Antes de comenzar quiero dejar una cosa muy clara: no me gustan los vampiros que brillan.

¿Ha quedado bastante claro? Buenos, he preparado una serie de artículos sobre los grandes arquetipos y monstruos de la literatura de terror. Una especie de zodiaco negro. Lo que quiero es que te familiarices y conozcas el trasfondo de los grandes monstruos, para que puedas usarlos en tus relatos y novelas. Como no podía ser de otra forma, empezaré con el vampiro.

El vampiro ha evolucionado y cambiado dramáticamente —y para mal— en los últimos cien años. El vampiro, ese ser al que todavía se teme en algunas zonas del mundo, era un ser oscuro, sin sentimientos y con una sed de sangre insaciable. Así era el animal que nos presentó Stoker.

Los nuevos vampiros, por desgracia, son adolescentes. Chavales con sentimientos —lo que viene siendo unos lloricas— que podrían ser los niñatos de tus vecinos de enfrente. El vampiro moderno no cuaja, porque ha perdido su esencia: ha dejado de representar nuestro lado oscuro.

Todo los que necesitas saber sobre vampiros

El vampiro hada, la birria del bosque

¿Qué son los vampiros?

Tras el desastre de Crepúsculo, muchos escritores y lectores jóvenes no tienen muy claro qué es en realidad un vampiro.

Hay lectores que se sorprenden o se enfadan al leer obras de vampiros como Carmilla de LeFanu o El Vampiro de Polidori: «¿Los vampiros beben sangre? ¡Qué súper fuerte de la vida, parfavarparfavarparfavaaaaar!»»¿Cómo es posible que un vampiro sea feo?»… Sea como sea, si quieres escribir sobre chupasangres, lo mínimo es que te informes un poco… conocer al arquetipo.

El vampiro está conectado con las raíces de la humanidad. Cada cultura ha dado un nombre distinto a este monstruo. Según la zona puede ser un espíritu oscuro, un demonio o un cadáver reanimado. Lo único que tiene en común es que no tiene sentimientos, es malvado y se alimenta de la fuerza vital de los vivos.

En la India, existen los Baital, una especie de espíritus con forma de murciélago que tienen la capacidad de levantar a los muertos. En la Grecia clásica se los llamaba Vrykolaka, para los rumanos es el strigoï y para los vikingos eran los draugr.

El arquetipo de vampiro que conocemos y amamos, es el vampiro europeo. En concreto el de Europa del Este. Un espíritu malvado que se alimenta de la sangre de los vivos.

¿Qué es un vampiro?

  • La realidad —al menos la psicológica— es que el vampiro representa una parte oscura de nosotros mismos. El vampiro, en los arquetipos de Jung sería la necesidad del ser humano, representa la «sombra», los instintos y los impulsos humanos reprimidos.
  • El vampiro es una representación del mal como entidad, pero también de nuestra parte más atávica. Los vampiros, son el reflejo de nuestros instintos animales más primitivos, siempre latente dentro de nuestro sistema límbico y en lucha constante contra las normas impuestas por la sociedad.
  • A todo esto hay que unir la creencia de que nuestra sangre contiene nuestra esencia, nuestra fuerza vital. La sangre es nuestra «gasolina», por tanto es poderosa.
  • El vampiro representa un temor latente a ser depredados y a la muerte.
  • Es un símbolo de nuestra fascinación por la inmortalidad y el instinto de supervivencia.

El Diccionario de Oxford define al vampiro como: «el alma de un hombre muerto que regresa a la tumba por las noches para chupar la sangre a los vivos». Además, en la novena edición del diccionario se mencionan algunas reglas sobre el vampirismo que serían la base de toda la literatura y del canon vampírico.

¿Cómo nace un vampiro?

Sobre esto existen numerosas versiones. Como todo lo relacionado con los vampiros, las historias cambian de zona en zona.

Todo lo que necesitas saber sobre los vampiros

Por norma general el vampiro nace tras un acto cruel. Los suicidas se convierten en vampiros. También lo hacen aquellos que hayan sido maldecidos por su familia o por sus padres. La iglesia —sobre todo la iglesia católica ortodoxa— tiene el poder de convertir a alguien en vampiro mediante una maldición.

¿Sabías que basta con que un gato negro ande sobre una tumba para crear un vampiro? Pues sí, así de fácil.

En la literatura, por norma general, el proceso de transformación requiere de la intervención de otro vampiro. En Drácula, las víctimas del Conde se transforman en vampiros lentamente. Atraviesan un proceso de lenta vampirización, pero solo al morir se convierten realmente en monstruos. En Entrevista con el vampiro, se necesita que la víctima beba sangre de vampiro para convertirse.

Elli, la protagonista de Déjame Entrar es convertida en vampiro mediante un ritual oscuro. Lo mismo sucede con el «padre» de Lestat, Magnus, un alquimista medieval que rapta y desangra a un vampiro para transformase él mismo en uno.

En Soy Leyenda o Nocturna, el vampirismo no es más que un virus. Una enfermedad parecida a la gripe que transforma a la víctima en un monstruo sediento de sangre.

Cómo matar a un vampiro

Las reglas cambian según la zona. En algunos lugares basta con rodear la tumba con rosas silvestres, en otros hay que atravesar su corazón con una estaca, una aguja o con un clavo de hierro al rojo vivo. Esto es una metáfora, lo que importa, casi siempre es que el vampiro quede «clavado» a la tierra. Otras formas de evitar que se levante son llenar la boca con ajos, monedas de plata, piedras, dejar clavos de hierro bajo la lengua o atravesarla con uno.

En algunas zonas rurales existe la creencia de que los vampiros son más activos en las noches de San Andrés y San Jorge. La gente llenaba sus ventanas y puertas con ajos y rodeaba sus casas con velas y ponían todo boca abajo, además los habitantes de la casa tenían que ponerse la camisa al revés. Otra forma de mantenerlo alejado era pasar la noche en vela contando historias de vampiros, pues no podrán acercarse mientras alguien esté contando una historia… ¿No es maravilloso?

El folklore de los vampiros es enorme, pues su sombra se extiende por todo el mundo. Si vas a escribir sobre vampiros, escoge uno de ellos y sigue las reglas. Si tu vampiro proviene de Rumania, como el Conde, entonces morirá por una estaca en el corazón o quemado, no soportará el sol y necesitará tierra de su tumba para viajar de un lado a otro.

El nacimiento de un gran arquetipo: el primer gran vampiro

Antes de Drácula

El vampiro en la literatura ha evolucionado mucho y se parece poco los vampiros del folklore.

Los vampiros en la literatura son descendientes directos de Lord Ruthven, el no-muerto protagonista de El Vampiro de John William Polidori. Hay vampiros anteriores a este, como la doncella condenada a beberse la sangre de su amado en el poema de Goethe La Novia de Corinto. Pero fue El Vampiro de Polidori el que creo el mito y lo puso en circulación en los círculos literarios. Polidori, sentó las bases para el nacimiento del Gran Vampiro.

Cuando Polidori escribió El Vampiro, su amistad con Lord Byron estaba muerta. Ruthven es una mofa a Lord Byron: loco, mezquino y peligroso. En su relato, Polidori nos pinta un vampiro tradicional. Igual que sucede en los primeros relatos de vampiros, los campesinos lo saben todo sobre este monstruo y se protegen de él. Las clases altas, son ignorantes, puesto que rechazan la superchería. Esto las convierte en víctimas perfectas para el vampiro.

Estos vampiros todavía no están atados a las reglas que marcan los cánones. Por ejemplo, Ruthven necesita beber sangre, pero no duerme en un ataúd y tampoco le afecta la luz del sol ni las cruces. Ni siquiera se nos cuenta cómo detenerlo. De hecho, cuando unos bandoleros le disparan, Lord Ruthven revive al ser alcanzado por los primeros rayos de la luna.

En estas primeras narraciones tampoco existe una de las principales figuras de la literatura vampírica. El Cazador de Vampiros. De hecho en El Vampiro, Lord Ruthven prevalece y se muestra al vampiro como un demonio implacable, imposible de detener.

Después de Ruthven, el siguiente vampiro que caló hondo en el público fue Varney el Vampiro. Se trata de uno de los primeros y más famosos Penny Dreadful. Es un melodrama victoriano, en el que encontramos un vampiro a lo Polidori; un aristócrata, egoísta y malvado. En Varney encontrarás algunos de los ingredientes principales de una historia de vampiros: una bella doncella inocente e indefensa, el vampiro cruel y una narración simple que basa toda su fuerza en el efecto; el horror del momento de la succión.

La siguiente parada es Carmilla de Sheridan Le Fanu. En mi opinión, uno de los relatos de vampiros más refinados que existen. Aquí se le da la vuelta al vampiro tradicional. Estamos ante una joven y atractiva mujer que se alimenta de forma salvaje de todas las muchachas de la villa. Carmilla se toma el tiempo de seducir a una muchacha con el fin de convertirla en su consorte eterna. La vampira es infinitamente más interesante que Varney o Ruthven, y no solo porque represente un amor prohibido para la época, también por ser el primer vampiro en cambiar de forma. Puede transformarse en un gato negro.

Todo lo que necesitas saber sobre los vampiros

Carmilla seduciendo a Laura

Carmilla introduce dos grandes novedades:  el vampiro que es capaz de enamorarse y la figura de un cazador de vampiros. El Barón Vordenburg, que identifica a Carmilla como vampiro y se dedica a buscar su tumba para matarla. Vordenburg, es un personaje muy interesante, puesto que es la semilla de Van Helsing, Rupert Giles, Buffy o los hermanos Winchester.

El Príncipe de la noche, Drácula

Drácula representa el arquetipo del vampiro como monstruo. Todos los vampiros anteriores a él, son poco más que parásitos. Tienen muy poca —o ninguna humanidad—, parecen humanos por fuera lo que les permite acercarse a las incautas víctimas y poco más… lo único que hacen es alimentarse.

El papel del vampiro es asustar… ¿Pero cómo lo hace? Drácula vive recluso en una zona rural, aislado y sin amigos. Vive en un castillo oscuro y húmedo. Es bastante desagradable a la vista y, además, es viejo. El Conde tiene un aspecto que roza lo animal: un aliento terrible, un grueso bigote y unas cejas muy pobladas. Todo esto conecta con sus transformaciones. Drácula es capaz de convertirse en lobo, murciélago o rata. En realidad puede transformarse en cualquier alimaña.

El Conde vive de noche, mientras que por el día tiene que dormir en su ataúd que mantiene siempre oculto. Además, aunque parece agradable y simpático, nadie confía en él. Simplemente es horrible y no porque sea un monstruo. Esto se refleja a la perfección en la novela; Drácula nunca encaja en la sociedad y siempre vive aislado. El ser humano, por instinto, sabe que hay algo raro en él. Los humanos pueden sentir su verdadera naturaleza muerta.

El Conde Drácula —y los vampiros de verdad— es un depredador sexual. Se cuela en las habitaciones de las mujeres mientras duermen y las fuerza. En su caso, les chupa toda la sangre. Aunque la realidad es que las viola. Esto lo podemos ver en Lucy. Cada mañana la descripción que se nos hace de ella es más horrible. En realidad, el único cambio real que podemos ver en ella es que se vuelve sexualmente activa.

En esa época, una mujer buscando sexo de forma activa era algo terrible. Según las normas victorianas, las mujeres ni siquiera podían participar en el acto sexual, tenían que tumbarse y quedarse quietas. El sexo era una parte necesaria del matrimonio, pero la mujer no tenía porqué disfrutarlo. Eso era cosa de hombres.

La sexualidad y el vampirismo

Quiero detenerme un poco en este punto y explicar la conexión entre el sexo y el vampiro que es la base de este arquetipo. Nunca podrás entender al personaje, si no entiendes esto. Te voy a resumir la novela en términos de bar, para que nos entendamos mejor:

  • Un señor mayor se dedica a seducir a jovencitas.
  • Las viola y les deja cicatrices (las marcas de dientes en el cuello).
  • Les roba la pureza y la inocencia (y la virginidad).
  • Las convierte en sus concubinas, perpetuando el pecado.

En francés el orgasmo es llamado «la pequeña muerte». En las novelas de vampiros el momento de la alimentación produce un extremo placer en la víctima. En El Misterio de Salem’s Lot, Jimmy Cody, una de las víctimas, afirma que tiene una erección al ser mordido por un vampiro. Carmilla manipula a Laura durante el sueño, tal y como haría un súcubo.

Todo lo que necesitas saber sobre los vampiros

El vampiro clásico, servía en muchos casos, para representar la homosexualidad —Carmilla, por ejemplo—, en tiempos en los que ser homosexual te podía llevar a la horca. El vampiro era una forma de librarse de la represión sexual victoriana. Drácula liberaba a las mujeres haciendo que disfrutasen de su sexualidad, algo que tenían prohibido en la época.

Después de Drácula

Tras muchos años enterrada, en los años 50 la literatura de vampiros resurge. El culpable, Richard Matheson. Soy Leyenda aparece en un momento en que la sociedad teme un ataque biológico o nuclear. Los vampiros dejan de ser cadáveres reanimados y se convierten en enfermos. El vampirismo se convierte en la consecuencia de la guerra biológica. Soy Leyenda es una obra muy inteligente que juega con los elementos del folklore a su gusto. Por ejemplo, una cruz solo es efectiva si el infectado fue cristiano en su anterior vida. La novela, sin embargo, tiene mucho más de género Z que de novela tradicional de vampiros.

El Misterio de Salem’sLot, de Stephen King, es quizá la novela moderna que más se adapta a los cánones clásicos de los vampiros. Kurt Barlowe se parece y mucho al viejo Conde. Proviene de Europa del Este y es una sombra que flota constantemente sobre una pequeña población de Maine. Su presencia resulta ominosa durante toda la narración, aunque sus apariciones son cortas. Una de las mejores novelas de vampiros modernas.

Anne Rice aportó algo nuevo al género: el vampiro como protagonista. Suya es la semilla que ha conducido a los vampiros con purpurina. En Entrevista con el vampiro, Rice le da la vuelta por completo a las novelas de vampiros, presentando al no-muerto como protagonista, en lugar de antagonista. No existe una división entre víctimas (humanos) y verdugos (vampiros).

El sexo también juega un papel central en los vampiros de Rice, que tienden a tener experiencias homoeróticas. Habla también del paso del tiempo y de la madurez, representado en el dolor y la rabia de Claudia, que madura, pero nunca deja de ser una niña.

Se trata de una novela de transición entre los vampiros clásicos y los modernos. O lo que es lo mismo: la novela que lo jodió todo. Tras Louis y Lestat se abrió la puerta para la aparición de vampiros vegetarianos, antorchas humanas y toda clase de chorradas místicas.

Todo lo que necesitas saber sobre vampiros

Por suerte, algunos autores como Lindqvist lanzaron un flotador a nuestros amados chupasangres. Déjame Entrar o Let the right one in, regresa a los ideales clásicos de vampiros como Carmilla. El título se basa en la creencia de que un vampiro solo puede entrar en una casa si es invitado —y en esta canción de Morrisey—. La historia se aleja del sadismo y nos muestra un vampiro pre-adolescente que necesita la sangre para sobrevivir. A Elli, la protagonista, no le gusta matar, pero no tiene otro remedio que hacerlo. Linsqvist introduce un nuevo elemento en el folklore vampírico: si no chupa toda la sangre a su víctima, esta se convierte en vampiro. La novela contiene mucho más: pederastia, problemas de identidad de género…

Y, finalmente, siguiendo la estela de Soy Leyenda, Guillermo Del Toro y Chuck Hogan, te presentan un virus vampírico que infecta Nueva York. Aquí los vampiros pierden su humanidad de forma gradual al envejecer. Nocturna es una historia de vampiros en un entorno moderno y distinto.

Hasta aquí la primera parte de esta guía sobre los vampiros. La semana que viene ampliaré la información y te enseñaré cómo escribir buenas historias de vampiros. Te explicaré las diferencias entre los viejos y los nuevos vampiros, los temas clásicos y los modernos y te daré todas las herramientas para escribir una buena historia de vampiros.