La semana pasada hablé a fondo sobre la figura del vampiro. Te hable sobre la procedencia del mito, sobre el folklore y sobre qué representa el vampiro en la literatura. Los vampiros son el reflejo de nuestros deseos más ocultos, son nuestra parte animal. El vampiro es el arquetipo «sombra» de Jung, es la parte oscura, nuestros deseos reprimidos.

Hoy me centraré en todo lo que deberías saber para escribir sobre vampiros; sus principales características y las grandes diferencias entre vampiros clásicos y vampiros modernos.

¿Cómo escribir un vampiro?

Si lo que quieres es escribir una historia de vampiros tendrás que saber en primer lugar cómo es un vampiro.

Pues para eso vamos a dar un repaso a la anatomía del vampiro. Como ya te he explicado antes, el folklore nos dibuja vampiros muy diferentes, cada uno con sus habilidades y sus debilidades. Sin embargo, y aunque seas como Meyer —que ni los conocía ni se preocupó por investigar sobre ellos—, existe una especie de canon sobre vampiros.

VampirosHabilidades y poderes

  • Fuerza sobrehumana.
  • Control mental
  • Cambio de forma. Puede transformarse en lobo, rata o murciélago o disolverse en humo o niebla.
  • Teletransportación.
  • Volar.
  • Regeneración y curación rápida.
  • Telequinesis.
  • Telepatía y habilidades psíquicas. Aunque casi siempre necesita mantener contacto visual.
  • Una belleza extraordinaria.
  • Inmortalidad.

Debilidades

  • No soporta la luz del sol.
  • No soporta los ajos.
  • No soporta la plata.
  • No puede entrar en casas en las que no haya sido invitado.
  • Muere si se le atraviesa el corazón con una estaca.
  • No soporta los símbolos sagrados.
  • No puede atravesar corrientes de agua.
  • No puede comer ni beber nada.
  • No puede tener descendencia.
  • Tiene que dormir en un ataúd.
  • Necesita regresar a su tumba antes de que salga el sol. En Drácula, el Conde necesita transportar tierra de su tumba hasta Inglaterra.
  • Su cuerpo no emite reflejos —porque no tiene alma—.

 El vampiro y la sangre

Por supuesto, los vampiros necesitan beber la sangre de sus víctimas. No se alimentan de «cerveza para vampiros». Solo pueden beber sangre y lo hacen siempre directamente del cartón, porque esa es su esencia: la penetración de la víctima. Cualquier otra cosa es basura. El vampiro muerde y a nosotros nos aterroriza que se nos pueda comer. El vampiro tiene que representar al depredador, si el vampiro deja de estar en la cima de la cadena alimentaria, si se vuelve vegetariano, ¿qué gracia tiene? Se convierte en un muñeco.

Existen vampiros que se alimentan de la fuerza vital de sus víctimas. No de la sangre, de su esencia. En algunas culturas el vampiro es un cadáver reseco que chupa el alma de sus víctimas. Existe un buen ejemplo de esto en el mundo de los videojuegos, el vampiro Raziel, protagonista de la saga Soul Reaver. Toda la saga es un buen ejemplo de cómo gestionar un mundo de vampiros. En ella se nos presenta un mundo dividido entre vampiros y humanos en el que, los vampiros tienen toda una cultura particular. Si piensas escribir sobre vampiros, te recomiendo que le des un repaso en profundidad a esta saga.

Otros vampiros, como los de Dan Simmons en Vampiros de la Mente, se alimentan de la voluntad de las personas. Son vampiros que utilizan el control mental y se alimentan de los pensamientos, de la mente de la gente.

Transformación, el abrazo de las tinieblas

La transformación también tiene varias caras. Drácula «vaciaba» lentamente a sus víctimas y estas, poco a poco, se iban transformando, al morir se levantaban y ya eran vampiros. Al regresar, la víctima era completamente malvada, abandonada a sus instintos más básicos. Lucy representa perfectamente esta corrupción, pues se dedica a perseguir y asesinar niños.

En otras novelas como las de Rice, se necesita beber de la sangre del vampiro para completar la transformación… sin ese intercambio de fluidos la víctima simplemente muere. En Nocturna de Guillermo Del Toro o en Soy Leyenda de Matheson, el vampirismo es causado por un virus que se propaga rápidamente e infecta a la población.

La muerte de la nomuerte

Los vampiros pueden morir del todo o regresar una y otra vez de la muerte. Al fin y al cabo, son espíritus malignos que reaniman cuerpos muertos… ¿Por qué no iba a hacerlo? En el pasado fueron personas como tú y como yo, por lo que tienen un mínimo trasfondo —aunque no te olvides, perderán su humanidad—. Al morir un vampiro puede recuperar su apariencia de cadáver, estallar en llamas o disolverse en polvo.

En algunos casos, como los vampiros de Rice, nunca llegan a morir del todo. Esto es algo que también se aprecia en las viejas películas de Drácula de la Hammer o de International. El mal siempre se esconde en las sombras y nunca duerme. Drácula siempre regresa. El mal es tozudo. Los vampiros de Anne Rice también vuelven una y otra vez, incluso cuando han muerto expuestos al sol.

Peter Cushing cazador de vampirosPor norma general el ajo, la plata y la luz del sol bastarán para acabar con ellos. Lo más común es clavar una estaca en el corazón. En la literatura clásica, para matar a un vampiro se necesita clavar una estaca de fresno en el corazón del vampiro, cortar su cabeza, llenar su boca de ajos y quemar los restos. Luego, hay que esparcir sus cenizas.

Si queréis escribir historias sobre vampiros modernos, pero sin caer en la bazofia de siempre, os recomiendo que os hagáis con el libro de rol, Vampiro La Mascarada. Para mí es una de las mejores fuentes de información sobre vampiros. Aunque son vampiros muy «punks», la verdad es que podrás encontrar información muy valiosa sobre debilidades y poderes.

Los vampiros no son humanos

El vampiro dejó de ser humano al morir. El vampiro «real» el que temían los campesinos del siglo XVIII, era un cadáver reanimado por un espíritu del Infierno que se dedicaba a matar. Primero morían todos los familiares del cadáver, luego los vecinos… Al final todo el pueblo si nadie lo detenía. El vampiro, no es un ser humano y no tiene que serlo, solo tiene que parecerlo.

El vampiro, ni siquiera tiene que ser reconocido como tal en tu relato. En El Misterio de Salem’s Lot, la presencia del vampiro flota durante buena parte de la novela, pero apenas vemos su figura. Son sus actos los que se dan fuerza a la narración. Son las acciones que ejerce en las sombras las que mantienen el ritmo y la tensión. Kurt Barlowe, en realidad, apenas interviene hasta el tramo final, pero su presencia es muy poderosa.

El Misterio de Salem’s Lot es una de las mejores novelas de vampiros modernas. Puedes aprender muchísimo de ella. Un vampiro llega a un pequeño pueblo rural de Maine. En una sociedad moderna, en la que se han perdido los lazos entre vecinos y prácticamente entre familiares, Barlowe es capaz de crear una verdadera colmena, sin que nadie se de cuenta. Varios habitantes mueren y sus cadáveres desaparecen, pero a nadie parece importarle… nadie ata cabos. Es gracias a ese aislamiento social en el que vivimos, que el vampiro crea todo un reino bajo su dominio.

Si lo que quieres es escribir una historia de vampiros clásica, te recomiendo que leas Varney el Vampiro o Drácula. En ellas encontrarás algunos ingredientes imprescindibles para un buen cuento de vampiros:

  • Un señor o señora mayor que representará los valores tradicionales.
  • Una mujer joven a la que se le robará la inocencia.
  • Esa persona mayor rejuvenece.
  • Y la inevitable destrucción de la joven.

A pesar de que el simbolismo de la figura del vampiro se ha diluido, sigue siendo una figura imponente. El vampiro puede utilizarse para jugar con las borrosas líneas que separan lo que es humano de lo que no lo es. El vampiro todavía conserva gran parte de su fuerza. Su figura representa nuestro instinto más primario, el vampiro sigue siendo el que se alimenta de otro ser humano para sobrevivir.

Los nuevos y los viejos

El vampiro gótico era el arquetipo de villano sobrenatural. Sus historias representaban la sociedad de su tiempo: aristocrática, hipócrita y que añoraba las edades pasadas, sobre todo, el esplendor medieval. El vampiro representaba los instintos sexuales reprimidos.

Entrevista con el Vampiro, de Rice lo cambió todo. Con el vampiro protagonizando la historia, pasan de ser los villanos a ser los héroes y nace la figura del vampiro atractivo y simpático. Siguen siendo peligrosos y se alimentan de sangre, pero ahora su historia pasa a ser un melodrama… Lo que se llama culebrón. Ellos no han elegido ser lo que son. Pasan de ser violadores y asesinos, a ser el novio perfecto. Los nuevos vampiros han dejado atrás los cuentos populares y se han convertido en seres cosmopolitas. Ya no son monstruos, ahora podrían ser tus vecinos.

Los nuevos vampiros tienen problemas de quinceañero. Ahora quieren ser humanos, aunque como son unos rebeldes no quieren cumplir con las reglas. Y cuando se enamoran… ¡Ah! Ese amor ardiente y adolescente… cuando se enamoran lo hacen con todo su corazón de nomuerto. Las relaciones amorosas de los nuevos vampiros son intensas, como la de Romeo y Julieta, puro melodrama, un verdadero culebrón.

El cambio que surgió con el nuevo siglo no ha gustado a todo el mundo. De hecho a mí me horroriza este cambio. El vampiro es un monstruo y sus historias tienen que tener suspense y terror. No puede haber melodrama y escenas de cama… el vampiro no puede protagonizar escenas de sexo, porque es en el momento de la alimentación cuando el vampiro penetra a sus víctimas… De eso se trata.

Los vampiros han cambiado. Algunos, como Ángel, que aparecía en Buffy y que luego tuvo su propia serie, han recuperado su alma… Otros quieren recuperarla también o, simplemente no se sienten cómodos matando a seres humanos. Existen vampiros que se alimentan de animales, que roban sangre en hospitales, algunos tienen donantes y otros solo se alimentan de personas malvadas. Estas opciones no están nada mal… aunque para mí, un vampiro siempre tiene que alimentarse de sangre humana caliente.

Los vampiros modernos también han perdido su miedo a los símbolos sagrados. Esto en parte está bien. Nuestra sociedad se parece muy poco a la victoriana, hemos dejado atrás la religión y el vampiro también lo ha hecho. El vampiro ya no tienen tanto que ver con el Diablo, ahora son «otra especie», una evolución o el resultado de una enfermedad. Los símbolos religioso ya no están presentes en la literatura de vampiros.

A partir de los años 70 la literatura ya no necesita enmascarar el sexo. El subtexto erótico del vampiro pasa a un primer plano… Existe literatura erótica, y ya no hay necesidad de esconderse. Sin embargo, el sexo sigue siendo un componente esencial en los vampiros. Lestat, Louis y Armand viven experiencias homoeróticas, en Déjame Entrar se tocan temas como la pederastia o la identidad de género.

Los nuevos temas

Con el siglo XXI nuevos temas se añaden a la literatura de vampiros, por ejemplo, el SIDA o las enfermedades de transmisión sexual… ¿Podría el vampirismo transmitirse como el VIH? Claro, al fin y al cabo, es una maldición de la sangre.

Existen muchos ejemplos de vampiros modernos que puedes usar como «patrón». Por ejemplo, el grupo de macarras de Jóvenes Ocultos, ellos viven el vampirismo con un espíritu punk y nihilista, son inmortales y poderosos, pero solo quieren divertirse. Este grupo de vampiros representa el espíritu juvenil de los 80 a la perfección.

Jóvenes Ocultos Vampiros

En el anime Hellsing, se nos presenta un vampiro que trabaja para una sociedad secreta británica, Los Caballeros Protestantes Reales. Alucard, lucha contra otros vampiros, ghouls y seres de las tinieblas para defender a la humanidad. Es un vampiro clásico —bebe sangre, se transforma y tiene poderes demoníacos—, al que se le ha dado un toque pulp; maneja dos pistolas y su atuendo recuerda al de un detective de los años 30.

Hemos de tener en cuenta que también la audiencia ha evolucionado.

Las viejas historias de vampiros eran sangrientas y duras; historias de terror. En ellas habían ciertos elementos comunes, como la sangre, al doncella en apuros y el héroe que la salvaba, estos clichés ya no funcionan tan bien. Aunque, en algunos casos, los clichés no son tan malos como parecen y se podrían utilizar para escribir una historia de corte más clásico.

Las historias modernas, sin embargo, tienen más en común con la literatura erótica y romántica. Son, sobre todo, mujeres jóvenes las que leen —y escriben— historias de vampiros. Los protagonistas de estas historias —sean humanos o vampiros— han pasado a ser también mujeres, lo que ha servido para desbancar de una vez por todas el cliché de la mujercita desvalida. Es la fuerte relación entre un mortal y un ser sobrenatural lo que suele atraer a este tipo de lector.

Hasta aquí la segunda parte de la guía sobre vampiros. Espero que te haya gustado y, sobre todo, que te resulte útil. Espero que aprendas algo sobre vampiros y que te decidas a escribir alguna historia. Muchas gracias por tu paciencia y por leerme, ¡hasta la semana que viene!