Para despedirme antes del verano os traigo un artículo de Ana González Duque. A ella no hace falta presentarla, ya sabes que es escritora de fantasía juvenil y además experta en marketing digital. Desde MOLPE y el Fogón, Ana ayuda a otros escritores a lanzar sus carreras y convertirse en lo que ha bautizado como Escritores Emprendedores. Si eres de los pocos que aún no la conoce, échale un ojos a sus artículos y disfruta con ellos. Yo, me despido de todos vosotros hasta septiembre con este artículo de Ana sobre cómo organizar tu tiempo para ser escritor profesional.

Cómo organizar tu tiempo para ser escritor profesional

«Cada vez que me meto en Twitter es como si un agujero negro me absorbiera y pasa un mínimo de 20 minutos antes de que vuelva a lo que tengo que hacer. Cuando termino el día, me doy cuenta de que no he hecho nada de lo que quería hacer y me pregunto en qué he perdido las horas. Nunca tengo tiempo para nada». Querido/a procrastinador/a que quiere ser escritor profesional, si te sientes reconocido en la frase anterior, no te preocupes. Yo también estuve dentro de ese grupo y conseguí organizar mi tiempo y desengancharme de la procrastinación, la droga más poderosa del mundo.

Todos los escritores nos enfrentamos a esta adicción diariamente. Otros, están tan sumamente ocupados que nunca tienen tiempo de terminar esa novela que tienen empezada desde hace años. Charles Buxton decía que «nunca vas a tener tiempo para nada, el tiempo debes reservarlo», pero, claro, él no tenía Twitter.

La productividad y la concentración son como ir al gimnasio. Necesitan voluntad y hábito para conseguir integrarse en tu vida. Son músculos que, a base de entrenamiento, se van haciendo más fuertes. Pero si te saltas el gimnasio todas las semanas nunca bajarás la tripa de cosas pendientes por hacer.

Hace ya la friolera de 4 años, con un trabajo nutricional muy demandante y dos niños pequeños, decidí que quería ser escritora profesional y que necesitaba vivir de lo que escribía, pero para eso tenía que organizar mi tiempo. Entonces, cayó en mis manos el libro de David Allen, «Organízate con eficacia», que aboga por el sistema de listas, que llama Getting Things Done (GTD).

Siéntate y vacía tu cabeza de «Tengo que…»

Mi sistema de organización empezó teniendo muchas cosas en común con el GTD. Me senté un fin de semana e hice listas de las cosas que quería conseguir con mi blog, con mis libros, etc; listas de las cosas que tenía pendientes de hacer en la casa y en mi trabajo nutricional y listas de cosas que me gustaría hacer o estudiar, pero que nunca tenía tiempo para llevar a cabo. Y las ordené por orden de urgencia.

Extendí un calendario de todo el año delante y empecé a asignar fechas de entrega a cada cosa siendo pesimista siempre en el tiempo que me llevaría terminarlas. Y seamos honestos, muchas las deseché por imposibles o para años posteriores.

Las fechas límite son imprescindibles

Cuando tienes una fecha límite para entregar algo, buscas tiempo de debajo de las piedras. Así que, si asignas una fecha límite a cuando tienes que terminar el borrador de tu novela porque has pactado con los lectores cero una fecha concreta, es más fácil que la termines. La fecha límite enfoca la mente. Siempre las pongo para todos mis proyectos porque si no, se quedan sin hacer en el eterno saco de «para cuando tenga tiempo». Sé disciplinado contigo mismo. Tú eres tu propio jefe, no hagas que el jefe te despida por no cumplir con tu trabajo. Escribir es un trabajo, el tuyo.

Organiza el trabajo de tu blog y de tus redes por objetivos

Cuando has distribuido tus proyectos a lo largo del año, sabes, por ejemplo, que en mayo quieres sacar una novela. Lo lógico es que, meses antes, el contenido de tu blog vaya orientado en la misma temática de tu novela, para captar el máximo posible de lectores interesados en ella. Y que, tanto en redes, como en el blog, como en tu newsletter, vayas empezando a hablar un poco de ella. Creando expectación. Por eso, lo ideal es organizar el trabajo editorial de tu blog con tiempo.

El día 30 de cada mes es el día que reservo para programar el mes siguiente. Ese día no escribo nada, ni trabajo en otra cosa: hago la facturación del mes, reviso las analíticas y me siento a programar el contenido de mis sitios webs conforme a lo que quiero sacar ese mes o conseguir ese mes. Los objetivos son fundamentales. Si no tienes objetivos mensuales orientados a un objetivo final (en mi caso, ser escritor profesional), irás como pollo sin cabeza por la vida.

Otra de las cosas de hacer tu calendario editorial por objetivos es que puedes crear sinergias dentro de tu propio trabajo. Por ejemplo, estoy documentándome para mi novela leyendo X libros que puede que me sirvan para sacar un post para el blog, para colgar datos curiosos de mi temática en redes y para entrevistar a alguien relacionado que me solucione las dudas enfocándolo todo en mi temática.

Ten guardado para las épocas de vacas flacas

Pero hay veces en las que no se te ocurre de qué hablar. O qué escribir (¡Necesito un relato para tal antología!¡Quiero enviar un relato a tal concurso!). Guarda para vacas flacas. Hay varias herramientas que te ayudarán a economizar tu tiempo y organizarlo. Pero Pocket y Evernote te permiten guardar y clasificar por etiquetas todas aquellas ideas que puedan servirte en el futuro. Si tienes las aplicaciones en el móvil, puedes ir guardándolas ahí donde quiera que estés.

No desperdicies los tiempos muertos

¿No tienes tiempo para llevar las redes y al mismo tiempo escribir una novela? Verás cómo te consigo tiempo: ¿no hay en tu día a día ningún momento en el que tengas que esperar? Me explico: la consulta de un médico, la cola del ayuntamiento, esperar a que salgan los niños de determinada actividad… Esos momentos son oro para programar las redes sociales. Instala en tu teléfono las aplicaciones de Buffer o Hootsuite y aprovecha esos tiempos muertos para dejar las redes sociales niqueladas.

Si tienes que hacer un viaje en avión o en tren, llévate para hacer en el viaje el trabajo más aburrido de la semana. O directamente tu novela, ponte unos cascos para aislarte del ruido y escribe durante todo el viaje.

Si te pasas una hora diaria en el coche, aprovecha esa hora para escuchar podcasts que te ayuden a progresar o audiolibros.

Haz varios proyectos al mismo tiempo

Una forma de practicar la procrastinación, pero al mismo tiempo ser productivo,  es escribir varias cosas a la vez. En mi caso, tengo siempre dos novelas a la vez en marcha, porque una me sirve de descanso de la otra y, de esa manera, evito el bloqueo.

Haz bloqueos del tiempo (time blocking)

Si solo tienes una hora para escribir al día, que esa hora sea sagrada. Que nadie te interrumpa. Apaga el teléfono, las notificaciones del móvil, cierra la puerta y pon un cartel fuera como yo que ponga «Madre escribiendo. Cuidado: muerde». Haz bloques de tiempo en los que estés completamente concentrado en la tarea que estás realizando. Y luego descansa 10 minutos entre bloque y bloque. Yo suelo hacer bloques de una hora y media (en vez del Pomodoro de 20 minutos) porque, en mi caso, ese es el tiempo en el que soy más productiva, pero eso lo vas viendo poco a poco.

Concentra y agrupa las tareas para que, al hacerlas de una sola vez, no pierdas tanto tiempo. Por ejemplo, deja todos los correos que tengas que responder para una hora determinada. Organiza en carpetas tu Gmail y vete metiendo los correos que te lleven más de una respuesta de sí o no en una carpeta de «Pendiente de responder» y, a última hora de la tarde, cuando ya estás cansado para ser creativo, dedícate a contestarlos.

Si solo tienes una hora para escribir, el lunes y el martes reserva esa hora para progresar en tu novela, el miércoles dedícala al blog, el jueves, a las redes, y el viernes de nuevo a la novela. Así tendrás tiempo para todo e irás progresando en todo.

Si tienes que hacer recados, concentra todos los recados en el mismo día.

Cuando asignas un tiempo a una determinada tarea te das cuenta de que se ocupa todo ese tiempo, sea este el que sea, así que intenta que sea el menos posible.  

El multitasking apesta

Hacer muchas cosas a la vez evita que estés concentrado 100% en lo que estás haciendo, no te garantiza ser más productivo, pero desde luego sí que te agota más y te genera mucha más tensión y mucho más estrés. Solo un 2% de la población humana es productivo de esta manera, así que intenta hacer una cosa detrás de la otra.

La planificación es esencial en todo

La planificación es la cuerda que te guía por el desierto de la procrastinación. Si no sabes al menos los pasos de tu estructura es mucho más frecuente que te bloquees escribiendo y que la novela no se termine. De la misma forma, si planificas tu semana, aunque luego tengas que ajustar las cosas por imprevistos, harás mucho más que si no la planificas.

En mi mesa de trabajo tengo tres planificaciones en dos corchos delante de mí: la mensual, la semanal y las de las novelas que esté escribiendo. En mi agenda está la diaria y la anual.
El viernes por la tarde me siento a hacer la planificación de la semana siguiente. Lo hago el viernes porque ya empieza el fin de semana y es una manera de liberar mi mente del «Tengo que…». Una vez queda planificado, me olvido de ello y puedo desconectar, leer y disfrutar de mi familia.

Sistematizar todas tus tareas evita que te olvides de las cosas y favorece que ganes tiempo.

Escribir es tu trabajo

Tómatelo en serio. Cuando tomé la decisión de querer vivir de lo que escribía, tenía solo una hora o dos al día para poder dedicarle a la escritura, al blog, a las redes… A veces, en esa hora estaba tan cansada que lo que me apetecía era dejarlo para luego. Mala cosa: a tu «yo de luego« le va a apetecer lo mismo que a tu «yo de ahora» hacerlo y las cosas se van acumulando sin terminar.

Si le das la misma importancia de un trabajo, no la de un hobby, estarás más concienciado para hacer sacrificios. En esa época, lo que hacía era levantarme antes de que los niños se despertaran y escribir una hora. Y por la noche, cuando ellos se acostaban, me dedicaba a blog y redes. Los fines de semana que no estaba de guardia cargaba pilas. Y así, durante dos años. Tener claro que tienes un objetivo que conseguir te ayudará.

Tienes que estar listo para las musas. Estar sentado en tu escritorio día tras día, con una rutina férrea, porque si no estás trabajando cuando la inspiración te visite, no la pillarás.

Aprende a decir que no

Muchas veces nos proponen cosas que no nos apetecen. Incluso cosas que nos apetecen pero que sabemos honestamente que no nos van a ayudar en nada a conseguir nuestros objetivos. Valora siempre lo que ocupa tu tiempo y aprende a decir que no. Tu energía como superhéroe ya es limitada con todo lo que tienes que hacer.

No seas ingenuo, conseguir ser escritor profesional no es cosa de un día. Implica esfuerzo, constancia y disciplina. Implica tener que gestionar bien los horarios y sacrificar algunas cosas (Hace siglos que no veo la tele) por falta de tiempo. Y, sobre todo, requiere tener la cabeza amueblada, tener muy claro qué es lo que quieres e ir a por ello, pero también tener la fortaleza necesaria para seguir en la brecha en los momentos flojos (que los habrá).

Desconecta

También es importante reservar tiempo para ti. En tu planificación diaria, incluye el deporte y el descanso. No te pases la vida trabajando porque eso no solo dañará tu vida privada (familia, amigos, pareja) sino también tu creatividad y tu trabajo como escritor. Ponte un horario para apagar todo. Yo, a las siete y media de la tarde apago el ordenador. Normalmente nada es tan urgente como crees y la gran mayoría de las cosas puede esperar.