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H. P Lovecraft, la guía: Conoce a tu enemigo

H. P Lovecraft, la guía: Conoce a tu enemigo

Hace unas semanas se cerró la admisión de relatos para el concurso sobre Los mitos de Cthulhu que se hizo desde la editorial Pulpture. Yo formo parte del jurado del certamen y, por lo tanto, pensé que me lo iba a pasar genial leyendo relatos basados en los viejos cuentos de H.P Lovecraft, creía que me iba a encontrar con versiones modernas y diferentes de La sombra de Innsmouth, El modelo Pinckman, El Horror de Dunwich o Sueños en la casa de la bruja, la realidad —como siempre— fue cruel e implacable: pocos (casi nadie, en realidad) conocen la obra de Lovecraft.

Para mi pesar —y supongo que para el de los demás miembros del jurado—, la mayoría de los relatos se limitaban a nombrar el Necronomicón a Cthulhu o, como mucho, los Antiguos… Muy pocos llegaron a profundizar hasta Shub-Niggurath o Azathoth y no vi aparecer por ninguna parte a Nyarlahotep… Al final, el 90% de los relatos eran pura fan-fiction sobre el Necronomicón, lo que viene siendo una patada en los huevos a la creatividad.

Con todo esto a mí me quedaron claras algunas cosas, la primera es que Lovecraft sigue siendo el gran desconocido; sí a todos nos encanta y es una de nuestras mayores influencias, pero nadie, nunca, se ha tomado la molestia de leerse uno de sus putos relatos. La segunda cosa que me quedó clara es que la ignorancia es muy atrevida, MUY atrevida. Y no es que yo sea un experto en la obra de Lovecraft o en los Mitos, nada de eso, pero al menos me he tomado la molestia de leer Los Mitos de Cthulhu y algo de la obra de Lovecraft, antes de presentarme a nada.

Por eso hoy me he propuesto, como un reto personal, devolver al Rey de Provindence, un poco de la dignidad que se merece y que, muchos le niegan. Puede que el artículo de hoy sea algo más largo y pesado y, seguramente, si no eres un fan del terror y no te interesan estos temas no te gustará mucho, así que, colega, déjalo aquí y ya nos vemos el jueves con algo más ligero, con un artículo de mi amigo Viktor Valles. Pero si tienes interés en conocer a Howie y saber un poco más sobre su “obra y milagros”, siéntate, prepara Evernote o un cuaderno y saca tu daga de peltre, la vamos a necesitar.

H. P Lovecraft, la guía: Conoce a tu enemigo

¿Lovecraft? ¿Eso es una banda de rock?

No voy a hacer un repaso a su biografía, todo el mundo conoce a Lovecraft. Sí que os voy a dar unas ligeras pinceladas, un par de datos que, pienso, serán necesarios si queremos entender su obra, su estilo y los temas que solía tratar en sus escritos.

La primera de las cosas que quiero dejar claras es que Lovectaft no fue como Stephen King, ni se le parecía, al contrario, nunca granjeó éxito entre el público y, hasta su muerte, fue un escritor marginal al que publicaban en revistas como Amazing Tales o Weird Tales y que, a pesar de formar parte de la United Press Associated, nunca fue una estrella de la literatura. Lo que hizo a Lovecraft tan famoso fue el enorme círculo de amigos escritores (estos con gran éxito) que lo rodeaban, entre ellos estaban Robert E. Howard, Robert Bloch o August Derleth, quien puso todo su empeño en la publicación de las obras de Lovecraft llegando a crear la editorial Arkham House para poder hacerlo.

Para entender esto, hay que entender a la persona. No es que sus obras fueran malas, pero Lovecraft no encajaba bien las críticas, era muy sensible con ellas. Sus trabajos para Weird Tales, eran muy criticados por los lectores, lo que lo llevaba a dejar la escritura durante meses, enfadado y triste. Si uno de sus relatos era rechazado una vez, nunca más volvía a enviarlo, lo mismo sucedía con las novelas. Llegando a rechazar a un editor que quiso publicar El Caso de Charles Dexter Ward.

En primer lugar hay que saber que nació y creció en el seno de una familia rica venida a menos, pasó su vida secuestrado por una madre sobreprotectora y por un abuelo que no asumía que ya no era nadie en la envarada sociedad de Nueva Inglaterra. Su familia, como muchos de sus personajes, vivía anclada en las viejas costumbres, eso queda reflejado, sobre todo, en su estilo: ampuloso, recargado y difícil de masticar. Desde pequeño sufría parálisis del sueño y veía como lo asaltaban los “horrores de la noche”, esto también se verá reflejado en muchas de sus obras, además del amor que desarrolló desde muy joven por la astronomía y por la ciencia.

La obra de Lovecraft muestra tres etapas o estilos muy diferentes:

  1. Primera etapa: su estilo y temas, son sin dudas, influenciados por Edgar Allan Poe, nunca abandonaría el estilo del todo y en su prosa siempre quedará ese lenguaje gótico y recargado. Aquí encontramos temática gótica: fantasmas, criptas, maldiciones…
  2. Segunda etapa: se nota una evolución en sus obras y abandona el gótico americano típico de fantasmas y criptas para tratar temas oníricos, su influencia en este periodo son los relatos de Lord Dunsany. A este periodo se le conoce como el “Ciclo Onírico”, por desgracia los lectores de Weird Tales, donde solían aparecer los relatos de esta etapa, los criticaron muy duramente.
  3. Tercera etapa: en esta etapa ya podemos apreciar al verdadero Lovecraft, se libra de sus influencias (aunque nunca del todo) y escribirá sus obras maestras, esta es la parte de Los Mitos.

Aunque parezca mentira, la idea de los Mitos le surgió tras un robo. Lovecraft había pasado toda su vida sobreprotegido, en aquel momento, viajando cada poco tiempo a causa del trabajo de su esposa y sin apenas dinero, su casa (un apartamento de una habitación en un barrio marginal) fue asaltada y lo dejaron sin nada. Lovecraft se arrepintió de haber abandonado la seguridad de su hogar y sintió profundamente la insignificancia del ser humano (muy exagerada a causa de su carácter histérico) y de ahí nació la idea de los Mitos, con la humanidad reducida a pasto y marionetas.

Lovecraft y la literatura

Desde luego una cosa está clara y es que, a pesar de que nunca gozó de fama en vida, Lovecraft es, junto a Poe, uno de los escritores que más han influido sobre la literatura de terror (y la cultura popular) en los últimos siglos. El mismo Stephen King, asegura que Lovecraft es el mejor practicante del terror en el relato corto del siglo XX. En Danza Macabra, King asegura que Lovecraft fue su mayor influencia al convertirse en escritor, fue el escritor de Providence el responsable de la fascinación que siente por lo macabro y sigue siendo la figura que más ha influido en su prosa.

Aunque en un principio se lo consideraba como un mero escritor pulp, ya que su obra se limitó a llenar páginas y más páginas de revistas pulp, la realidad es completamente distinta y es que Lovecraft ha ejercido una influencia tremenda en el terror y en la literatura en general. A pesar de las limitaciones de su estilo, era capaz de otorgar a los objetos una esencia y un poder místico, era capaz de crear una cosmogonía única y tenebrosa en la que los humanos eran poco más que molestas motas de polvo.

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Cthulhu emergiendo de R’lyeh

Los temas en la literatura de Lovecraft suelen ser recurrentes, aunque varían según su etapa, los temas que encontramos son:

Conocimiento prohibido

Lo de siempre, conocimientos esotéricos prohibidos, ese tipo de conocimiento oscuro y maligno es el eje central de muchos de sus relatos. Sus obras suelen tener como protagonistas personajes que acaban muertos o locos a causa de la búsqueda de ese conocimiento que nos está prohibido. Estos temas enlazan como los viejos mitos de Prometeo.

Una de las cosas más importantes del estilo de Lovecraft es que sus finales son fórmulas establecidas y usadas una y otra vez, en este tipo de temática es donde más se nota, ya que los relatos sobre conocimiento prohibido suelen terminar con el protagonista arrepentido o completamente loco por la realidad que ha descubierto. Lovecraft usa la locura como fórmula para construir sus finales que solían terminar en locura o muerte. Lo locura es un eje central en sus relatos, de la misma forma que lo fue en su vida: sus padres murieron ambos encerrados en psiquiátricos y completamente locos.

La culpa

Otro de los temas recurrentes es la culpa. La culpabilidad y el sentimiento de culpa, que el protagonista arrastra desde antes de su nacimiento. Es un tema gótico, las líneas de sangre malditas, descendientes que pagan por los pecados de sus antepasados. Muchos de sus relatos tienen como tema la culpa por los pecados, sobre todo de sangre, de los antepasados, esos pecados traspasan el tiempo y son los descendientes los que deben pagar por ellos. El Alquimista, su primer relato publicado entra dentro de esta temática, junto con otros como Arthur Jermin o La sombra sobre Innsmouth.

Influencia no-humana en la humanidad

Los seres de los Mitos suelen ser entidades cósmicas, pero casi todas tienen sirvientes humanos. Por ejemplo, se sabe que Cthulhu es adorado en algunos círculos vudú de Louisiana y también por algunas tribus Inuit de Groenlandia.

Los sirvientes humanos del panteón cósmico no son más que peones, son fichas, meros accesorios que Lovecraft usaba con el fin de no llegar a un final abrupto y precipitado en sus relatos, ya que las seres cósmicos son demasiado poderosos (tanto que los humanos enloquecen con solo verlos) para ser vencidos por un simple mortal, de esta forma los adoradores humanos servían como “victorias pírricas” en el camino de sus protagonistas o excusas para ofrecer más información al lector sobre la naturaleza de aquellos “dioses”.

Destino

En muchas de sus obras los protagonistas se verán enfrentados a un destino inevitable, a pesar de que, en algunas situaciones la salvación parece tan simple como salir corriendo (Sueños en la casa de la bruja o El color que cayó del cielo). El destino de los protagonistas es inevitable, está decidido y aunque huyan siempre acaba sucediendo algo que los hace regresar, que corta la huida o que los obliga a retroceder, a veces es un ente malvado o indiferente, a veces, simplemente las circunstancias. Este tema suele encajar con la culpa y nos encontramos con estirpes malditas por el destino, en otros relatos el destino es tan horrible que ni la muerte ofrece una salida, como sucede con en El Caso de Charles Dexter Ward.

Amenaza a la civilización

Lovecraft era seguidor de las ideas de Nietzsche y del pesimista alemán Spengler quien aseguraba que la civilización occidental estaba en franca decadencia. Lovecraft afirmaba en sus cartas que la sociedad industrial moderna estaba llegando a su punto de no-retorno, que estaba destinada a fracasar, a caer y desaparecer.

Esto tiene su reflejo en su obra, con algunos relatos en concordancia con las ideas de Spengler de una “historia cíclica” en la que los imperios caen y se levantan. Mientras que la mayor parte de esta amenaza tiene lugar en el interior del alma humana, en sus relatos, Lovecraft refleja esta amenaza mediante personajes, normalmente educados y refinados, que poco a poco se ven enfrentados a la oscuridad, lo atávico y lo bárbaro, casi siempre desde su propio interior.

Algunas veces, como en el Caso de Charles Dexter Ward, esta amenaza es mágica, el protagonista pierde la cordura y se va convirtiendo en un bárbaro, un animal. Sin embargo, en la mayoría de estas historias la razón de este cambio de nuevo nos lleva al linaje, a los antepasados, ya que la causa de la mutación, de la perdida de la civilización se debe a que sus linajes se han mezclado con el de bestias o seres oscuros, como sucede en La Sombra sobre Innsmouth o Los hechos tocantes al fallecido Arthur Jermin y su familia.

Religión

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El padre Dagón

Uno de los temas centrales de la literatura de Lovecraft son los distintos panteones cósmicos (entidades extraterrestres que son adoradas por los humanos como dioses). Estas entidades suelen ser abiertamente hostiles o, simplemente, indiferentes a los humanos, los expertos lo llaman “Indiferencia Cósmica“. La visión de Lovecraft trata de crear nuevos mitos creacionistas, En Las Montañas de la Locura, nos ofrece una visión de la existencia humana como raza esclava de los Antiguos, poco más que un experimento llevado a cabo por las entidades para crear una raza de esclavos.

Por otra parte, los personajes de Lovecraft suelen ser tipos bien educados, que pertenecen a los círculos académicos más elevados, siguiendo las líneas de su época Herber West, Reanimador, se muestra como ateo, mientras que el protagonista de La Llave de plata, al perder la capacidad de soñar busca consuelo en la religión, en concreto en el Congregacionismo.

Racismo y elitismo

Uno de los puntos más controvertidos de la obra de Lovecraft es su racismo. Por su educación y por la forma en que creció Lovecraft tenía férreas creencias en la supremacía de la raza blanca, aunque no creía al 100% en el movimiento WASP (white anglosaxon protestant) pues creía también en la supremacía de los pueblos europeos, por ejemplo, en los descendientes de los españoles (Aire Fresco), sí tenía prejuicios raciales muy fuertes contra los afroamericanos y los judíos.

Tampoco toleraba a los homosexuales y abandonó furioso el Club Kalem al enterarse de que algunos de sus miembros eran judíos y homosexuales. El racismo de Lovecraft queda patente en algunas de sus obras, aunque nunca termina de ser demasiado evidente, quizá por la constante aparición de razas extraterrestres, sin embargo, tiene un peso real, sobre todo, en la construcción de sus personajes.

La ciencia del final

Lovecraft creía que la acomodada sociedad de principios de siglo llevaría a un profundo estancamiento de la ciencia, algo que además consideraba necesario, ya que pensaba que el conocimiento total del universo podría ser perjudicial para los humanos. Estaba seguro de que nunca podríamos conocer todos los misterios del universo y ese pensamiento, junto con el temor a lo desconocido, quedan reflejados en El color que cayó del cielo.

Otra de sus obsesiones personales era La Teoría de la relatividad de Einstein, en ella el físico usa la geometría no-euclidiana para presentar y explicar toda la teoría del universo. Lovecraft usará y abusará de la arquitectura y de los ángulos no-euclidianos para explicar y describir la arqueología alienígena.

Los Mitos de Cthulhu

Supongo que ahora viene cuando más de uno se lleva una sorpresa (y bien gorda) pero los Mitos de Cthulhu no fueron escritos solo por Lovecraft. Algunos expertos para diferenciar entre las creaciones del genio de Providence y las de su “Círculo”, han llamado a los Mitos: Mitos de Lovecraft y Mitos de Derleth. De hecho, el nombre Cthulhu no pertenece a Lovecraft, ya que fue August Derleth el primero en usar a la criatura en uno de sus relatos para la revista Weird Tales, más tarde Lovecraft usaría esa criatura como eje central de su mitología.

Robert M. Price en su ensayo H.P Lovecraft y los Mitos de Cthulhu, hace una clara diferencia entre aquellos mitos escritos en vida de Lovecraft, por él y por otros escritores afines bajo su tutela y los que escribió Derleth o que fueron tutelados por él, quien a la muerte de Lovecraft se empeñó en publicar todas sus obras y organizar los Mitos. Entre las figuras que aportaron relatos a los mitos podemos encontrar nombres tan conocidos como Ramsey Campbell, Robert Bloch o Robert E. Howard.

Aunque muchos de ellos fueron escritos por los integrantes del Círculo Lovecraft, se nota la influencia de Lord Dunsany y Arthur Machen. Casi todos los Mitos tienen marcados toques de ciencia ficción y están muy influenciados por las creaciones oníricas de Dunsany, son una perspectiva ciega de la realidad oculta tras el mundo cotidiano; una continua afirmación de la levedad del ser, de la nimiedad de la raza humana en un universo desconocido.

Para conocer Los Mitos de Cthulhu hay que saber, en primer lugar, que tienen una estructura muy clara, y cuentan con solo cuatro elementos esenciales sobre los que se construyen todos ellos (o la gran mayoría). Esos elementos son:

  • El cosmicismo, que deja patente la nula importancia del ser humano.
  • Nueva Inglaterra; una Nueva Inglaterra imaginaria, como escenario central de los sucesos.
  • El panteón cósmico de pseudo-deidades, recurrentes.
  • Una colección de libros arcanos (Necronomicón) que contienen enseñanzas prohibidas.

August Delberth fue el primero en catalogar y organizar las obras que conforman los Mitos de Cthulhu, escogiendo las obras que formarían parte del canon de los Mitos. Las obras, ordenadas por su fecha de publicación son:

  1. La Ciudad sin nombre (1921)
  2. El Ceremonial (1923)
  3. La llamada de Cthulhu (1926)
  4. El Color que cayó del cielo (1927)
  5. El extraño caso de Charles Dexter Ward (1928)
  6. El Horror de Dunwich (1928)
  7. El que susurra en la oscuridad (1930)
  8. La sombra sobre Innsmouth (1931)
  9. En las montañas de la locura (1932)
  10. Sueños en la casa de la bruja (1932)
  11. La cosa en el umbral (1933)
  12. En la noche de los tiempos (1934)
  13. El morador de las tinieblas (1935)

Estos son los 13 relatos que forman parte del canon de los Mitos de Cthulhu que organizó August Derleth para su primera publicación como corpum por la editorial Arkham House. Sin embargo, algunos especialistas han querido unir algunos de los relatos que escribió durante su etapa realista a este corpum y, aunque no sean relatos canónicos, también cuentan entre los Mitos: El horror de Red Hook, La declaración de Randolph Carter, El modelo Pickman y A través de la puerta de la llave de plata. Como curiosidad también algunos de sus poemas, como Los hongos de Yuggoth tienen relación con los Mitos.

Primera etapa de los Mitos

El tema que une los Mitos escritos durante la primera etapa siempre es la fragilidad y la irrelevancia del ser humano en el cosmos. A menudo menciona a los Antiguos, un panteón de horrendas deidades cósmicas que una vez reinaron sobre la Tierra y que ahora se hallan sumidas en una especie de sopor eterno. La primera mención a Los Antiguos la encontramos en La Llamada de Cthulhu, en el relato los humanos se vuelven locos al percibir retazos de los que se oculta en la oscuridad cósmica fuera de su percepción.

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Boceto de Cthulhu hecho por Lovecraft

Lovecraft era un materialista recalcitrante, no creía en la religión y eso se refleja en los Mitos, donde el panteón de entidades cósmicas, lejos de parecer dioses que deban ser adorados, profesan a la raza humana la misma atención que nosotros le damos a los insectos. El universo de Lovecraft no tiene ningún propósito claro y las limitadas facultades cognitivas humanas no nos permiten entender todo lo que nos rodea, esa disonancia cognitiva, nos lleva a enloquecer.

Las entidades cósmicas se pueden organizar, aunque él nunca lo hizo; desde Los Dioses Exteriores, con Azathoth ocupando el centro del universo, pasando por Los Antiguos, con Cthulhu atrapado en la ciudad de R’lyeh, hasta las razas menores esclavas como los Mi-go o los shoggoth. La organización del extenso panteón es complicada ya que para Lovecraft los mitos no eran más que un recurso para sus relatos, nunca pretendió crear un canon o una mitología organizada.

Lovecraft compartió sus creaciones con otros escritores de sus círculos, incluso utilizó el panteón cósmico en algunos relatos y obras que escribía como negro (ghostwriter), sin embargo, es importante señalar que las localizaciones de Nueva Inglaterra, siempre las reservó para sus propios relatos. Sin embargo, es interesante señalar que algunos de los relatos no publicados de Conan forman parte de los Mitos de Cthulhu.

Segunda etapa de los Mitos

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Portada de la revista Weird Tales, con el relato de August Derleth, El Rastro de Cthulhu

En la segunda etapa de los Mitos de Cthulhu es August Derleth el que toma el mando, ya que Lovecraft había fallecido. La principal diferencia entre los Mitos de Derleth y los de Lovecraft es la aparición de la esperanza, este detalle es esencial para diferenciar las etapas de creación, ya que en los Mitos dirigidos por Derleth aparece la dicotomía BIEN/MAL que no estaba presente antes, presentando al panteón cósmico como una amenaza para la humanidad.

Derleth introdujo un cambio sustancial en los Mitos a raíz de su propia interpretación de los sucesos de En las montañas de la locura, donde Lovecraft apunta a una guerra entre los Dioses Exteriores y la semilla de Cthulhu, por esto, Derleth entiende que existe un panteón de dioses buenos que, en algún momento lucharon para acabar con los Antiguos que eran, esencialmente, malvados. Lovecraft siempre espoleó a sus seguidores a reinterpretar y jugar con los Mitos, introduciendo elementos de otros escritores, añadiendo y cambiando lo que quisieran.

Derleth también quiso ligar las entidades a los cuatro elementos por lo que tuvo que tomarse algunas licencias creativas e inventar algunas deidades como Hastur, Cthugha o Ithaqua. Además introdujo elementos de otros escritores como Ubbo-Sathla que aparecía originalmente en El Libro de Eibon de Clark Ashton Smith.

Hasta aquí llega mi repaso a los Mitos de Cthulhu y a la figura de Lovecraft, esto no ha sido más que un par de pinceladas con brocha muy gorda, si quieres saber más sobre la literatura de Lovectaft, lo mejor es acudir a los expertos como Rafael Llopis o Robert Price. Mi intención con este artículo era acercar los Mitos al público en general, para que todos conozcamos un poco mejor la obra de Lovectaft, ahora te toca a ti, buscar más información, leer los Mitos (si no lo has hecho ya) y disfrutar con una obra que ha marcado la cultura del siglo XX.

Si has llegado hasta aquí, gracias por tu paciencia.

 

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14 Comentarios. Dejar nuevo

Muy muy interesante. Me habría encantado participar de este concurso; me gustan los experimentos y habría sido muy interesante intentar escribir algo de su estilo, jeje Soy muy fan de Lovecraft, y todavía me falta leer mucho de él. De hecho, hace rato que estoy esperando que salga el tercer tomo de una colección de sus cuentos completos que está saliendo en mi país XD Me gustó mucho la nota, y te agradezco la lista del canon de los mitos 😉 En cuanto a lo demás, supongo que ya conocerás este título, pero hace un tiempo leí una tesis (en inglés, lamentablemente) titulada: “Communal decay: narratological and ideological analysis of H. P. Lovecraft’s fiction”, de un tal Juan Luis Pérez de Luque. Se consigue en Internet y es bastante interesante, porque hace un repaso por las fuentes e influencias de los relatos.

Saludos!!

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“la mayoría de los relatos se limitaban a nombrar el Necronomicón a Cthulhu o, como mucho, los Antiguos… Muy pocos llegaron a profundizar hasta Shub-Niggurath o Azathoth y no vi aparecer por ninguna parte a Nyarlahotep…”
Bien, pero me resulta dificil compatibilizar eso con las bases del certamen, en las que se decía que el no utilizar los dioses primigenios, sino otros propios, sería un plus por originalidad. Puede resultar confuso animar a no usar directamente las entidades con nombre de Lovecraft, como pidiendo una mitología nueva aunque con el mismo estilo, y que luego uno de los jueces valore negativamente el no usarlos por indicar desconocimiento. Quizá es que no he entendido lo que querías decir. Por lo demás me ha gustado el artículo.

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Pues me quedo con las ganas de entenderlo, no lo decía como crítica si no por curiosidad.
El punto 4 de las bases decía “No es necesario mencionar a Cthulhu o cualquier dios de la profundidad, podéis inventaros vuestra propia deidad (la originalidad siempre es un plus).”
¿A que se refería lo de ser un plus de originalidad el utilizar deidades propios? ¿Añadir algún elemento nuevo pero manteniendo el resto de la cosmología? Es que lo de “no es necesario mencionar a cualquier” es fuerte, a mi me extrañó. Si se pide un relato completamente integrado en los mitos, propiamente, ahí si me encajaría tu comentario.
¿O quizá personalmente no estás de acuerdo con esa parte de las bases?
Por otro lado el punto 3 decía “Los relatos pueden estar ambientados en cualquier época ya sea pasada, actual o futurista, siempre que se aprecie algún rasgo de los mitos, ya sea estructura, estilo o contenido”.
Con lo que si se presenta un relato con deidades propias o que solo sea Lovecraftiano en algún rasgo, se estaría cumpliendo con las bases.
Con todo esto no quiero decir que no esté de acuerdo contigo pero, con la bases tal como son, se ha dado mucha manga ancha. Parece que no se quería esa fidelidad a la obra original que echas de menos. Gracias Jaume!

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    Disculpa si he sido brusco, pero es que llevo desde el domingo dando explicaciones sobre el tema del certamen y creo que los miembros del jurado no estamos para dar explicaciones de nuestras decisiones a nadie, estamos para leer, valorar y escoger un ganador. Nada más.
    Te diré, sin embargo, que el tema no son las bases, ni su interpretación, el tema tampoco es mencionar de forma más o menos acertada a Cthulhu, R’lyeh, el Necronomicón, Innsmouth, Duncwich y Lovecraft… El gran fallo es que todo el mundo limita Lovecraft a eso tres o cuatro nombres rimbombantes y un libro encuadernado en piel humana, cuando Lovecraft (y los Mitos) son algo más que eso.
    Existe, y ha existido entre los participantes, un gran desconocimiento de los mitos y no me vale la excusa de las bases. Los Mitos, como señalo en el artículo, además de Cthulhu y el Necronomicón dichoso, tienen unas temáticas y unas estructuras muy peculiares, que no he visto trasladadas a casi ningún relato. Lo repito, y lo siento si cae mal, pero no me gusta el fan fiction y al final es eso lo que he visto una y otra vez, llegando al punto de leer relatos que no tenían nada que ver con Lovecraft ni con los Mitos y que se limitaban a mencionar en el título algún elemento de la mitología de Lovecraft.
    Se buscaba dar un soplo de aire fresco a la literatura de Lovecraft, pero repito, eso no significa que se buscase fan fiction, los relatos debían encajar dentro de las estructuras y los temas de los Mitos, no tienen porqué estar protagonizados por las entidades archiconocidas (de las que, además, solo he visto 2 una y otra y otra y otra y otra vez), se podía innovar (algo que se ha conseguido en algunos, aunque, al final, les haya faltado creérselo un poco más).
    Espero haberte aclarado las dudas y que me entiendas.
    Un saludo.

    Responder

¡Muchas gracias por la respuesta Jaume! Está claro que como juez no tienes que dar explicaciones. Ahora ya tengo claro lo que tenías en mente.
Un saludo.

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Muy buen artículo. Desconocía el detalle de que la idea de los mitos le surgió después de un robo. Otra cosa que tuvo que ver mucho también en su cosmogonía era la aversión que le tenía al mar debido a una intoxicación por comer pescado que tuvo, y hay quien ve en las criaturas de los mitos un trasfondo sicosexual, como un reflejo de las inseguridades o aversiones que pudiera tener lovecraft en cuanto al sexo.
En un par de ocasiones he presentado relatos a concursos lovecraftianos, pero en mi caso pasa lo contrario, que son demasiado pastiche lovecraftiano, o porque no innovaban.
Aunque la verdad es que en muchas antologías que se han publicado ahora, y, por citar un ejemplo, en el libro de Edge de Las mil máscaras de Nyarlathotep, he visto relatos que, de tan innovadores, más bien parecían relatos de otras convocatorias no lovecraftianas que los editores habían metido con calzador.
En fin.
Yo ahora lo estoy gozando con “EL cubil del engendro estelar”, pulp y mitos 100%. Una gozada.
Un saludo.

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    Hola, Rafa!
    No entiendo qué le pasa a la gente con lo de innovar… tampoco necesitamos reescribir nada, pero de ahí a la fan fiction más adolescente y chillona, hay un buen trecho. Gracias por el aporte, creo que voy a buscar “El Cubil del Engendro Estelar”, a ver qué tal, si me lo recomiendas, me lanzo a por él de cabeza.
    ¡Voy a echar un vistazo a tu guía! Seguro que es interesante y puede complementar la mía, gracias por el aporte, crack, como siempre!
    Un saludo!

    Responder

Por cierto, se me olvidó comentar que hace poco hice en mi blog una guía sobre por dónde empezar a leer a Lovecraft, porque tenía amigos que emepezaban a leer recopilatorios, y si les tocaban relatos de Dunsany o de la etapa onírica de H. P. acababan dejando la lectura.
En ese artículo incluí los que, a mi juicio, son relatos más dinámicos, para empezar por ellos y luego, si el lector les coge el gusto, que profundice con los de nivel “avanzado”.
Otro saludo

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Hola Jaume:
Encontré la paciencia suficiente para llegar al final ( aunque dí algunos saltos. Culpable) leyendo los comentarios llegué al blog de R.R López, y casi, casi que le pregunto a él.. pero en fín, me gustas más así que… disculpando la ignorancia.. por donde empiezo a leer a Lovecrat?
Abrazo.
Vanina

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    Hola, Vanina!
    Esa es la pregunta del millón, supongo que ya lo sabrás. Yo te recomiendo que empieces por La Llamada de Cthulhu… Lo Mitos no son una saga, como ves en el artículo son varias narraciones, relatos y novelitas sueltas que forman un cuerpo mitológico —por llamarlo de alguna manera—, así que realmente no hay una forma correcta de leerlos. La llamada de Cthulhu es un buen comienzo y te vas a meter de lleno en el Lovecraft “molón”, aunque si lo que quieres es conocer al autor en profundidad, puedes comenzar por cualquier compendio de relatos, R.R lo dice en un comentario anterior, lo malo de esto es que te vas a encontrar con relatos bastante pesados, sobre todo los de su época onírica, sin embargo, disfrutarás de sus relatos Poe, que también son muy buenos.
    Ya te digo mi consejo… y el de casi todos, será que empieces por La Llamada de Cthulhu y, si puedes, sigue con Las Montañas de la Locura. A partir de ahí es cosa tuya, El horror de Dunwich y La Sombra sobre Innsmouth son buenas alternativas, aunque antes de la Sombra sobre Innsmouth te conviene leerte Dagón. R.R López sabe bastante del tema y en su blog encontrarás cositas interesantes sobre Lovecraft. Por si te interesa Inteligencia Narrativa tiene una “guía de lectura” de Lovecraft.
    Bueno espero haberte ayudado, un abrazo!

    Responder

Buenísimo!! gracias por contestar! ya te contaré cuando entre en el malón… Abrazo desde el sur…

Responder

Esa fue la principal razón por la que no me presenté al concurso: este autor es un gran desconocido para mí, y alguien que está entre mis pendientes. Me ha gustado conocerlo un poco más a través de este artículo. Biquiños!

Responder

[…] un clásico y un referente en el género fantástico. De lo escrito sobre él te recomiendo este artículo de Jaume Vicent, es una muy buena aproximación a su obra, y ya de paso este otro, en el que puedes […]

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