El problema de las redes sociales para escritores es que, ahora mismo, estamos casi expulsados de todas ellas. ¿Expulsados dices? Sí, expulsados. Los últimos cambios tanto en Twitter como en Facebook han hecho que nuestras redes sociales se conviertan en un yermo. En el peor de los casos, en una enorme fuente de frustración.

Las redes sociales nunca fueron amables con el escritor, sin embargo, siempre nos permitieron cierto espacio de maniobra y, en algunos casos, incluso nos permitían trabajar y generar «ruido social» con relativamente poco esfuerzo.

El escritor y las redes sociales, amistades peligrosas

No tenía pensado escribir este artículo (aunque sé que es necesario), pero a raíz de dos conversaciones surgidas en el grupo de Facebook de El Escritor Emprendedor, me he visto obligado a escribirlo. En los dos hilos se lanzaba la pregunta de las redes sociales para escritores. Un temor que, siendo el mismo, estaba planteado de formas muy diferentes:

  • Por una parte, Víctor Selles preguntaba por Goodreads. Cansado de Twitter y Facebook que son un sumidero de tiempo, preguntaba por Goodreads. En teoría una red social de lectores y escritores debería ser una buena herramienta y eso era exactamente lo que preguntaba (spoiler: no, no es la herramienta que merecemos los escritores).
  • En otro hilo, Enrique Carlos, preguntaba sobre Facebook. Quería saber qué tal funciona el edgerank (algo que nos preguntamos todos, incluso los programadores de Facebook) y cuya mejor respuesta suele ser: por arte de ciencia infusa. La red de Zuckerberg, tras sus últimos cambios funciona más bien mal, sobre todo, para los escritores como nosotros que no tenemos budget (o plata) para gastar en publicidad. Con sus cambios a las páginas, todo aquel que no tenga dinero para gastar en Facebook Ads quedará ridículamente olvidado. Haga lo que haga. Y lo sé, porque actualmente estoy gestionando varias páginas con muchísimos seguidores y el alcance que obtenemos sin ads es ridículo.

Creo que es un problema que nos afecta a todos y que repercute muy negativamente en nuestras estrategias de contenidos y en la promoción y visibilidad de nuestras obras. Al final, la relación entre el escritor y las redes sociales siempre acaba siendo tirante y complicada.

¿Los escritores deberían estar en las redes sociales?

Claro que deben estar en las redes sociales. Los escritores necesitan las redes sociales para tener visibilidad. El blog es importante, nuestro contenido también, pero sin las redes sociales, ni el mejor blog del mundo, con el mejor contenido llegaría a nada. Estamos condenado a entendernos… Aunque nos lo pongan cada vez más complicado.

El social media es la gran tarea pendiente del escritor. ¿Sabes qué hacer y qué no hacer con tus redes sociales de escritor?Las redes sociales, aunque no lo parezca, van mucho más allá de Facebook, Instagram y Twitter. Existen muchas posibilidades menos conocidas como Tumblr, Pinterest, LinkedIn, Stumbleupon o Goodreads… Además de ese cementerio que se llama Google +. Seguramente las conoces todas y tendrás cuenta en la mayoría de ellas, aunque no las uses o te centres en el tridente Twitter, Instagram y Facebook.

Muchas de estas redes sociales no nos valen para nada. Y ese es uno de los errores que muchos escritores cometen; pretenden estar presentes en todas partes y eso es imposible. Otras redes sociales, aunque nos son útiles como escritores, nos resultan molestas; nos cuesta movernos, no nos sentimos cómodos con su uso o, simplemente, no nos gustan y preferimos emplear nuestro escaso tiempo en otras cosas, como escribir en nuestro blog.

Entiendo esta postura y comprendo que muchos escritores no quieran tener cuentas sociales. El problema, como he señalado antes, es que las necesitamos. Son útiles para promocionar nuestros libros, para dar visibilidad a nuestros artículos y también para formar una base de lectores y de seguidores fieles dispuestos a comprar todas nuestras obras.

¿Tenemos que estar en todas? No. Claro que no. Cada escritor tiene un público objetivo y por eso cada uno necesita moverse en unos espacios. Es como la vida real, los punks van a garitos de punks y los bacalas a las discotecas de mascachapas. De la misma forma que Chimo Bayo no pincharía en el CBGB, seguramente Los Ramones no tocarían en Pont Aeri. Hay un espacio para cada cosa y cada cosa tiene su espacio.

Identifica qué redes suelen usar tus lectores, dónde se mueven y dónde comparten su contenido y vete allí. No pierdas tiempo en redes en las que no tienen lectores potenciales. Los millennials abusan de Twitter, pero si escribes novelas históricas, será complicado que encuentres lectores en la red del pajarito. Seguramente, tus lectores estarán en Facebook, en grupos sobre historia o siguiendo a publicaciones como Desperta Ferro. Descubrir dónde están tus seguidores debería formar parte de la planificación de tu estrategia de contenidos.

Las redes sociales son buenas para…

No te preocupes, no todo es tan malo en la tierra que mana likes y follows. Las redes sociales, aunque no te lo creas, también tienen sus partes buenas. Entre ellas quiero destacar…

1. Conocer a otros escritores

La historia nos ha dejado mucha correspondencia entre escritores, apasionados intercambios de cartas en los que hablaban sobre el arte, la escritura y sus vidas. Nosotros dejaremos conversaciones de Skype, hilos de Twitter y largos posts en Facebook. Bastante patético si lo comparas con el perdido arte epistolar, pero en el fondo es lo mismo. Las redes sociales nos permiten conocer a otros compañeros escritores, crear relaciones con ellos, conocerlos y aprender.

En las redes sociales tienes la oportunidad de participar en grupos y de seguir a otros escritores, con los que eventualmente vas a crear una relación. Yo mismo, en poco tiempo he tenido la suerte de rodearme de buenos escritores con los que, al final, he creado una relación y con los que hablo a menudo. Los grupos y las páginas de escritores también son un gran espacio en el que puedes participar participar de esa conversación.

2. Networking para los tímidos

Yo odio (ODIO) hablar en público y acudir a eventos. No me gusta, lo paso mal, me pongo nervioso y paso un mal rato. Por desgracia, este tipo de eventos como el Celsius o la Hispacon, son el mejor lugar en el que hacer networking. En estas reuniones puedes conectar profesionalmente con otros escritores, editores, editoriales y todo tipo de profesionales del sector. Si eres tímido o pasas un mal rato estableciendo contactos así… Estás bastante jodido.

Por suerte las redes sociales nos dan un poco de vida. En las redes sociales los escritores tenemos un espacio de reunión. Por supuesto, no reemplazarán jamás a los eventos, pero sí que te ofrecen la oportunidad de establecer esas relaciones sin la presión de tener que hablar y conocer gente en persona.

3. Te dan visibilidad como escritor

Un libro no se vende solo. Y no quiero decir que solo eres escritor si vendes libros. Pero si quieres ser ESCRITOR o sea vivir de tus letras, vas a tener que vender libros… O aprender a hacer la fotosíntesis. Necesitas visibilidad, necesitas crear una plataforma de autor y tener ese empujón que solo pueden darte las redes sociales. Tienes que salir ahí como un cazador, rastrear a tus presas y disparar con precisión.

El social media es la gran tarea pendiente del escritor. ¿Sabes qué hacer y qué no hacer con tus redes sociales de escritor?Y no solo atraerás lectores con tus redes sociales, también editores y editoriales. Alcanzar cierta visibilidad en las redes sociales a base de publicar buen contenido puede llamar la atención de las grandes editoriales que, con el tiempo, pueden acabar llamando a tu puerta.

Las redes sociales son malas para…

Y ahora… viene la parte mala de las redes sociales.

1. Te distraen de tus objetivos

Las redes sociales son una fuente de distracción, un verdadero sumidero de tiempo. A poco que seas algo procrastinador, estás bien jodido. Seguro que sabes a lo que me refiero, abres Twitter para revisar las menciones y, de repente, despiertas 30 minutos después, tirando de scroll hacia abajo. O abres Facebook para ver qué tal la mañana y cuando te das cuenta llevas 25 minutos haciendo clic en enlaces de Bored Panda o Cabronazi…

Cuando sabes que hay una ventana indiscreta como esa a un clic de ti, resistir la tentación de asomarse es muy complicado. Se puede hacer, claro, pero requiere una enorme fuerza de voluntad. Incluso si eres capaz de no perderte en el muro de Facebook, incluso si entras y sales en menos de 40 segundos, ya será tarde. Cambiar de tarea así destroza tu concentración.

2. Los malos hábitos se crean con facilidad

Yo tengo muchos malos hábitos, algunos como el tabaco, he podido dejarlos. Otros, como darme cuenta de que he abierto Facebook en mitad de una tarea sin saber muy bien por qué, se resisten a dejarme. En un momento de distracción —o quizá en un instante de cansancio— mi mano ha ido directamente a Facebook. Muchas veces, ni siquiera pienso en lo que estoy haciendo.

Si a ti también te pasa esto, entonces es que estás en la misma situación que yo. Las redes sociales se han convertido en un hábito. En mi caso, hay cierta excusa, pues trabajo como community manager… Pero, ¿y en el tuyo? ¿Tienes excusa?

No es que sea un mal hábito per se, pero tampoco es bueno. Todo lo que te distraiga mientras estás escribiendo será malo para ti.

3. Te afecta personalmente

Uno de los motivos que llevaban a Víctor Selles a buscar un cambio de red era justamente ese. Cuando entraba en Twitter empezaba a odiar al ser humano. Y yo lo entiendo perfectamente. Cada vez que paso más de 5 minutos en Twitter empiezo a sentir asco por la humanidad. Tampoco es que haya más gilipollas que antes —aunque un ligero aumento sí que hay—, el problema es que ahora todos los imbéciles del mundo tienen una plataforma en la que pueden demostrar que lo son.

Todos los filósofos y los sabios lo han dicho siempre: los idiotas se mueren de ganas por demostrar que lo son. Mientras que tú, yo y cualquier persona normal, no nos metemos dónde no nos llaman y nos callamos cuando la cosa no va con nosotros —o cuando creemos que no sabemos lo suficiente para hablar—, los gilipollas tienen la necesidad vital de opinar sobre ABSOLUTAMENTE todo… Y eso, si eres una persona cabal, te acaba quemando.

Leer estupideces día y noche te afecta. Ver enfrentamiento banales a todas horas, te acaba molestando. A mí me afecta y me he pasado meses sin entrar en Twitter, solo por no leer una chorrada más.

Y todo eso sin mencionar lo que te jode compararte con los demás escritores…

Un buen uso de las redes sociales del escritor

Si eres de los míos y tienes ciertos problemas —vamos que, o no llegas o te pasas—, te voy a dar algunos consejos para que puedas aprovechar al máximo las redes sociales para mejorar como escritor y lograr esa visibilidad que tanta falta nos hace.

Saber distinguir entre amigos y colegas

Hay ciertos escritores que siguen apostando por sus familiares y amigos como fuente de ingresos. Bueno, puede que cuando publiques tu primer libro se alegren y te compren alguno… Pero no son tu público objetivo. Seguramente se olviden de tu carrera literaria antes de que publiques tu segunda novela.

Tus redes sociales de escritor no son para tu familia ni para tus profes del instituto, son para tus lectores. Gestiona tus redes sociales de escritor como si fueran las de una empresa. Tienes que crear contactos que te ayuden a mejorar, que te den visibilidad y, sobre todo, que te generen ventas de libros.

El social media es la gran tarea pendiente del escritor. ¿Sabes qué hacer y qué no hacer con tus redes sociales de escritor?No estamos aquí para hacer amigos, estamos aquí para escribir y para vender libros. Y para quejarnos de lo duro que es escribir…

No analices cada frase

El lenguaje escrito es complejo. La forma natural de comunicación del ser humano es la voz. Para terminar de entender un mensaje necesitamos vernos. Las inflexiones, el tono y el lenguaje no verbal, completan la información en nuestro cerebro y eso nos permite descodificar por completo el mensaje. En las redes sociales eso es imposible.

Muchas veces creemos que algo está escrito en un tono agresivo y no es así. Una simple coma que ha desaparecido puede cambiar por completo el sentido de toda la frase. Lo mismo sucede con una errata. No analices cada frase. En las redes sociales escribimos de prisa y no revisamos lo que escribimos. Cuando creas que alguien te deja un mensaje arrogante o agresivo, respira hondo un par de veces y léelo con atención antes de responder.

Automatiza las redes sociales de escritor

No debes dejar todo en manos de Hootsuite o Buffer, pero sí deberías programar gran parte de tu trabajo. Si quieres estar pendiente cada día de tus redes sociales, vas a volverte loco. Tienes que saber relegar. Está claro que no puedes dejar todo el trabajo en manos de la programación, tus redes sociales tienen que tener algo de ti. Por eso es importante que sepas programar tus contenidos.

Logra un equilibrio entre lo que programas y lo que publicas personalmente. Tienes que conseguir conversar con tus seguidores, sin ser tragado por las redes.

No dejes las redes sociales abiertas

Si estás trabajando cierra todas las pestañas que tengas abiertas. Siempre que puedas, mantén el navegador cerrado. Establece un horario de antemano para revisar las notificaciones, durante el almuerzo o entre Pomodoros —si es que trabajas con Pomodoros—.

Cuando estés escribiendo cierra todo. Es imposible concentrarse cuando puedes ver la pestaña con las notificaciones abiertas.

Cómo escoger las redes sociales de escritor

Lo primero que quiero que entiendas es que no eres Dios, así que ni eres omnipresente ni eres omnisciente. No puedes estar en todas partes. Mira si es fácil. Como escritor tienes que escoger dónde vas a librar tus batallas, porque tienes poco tiempo y, si lo vas a dedicar a las redes sociales, tu escritura se acabará por resentir y mucho. Escoge la red social que mejor se adapte a ti como escritor.

Antes de escoger, traza una estrategia. Analiza a tu lector ideal, sal y rastrea, sigue sus huellas hasta su madriguera y acampa cerca. Si estás buscando cazar lobos, el desierto egipcio no será el mejor lugar para hacerlo. Pero si buscas chacales sí. Cada lector, por sus gustos y afinidades, tiene una red social preferida. Descubre cuál es y monta tu chiringuito en ella.

Puedes tener perfiles en todas, eso no te hará ningún daño. Yo tengo perfiles en todas las redes sociales habidas y por haber, pero solo uso Twitter y Facebook. Ni siquiera LinkedIn que ofrece muy buenas oportunidades para copywriters me parece realmente atractiva —aunque esto seguramente cambie este año—.

Tienes que saber muy bien qué redes sociales vas a gestionar, porque no te puedes permitir perder tiempo en redes sociales que no te aportan nada. No puedes estar en todas partes y gestionar una estrategia de contenidos sociales para 7 redes será una verdadera pesadilla —te lo digo por experiencia—.

Cada red social tiene un lenguaje diferente. La mayoría de los escritores, cuando programan con Hootsuite, Buffer o lo que sea, escriben un pequeño copy, ponen su enlace y programan para todas las redes sociales. Con el mismo mensaje… Esto es una de las peores cosas que puedes hacer. De verdad. Cada red social tiene un tipo de usuario diferente. Cada red responde a un tipo de contenido diferente. Facebook, por ejemplo, no funciona bien con los contenidos curados, pero Twitter sí. Tienes que tomarte un poco de tiempo para conocer cómo funciona cada red social, para saber qué quieren esos lectores.

¿Es Goodreads nuestra salvación?

NO.

Goodreads es la red social de los libros por excelencia. Todos los escritores deberíamos estar allí. Sin embargo, Goodreads no nos ofrece ninguna oportunidad real, más allá de recibir críticas y reseñas de nuestros libros y de poder organizar sorteos con nuestros lectores. Realmente, es una red social para LECTORES no para escritores —por mucho que algunos se empeñen en desvirtuarla—. Aunque ofrece buenas opciones y tiene perfiles de autor con algunas cosas interesantes, el 99% de sus usuarios solo quieren compartir sus lecturas y encontrar nuevos libros. La interacción entre escritor/lector es casi nula, salvando las preguntas al autor y los concursos.

El social media es la gran tarea pendiente del escritor. ¿Sabes qué hacer y qué no hacer con tus redes sociales de escritor?Los grupos, que deberían ser nuestro campo de batalla, no merecen el esfuerzo de dedicarle una estrategia. Se suelen convertir en una fuente de spam, hay poca conversación real y prácticamente cero comunicación.

Yo, tengo conectado mi blog con Goodreads. Cuando publico, mis entradas se publican directamente en mi perfil. Salvo unas pocas interacciones, es un páramo árido y yermo. Goodreads sigue siendo territorio comanche, no es intuitiva, no es cómoda y no ofrece ninguna facilidad para la comunicación y la interacción entre los usuarios.

A día de hoy, es mucho mejor emplear nuestro tiempo en Facebook, Instagram o incluso en Pinterest, ya que todas ofrecen grandes oportunidad y una interacción muy buena —siendo Facebook la peor de todas, sobre todo tras los cambios a las páginas—. Para mí, las mejores oportunidades hoy en día están en Instagram, donde como ha sucedido en Youtube, ha nacido una comunidad lectora tremenda.

Y NOSOTROS QUEREMOS QUE NOS SIGAN LECTORES, NO ESCRITORES.

Y con esto y un bizcocho…

En fin, las redes sociales y los escritores seguiremos con esa relación complicada mientras el mundo sea mundo. Muchos no quieren entender que esto no es un bombardeo por saturación. Otros directamente creen ser demasiado buenos para el marketing. Y la mayoría no se preocupa por aprender y hacer las cosas bien.

Yo mismo cometo muchos errores en mis redes de escritor —y es para matarme porque trabajo gestionando redes sociales—. Seguro que tú también habrás cometido algunos, ¿a que sí? Cuéntamelos, dime cuáles han sido tus mayores errores en las redes o comparte conmigo tus mayores frustraciones y preocupaciones, a ver si entre todos podemos echarte un cable.