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10 formas de molestar a tus seguidores en Twitter

10 formas de molestar a nuestros seguidores en Twitter

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Ah, el querido pajarito azul. Esa maravillosa red de microblogging.

Primero un escaparate de chonis, después un nido de víboras políticas y ahora, un hervidero de escritores desesperados. ¿Lo hueles? Eso es el sudor frío que te recorre la espalda en este momento. Seguro que has hecho scroll hacia abajo antes de leer esto, por si eres de los que la caga en Twitter.

Lancé el otro día una encuesta en Twitter sobre las redes sociales. Pregunté si eran buenas o malas para los escritores y la mayoría coincidía en que eran buenas. Está bien, son buenas… Entonces, ¿por qué la cagamos tanto en las redes? Porque en el fondo no son tan buenas como parecen. Te odian y tú también las odias a ellas.

Reconócelo, no pasa nada, está bien… ven, puedes llorar aquí, en mi hombro.

¿Qué hacemos en Twitter?

Si eres escritor, el pajarito te sirve para dos cosas:

  1. Publicar 8900 veces al día la misma imagen de tu libro, con el mensaje: «Compra, paisa, que soy bestseller en Amazon» —como si eso significara algo—.
  2. Publicar 8901 veces al día la URL de tu blog, con el mensaje: «Suscribe, paisa».

La tercera variante —a la que estoy afiliado yo— es la de poner la máquina en automático y que vaya publicando tus artículos cada X tiempo. Es tan horrible como las anteriores, no te creas… Pero la culpa no es mía, es un plug in que me obliga…

El escritor en Twitter solo tiene una obsesión: tener más seguidores. ¿Por qué? Pues me parece que está muy claro: a más seguidores, más lectores. ¡Espera! Entonces esto es un puto chollo: a más seguidores, más mensajes; a más mensajes, más retuits… Más, más… ¡MÁS!

Escritores en Twitter

¿Os acordáis de La Unión? Ya lo decían ellos: «más y más…» ¿Qué habrá sido de ellos?

Y aquí, amiguetes, llega el gran problema: más, no significa mejor. Esto es algo que tengo que agradecer a mi maestra Jedi. No sirve de nada tener 800k de seguidores cuando la mayoría de ellos no tienen nada que ver contigo o son bots o los has comprado. No necesitas más seguidores, lo que tienes que buscar son mejores seguidores.

Esto, como dice Isaac Belmar, choca de frente con la estrategia de algunas editoriales que solo publican a escritores con chorrocientos mil seguidores —una estadística que suele ser inversamente proporcional a la calidad de sus textos—.

El anti-marketing de los escritores

Tener muchos seguidores no significa nada. Tener tropecientos millones de retuits no vale nada. Es más, puede incluso ser perjudicial para ti. De hecho, lo más fácil es que caigas dentro de un círculo de escritores, entre los que os vais compartiendo el material, en una rueda de felaciones que no tiene final. Es como el Uroboros del salseo, la mamada infinita…

Bueno, vamos a atacar la base del problema. Lo que queremos, de entrada, es conectar con futuros lectores; personas dispuestas a gastarse la paga en nuestros libros. Mola eso de tener seguidores fieles y no solo por temas de marketing, está muy bien tener gente que nos haga la pelota. La calidad de un seguidor no se puede medir, pero las estadísticas sí; para eso existe Twitter Analytics.

¿Crees que te sigue la gente adecuada en Twitter? Vamos a hacer un experimento. Cada tuit tiene sus propias estadísticas, puedes acceder a ellas pinchando en las barritas que aparecen debajo. Escoge cualquier tuit que tenga un enlace a tu blog o en el que vendas algo. Observa los números… Seguro que los retuits y «likes» tienen números mucho más altos que los clicks en los enlaces.

Haz números, colega. La mayoría de tus seguidores comparten tu contenido sin leer lo que has escrito

Escritores en Twitter

El cuadrado de la hipotenusa del seguidor medio, elevado al seno del retuit, redondeado hacia abajo y multiplicado por pi, es igual a: yogur de fresa.

Es una putada, pero es así. Es es el efecto de la rueda de felaciones de la que te he hablado: tú me compartes y yo te comparto. Todos nos compartimos. Vale, eso mola, pero, ¿alguien me lee? ¿Lees el artículo antes de compartirlo? ¿Te paras a curar contenido antes? Niente ¿Y si estás compartiendo mierda? ¿Y si lo que quieres es que te compren y no que te compartan?

Igual eres de los que piensan que los números no importan tanto. Que las mediciones y tal no funcionan siempre y que no todo en esta vida es vender. Muy bien, puede que tengas razón. Tú opinión es tan válida como la mía. Pero si opinas eso, pírate ya de este artículo porque no vas a sacar nada en claro. De verdad, no va contigo. No me hagas perder el tiempo borrando un comentario que no tiene nada que ver con lo que trato de explicar.

Raíces profundas

Si eres un escritor que busca aumentar la audiencia, entonces quédate. Siéntate y lee. Como todos, te habrás estado preocupando por los seguidores. ¿Cómo lo hago? ¿Cómo gano seguidores? La única forma real de ganar seguidores de calidad es trabajando tu cuenta —algo que yo hago muy poco, por cierto. Porque soy vago, por eso—.

Escritores en Twitter

Una comunidad no es tan fácil de unir. Primero debe haber un concilio.

No hay fórmulas mágicas —aunque te dirán que sí—. Es como escribir: una letra tras otra. No hay más. Deja de hacer spam de tus libros y de los libros de tus amigotes, eso de entrada. Empieza por curar contenido, no compartas todo a lo loco. Lee el artículo: ¿es bueno? Pues adelante. Que no, pues al siguiente. El marketing mola, pero si te pasas te puede explotar en la jeta.

Si das mucho por culo a tus seguidores repitiendo los mismo tuits, vendiendo tu libro o el libro de tu colega o el libro del que te paga 50 céntimos por tuit, la gente te ignorará, dejarán de seguirte, de harán mute… Te odiarán y te harán vudú en noches de tormenta.

Tuitea menos, tuitea mejor, publica contenido relevante. Y deja de acosar y agobiar a tus seguidores.

Cómo molestar a tus seguidores en Twitter

1. Twitter y Facebook

Deja de unir Twitter con Facebook… O con cualquier aplicación que te permita escribir tuits más largos. Olvídate, no pienso pinchar para leerte. Deja de hacer eso.

Escritores en Twitter

Hazle caso, sabe de lo que habla.

La polinización cruzada mola, pero obligar a tus seguidores a pasar a Facebook cada vez que se te va la mano con los tuits molesta mucho. No deberías publicar lo mismo en Facebook que en Twitter, son usuarios diferentes, el lenguaje el distinto y el mensaje no debería ser el mismo.

2. Tonto es el que hace tonterías

«Mi hijo se acaba de hacer caca encima. Huele a zanahorias y a mi perro le encanta».

Es algo que nadie quiere leer. Nunca.

3. Conexiones infinitas

Te he hablado de Facebook… Pero el problema va mucho más allá. Yo me debería aplicar el cuento aquí, pues tengo muchas redes conectadas —demasiadas—.

Si alguien te quiere seguir en Goodreads o en Instagram te deberían buscar allí. Pero si te dedicas a tuitear todo lo que haces en esas redes, ¿para qué te iban a seguir en ellas?

Yo tengo la mala costumbre de duplicar contenido y eso que es algo que detesto… Pero, como ya os he dicho, soy muy vago y me cuesta ponerme con estas cosas. En fin, si quieres que te sigan en otras redes, publica un enlace a ellas de vez en cuando e invita a que te sigan allí.

4. Comparte los artículos sin comentarios

Esto también lo suelo hacer yo… Y la verdad, es que queda bastante feo. Está bien compartir tu nuevo artículo más de una vez, pero compartirlo con un: «Nuevo artículo + link» y ninguna descripción queda regular. Es peor cuando los títulos no describen el contenido…

Este punto es jodido… todos tenemos automatizado WordPress para que comparta nuestro contenido. Y el tiempo es el que es… Pero a veces, es mejor perder 5 minutos cada vez que publiques. Explica de qué va el artículo y compártelo. Un truquillo: cuando escribas tu artículo, haz 5 o 6 tuits, para tenerlos a mano cuando publiques.

No quiero pasar al siguiente punto sin mencionar algo especialmente horrible: los que comparten tu contenido sin mencionarte. De eso al robo con violencia hay una línea muy delgada. Siempre, SIEMPRE, hay que mencionar al creador del contenido. Si no lo haces, nada te distingue de los que copian y se apropian del contenido ajeno. Avisado estás.

5. Fulanito ha hecho unfollow

Escritores en Twitter

Te buscaré, te encontraré y te haré unfollow tan rápido que pensarás que te ha atropellado un tren,

Seguro que si mañana vas al médico y te dice que tienes sífilis no te dedicarás a compartirlo con todos tus vecinos, familiares y amigos… ¿Por qué compartes con tus seguidores que alguien ha abandonado el barco? Borra cualquier aplicación que se dedique a levantarte la falda y enseñar tus vergüenzas.

6. Di@logos interminables

Este punto es complicado… Se supone que Twitter es una red social y que debemos conversar con el personal. A veces te metes en una conversación que se alarga y se alarga, y no te das cuenta de que hay otra gente leyéndote —cualquiera que siga a los dos «@» podrá leerla—.

Si la conversación es interesante y relevante, pues habla todo lo que quieras. No te preocupas, seguro que a tus seguidores les encantará. Sin embargo, si solo es para dar gracias y un poco de cera, entonces, lo mejor son los DM.

7. Saben aquell que diu…

Guárdate tus penas, tus reflexiones, tus vaguedades y las letras de las canciones para una de esas cápsulas del tiempo que se pusieron de moda en los 90. Luego la entierras en esa parte a la que nunca le da el sol. No mola que un adulto se comporte como una adolescente de Dawson’s Creek.

Evita las mierdas pasivo-agresiva y los llantos en plan: «¡No puede ser que esto me esté pasando a mí! ¿Cómo puedo tener tan mala suerte?». Todos necesitamos que nos presten atención en algún momento, pero para eso tienes tu vida social. Tu Twitter de escritor es para otros temas.

8. Sigues con el #FF

Esto molaba bastante al principio. Metías un #FF y mencionabas a una persona que creías que merecía ser seguida con una explicación de por qué. Ahora no es más que una lista de @ sin explicación y, muchas veces, sin más criterio que el de la felación interminable —voy a patentar este término, me está gustando—.

Escritores en Twitter

Un hashtag mola, dos están bien, tres se podrían soportar… Cuatro son excesivos.

Si quieres que alguien siga a otro alguien tienes mejores opciones. Cúrrate un tuit en condiciones: «¡Ey! Si queréis encontrar contenido de calidad sobre ser escritor no os podéis perder a @…».

9. La palabra de Klout

Supongo que, al principio estaba bien para medir tu popularidad en las redes, pero ahora ya… Pf, no sé. Hay mejores opciones que Klout.

Desde hace un tiempo la única forma de ganar popularidad aquí es compartir las cosas que ellos te aconsejan y siempre desde su propia aplicación… otro claro ejemplo de FI —y ahora, niños y niñas, con abreviaturas—.

Ni siquiera sirve para analizar tu cuenta. Para eso es mucho mejor el Analytics de Twitter. ¡Que caiga la guillotina sobre Klout! Es hora de cortar el cordón.

10. Vamos a repetirlo todo

Si eres de los que retuitean todo lo que pillan, tengo noticias para ti: hay un círculo en el infierno especial para la gente como tú.

Sí, retuitear todo como un loco mejora tus números, te vuelves más visible, consigues que te sigan todos —porque eres el tonto del retuit— y llegas a más ojos… Pero, ¿sirve de algo? ¿Vendes más? ¿Te leen más? ¡Já! Pues claro que no. Al final lo único que estás haciendo es petar los timelines de tus seguidores con material masticado y regurgitado, que no sirve para nada.

¿Quieres empezar a tener mejores seguidores? Retuitea solo el material que merezca la pena, retuitea solo los artículos que te has tomado el tiempo de leer —si no lo has leído tú, ¿por qué lo tendría que leer yo?—. Si, además, te tomas el tiempo de decir un par de cositas sobre lo que estás compartiendo, mejor.

Desde hace un tiempo Twitter se ha convertido en un expositor de robots: contenido programado, locos del retuit, chiflados de las ventas… En ese hervidero de replicantes será tu humanidad la que prevalezca. Solo si tus seguidores ven a una persona detrás de la cuenta te seguirán.

Olvídate de los números fantasma. Piensa por un momento en las personas que te llevas contigo una vez apagas la pantalla… Esa es la medida realista. Como te he dicho, tienes que conectar con personas de carne y hueso, con lectores potenciales; personas que te conocen a nivel casi personal y a las que les gusta tu estilo. Solo te interesa conseguir seguidores que se interesen por tu contenido y que te siguen por una razón sólida.

Olvídate de todos esos que, repentinamente te siguen y que desaparecen al cabo de una semana. Esos solo buscan más seguidores, no te interesan: no interactúan con tu contenido, no les interesas lo más mínimo. Tampoco te emociones cuando te siga un tipo con 8000 seguidores, lo único que está haciendo es buscarte como seguidor, tampoco le interesas.

Si eres escritor y tienes Twitter, seguramente me estarás maldiciendo y me odiarás. Pero lo único que intento es echar una mano. Sí, yo la cago bastante, pero no soy el único. He aprendido mucho gracias a la experiencia, a los consejos que me han dado y a todas las barbaridades que he visto por ahí.

En fin, espero que alguno de estos consejos te sirvan y que mejores o que, por lo menos, no des tanto la brasa en Twitter. Y si tienes alguna otra recomendación o consejo, eres bienvenido de dejarlo en los comentarios.

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43 Comentarios. Dejar nuevo

Como verás cada vez que comparto algo, no lo hago de manera automática. Prefiero leer el post entero antes, no vaya a ser que ese día a mi bloguero preferido se le hayan cruzado los cables y haya escrito algo que no me interesa en absoluto. Lo de hacer tweets explicando el contenido del enlace también intento hacerlo, por aquello de que no me mola nada que tú o la Jedi me riñáis por no practicar en eso del copywriting. Eso sí, flaqueo en lo de meter tweets personales, pero es que no me gusta que sea todo tan frío, me gusta que la gente me conozca algo, por algo escribo de cosas que podrían pasar en la realidad, de gente real, porque son esas cosas las que me dan ideas para escribir. Me intentaré moderar, de todas formas, que he desistido en lo de microterror de oficina. Muy buen post, voy a compartir muy personalmente 😀 Biquiños!

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    😛
    El microterror de oficina me gustaba mucho, lo tengo que reconocer! A mí, la maestra Jedi, me reñía mucho —y lo sigue haciendo— por las fotos de Instagram, no le gusta naaaada que las comparta en Twitter. Tengo que decir que después de haber escrito este artículo ya me ha dado tanta vergüenza ser así de vago que he desconectado todas las aplicaciones, se acabó eso de duplicar contenido.
    Bueno, pues mira, me alegro mucho de que hayas tenido la paciencia necesaria para leer todos estos desvaríos míos!
    Un besazo!

    Responder

Cris, por lo que más quieras, no dejes de contarnos cosas de tu vida. Está bien hacer caso a Jaume en muchas cosas, porque sabe de lo que habla y lo hace alto y claro, pero no me dejes sin esos tuits.
Y a ti, Jaume… Temblaba antes de leer el post por si lo estaba haciendo todo mal pero parece que solo la cago en un 50 % más o menos así que estoy feliz.
Un abrazo

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    Bueno, pues el 50% está bien… Yo creo que hago un 60 o 70, así que lo haces mejor que yo y todo 😛
    El problema que tenemos la mayoría es que queremos tener un Twitter de escritor y personal al mismo tiempo… lo que muchas veces es incompatible. Los temas privados no interesan a nuestros posibles lectores —a ver, les interesan porque son unos cotillas, pero no debería—.
    Otra cosa es mostrar aspectos humanos, que es justamente lo que comento al final del artículo. Ahí es donde tienes que esforzarte, en demostrar que eres una persona y no una aplicación que comparte en automático… Pero hay que saber marcar la diferencia entre ser humano y ser personal.
    Un abrazo y muchas gracias por leer y comentar, como siempre!

    Responder

Pues yo no me estaba cagando en ti, asentía en silencio dándote la razón (sin ningún ánimo de hacerte una mamada, avisado estás).
Yo jamás comparto un contenido que no haya leído. Me parece absurdo decirle a mis seguidores que una cosa es interesante si ni siquiera yo lo sé. Es cierto que se pierde tiempo, pero se gana en calidad (que es lo que me interesa). Y analytics me da la razón, los clics en enlaces son altos.
En fin, que el artículo es una hostia en la cara a los pesados que ponen su libro mil veces y cosas por el estilo (a los que dejo de seguir en cuanto detecto). Me ha encantado.
¡Un abrazo!

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    Hola, Rafa!
    Supongo que algunos estarán de acuerdo también… aunque creo que más de uno estará royendo uña y maldiciendo por lo bajini —yo mismo si estuviese leyéndome, por ejemplo—.
    Lo de compartir algo sin leerlo, por desgracia, es muy común. Como tu dices, toca perder tiempo y no está la cosa para pararse a leer cualquier cosa que te encuentras por ahí… Así que, a lo fácil, yo comparto y listo. Total, si lo han compartido todos esos antes, no estará tan mal, ¿no?
    Ya sabes, prácticas comunes y tal.
    En fin, muchas gracias por leer y comentar, colega, siempre se aprecia un poco de categoría por aquí. Que se te echaba de menos.
    Un saludo, maifrend!

    Responder

Pues no estoy del todo de acuerdo con el artículo, sin quitar que me ha parecido muy interesante y he disfrutado mucho leyéndolo.

No entiendo por qué compartir contenido sin mencionar es robar. Si yo publico el link de tu post en Twitter, la gente que pinche el enlace va a ir a tu blog, y va a ver no solo quién es el autor, sino su web. ¿Qué tiene eso de malo? No entiendo qué tiene que ver con el plagio. Que no digo que mencionar esté mal, pero si te estoy enviando posibles lectores, no veo dónde está el crimen.

En cuanto a lo de que no se pueden compartir reflexiones o estados de ánimo, etcétera, no puedo estar más en desacuerdo. Yo de hecho solo sigo a autores que hacen eso. Sigo a una ilustradora que dedica el 90% de su tweets a hablar de cómo se siente y de lo que está haciendo, y es algo que suele ser muy criticado, pero a mí me gusta porque siento que conozco más a la persona. Si un escritor solo pone los enlaces de su web o las noticias de sus libros, por mucho que lo adorne, lo veo como un teletipo de publicidad. Me gusta ver que hay una persona detrás.

Por otra parte, subrayo mucho lo de que mucha gente comparte sin leer y es terrible. No recuerdo quién fue exactamente, un blogger popular del mundillo literario, publicó un enlace a su blog y el link estaba equivocado, era a la Wikipedia o algo así, y sin embargo un montón de gente lo retuiteaba e incluso le decían, “¡gran artículo!” Muy triste.

¡Un saludo!

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    Hola, Javier
    Me parece muy bien que no estés de acuerdo. Para eso están estas cosas. Pero vamos a ver.
    Lo de la mención, si te fijas en el inicio de la frase, va cargado de sarcasmo —ya, ya, entiendo que cuesta de leer, pero hay que entender lo que uno lee—. Sin embargo, y ya que pasamos por ahí, te voy a decir que lo de mencionar no es que esté bien, es que es necesario. Es lo primero que te enseñarán en cualquier curso de Community Manager y lo primero que te dicen en cualquier artículo sobre cómo gestionar tus redes sociales. Tú dices que con mandarme gente está bien, ¿no? Pues vale, yo entraré en tu blog, te copiaré todo el contenido y lo publicaré en el mío. No pasará nada, porque la gente te leerá, ¿no es así? Para esto está hecho tu contenido, para que se lea. Hay que mencionar siempre, porque la gente, aunque no te lo creas, es muy corta y necesita que le digas de quién es cada cosa —tú mismo lo dices en tu comentario, compartieron y felicitaron a un bloguero por un enlace a la wikipedia—. Yo me he encontrado a personas compartiendo mi contenido y siendo felicitadas por ese GRAN artículo que escribí yo. Y lo más ridículo, que ni siquiera tuvieron cojones de salir al paso y decir: esto no lo escribí yo, lo hizo tal. Lo dicho, la mención es obligatoria y en eso no pienso cambiar de opinión.
    El tema de los tuits personales. Te digo lo mismo que a C.F Durá, al final del artículo lo explicó; no significa que no tengas que decir nada personal.De hecho es la parte humana la que te distingue del resto, pero de ahí a lo otro hay un paso. Creo que en el artículo queda muy claro lo que se hace bien y lo que no. Pero bueno, de todas formas, tienes que saber distinguir entre lo profesional y las mamarrachadas quinceañeras. A mí me molesta mucho tener “escritores” en mi TL que se pasan el día contando chorradas o discutiendo con otros y con ellos mismos. Es muy molesto. Directamente hago unfollow, no me gustan. Si quieres seguir a una persona, buscas su Twitter PERSONAL. Yo en este artículo hablo sobre escritores, y a mí, en un Twitter “profesional” esas cosas me chirrían, porque hace demasiados años que dejé atrás el patio del colegio y no me gustan nada las Drama Queen.
    Lo de compartir sin leer es un tema al que se le podría dedicar un par de artículos. Por eso te digo que hay que mencionar siempre, porque la gente, compartirá y hará RT a tu tuit sin leer el contenido y, seguramente, te felicitará y te pasará la mano por el lomo sin saber nada. Es así, es la cultura del albondiguismo en la que estamos. De cada 100 personas que pasan por un tuit, hay 75 que pinchan en el enlace, copian y programan. Ni siquiera se preocupan de saber quién es el autor o de saber qué están compartiendo.
    En fin, que estas cosas tienen mucha miga…
    ¡Muchas gracias por leer y comentar!

    Responder

Es que mola mucho decir eso de “No lo intentes, hazlo” ?.
Me encanta el término FI aplicado al marketing para escritores. Decididamente.
Más razón que un santo.

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    Hola, Maestra 😀
    Gracias por pasarte, ya sabía yo que con este artículo te iba a tocar la fibra.
    El término está gustando bastante por lo que veo, lo tengo que patentar, estoy decidido. Creo que es la mejor forma de expresar un problema real que he visto en mucho tiempo —el ego… el eeeeego—.
    Muchas gracias, me encanta que estés de acuerdo con este artículo, porque mucho está basado en lo que me enseñaste!
    Un abrazo! 😀

    Responder

Bueno, bueno, creo que no hago tantas cosas mal. Lo que sí me sorprende es que la gente siga haciendo lo de #FF, aunque antes era divertido porque conocías alguna cuenta curiosa, se hacía de otra manera diferente a la lista de @ de ahora. Otro horror que estoy viendo últimamente es el auto-RT a lo bestia, me explico: es esta persona que se conecta un momento y comienza a hacerse RT a una ristra de tuits, todo lo que ha publicado en varios días. Ayer estaba en mi TL y por más que le daba para abajo no paraba de ver a la misma persona. Fue una experiencia traumática. Supongo que a esto le llamarías una auto-felación xD.

Este artículo sí que es digno de compartir. Con suerte llegará a alguno de esos pesados que todos conocemos, si es de los que leen antes de compartir, claro. Un saludo 🙂

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    Hola, Jen!
    Nah, no lo haces tan mal 😉
    Casi hago yo más barrabasadas que tú. Lo del #FF por suerte está agonizando, todavía hay alguno por ahí que lo hace y que te “obliga” a dar un RT, pero ya la gente ni contesta, ni participa. Das RT por educación y poco más. A veces, ni eso.
    Yo tenía a varios en mi TL que hacían eso de hacer RTs a los salvaje. Lo solucioné pronto, unfollow inmediato y condena a los abismos. No sé si entraría dentro de la FI ( :p ). Es más bien gente que no sabe cómo funciona Twitter y que, cuando entran —que suele ser muy poco— se dedican a dar RT a todo lo que ven. Son muy molestos, casi tanto como los que te venden los libros.
    Un saludo y gracias por leer y comentar! 😀

    Responder

Lo único que podría añadir lo dije ya en el artículo sobre el cuarto tabú que no sebes tocar en RRSS si no quieres cagarla. En temas de identidad de género, ni entres.
Por lo demás, mi pecado es escribir los chistes malos que me vienen así, ¡pum!, A la puta cabeza, para sufrimiento del que me lea.
A veces se nos olvida que las relaciones en redes sociales ni son relaciones ni son ná, y nos dejamos engañar por los números.

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    Hola, R.R!
    Yo en cuestiones de género, feminismo y tal no me meto ni borracho… La locura de lo políticamente correcto y de los radicales es como una bomba, si te pilla por delante te hace picadillo. Estos temas no es que sean tabú, es que son peligrosos… La gente tiene la piel muy fina para lo dura que tienen la lengua. Por eso, como tampoco es algo que me interese/importe una mierda, directamente ni lo nombro.
    Nah, hay relaciones que sí y hay relaciones que no. ¿Qué sería de mí sin tus chistes malos?
    Un abrazo! 😉

    Responder

Uf. Qué razón tienes y cuánto cuesta hacer las cosas bien (ay, el tiempo, qué escaso es y qué mal lo utilizamos). Yo he pasado por diferentes fases con twitter, desde un odio visceral a una indiferencia máxima… y sigo tirando por el camino fácil en algunas cosas: a ver si me pongo las pilas :’)
(aunque he engordado tres kilos de golpe con la satisfacción que me ha entrado porque yo nunca comparto nada sin haberlo leído… otro asunto son todos esos artículos [más de 100] que tengo “marcados para después” en Feedly que todavía no he leído porque no me da la vida xD)

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    Hola, Elena!
    Yo también he pasado por muchas fases con Twitter y para mi desgracia no puedo huir de él —soy Community Manager de una empresa—. He atravesado el odio, la indiferencia, el dolor… Me ha resultado divertido, tedioso, incomprensible… las redes sociales… Ese gran desconocido.
    Hay muchas fórmulas y muchas formas de hacer las cosas, la fácil es una de ellas y perfectamente válida, además 😛 Yo soy de la ley del mínimo esfuerzo, así que no hace falta que te diga más.
    Bueno, lo de Feedly… Te entiendo perfectamente. Yo lo tengo petadísimo. Hace poco me cree un nuevo feed para una investigación que estoy haciendo ahora y cuando entré pensé: «Madre mía…». Tenía casi mil artículos sin leer… Sí, lo tengo demasiado petado, habrá que organizarse.
    En fin, muchas gracias por leer y comentar, como siempre una alegría tenerte por aquí 😀
    Un abrazo!

    Responder

Qué ganas tenía de leer un post así. No dices nada de lo que no me haya ido dando cuenta yo sola (creo que he cometido TODAS las cagadas que mencionas), pero es bueno ver que alguien lo corrobora. Son cosas de las que te das cuenta cuando ves que tu TL se ha llenado de gente vendiendo sus libros igual que haces tú, libros que no vas a comprar en tu vida (por tanto esa gente tampoco va a comprar el tuyo), y que apenas tienes un par de seguidores a los que realmente les interesas los artículos que compartes (porque te los comentan, no porque los retuiteen). Pero bueno, de errores también se aprende. Ahora, a ponerse las pilas y a encontrar superfans, que es de lo que se trata.
Genial post, me he echado unas buenas carcajadas.

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    ¡Muchas gracias, Ruth!
    Al final los escritores tendemos a crear esa especie de red entre nosotros. Te montas un blog para encontrar lectores y acabas, sin saber cómo, nadando con otros tiburones. No es que sea un problema, per se, de hecho tener este tipo de grupo es beneficioso, te retroalimentas y siempre te va bien tener cerca a otros escritores —siempre que tengas una buena relación y tal—, son buenos lectores cero y pasan por las mismas etapas de estrés/euforia que tú.
    El problema es que hay ciertos escritores… por llamarlos de alguna manera, que se limitan a vomitar libros en Amazon —de estos que te publican 3 libros al mes— y que se pasan la vida repitiendo en bucle el anuncio de marras. También están los que se dedican a compartir los libros de estos escritores… Es una red perversa y extraña… Como una secta… Seguro que uno de esos ha pasado por tu TL y seguro que coincidiríamos en el nombre de los sujetos. Es que estoy seguro, mira lo que te digo.
    Sí que es verdad que vas a encontrar muy poca gente que se interese por tus artículos de verdad… y lo que es peor, hay gente —a mí me pasa— que me lee cada semana, que está suscrita y que participa en el blog, pero que no te sigue en las redes sociales… Ese es un fenómeno extraño, la verdad. Sigo tratando de encontrar una respuesta, cuando la tenga, la compartiré… o me la callaré y sacaré un eBook, ja vorem.
    En fin, me alegro de que te hayas echado unas risas, que para eso estaba el artículo al final.
    Encantado de verte por aquí y espero hacerlo a menudo!
    Un abrazo!

    Responder

¡Hola!
Pues he de reconocer que yo no fallo tanto. Y ¿sabes por qué? Por vagancia.
Ni tengo más redes sociales, ni me apetece bajarme plugins que automaticen cosas, y mucho me tiene que gustar un artículo para que os lo comparta.
Así es, si tú te crees vago, lo mío es pereza en redes sociales nivel Dios.
Un abrazo 😀

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    ¡Hola, Raquel!
    Bueno… yo soy vago… muy vago. Sobre todo para los temas de las redes sociales —y reconozco que también un poco para mi blog—. Por eso, al final, comento menos fallos de los podría. No me gusta usar las redes sociales personalmente y por eso, puedo pasar horas y días sin entrar.
    Lo del plugin es justamente por vagancia, si tengo que programar mi contenido cada semana, mi TL estaría vacío completamente.
    ¡Me parece muy mal que no compartas mi contenido! El de los demás da igual… ¿pero el mío? ya te pillaré ya 😛
    Gracias por leer y comentar! Un abrazo

    Responder

Gran artículo compañero. Muy de acuerdo con tus enseñanzas y las de tu maestra Jedi (una gran maestra por cierto).
Klout mola mucho cuando empiezas: 10, 15, 20, 30, 40, 50… luego ya deja de tener sentido. Soy ingeniero y jugador de rol empedernido. Eso de subir de nivel poco a poco es muy divertido aunque… nunca entendí la utilidad real de ver el Klout de los demás. ¿Qué pasa que si alguien tiene menos de 50 no vas a dirigirle la palabra? Vaya soplapollez.
Igual que compartir artículos sin leer. Eso es algo que me toca la fibra… ¿para eso paso yo todas las noches, parte de las comidas y algún que otro rato porcrastinador en tiempo productivo leyendo artículos? Madre mía… y no solo eso. Ojalá pudiéramos compartir todo lo que leemos.

Eso sí. Estoy MUY indignado con que no os pueda hablar de la caca de mi hija… porque la suya huele a zanahorias y verduras después de haber pasado por el tracto digestivo de un ser humano y… pues eso, que huele a mierda que tumba y todos vosotros deberíais querer saber cómo huele.

Un abrazo ?

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    Hola, Dave!
    Hombre yo soy muy partidario de la caca… pero hay mucha gente sensible que se indigna con estos temas… Habrá que respetarles, digo yo.
    Lo de Klout… En fin… Yo llegué tarde. Lo probé y nunca llegué a entender qué cojones era lo que había que hacer para subir el nivel. Y mira que puse a fondo, pero me lanzaba temas estúpidos, me decía que soy especialista en Audrey Hepburn… Ya me dirás de qué… En fin, que no tiene demasiado criterio. Las redes sociales ya no funcionan como antes y Klout se ha quedado estancado en el Twitter de hace 3 años. Si quieres mejorar usa Analytics que te dará mejores consejos.
    Yo confieso que también he compartido algún que otro artículo sin leer… Pero siempre porque lo he visto compartido antes por alguien con criterio, como Ana o alguno de vosotros. Pero sí, es una putada, te pasas días escribiendo para que vengan y te compartan así a la virulé… Una putada.
    Muchas gracias por leer y me alegro de que lo hayas disfrutado, man!
    Un abrazo!

    Responder

¡Jajaja! Menos mal que tú me aguantas. Claro hombre. Lo que quería decir es que es como en la vida offline, que aunque tengas 7.5000 millones de seguidores, las relaciones humanas virtuales de verdad en las que puedas confiar se cuentan con los dedos de una mano, y a veces perdemos eso de vista.

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Pues sí, no podría estar más de acuerdo… yo tengo una lista inmensa de cosas que “odio” ver en Twitter. No soporto ver quien comparte sin leer, y encima con comentarios sobre el artículo. Aunque eso de compartir sin leer también puede ser un problema… yo suelo leer de forma dispersa a lo largo del día, cuando voy haciendo parones. No comparto hasta que no he leído… y cuando no encuentro el momento para leer mi twitter se queda vacío. Así que a veces entiendo a los que comparten contenido de confianza sin leerlo antes.

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    Hola, Clara!
    A mí me ha costado un poco entender que el TL de mi Twitter puede estar vacío sin que se acabe el mundo… ¿sabes que ansiedad me entraba el día que no programaba contenido? No era normal. El problema era que acababa por programar contenido sin leer, contenido que no tenía que ver con mi género… En fin, que llenaba el TL de cosas que no tenían mucho sentido.
    No es que ahora tenga la mejor estrategia en redes del mundo, pero cuando comparto algo es porque lo he leído y sé que merece la pena. Mi problema, como el tuyo, es que leo cuando puedo… o cuando tengo ganas —algo que pasa casi nunca—. Pero bueno, veo que tenemos un punto de vista muy parecido en esto 😛 Buena señal.
    Un saludo y gracias por leer y comentar!

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Hola
Gracias Jaume por dedicar tiempo a escribir este artículo porque al leerlo he visto la luz. No estoy exagerando y tampoco pretendo hacerte la pelota, que quede claro.
Como bien dices a la mayoría de escritores, aunque yo soy solo una aspirante, no nos gustan demasiado las redes sociales. Ya de por sí creo que somos bastante asociales en nuestra vida diaria y tener que enfrentarte a todo esto para mi es un tortura. En mi caso es doble tortura porque tengo que llevar redes por duplicado, una de mi vertiente artística (con la que me gano la vida) y otra de mis primeros pasos como escritora novel.
Estoy muy de acuerdo con todo tu artículo, la verdad es que intuía que las cosas eran un poco como dices, aunque no me he parado a pensarlas o analizarlas como tú lo has hecho.
Tengo unas cuantas reglas a la hora de compartir cosas en Twitter en mis dos tipos de perfil:
-Nunca compartir nada que no haya comprobado antes.
-Nunca seguir a nadie que no encaje con el tipo de seguidor que me gustaría tener.
-No seguir a nadie que no tenga una descripción clara de quien ese (a veces investigo un poco a ese nuevo seguidor, pero por norma general paso bastante).
Otra cosa que me ha llamado la atención es lo de no tener conectadas todas las redes sociales. Es algo que aprendí a las malas, así que “never again”.
Y bueno, puede que mis cuentas y blog no tengan muchos seguidores, pero prefiero tener pocos y de calidad que muchos malos.
Perdón por el rollo.

Saludos
MAR

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    Hola, Mar!
    Nada, gracias a por el rollo, me encanta que los comentarios tengan fundamento.
    Es lo que digo, al final todos cometemos los mismo errores. Más o menos son cosas por las que hemos pasado todos. Es verdad que no todos nos dedicamos a repetir una y otra vez la URL de nuestros libros, pero más o menos, todos hemos caído en lo de conectar las redes, duplicar los contenidos o meternos en largas conversaciones que no vienen a cuento.
    Yo, como he dicho antes, reconozco que alguna vez he programado contenido sin haberlo leído… Vale que sé que la fuente es buena, pero a día de hoy, como dice Clara, prefiero tener el TL vacío a publicar cosas sin leerlas, porque no te puedes fiar… Una mala tarde la tiene cualquiera.
    Yo tampoco tengo chorrocientos mil seguidores y ni falta que me hacen, con los que tengo voy bien, porque al final, solo interactúas con 10 como mucho. La cantidad no significa nada, en la mayoría de las ocasiones, pero eso cuesta de entender, supongo.
    En fin, gracias por leer y comentar, Mar, un placer charlar contigo.
    Un saludo!

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¡Hola Jaume!

Un artículo de los de pensar, de esos de los que lees tapándote los ojos y pensando “ojala yo no haga eso”. Llevo muy poquito por aquí, pero enseguida te das cuenta de algunas cosas de las que comentas.

Por suerte un amigo mío me ayuda con las redes y ya me puso en antecedentes, y me dio buenos consejos (como leerme los artículos que retuiteo). Y nada de meterme con política, futbol o religión (son como los mandamientos).

Creo que vivimos en una época en la que por un lado creemos que hay que triunfar rápido, sin importar los costes y le pese a quién le pese, pero por otro lado parece que no se puede hablar de muchas cosas sin que te tílden de algo horrible. A mi me da mucho miedo ofender a gente a la que sigo y que creo que aporta un montón de ideas y contenido bueno, y supongo que eso hace que avanzar sea mucho más lento. Entiendo que ese concepto no casa muy bien con lo que nos venden ahora mismo. ¿Ir despacio para tener contenido y seguidores de calidad? “Mejor acribillo con tweets de mi nuevo e imprescindible libro y en dos días a vivir de las rentas”.

Por eso creo que este tipo de artículos son necesarios para saber que aún hay mucha gente que cree que no todo vale, que el camino más corto no es siempre el mejor y el único.

Muchos de los comentarios a este artículo son de gente que sigo y que admiro por su trabajo y dedicación. Es probable que este comentario sume a ese gran Urobouros del que hablas, pero creo que al final los que publican contenido de calidad siempre son los mismos (fíjate que hasta me da miedo retuitear dos días seguidos a la misma cuenta porque creo que puedan pensar que soy un pesado). Seguramente mi corta experiencia vaya agrandándose y encontraré nuevos y flamantes contenidos, pero de momento seguiré retuiteando aquellos contenidos que me parezca que deben estar presentes (aunque eso suponga retuitear siempre a los mismos).

Un saludo

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    Hola, Yon!
    No te preocupes si retuiteas siempre a los mismos, yo también lo hago. Al final, como tú has dicho uno se debe a la calidad y si la calidad sale siempre del mismo lugar… pues qué le vas a hacer.
    El problema de tener que pensarnos mucho lo que tenemos que decir, para mí, es síntoma de una sociedad enferma. Yo soy una persona respetuosa con todo, pero también tengo un sentido del humor algo negro que muchas veces tengo que eliminar de mis artículos o de mis redes, porque seguro que hay alguien que se ofende. Eso es un problema grave, porque al final, la libertad de expresión se convierte en un embudo y hay unos que siempre tienen la parte ancho y luego otros que siempre nos tenemos que quedar con la estrecha o… ni eso. Como te digo, creo que tenemos una enfermedad social grave, porque además, esos que se ofenden por todo y que tienen la piel finísima, luego tienen una lengua bien dura y una moral… cuestionable.
    En fin, creo que nos tomamos las redes sociales demasiado en serio, para mí se han convertido en una herramienta de trabajo y ya. Si tengo que hacer caso de lo que se dice o hace en ellas, me podría volver loco. Al final de la partida, si lo piensas bien, en las redes todo es humo y espejos, la gente de verdad es la que se sienta contigo a cenar o con la que te vas a tomar unas cervezas. Los de las redes son entes invisibles al otro lado de un cristal que deforma. No hay que tomarse tan en serio todo esto.
    En fin, hay muchas guías de buenas prácticas, pero la mejor buena práctica es el sentido común —aunque hay muchos que ni han oído hablar del concepto—.
    Muchas gracias por leer y por tu aportación en el comentario, que casi me da para otro artículo 😛
    Un saludo, colega!

    Responder

Saludos Jaume,

Mi mayor pecado es que no entiendo las redes sociales, y tampoco es que haya puesto mucho de mi parte para intentar entenderlas. Quitan mucho tiempo, y eso es algo que los que aspiramos a dedicarnos a esto profesionalmente no nos podemos permitir malgastar. Escribir exige mucha dedicación. Escribir bien, me refiero. Lo otro, publicar cosas y venderlas “al por mayor”, es otra cosa. ¿Escribir dos y tres libros en un mes? ¡Madre del amor hermoso! No me quiero ni imaginar el contenido de semejantes “joyitas”.

Leyendo tu artículo he de confesar que yo sí que peco en algunas cosas. Por ejemplo, en lo de compartir el mismo contenido en diferentes redes sociales (tres para ser más exactos: Twitter, Facebook y Google Plus). Y lo hago por una sencilla razón: porque mis seguidores en una red social determinada no son los mismos que los de las otras dos, y viceversa, por lo que, para que mis posts lleguen al mayor número posible de lectores he de hacerlo de esta manera.

Lo que sí no he hecho nunca, jamás, never, es compartir, darle un “me gusta” o un +1 a un artículo, post o publicación que no haya leído previamente. En eso soy tajante. Si no tengo tiempo, o ganas, o no me apetece leer algo, ¿por qué razón iba a recomendar su lectura a alguien que me siga? ¿Es que su tiempo tiene menos valor que el mío? Pues no.

Por lo demás, sigo sin pillarle el rollo a las redes sociales. De hecho, cada vez las entiendo menos. Y en cuanto a los hábitos lectores ni te cuento. Antes me leían menos de la mitad de los que me leen actualmente y, sin embargo, recibía en torno a 15 ó 20 comentarios por post. Ahora me lee mucha más gente y no comenta casi nadie. Misterio. Y eso que soy de los que contesta siempre a todos los comentarios. Uno por uno; y de manera personalizada, nada de “gracias por comentar y adiós”. Y nunca, jamás, me he dejado un comentario sin contestar. En fin, como dije antes, misterio. Igual tú, que de misterios y cosas paranormales entiendes bastante, me puedes dar alguna explicación. ¿Te animas? ; )

Lo dicho, a escribir se ha dicho. Un placer leer y aprender cosas con vos. Un abrazo, Jaume.

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    Hola, Pietro!
    Las redes tienen mucho de fenómeno mistérico, pero cuando uno se pone con ello, entiende que tienen también mucho de estadística. Tienes que manejarte muy bien con el tema de las analíticas para llegar a entender lo que tus lectores quieren… y aún así, puede que nunca llegues a pillar el tranquillo al asunto. Yo, por ejemplo, he llegado a compartir dos imágenes casi exactas porque vi que una había gustado muchísimo y la segunda pasó sin pena ni gloria, siendo prácticamente la misma… ¿Sería la hora? ¿sería el mensaje? Te toca medir… pero aún con las analíticas, a veces, simplemente, la cosa no funciona y no hay más.
    Sobre los comentarios… Yo me he tirado un año y pico, con un más de mil lectores al día y sin recibir un miserable comentario. Ahora, de repente, tengo unos 30 por post. En este asunto estoy pato. No tengo ni idea de por qué ha pasado esto… Puede que sea por el lenguaje, por el cambio en el contenido —estoy bastante convencido que es por eso, pero bueno—.
    En fin, como dices tú, hay que seguir trabajando y no le des muchas vueltas a las redes, son una herramienta de trabajo, no son algo para vivir de ello… Bueno, para mí sí, porque soy Community Manager… pero en general no lo son 😛
    Un abrazo, maestro!

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Hola Jaume, me ha encantado tu post, de verdad. Y es que lidiar en esto de las redes es todo un arte… ¡desconocido para mí! Hace poco que me peleo en estas lides, y leer artículos como éste ayuda, y mucho, máxime cuando precisamente estás pensando que las redes en realidad son un gran vacío al que todo el mundo arroja lo suyo. ¿De qué sirven esos grupos de escritores en los que todo el mundo cuelga la primo de su libro y nadie contesta ni participa ni nada? ¿De qué sirve twitter si todo el mundo comparte sus cosas y nadie se molesta en leer ni en comentar? Ese vacío, ese «eco» de ida y vuelta, ¿son redes o estás solo…? Estoy plenamente de acuerdo con todo lo que indicas en el artículo, y me ha servido, por eso, gracias.

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    Hola, Maite!
    Al final todos estamos en lo mismo. Cuando te dedicas a escribir las redes sociales se convierten en algo… extraño. Mira, esta semana yo he tenido una experiencia curiosa, que refleja bastante bien todo lo que he comentado en este artículo. El lunes publiqué y compartí este artículo, el martes ya tenía tropecientas notificaciones; todo el mundo lo compartía y lo comentaban, a todos les gustaba y puedes ver el número de comentarios que ha recibido. El jueves, por otra parte, compartí dos enlaces, uno hacia un relato mío en Wattpad y el otro con la portada de mi próximo relato que saldrá publicado en Pulpture… Pues los dos pasaron sin pena ni gloria, lo que indica que nuestros seguidores no se interesan realmente por nuestro trabajo, solo quieren público para ellos mismos.
    En el fondo, los escritores tratamos de parasitarnos siguiéndonos unos a otros. Por eso trabajar en las redes sociales resulta tan complicado, no es como cuando te dedicas al SEO o al marketing, que tienes seguidores interesados en tu trabajo, aquí es todo «a ver que pillo de este».
    En fin, me alegro mucho de que te haya gustado el artículo y que te hayas sentido identificada con él.
    Un saludo!

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Lo de tuitear y retuitear con criterio es clave, quizá un fallo que yo mismo cometo es retuitear sin más. Antes cuando retuiteaba a mis compañeros blogueros solía añadir algún tipo de mensaje para hacerlo más personal y menos robótico, ya no me suelo molestar en hacerlo. Tener que contar caracteres da pereza, es mi mala excusa.

Y lo del #FF seguido de arrobas de varias cuentas, sin más, se parece demasiado a spam.

En las redes sociales parece que haya más escritores que lectores, desde luego. Los escritores te vienen fácil porque quieren un quid pro quo (en última instancia inútil) de #followback. Pero cómo tú bien dices eso te va a engordar el número de seguidores de manera bastante irreal. «Comparto lo tuyo para que hagas lo propio con lo mío», pero ni yo me leo lo tuyo ni tú lo mío. Todo eso es un ejercicio de futilidad.
Dicho esto, hay excepciones, a través de Twitter he conocido a otros creadores de contenido que me han llegado a interesar genuinamente y creo (o eso espero) que yo a ellos también. Aunque no siempre es simétrico (a veces me intereso por autores a los que no les interesa lo mío y viceversa) y no pasa nada.

Mi consejo cínico pero empírico (comprobado por mí mismo): El clickbait funciona. A la gente le gustan las listas de cosas. Los artículos que contengan un número seguido de lo que sea y acabado con un «…que no conocías» o una frase similar va bien encaminada a atraer visitas.
Y el clickbait no es malo si conduce a un contenido de calidad, ¿no? Mientras no engañes…
Ya sé, no he descubierto la pólvora y seguro que lo habrás dicho en alguna otra entrada. Je, je.

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    Hola, Dan!
    El clickbait funciona. BA. Funcionaba. Hoy en día la gente ya no cae tan fácilmente en esas cosas, no es por nada, es que se ha sobreexplotado. Además, a mí no me gustan ese tipo de titulares terminados en «que no conocías» o «que no imaginabas», se me parecen demasiado a lo que diría un feriante: «pasean y vean, las 5 maravillas de la humanidad traídas desde la isla de Sumatra, el hombre pez y la mujer araña». Ñá, personalmente no me gustan. Creo que fue en un artículo que leí de Gabriella que decía que ese tipo de cosas son perjudiciales para un blog. Como te digo, hace unos años estaban bien, pero ahora mismo están desgastadas.
    Otra cosa son las listas, eso sí que funciona de maravilla. Pero es un tema que tiene mucha más miga de lo que parece, en mis cursos de copywriting lo explico, a nuestro cerebro le encantan las listas y los números, son como golosinas. En particular el 3 y el 7 funcionan muy bien, atraen la atención y se logran más lecturas. Aunque bueno, esto sería para un blog y el artículo va sobre redes sociales, en particular Twitter 😛
    Yo te digo una cosa, el botón del retuit solo lo utilizo cuando tengo una conversación interesante con alguien, entonces retuiteo todas sus respuestas para que mi seguidores puedan leerlas. Pero nunca más, es lo único que hago con eso. No me gusta retuitear nada y si tengo que hacerlo, prefiero poner algún comentario… Aunque lo evito siempre que puedo.
    Es complicado encontrar tu audiencia, los escritores jugamos a eso justamente, a seguir para que nos sigan y a compartir para que nos compartan… Aunque, como tú dices siempre sigues a un par de tipos que te interesan de verdad. Es normal que el interés no sea simétrico, nunca suele serlo. A mí también me pasa eso con algunos de los escritores que sigo. Pero bueno, también te digo que con el tiempo te haces un grupete bastante sólido de gente con la que sí desarrollas una relación simétrica.
    En fin, muchas gracias por leer y comentar, Dan, me alegro que te haya gustado el artículo!
    Un saludo!

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[…] 10 formas de molestar a nuestros seguidores en twitter (de Jaume Vincent). El giro macarra que ha dado Jaume a Excentrya me ha conquistado. Y es que este año se ha permitido ser él mismo y, qué queréis que os diga, me encanta. […]

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Y ahora es cuando llego yo casi un año después XDD
Antes, cuando era un novato en Twitter, compartía a destajo como los pajes lanzando caramelos en la cabalgata de reyes. Ahora no, prefiero leer y, si me gusta, lo comparto.
Leyendo no he podido más que asentir como el muñeco de Elvis en el coche, en serio.
¡Cuantas lecciones juntas en tan poco tiempo!
¡Un saludo!

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    ¡Oye! ¡Más vale tarde que nunca! Ya lo sabes.
    Supongo que el día que escribí esto estaba inspirado —o menos borracho de lo normal, no sé—. El tema es que cometemos muchas cagadas en Twitter sin darnos cuenta, es el problema de cambiar el modo de uso; pasamos de usuarios a escritores y seguimos haciendo lo que hacíamos antes.
    Te sorprenderías las barbaridades que hace el personal, solo te diré que, a pesar de que uno de los puntos de este artículo es: «menciona siempre la fuente de tu tuit», este mismo artículo ha sido compartido más de cien veces sin mencionarme… Mira si la gente llega a ser corta, idiota o las dos cosas a la vez… ¿El problema? Les hace gracia el título y comparten sin leer… O es lo que quiero creer, porque la otra opción les deja bastante mal 😛
    Muchas gracias por leer y comentar!
    Un abrazo!

    Responder

Tu metáfora sobre la rueda de felaciones me ha sugerido una imagen mental bastante grotesca, lovecraftiana incluso. La cosa no ha mejorado cuando he llegado al párrafo de la felación interminable. Menudo mamoneo.

Dicho esto, entiendo lo que quieres decir: la mejor forma de captar seguidores de calidad es ofrecer un contenido que resuene con nuestros intereses y los del público objetivo. La teoría está clara, sin embargo me he visto retratado en algunos de los defectos que has enumerado.

Procuro dejar clara la autoría de los artículos que comparto. Eso no constituye un problema. Lo que se me da fatal es agregar un comentario de mi propia cosecha. Te aseguro que no es pereza, sino más bien incomodidad. Me siento como si estuviera manchando el trabajo de otro. Opinar en la red me resulta tan frívolo, que casi siempre opto por no añadir nada. Ya aprenderé.

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    Opinar en la red es frívolo, de hecho verás que yo no suelo prodigarme en opiniones… Me parece que las opiniones están fuera de lugar en perfiles como el mío, que son profesionales. Pero, dejar un comentario propio cuando compartes algo no es lo mismo. De hecho lo que haces al comentar un artículo que compartes —puedes hacerlo con este mismo—, es dar algo más de valor al lector final. Ellos, al fin y al cabo, te siguen a ti y no a mí y antes de meterse en mi campo, querrán saber si vale la pena o si les voy a echar los perros encima.
    No lo veas como una opinión, tienes que verlo como una explicación hacia tus lectores. Es como cuando le recomiendas una peli o un libro a un colega, no hace falta que les cuentes el argumento, pero si que les dices: en esta peli hay tiburones dentro de huracanes y motosierras.
    Ese es el punto 😉
    Gracias por leer y comentar, Oliver!

    Responder
Jorge Balderas
23/04/2019 11:55 pm

Qué buen artículo fue este.
Yo la verdad he intentado incursionar en twitter algunas veces, pero siempre que lo hago, termino desmoralizado ante lo difícil que es conseguir seguidores o ya por lo menos algo de interacción.
¿Será que acaso twitter no es para mí?

No es como en facebook, que todo lo que necesitas es escribir algo interesante, o cuando menos entretenido, poner una imagen llamativa, y compartirlo.

Pero en twitter simplemente no le hallo el truco.

Saludos!

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    Hola, Jorge
    Creo que hay que olvidarse de los seguidores. Lo importante es generar buen contenido, si lo consigues, con poco esfuerzo irás acumulando seguidores en todas las redes y eso es lo que importa al final. Facebook te permite algo más de juego con los seguidores y entiendo que eso te guste más, a mí a veces también me llama mucho más la atención Facebook. Dicho esto, Twitter está muy bien para lograr atención de posibles lectores y encontrar posibilidades para participar en concursos de relatos y certámenes literarios varios. Es decir, con Twitter puedes estar al día con la información y participar de forma más activa en la comunidad.
    Un saludo!

    Responder

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