En este blog he hablado mucho sobre relatos cortos y lo he hecho porque a lo largo de mi carrera he escrito muchos. También he publicado varios, más que novelas. Si echo la vista atrás, cuento ya con un buen puñado de ellos, ya sea en solitario o en otras antologías. ¿Por qué nos empeñamos los escritores en escribir relatos cortos? Supongo que tenemos un punto masoca.

Un vestido de té, Nosotros Cazamos, El Guardián de mi hermano, 1949, Caído del cielo o El llanto que no cesa, son algunos de los títulos que he publicado a lo largo de mi carrera y que, en mayor o menor medida están disponibles en Internet —la mayoría de ellos de forma gratuita—. ¿Por qué os cuento todo esto ahora? Pues muy sencillo, porque acabado de terminar de revisar y maquetar una antología de relatos que he titulado Cuentos Perdidos I.

¿Por qué Cuentos Perdidos? Pues porque son relatos que llevan mucho tiempo rondando por mi disco duro. Algunos los escribí como ejercicio, otros como parte de un libro de relatos que quise publicar hace tiempo y los hay que participaron en certámenes y no fueron seleccionados.

¿Por qué escribir relatos cortos en un mundo de novelas?

Leer un cuento es una experiencia que no se parece a nada, es como besar a un desconocido en la oscuridad.

Stephen King.

Lo he dicho muchas veces en este blog y lo digo siempre cuando me preguntan: empecé leyendo relatos cortos. Es lo primero que recuerdo haber leído. Poe, King, Lovecraft y Bécquer son los nombres que me vienen a la cabeza cuando me preguntan sobre mis bases.

¿Por qué comencé a escribir relatos cortos? Bueno, porque quería ser mejor escritor. Creo que los relatos cortos son la mejor forma de comenzar. Es como el deporte, uno no empieza a correr lanzándose a una maratón de 45 km. Empiezas por dar la vuelta a la manzana y, poco a poco, vas cogiendo músculo.

Para mí, escribir una novela siempre ha sido un trabajo complicado. Me distraigo con facilidad, pierdo interés y, al final, acabo dejando muchos proyectos a medias. Los relatos, en cambio, son como un caramelo; me resultan sencillos, agradables. Mi cerebro se divierte.

Mis relatos cortos se han publicado en solitario, en blogs, en revistas y en antologías —grandes y pequeñas—. He aprendido mucho y me han permitido desarrollar un estilo y unos temas propios. Gracias a ellos he descubierto que la ciencia ficción —que yo pensaba que sería horrible— no se me da mal y lo mismo sucede con la fantasía. Lo más importante, gracias a los relatos he descubierto que, lejos del terror, lo que más gusta escribir son relatos cotidianos.

Todo eso, no hubiese sido posible de haberme empeñado en las novelas.

A lo largo de los años, en Excentrya he publicado mucho contenido sobre relatos cortos. He hablado sobre qué son, sobre qué hacer con ellos una vez escritos, hice una lista con mis antologías de relatos de terror favoritas y también hablé una vez sobre por qué los prefiero a las novelas.

¿Qué es un relato corto?

Esta es la pregunta que parece que desconcierta a todo escritor. ¿Qué es un relato corto? Hoy en día, con la entrada en escena de la «metaficción» y de formatos propios de Internet como el microrrelato, es un poco complicado definir exactamente qué es un relato corto.

Para mí, un relato corto es un texto de entre 1500 y 7500 palabras —a partir de las 10.000 palabras ya puede ser considerado como novelette—. El relato corto debe tener un conflicto, los personajes deben afrontar una situación en la que algo cambia y que les obliga a crecer, debe ser interesante desde el primer párrafo y provocar alguna emoción en el lector.

Neil Gaiman tiene una definición de relato corto que me gusta mucho: «Son pequeñas ventanas a otros mundos, otras mentes y otros sueños. Son viajes con los que alcanzar el otro extremo del universo y estar en casa a tiempo para la cena».

Neil Gaiman sobre los relatos cortos

Los relatos tienen algunas características que podríamos definir:

  • Aunque el límite son las 7500 palabras, puede excederlas.
  • Si excede las 10.000 palabras, técnicamente se considera como novelette.
  • Si tiene menos de 1000 palabras es un microrrelato.
  • Los relatos cortos tienen un solo protagonista y pocos personajes.
  • En los relatos se dispone de menos «espacio» para abordar los tres actos, así que cada segmento debe ser más reducido.
  • No suele haber subtramas y, si las hay, no debe haber más de una.
  • En una novela la raíz del conflicto es compleja y extensa, en un relato el protagonista se enfrenta a problemas que pueden ser resueltos en poco tiempo.

¿Por qué deberías escribir relatos cortos?

No me voy a extender mucho sobre este tema, ya que le dediqué todo un artículo y otro más al Reto Bradbury, que trata sobre cómo escribir un relato a la semana, te ayuda a ser mejor escritor.

Básicamente, deberías escribir relatos cortos porque:

  • Son un buen ejercicio: Lo bueno del Reto Bradbury es que «te obliga» a escribir un relato cada semana, lo que significa que tendrás que escribir cada día. Esa es la mejor forma de mejorar, practicando y ejercitando el músculo de la escritura.
  • Encontrar tu voz: Escribir diferentes relatos te permite experimentar, que será la mejor forma de encontrar tu voz y tu estilo. Puede que te guste mucho leer terror, pero a la hora de escribir, no te resulta nada cómodo y no encuentras tu estilo. Sin embargo, un día escribes un relato de fantasía y resulta que te desenvuelves con más naturalidad, sin forzar el estilo. Una novela no te permite experimentar —no tanto al menos—, por lo que escribiendo novelas no encontrarás tu voz.
  • Géneros: Escribiendo relatos puedes cambiar de género. Como te acabo de explicar, esto te permite experimentar, jugar con otros temas diferentes, otro tipo de personajes y un lenguaje distinto. Tal vez así descubras que te habías equivocado de género.
  • Nuevas ideas: Para mí, que tengo el síndrome del objeto brillante, escribir una novela es muy difícil. Me cuenta mucho mantener la atención, ya que me llegan nuevas ideas y mi mente se lanza a perseguirlas. Escribir relatos me permite terminar con una idea rápidamente y seguir con la siguiente.
  • Visibilidad. Si escribes muchos relatos, puedes publicarlos. Puedes participar en certámenes o puedes publicar antologías de relatos en Amazon y Lektu. También puedes escoger algunos de esos relatos y publicarlos en plataformas como Wattpad, que generarán visibilidad entre posibles lectores.

En resumen, escribir relatos cortos te permite alimentar la chispa creativa —que sufre MUCHO, cuando te lías a escribir una novela—.

¿Por qué he escrito este artículo?

Me gusta ayudar a la gente a escribir. Me gusta hacerlo porque a mí me cuesta mucho escribir y me costaba mucho más cuando empecé, ya que no existía tanta información en Internet sobre cómo empezar o qué hacer con tu material escrito.

Si sueles leerme, también sabrás que no soy muy dado al autobombo y que hablo poco —o nada— sobre mis publicaciones. Mis lectores me han «abroncado» más de una vez porque no saben cuando publico algo o dónde pueden encontrar mis textos, así que, con este artículo y con los que vienen, no solo os ayudaré a escribir relatos cortos, sino que os daré un poco la brasa con Cuentos Perdidos I, hasta el día que salga a la venta.

¿Qué os parece? ¿Os venís conmigo estas semanas?