Nightflyers una casa encantada en el espacio

El 1 de febrero Netflix estrenará su adaptación de Nightflyers, la obra de terror y ciencia ficción del creador de Juego de Tronos. George R. R Martin, escribió esta novela corta en respuesta a la afirmación de que no era posible escribir una buena historia de terror en un contexto de ciencia ficción.

Como él mismo ha dicho en su blog, muchos fans creen que Martin apareció de repente en la literatura con Canción de Hielo y Fuego. La verdad es que, ya era escritor mucho antes. Cuando se publicó su obra más famosa en 1996, George llevaba 25 años escribiendo.

Nightflyers es una de sus obras tempranas, escrita en 1981, le valió un premio Locus ese año. En esa época Martin escribía ciencia ficción con tintes de terror, incluso creó su propio universo conocido como Thousand Worlds.

Nightflyers

Desde su aparición en 1996 Nightflyers ha sido adaptada a todos los formatos posibles: novella, novella expandida, película y ahora le toca el formato televisivo.

La novela corta no era su primera incursión en el híbrido de la ciencia ficción y el terror. Sandkings, ganadora de los premios Hugo y Nebula, ya exploraba este formato.

Ambas fueron escritas como respuesta a la afirmación de un crítico. En palabras de Martin: «La inspiración para las dos historias, fue una afirmación de un crítico que leí en alguna parte. Decía que el efecto de la ciencia ficción y del terror eran opuestos, fundamental eran géneros incompatibles. Semejante frase me pareció un sinsentido, así que me preparé para demostrar que se esquivocaba y mezclé los dos géneros. Al final resultó que funcionaban muy bien juntos».

En Nightflyers, una expedición científica, compuesta por nueve académicos inadaptados, tiene la misión de recorrer el extremo del universo para estudiar a los volcryn, una sombría raza alienígena.

La propia nave en la que viajan es todo un misterio. La Nightflyer, la única nave disponible para la misión, es una maravilla tecnológica. Es completamente autónoma y puede ser pilotada por un solo humano. El capitán Royd Eris que jamás se mezcla con la tripulación, se comunica con ellos solo mediante un holograma; más parecido a un fantasma que a una persona.

Pero hay mucho más. Thale Lasamer, la telépata del grupo detecta una presencia maligna en la nave. Eris lo niega, pero todo saltará por los aires cuando esta extraña entidad desate un baño de sangre. La única esperanza contra el terror es Melantha Jhirl, una proscrita genéticamente mejorada, más fuerte y más inteligente que el resto de sus compañeros, ¿será capaz de hacer frente al terror que acecha en la Nightflyer?

NIghtflyers, sobre cómo escribir terror en la ciencia ficción

Melantha Jhirl, una humana mejorada. La única esperanza de los habitantes de la nave para sobrevivir.

El cuento de la vieja casa encantada, con chapa y pintura

La historia no deja de ser un cuento de fantasmas. Martin cambia hábilmente la vieja casa decrépita por una nave espacial. El concepto, sin embargo, sigue siendo el mismo: una presencia hostil que persigue a los habitantes de la nave.

La entidad maligna que siente Lasamer no deja de ser un fantasma. Como los espíritus que pueblan la Hill House y que Eleanor Vance siente desde que baja del coche. O los espíritus enfadados de Poltergeist, clamando venganza por haber perturbado su sueño.

Los tropos son los mismos, solo cambia el contexto.

El terror y la ciencia ficción casan muy bien, porque no hay mayor miedo que lo desconocido. ¿Y sabes qué? Todo lo que hay fuera de la atmósfera de nuestro planeta es desconocido.

Has visto Marte en fotografías y también la Luna. Sabes que Saturno tiene un anillo y que Júpiter está cubierto por una titánica tormenta. Pero, ¿qué más sabes? ¿Qué hay debajo de esa tormenta que dura eones? ¿Qué se esconde debajo del hielo eterno de Encelado? ¿Sabemos acaso que puede reptar bajo las dunas rojas de Marte?

No sabemos nada. Y ese es el mayor de lo miedos. ¿Cómo no van a funcionar bien la ciencia ficción y el terror juntos?

Ciencia ficción y terror

El terror y la ciencia ficción comparten lugares comunes y raíces. Empezando por la que está considerada como la primera novela de terror moderno y, al mismo tiempo, de ciencia ficción: Frankenstein.

Ciencia ficción y terror comparten lugares comunes. Por ejemplo, el miedo a lo desconocido. Las siniestras posibilidades de las mutaciones de ADN. Seres cósmicos, llegados desde los confines desconocidos. Terroríficas dimensiones paralelas…

La ciencia ficción es la literatura de las ideas, mientras que el terror lo es del miedo.

Mary Shelley tenía la intención de escribir un cuento de terror. Y no solo creó la novela de terror más influyente de la historia, también sentó las bases para la ciencia ficción y la ficción especulativa.

El laboratorio de galvanismo que tenía Víctor Frankenstein en Ginebra sentó las bases de lo que sería la ciencia ficción. Ese escenario abrió un abanico de oportunidades para los escritores que llegaron después.

¿Cuántas historias de científicos locos que juegan con la vida y la muerte hemos visto y leído desde entonces? Herber West Reanimador, Flatliners, Trascendece

¿Por qué funcionan tan bien la ciencia ficción y el terror juntos? Porque pueden fusionarse a muchos niveles.

El terror es la literatura del miedo. Solo tenemos que ver nuestro día a día. Todo el bien que han hecho los avances en la ciencia nos han traído tanta oscuridad, como sombras han despejado. El futuro es incierto, cada avance en IA nos trae nuevos miedo: ¿nos pueden reemplazar la máquinas? ¿Pueden robar nuestra identidad? ¿Están creando nuevas enfermedades en laboratorios sin que lo sepamos?

Siempre que algo arroje un poco de luz, habrá sombras. Es así de sencillo. Si los científicos consiguen erradicar las enfermedades, un grupo de gente asustada rechazará las vacunas y el ciclo empezará de nuevo.

Como te he dicho: el miedo a lo desconocido.

La magia y la tecnología

«Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia»

Arthur C. Clark

Cuanto más avance la tecnología más se parecerá a la brujería para alguien que no la entienda. ¿No te parece que eso da algo de miedo? Muchas veces pienso que las cosas que hago día a día con mi teléfono, a mi bisabuelo le habrían parecido magia.

Para personas con profundas convicciones religiosas, la ciencia y la razón pueden presentar serias amenazas a sus creencias. Para alguien creyente, no hay mayor miedo que perder todos sus esquemas de valores.

La ciencia ficción y el terror del día a día

Pero no hay que irse a los miedos del alma. La ciencia, los avances y los estudios, desatan miedos y fobias mucho más viscerales. La historia de los avances científicos está llena de ladrones de tumbas, vivisecciones, monstruosidades expuestas en tarros de cristal, escarabajos devoradores de carne, accidentes químicos y experimentos que han salido mal.

Llevo muchos años escribiendo terror y ni siquiera he llegado a rascar la superficie de los archivos de noticias grotescas que guardo.

Imagina por un instante cómo debió de sentirse la gente en Prípiat al ver la bola de fuego de la central de Chernobyl iluminando el cielo nocturno. Piensa cómo se sintieron los miembros de la expedición de Scott, al entender que morirían atrapados en el hielo.

Es más, imagina cómo se sintieron los médicos que alertaron del brote de H5N1 que veían morir a los alumnos de una clase uno a uno, sin tener ni idea de lo que estaba pasando.

Nuestro día a día está lleno de historias truculentas, dignas de ser narradas en una novela. Cada pequeño avance tecnológico abre la puerta a un nuevo miedo. Sin ir más lejos hace unas semanas aparecía una noticia sobre cómo una red neuronal de NVIDIA creó una serie de retratos reales de gente que no existía.

La ciencia ficción, sin embargo, no sirve solo para asustar. En muchos casos sirve como contexto. En estos relatos, el escritor utiliza elementos de ciencia reales para crear un mundo más rico, mas convincente en el que los elementos intrusivos del terror tengan un mayor impacto.

Terror, distopía y la cara oculta de la ciencia

La ciencia ficción guarda mucha oscuridad. Muchas obras del género exploran temas terroríficos y distópicos. Cada uno de los temas que se tocan en la ciencia ficción tiene un lado oscuro.

En ciencia ficción aventuras como las de Star Trek o Star Wars nos muestran la exploración de los mundos y la tecnología. Sin embargo, Terminator y Portal nos muestran cómo esa tecnología puede destruirnos si se rebela. Una de las obras cumbre de la ciencia ficción 2001: Odisea en el Espacio nos muestra las dos caras de esa misma moneda.

Hal 9000. Ciencia ficción y terror.

En el mundo real, los científicos del proyecto SETI buscan vida extraterrestre con la esperanza de que el contacto con civilizaciones alienígenas beneficie a la humanidad. Pero en la literatura de H.P Lovecraft, que es tan influyente como Shelley, la humanidad solo encuentra terror en los confines del universo.

A partir de la obra de Lovecraft han surgido un millón de abyectos horrores espaciales. Películas como Horizonte Final o juegos como Dead Space, beben directamente de ese horror cósmico creado por el genio de Providence.

Incluso los fans más acérrimos de la ciencia ficción, cuando piensan en razas alienígenas, evocarán los colmillos chorreantes de ácido de un xenomorfo, y no las tranquilas facciones de un vulcaniano.

El Apocalipsis, el último hombre en la Tierra

Uno de los sub-géneros más trabajados dentro de esa mezcla de terror y ciencia ficción, es sin duda el post-apocalíptico. Una vez más, fue Mary Shelley la que puso las bases con su novela de 1826, El Último Hombre. En ella, la Tierra ha sido arrasada por una plaga.

Esta novela ha sido el germen en el que han florecido obras como La Carretera, Apocalipsis de Stephen King, Soy Leyenda o La Guerra de los Mundos.

La ciencia ficción WASP y el hombre que cabalga sobre una bomba

Los años 50 fueron malos tiempos para el terror. El ser humano había visto cosas terribles en los campos de exterminio nazis. En esa época, fue la ciencia ficción la que ocupó el espacio que tradicionalmente había pertenecido al terror.

Escritores y lectores de la época estaban obsesionados con la bomba nuclear. Hoy en día, el miedo a lo nuclear nos parece lejano, casi una chorrada, pero en la época centraba todas las noticias.

Libros como El Increíble Hombre Menguante mostraban el miedo que la población sentía a la radiación. En el cine, películas como Them! o La Mosca, plasmaban ese miedo con criaturas radioactivas o mutaciones extrañas. Los cómics también lo reflejaron y superhéroes como Spider-man o Hulk nacían de la radiación.

Los años 50 y la Guerra Fría vieron nacer un nuevo miedo: el comunismo. Escritores y directores americanos plasmaron los miedos de la élite social WASP (White Anglo Saxon Protestant) en películas como La Invasión de los Ladrones de Cuerpos o El Planeta Prohibido.

A finales de los años 50 y principios de los 60, la ciencia ficción entraba de nuevo en juego. Los muertos empezaron a caminar sobre la Tierra. Ya fuera a causa de un virus como en Soy Leyenda de Richard Matheson o a causa de la caída de un meteorito como en La Noche de los Muertos Vivientes de George Romero.

El futuro es terrorífico

La ciencia ficción y el terror funcionan muy bien juntos por que el futuro nos da miedo. Es así de sencillo.

Ya sea porque un virus convierta a la mayor parte de la humanidad en zombis devoradores de cerebros, por una plaga o por un desastre nuclear. El mensaje siempre es el mismo: el futuro es terrorífico.

¿Cuál es la siguiente frontera? El espacio. ¿Y qué pasa en el espacio? Que morimos. El espacio puede matarte en cuestión de segundos. El espacio es terrible y nosotros tremendamente vulnerables, tienes ejemplos muy claros en Solaris o en la película Gravity.

Gravity, ciencia ficción y terror.
En Gravity vemos como el espacio es un entorno tremendamente hostil con el ser humano.

Los ordenadores son maravillosos, pero espera que se cansen de nosotros y se rebelen. La ciencia es poderosa, pero el ser humano no debería jugar a ser Dios. Este es un tropo que hemos visto millones de veces desde Frankenstein.

Conclusión

La ciencia ficción y el terror se complementan. Nacieron juntos, son como los gemelos Thanatos e Hipnos. Uno nos hace soñar y nos descubre mundos nuevos, mientras que el otro, con su caricia suave nos cubre de sombras.

El terror puede servir para introducir elementos de superstición en una historia de ciencia ficción. La ciencia ficción y la ciencia, en cambio, sirve para introducir elementos reales en las narraciones de terror, elementos que den vida y solidez a la historia.

Cuando, como ocurre con el terror, el foco de atención se dirige a la naturaleza humana y no a los efectos especiales, aparecen grandes historias, llenas de crudeza y realismo (tan reales que pueden predecir el futuro como en 1984 de Orwell).

En fin, hasta aquí el repaso a todo el que el terror puede aportar a la ciencia ficción y viceversa. Como ves, son vasos comunicantes y se alimentan el uno al otro.