidos, decía, entre todos esos seguro que podemos encontrar una joya.

Como escritor de ficción me encuentro en un estado de constante tensión tratando de mejorar. Últimamente estoy siguiente este método de “una historia a la semana” que propone Ray Bradbury. Mi relato Viejas Huellas salió de una de estas sesiones semanales, también lo será Caído del Cielo —del que pronto sabréis más.

Me encanta escribir relatos cortos, con ellos disfruto mucho más que con las novelas, que terminan siendo largas y pesadas de escribir.

El Reto Bradbury, un relato a la semana

El relato me da lo que necesito, intensidad y libertad, no tengo que pasar por el proceso de dibujar los personajes y sus cambios, no tengo que preocuparme demasiado por sus personalidades, ya que solo mostrarán pequeños destellos… En fin, la comodidad que me proporciona un relato corto no me la proporciona una novela… ¿Os pasa a alguno? A los que trabajamos así, King nos llama: velocistas, somos los Usain Bolt de la literatura… Cosa que no me parece nada mal.

Durante un tiempo escribir mi novela estuvo por delante de los relatos, después llegó el blog que también consiguió ponerse por delante, y ahora, además de varios proyectos largos, también mi trabajo se ha colado.

Sin embargo, desde que comencé a trabajar por mi cuenta me resultaba insultante excusarme en la falta de tiempo. ¿Cómo me puede faltar tiempo si soy yo el que lo organiza? ¡Exacto! Ya no tenía excusa para apartar los relatos de mi vida. Entonces, comencé a trabajar en ellos. Al final (y aunque he conseguido el objetivo) resulta que no es tan fácil escribir un relato a la semana. Sin embargo merece la pena, aunque sea intentarlo.

Pero, con un poco de experimentación he conseguido desarrollar un plan semanal, para conseguir el ansiado objetivo de “El reto Bradbury”.

Lunes: Tema e ideas

Lo primero que necesitas es una buena idea sobre la que construir tu relato.

Puede que seas de los que lleva una lista de ideas (yo tengo cuatro cuadernos llenos y sumando). A lo mejor, hay algo que te ronda desde hace mucho tiempo, tal vez quieras experimentar con algún concepto que te atrae desde hace días, quizá uses algunos trucos o disparadores de ideas… Sea como sea, esta es tu oportunidad.

Una vez te decidas, el lunes será el día en que lo pongas todo en su sitio, monta bien tu idea, perfila los personajes, identifica las tramas.

Martes: primer acto

Siguiendo el tradicional esquema de tres actos. El martes deberás escribir el primer acto de tu relato.

Este primer acto necesita presentar a los personajes, el lugar y el conflicto, así como las motivaciones de los personajes.

Recuerda que este acto es muy importante, ya que decidirá la marcha de todo el relato, así como la atención que recibirá de tus lectores o editores.

No te voy a mentir. Este es el más complicado de los pasos, sin embargo, si inviertes tu tiempo y esfuerzo correctamente, el resto será mucho más sencillo.

Miércoles: avanzando hacia el clímax

Simplemente retomaremos el trabajo en el punto que lo dejamos el martes y seguiremos con el segundo acto.

Ahora que las bases del relato ya están sentadas, es hora de comenzar con la tensión e ir aumentando las amenazas. Adelante, no tengas miedo, causa a tu protagonista dolor del bueno y recuerda que tus conflictos tienen que ser creíbles (no reales, creíbles, son cosas diferentes).

Cuando termines, deberías estar a las puertas del clímax de la historia.

Jueves: Resuelve la trama

Ya sólo te queda escribir el tercer acto: la resolución.

Es la última parte de tu relato así que necesitas juntar todos los elementos y finiquitar la historia. ¿Qué consecuencias ha tenido la historia para tu protagonista? Deja que se aclaren y cierra el relato.

Ahora puedes celebrarlo: has terminado tu borrador.

Viernes: revisión

Ya tienes una historia escrita. Pero eso es sólo una parte del trabajo, todavía tienes cosas que hacer. Ahora tienes que revisar el borrador.

Ahora tienes la oportunidad de volver sobre tus pasos y controlar a tu creación, rellena los huecos, vigila las transiciones, revisa las palabras que has utilizado.

Pero, sobre todo, vuelve a leer el relato. ¿Crees que es bueno? ¿Vale la pena guardarlo?

Si la historia es lo bastante buena, quizá quieras volver a revisarla el sábado o el domingo, si crees que vale la pena, puedes enviarla a una editorial, una revista, un concurso o, a lo mejor, prefieres regalarla a tus lectores.

Escribir una historia a la semana te ayuda a ser mejor escritor

Escribir un relato a la semana es mucho trabajo, ya lo creo, pero los beneficios que conseguirás merecerán el esfuerzo invertido.

En la escritura (como en todo el arte) la cantidad revierte en calidad. Esto significa que, cuanto más escribas (sin importar lo bien o mal que lo hagas) más mejorarás y mayor calidad adquirirán tus escritos. ¿Qué habría pasado si Goku se hubiese dedicado a descansar en el Otro Mundo en lugar de buscar ir a buscar a Kaito? Que no hubiese aprendido la Genkidama y no habría adquirido las herramientas necesarias para vencer a sus mayores enemigos.

No trates de escribir grandes relatos cada semana, no te centres en la calidad de los mismos. Lo importante es que tu cerebro trabaje constantemente en esos ciclos de creación y revisión necesarios para mejorar como escritor. Cada vez que lo haces, mejoras un poco.

Ejercicio

Comienza a escribir un relato a la semana desde ya.

No hay nada como empezar ahora mismo, si lo dejas para mañana, quizá no lo hagas nunca. Ponte en marcha. Busca una buena premisa y escribe desde ahora mismo. Cuéntame sobre qué vas a escribir en el Facebook de Excentrya.