Hace poco volví a leer el clásico de Mary Shelley, Frankenstein. Es un libro con el que siempre he tenido ciertos problemas, no era la primera vez que trataba de leerlo de nuevo,pero siempre terminaba dejándolo a un lado, nunca me enganchaba como la primera vez.

Frankenstein, o el moderno prometeo, es un clásico de la literatura de terror, considerado por algunos como ciencia ficción, marca algunas pautas que van a seguir muchas historias de terror en los años posteriores. Frankenstein es un primer acercamiento a lo oscuro del alma humana, el hombre trata de ser Dios y ese acto, recibe un castigo.

En los años 90 como parte de una extensa revisión de los clásicos de terror apareció una producción que marcaba una ruta diferente a lo que había sido la historia del monstruo en el cine. Desde Boris Karloff, el monstruo de Frankenstein, era un tipo enorme, vestido de traje chaqueta y con tornillos en el cuello. Kenneth Branagh dirigió un film que trataba de ceñirse al clásico del terror gótico, tal y como hiciera por las misma fechas Coppola con Drácula o Mike Nichols con Lobo.

El resultado fue una película de terror bastante decente, que respetaba hasta cierto punto los hechos de la novela, pero que entraba en una espiral de despropósitos en los últimos tramos.

Imagen de la criatura de Frankenstein clásica de Boris Karloff.

Imagen del Frankenstein clásico de Boris Karloff.

Vamos a repasar la novela y la película de Branagh y vamos a ver, punto por punto, en qué se parecen y en qué se diferencian. ¿Es mejor el libro? ¿La adaptación de Branagh es más entretenida? Vamos a ver

Historia

La de Frankenstein es una historia de maltrato, y no me refiero solo al argumento, históricamente, en un esfuerzo para presentarnos al monstruo como un ser de corazón noble, el cine ha reinventado por completo la figura del monstruo. Desde su nombre, hasta su apariencia, pasando por las escenas que mejor recordamos, todo está fuera de lugar.

La historia es narrada por el propio Víctor Frankenstein, recogido por el capitán Robert Walton, quien «comparte su locura». Víctor y Robert permanecen juntos en un camarote de un barco atrapado en los hielos polares y es allí donde el desafortunado científico le revela a Walton la historia de su vida.

Víctor Frankenstein, obsesionado con conocer todo, reanima a un cadáver usando el galvanismo. Cuando el ser toma vida, su creador lo rechaza y se ve forzado a huir. El monstruo se verá rechazado una y otra vez por sus semejantes, sin entender por qué. Con una obsesión animal por la aprobación y el cariño, tratará una y otra vez de ganarse el amor de los humanos que seguirán rechazándolo por su aspecto, hasta el punto de condenarlo a una vida de soledad.

Aquí la adaptación de Branagh resulta acertada, lejos de los tornillos y el traje chaqueta de las versiones clásicas, en el film se nos muestra un monstruo desnudo —Shelley describe la desnudez del ser en el momento de su creación. También el proceso de creación del monstruo se acerca bastante al de la novela, con todo el instrumental eléctrico, quizá un poco fuera de lugar el tanque de anguilas eléctricas, pero el tono general de la creación es bastante aceptable.

En la novela de Shelley no hay ayudantes jorobados, ni tormentas eléctricas, ni tornillería que valga. La adaptación de Branagh es bastante respetuosa en este punto, pero ya veremos más adelante como falla en las motivaciones.

Tampoco aparece la típica escena del monstruo con la niña, que si bien forma parte de la novela, no tiene nada que ver a cómo la han retratado los diversos directores en sus adaptaciones.

La historia se desarrolla como en la novela: la criatura se refugia en un granero, donde espía a una familia de la que aprende mucho, gracias a ellos comienza a entender el lenguaje y aprende a leer y hablar (realmente recuerda cómo hacerlo). Tras su estancia con los De Lacey, y tras un dramático desenlace, la criatura desengañada con la humanidad buscará venganza.

Los personajes secundarios son los que más sufren en las adaptaciones, de esta forma serán personajes como la madre de Justine y Henry Clerval, el mejor amigo de Víctor, los que sufran mayores transformaciones a lo largo de la historia.

A partir de la huida del monstruo de casa de los De Lacey, es cuando libro y película comienzan a tomar caminos muy diferentes.

Si bien la muerte del joven William y la de Justine se ciñen bastante a lo escrito, a partir de aquí las cosas cambian. El monstruo, rechazado y odiado por todos, decide odiar también y comienza su campaña de venganza contra su creador. Tras un breve encuentro entre los dos, le pide que le construya una hembra. Si crea una mujer a su imagen los dos se marcharán y jamás volverá a verlos ningún ser humano.

Es el desenlace lo que más desentona con la novela (no voy a dar spoilers). El último tramo del libro es el típico de una novela gótica, los hechos se precipitan y todo va de mal en peor hasta el inevitable final. En la película, la historia se adapta a Hollywood, algunas cosas se suavizan y nos meten con calzador la típica (y extremadamente cascada) historia de amor más allá de la muerte.

En las escenas finales el director regresa al libro y nos deja con la sensación de que ha sufrido un lapsus de guión durante los últimos 15 minutos.

Motivación

Robert Walton

Peli contra libro: Frankenstein

El capitán, Robert Walton

El capitán del barco que encuentra a Víctor Frankenstein en el polo norte. Apenas nos dan una pincelada de este personaje que es el verdaderos narrador de Frankenstein. Aparece en un par de escenas y casi todo el tiempo se dedica a escuchar al febril doctor narrando su penosa vida.

Walton, el eterno olvidado, es una figura importante, pues es su tenacidad la que lleva a Frankenstein a contar su historia. Sin la expedición de Walton, Víctor Frankenstein habría muerto en el hielo polar y no sabríamos de su existencia ni de la creación de su extraña criatura.

Víctor Frankenstein

Peli contra libro: Frankenstein

Víctor Frankenstein, trabajando en su laboratorio

La motivación de Frankenstein es uno de los cambios más significativos. En la novela el científico solo busca demostrar que puede crear vida, ansía el conocimiento por encima de todas las cosas y quiere demostrar que se puede devolver la vida a un cadáver, o todavía mejor, que se puede crear un ser humano a partir de la materia muerta.

En el film nos encontramos con un Frankenstein incapaz de superar la muerte de su madre que se ve empujado a buscar una cura para la muerte misma. Todo comienza con la muerte de su amada madre y es eso lo que busca, devolverla a la vida. Resulta también sorprendente que exista un profesor en Ingolstad que ya ha creado vida una vez y al que no se le ocurre nada mejor, que decir a un tipo obsesionado con la resurrección que no trate de emular sus experimentos… El profesor Waldman en el film se convierte en lo que llamamos «bocachancla«.

Más tarde el amor lo empujará a volver a crear un monstruo, algo que no sucede en la novela —Frankenstein rechaza crear otra abominación— y que queda algo fuera de lugar en el film.

Aunque me resulta menos molesto que en la novela, sigue siendo un personaje antipático, siempre perseguido por sus propios fantasmas, siempre triste o encerrado en sí mismo, incapaz de afrontar las decisiones que ha tomado en su vida e incapaz de hacer frente a sus responsabilidades.

La criatura

Peli contra libro: Frankenstein

DeNiro en el papel de la criatura.

El cadáver reanimado sin nombre. La creación de Víctor Frankenstein es un ser desproporcionado y de facciones deformes, ante la dificultad de unir los capilares y las venas, Frankenstein busca «piezas» de gran tamaño y por eso crea un ser enorme, esto no acaba de verse reflejado en ningún momento, DeNiro no es Gasol precisamente.

Su principal motivación es el amor. Busca la aceptación de una forma casi animal, aunque al recibir el desprecio y el odio de las personas, su amor se torna en odio. Y odia con la misma intensidad con la que ama, la criatura, en el fondo es un niño. Es tenaz e implacable y cuando se propone algo nada puede detenerlo.

Hay algunos puntos fuera de lugar, como la escena de la flauta en la que dice: » no sé si son estas manos…» El monstruo tiene verdaderas dificultades para volver a hablar a causa del grosor de sus cuerdas vocales, así que de tocar un instrumento ni hablamos. Es una frase muy peliculera, eso sí.

La criatura pide a su creador que le construya una compañera a su imagen para tener compañía, asegura que si lo hace desaparecerán y ningún ser humano volverá a verlos. Pero comete el error de traer el cadáver de Justine, algo que enfuerece al doctor y se niega a hacerlo. Aunque bien es verdad que en la novela Frankenstein está a punto de acceder a la petición del monstruo, lo hace lejos de su casa en las costas del norte de Escocia y en ningún momento usa el cadáver de la pobre Justine, de nuevo Hollywood trata de intensificar el drama.

De todas las criaturas, la de Branagh es quizá la más creíble, es deforme y solitario, busca que lo acepten y al no conseguirlo desatar el terror sobre sus semejantes. Al final muestra su arrepentimiento y buscará el perdón de su creador.

Henry Clerval

Peli contra libro: Frankenstein

Henry Clerval, mejor amigo de Víctor Frankenstein.

El mejor amigo de Víctor Frankenstein desde la infancia y que en la película aparece misteriosamente en la universidad de Ingolstad.

Henry y Víctor son como hermanos desde que eran unos niños, Henry ni siquiera acompaña a Víctor a la universidad, aparece en Ingolstad algunos años más tarde, tras la creación de la criatura, y se dedica a estudiar lenguas orientales, no ciencias naturales.

En la adaptación de Branagh el papel de Clerval no pasa de ser el «Pepito Grillo» de Frankenstein, está en todo momento aconsejando al doctor, siendo la voz de su conciencia. En la novela el papel de Clerval es el de escudero, es el mayor apoyo moral de Frankenstein, pero en ningún momento está al tanto de los experimentos que éste llevó a cabo en Ingolstad. Clerval se convierte en esta adaptación en una versión sin joroba de Igor.

Conoce la existencia de la criatura y está presente en el último arrebato de locura del doctor, tras su noche de bodas. Si has leído la novela entenderás lo ridículo que es este momento.

Elizabeth

Peli contra libro: Frankenstein

Peli contra libro: Frankenstein

La huerfana, hermanastra y prometida de Víctor Frankenstein. Un personaje que no me terminaba de entrar en la novela, pues me resulta empalagosa. La típica dolorosa, una mujer abnegada que acepta los mandatos del hombre con resignación y con un amor que va más allá de lo racional.

El papel de Elizabeth durante el libro es el de la marioneta del destino, rescatada de una casa pobre, se le da una vida mejor en casa de los Frankenstein, lo que la lanzará en medio de la vorágine de acontecimientos que se desata tras el acto de la creación.

Elizabeth es amor en todos los aspectos, ama a la familia que la crió como una hija, ama a sus hermanos, ama a la pobre Justine, ama a Clerval… Es un ser benévolo más allá de lo creíble. Es un cliché de la literatura gótica, la mujer pura e inocente, la víctima del destino.

Aunque vive la mayor parte de su vida alejada de Víctor (amor a distancia, cuernos en abundancia), en ningún momento duda de su amor por Frankenstein, aunque sí duda del que Víctor pueda profesarle, eso sí lo acepta sin rechistar… Más maja ella.

Como todas las heroínas góticas su vida acaba mal. El monstruo no olvida su promesa y ella es el objetivo al que hay que disparar para herir al doctor.

Conclusiones

La sensación final es que la versión de Branagh es una de las mejores adaptaciones de la obra de Shelley, podemos dar gracias a esa época de los 90 que resucitó las adaptaciones de alto presupuesto. Sin embargo, no hace justicia a la vieja novela de la madre de la ciencia ficción.

Shelley pintó un cuadro tenebroso de las aristas del alma. La criatura es ella, rechazada por su padre, William Golding filósofo y padre del anarquismo. Ella se ve a sí misma como una creación de carne sin nombre (llevaba el apellido de su madre), rechazada por la sociedad (considerada hija bastarda) y por su creador. Durante su juventud, al igual que la criatura, Mary buscó su aprobación, pero pronto se cansó de ser humillada y rechazada.

En la adaptación de Branagh nunca queda patente esa obsesión de la criatura por ser aceptada por la sociedad. En el original en ningún momento se muestra una conciencia de creación, no pregunta por el origen de sus partes, se pregunta por SU origen como ser y esa es una de las mayores diferencias, y donde creo que más falla el director, pues no termina de entender al monstruo.

Frankenstein es una buena película, una adaptación seria y muy elegante del mito, que huye de los estereotipos que Hollywood ha marcado a lo largo de la historia. Una buena película que no te defrauda, pero a la que le falta algo. Veremos próximas adaptaciones…

Si te gustó más el libro que la película o viceversa no dudes en comentar y dejar tus impresiones. Si quieres que compare algún libro/película también me lo puedes decir y haré otra revisión.

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