Stranger Things es la serie de moda, de eso no hay ninguna duda. Stranger Things tiene de todo: un poquito de terror, un poco de ciencia ficción, una banda sonora que es una pasada y algo muy especial; un toque único que nos hace recordar todo lo que nos gustaba de las películas de los 80: Stephen King, Dungeons and Dragons y un montón de pelis ochenteras que nos encantaban cuando eramos unos críos como Los Goonies, E.T o Stand by Me.

Si a estas alturas todavía no la has visto puede que pasen dos cosas: una es que vivas dentro de una cueva insonorizada enterrada bajo quince toneladas de rocas sedimentarias. La otra es que seas de esos tipos tan guays que piensa que «si es tan mainstream no puede ser buena» y te dedicas a sermonear al personal sobre lo borregos que son y lo cool que eres por no caer en la tentación. Si eres de esos será mejor que te pires, estoy convencido de que tienes cosas mejores que hacer con tu fabulosa vida. De lo contrario, hazte un favor y siéntate a ver esta joya de Netflix.

Además de lo buena que es, Stranger Things puede enseñarnos un montón de cosas sobre narrativa. Si eres escritor seguro que has salivado hasta anegar tu sofá con los guiones, las escenas y los personajes. Pocas series —mucho menos «producciones independientes»— pueden presumir de tener un trabajo tan bueno. Por eso hoy quiero centrarme en lo que podemos aprender de ella como escritores.

Stranger Things y los Flashbacks

Una de las cosas que más odio leer es un flashback. Hace poco me preguntaba una escritora: «¿cuándo puedo meter un flashback en mi novela?». Mi respuesta fue contundente: nunca. ¿Por qué? Porque casi siempre «metemos» los flashbacks en los momentos menos adecuados, a destiempo y con calzador. El resultado siempre es mediocre o directamente malo.

Sin embargo, en Stranger Things hacen un uso maravilloso de los flashbacks. Tanto que han logrado que me reconcilie con ellos.

Si no estás familiarizado con la serie te contaré —sin hacerte spoilers— que trata sobre un grupo de niños de 12 años de mediados de los 80. Uno de ellos, Will, desaparece tras una partida de Dragones y Mazmorras. Sus amigos saldrán en su búsqueda y se encontrarán a Ce, una misteriosa niña de 12 años. En ese momento empezarán a pasar cosas extrañas —¡ajá! Stranger Things—.

La serie trata sobre un gran misterio y por eso mismo los guionistas van soltando pequeñas pistas en cada capítulo. ¿Quién es Ce? ¿Qué le ha pasado a Will? Al espectador se le revelan pequeñas piezas de información, poco a poco, mediante el uso de flashbacks y el desarrollo de la investigación que llevan a cabo los propios protagonistas.

La serie podría haber seguido el curso de la mayoría de las series de tipo investigación —Sin Rastro, CSI…—, donde el desarrollo de la investigación y la presentación de los hechos se sucede mediante flashbacks en los que se explica lo que sucedió. Pues resulta que Stranger Things juega con el espectador y muestras esos flashbacks en una transición que no rompe la escena… Al contrario, se inserta en ella.

Lo que Stranger Things me enseñó sobre los flashbacks

Ce en uno de sus flashbacks

De la misma forma que se debería hacer en una novela: un personaje encuentra una pista y ¡zas! Se desencadena un recuerdo. Ese recuerdo es un flashback que será relevante para entender la pista que acaban de encontrar los personajes.

Al principio esos recuerdos son muy cortos. No te desvelan nada, al contrario crean más incógnitas y aumentan la curiosidad del espectador. Ofrecen detalles claro, pero son más un gancho que una pista. Son personales, desvelan momentos íntimos, sentimientos, que consiguen que el espectador cree lazos con los personajes. Te ayudan a comprender por qué ese personaje reacciona de determinada forma en ese momento exacto y además, logran que te hagas preguntas sobre qué le pasó.

¿Cómo podemos usarlo en nuestras novelas?

  • Desata los flashbacks como emociones. Desata el flashback cuando tu personaje toque algo, huela algo, escuche cierta melodía…
  • Haz que sean relevantes para la escena que se está desarrollando en ese momento. Evita los flashbacks de relleno.
  • Mantén los flashbacks cortos hasta que tus lectores se mueran de ganas por saber más sobre tus personajes y estén dispuestos a dejar en pausa la historia principal para sumergirse en el pasado.

Conforme avanzas, cuando ya estás enganchado y te comes la cabeza tratando de solucionar el puzzle, los flashbacks se van volviendo cada vez más largos y reveladores. Tu opinión sobre la verdad cambiará a medida que conozcas más a los personajes y que profundices en la verdad, además no dejarán de surgir nuevas preguntas. Estabas seguro de saber lo que estaba pasando, pero a medida que los flashbacks profundizan en la historia, empiezas a replantearte todo.

Todo lo que parecía «obvio» ha dejado de serlo.

Así deberías usar los flashbacks

  • Haz que los flashbacks cambien la forma en que los lectores perciben la historia.
  • Crea más incógnitas con lo que tus flashbacks no muestran al lector.
  • Desafía la percepción de tus lectores mediante la información que tus flashback revelan.

Al final de la serie todas las piezas acaban por encajar y se desvelan todos los misterios. Pero solo al final tendrás la sensación de haberlo encajado todo e incluso entonces, te quedará algún misterio por resolver —una jugada maestra para seguir una temporada más—.

La historia es profunda y nada predecible —excepto en algunos momentos puntuales—, algo que se agradece ya que los escritores no la han «atontado» para que guste al espectador medio. Sueltan las pistas y se limitan a dejarlas ahí para que sea el espectador el que se preocupe de unirlas. En Stranger Things los flashbacks ofrecen información al espectador, no le cuentan paso a paso y bien masticado todo lo que ha pasado o va a pasar. Incluso cuando el flashback responde directamente a una pregunta, siempre crea otra mayor.

Lo que Stranger Things me enseñó sobre los flashbacksSea como sea, se responden las suficientes preguntas para que el espectador no se encuentre en un estado de completa confusión. En Stranger Things cada flashback te deja al borde del asiento, logrando que te preguntes si tu nueva teoría será acertada o no.

¿Crees que puedes hacerlo?

  • Sigue revelando información en cada flashback hasta el final. La curiosidad, además de matar gatos, mantiene al lector pegado a tu novela.
  • Que no te dé miedo hacer trabajar a los lectores. El lector no es tonto, no quiere que se lo des todo masticado. Haz que piense, consigue que se esfuerce.
  • Guía a tus lectores paso a paso por la historia. En cada flashback, por cada nueva incógnita ofrece una respuesta convincente.

Los flashbacks, bien usados, son una herramienta maravillosa para todo escritor. Úsalos para picar la curiosidad del lector y no para explicar o dar detalles. Utiliza los flashbacks con cabeza y tus lectores se quedarán pegados página tras página. Si los utilizas mal puede que te cargues la novela por completo.

Stranger Things utiliza los flashbacks de forma maravillosa y como escritor deberías ver la serie aunque solo sea para estudiar su uso. Y bien, ¿sueles usar flashbacks en tus novelas? ¿Los has estado usando bien?