Carrie es la primera novela publicada por Stephen King. Gran parte de su fama viene por la excelente película de Brian DePalma.

Además, es la cuarta novela que escribió el autor y la primera que logró publicar, después de 30 rechazos editoriales, algo que cualquier aspirante debería tener en cuenta. Incluso llegó a desechar el primer borrador de la novela, que fue recuperado por Tabitha (su esposa) de la papelera.

Carrie cuenta la historia de una adolescente con problemas sociales. Carrietta White es una niña marginada y acosada por una madre despótica y ultraconservadora, criada en un ambiente oscuro y sin libertades. Carrie tiene su primer periodo durante la clase de gimnasia y cree que morirá desangrada mientras su compañeras se ríen de ella. Junto a la madurez sexual, se despierta en Carrie un poder poco habitual. Un poder tremendo y terrible que cambiará el pueblo de Chamberlain para siempre.

En Carrie se alinearon los astros, quizá fuera el destino. Escrita en una época en la que el cine apostaba por películas de terror como Wicker Man y aparecían en las estanterías de las librerías títulos como La Semilla del Diablo y El Exorcista, el público estaba deseoso por devorar historias de terror personales, con personajes creíbles y corrientes, como la propia Carrietta.

Carrie, una galleta horneada por un niño

El libro cuenta la historia de Carrie White una niña de secundaria con poderes telequinéticos latentes. Es un libro tremendamente humano. A ratos es brutal, a veces triste (por ejemplo, la relación de Carrie con la histérica madre ultrarreligiosa) y a veces es bastante violenta y sangrienta. El final de la novela es todo un recuento de cadáveres, casi como en un videojuego. Un recuento de cadáveres que no te esperas, gracias al tono general de la novela.

La estructura de Carrie es uno de los aspectos que más me han llamado siempre la atención. Aunque está escrita en tercera persona (algo habitual en la obra de King), encontramos multitud de recortes de periódicos, extractos de autobiografías de algunos personajes, transcripciones de interrogatorios policiales y ese tipo de cosas. Estos extractos siguen el estilo del propio King, por lo que el efecto queda un poco deslavazado, siendo casi siempre la peor parte de la novela.

No es que afecten demasiado a la lectura, pero sí que la hacen pesada. Por ejemplo, cuando estás disfrutando de esa maravillosa escena del baile y se corta para introducir un extracto mucho menos interesante. Esto es especialmente molesto con los extractos de la falsa autobiografía de Susan Snell, ninguno de ellos me pareció relevante o interesante.

A pesar de esto, es una grandísima historia. Carrie White es un personaje fascinante. No deja de ser un arquetipo (la mujer a la que todo el mundo hace daño y que guarda un gran poder en su interior, lo que viene siendo «la bruja»). King suele decir de la novela que es como «una galleta horneada por un niño de preescolar. Sabrosa, pero algo cruda y requemada por fuera«.

Para mí, es una novela de debut sólida, toda una declaración de intenciones.

Los primeros rasgos de un gran escritor

Durante una segunda lectura de Carrie y con muchísimos libros del Rey del Terror a la espalda, descubrí un rasgo habitual en la escritura de King, los pensamientos y monólogos internos de los personajes en la narración en tercera persona. King utiliza los paréntesis o la cursiva para marcar estos pensamientos, siempre en una línea separada de texto

(¿siempre? Bueno, a veces este recurso se pierde en algunas traducciones)

¿Veis lo que he hecho? Es una forma sencilla y elegante de prescindir del molesto «pensó». en Carrie es un truco estilístico que todavía está intentado dominar. Se nota que lo usa a diestro y siniestro, hacia el final del libro hay páginas enteras que son prácticamente un monólogo interno.

Y como no, otro recurso narrativo de King es la interrelación de sus textos. Randall Flagg es uno de los personajes habituales (aparece en 9 de sus libros) y, aunque su primera aparición es en Apocalipsis, algunos expertos dicen que hizo su primeros pinitos en la literatura en Carrie. La madre de Carrie, dentro de su adoctrinamiento, no deja de mencionar al «hombre negro». Aunque se refiere al propio demonio, no hay mayor demonio en el universo King que el propio Randall Flagg.

Para terminar, poco queda que decir sobre Carrie que no se haya dicho ya. Simplemente es uno de esos libros que tienes que leer al menos una vez en la vida, te guste el terror o no. La primera y una de las mejores obras de Stephen King, si eso no es motivo para leerla, nada de lo que yo diga lo será.