Pues mira, al final he caído, como todos… La carne es débil y yo desde que dejé de fumar tengo cada vez más —de carne, digo—. Me he puesto Netflix. Soy un consumidor, no he podido evitarlo. Me puse a navegar y, aunque hay series muy buenas, me he puesto con la que es una de mis series favoritas: House M.D —que está después de Twin Peaks y Friends, pero sigue en mi Top 5—. Está en mi Top 5, aunque tengo que confesar que nunca he logrado verla más allá de la temporada 5.

En todos los talleres de escritura y en todos los libros sobre escribir —en este blog también— te vas a encontrar con esa frase sobadita de: «para escribir tienes que leer mucho». Y es verdad, no puedes escribir si no sabes leer… Pero no solo de libros vive el hombre. Hoy en día el arte ha superado las barrera y, como escritores, podemos aprender muchísimas cosas de otros medios. Como dice Stephen King, la caja de herramientas del escritor debe estar siempre llena. Yo trabajé como electricista y, aunque tenía las herramientas propias para pelar y cortar cables, medir las tensiones y poner enchufes, también tenía algunas herramientas de fontanería y de albañilería… Porque nunca sabes lo que te puedes encontrar.

La televisión es un buen medio —aunque no lo parezca a simple vista—. Hoy en día, pocos se atreverían a dudar de la calidad de algunas series televisivas. Taboo, American Gods o Juego de Tronos, son una obra de arte en sí mismos. Un escritor puede aprender muchas cosas de todas estas series; tiempos, ritmo, ambientación… Conceptos que podemos trasladar a nuestras obras.

Hoy quiero hablar de House M.D porque es una serie que acabo de re-descubrir y que me encanta. De House me gustan muchas cosas los personajes, los diálogos, las referencias culturales… Pero si hay algo que podemos aprender de House es a desarrollar personajes desde sus distintos puntos de vista. Los personajes en House tienen una voz consistente, son claramente diferenciables y eso, es algo que cuesta de crear, sobre todo en una obra coral en la que participan tantos personajes.

House M.D, «todo el mundo miente»

Si no estás familiarizado con la serie, te contaré un poco de qué va y por qué me gusta tanto. Se trata de un drama médico un tanto particular centrado en la figura del Doctor Gregory House, médico nefrólogo y especialista en diagnóstico. La serie se centra en él y en su equipo, que suelen trabajar en casos extraños que ya han sido desahuciados por el resto de médicos. Greg House es un tipo muy peculiar; cínico, sarcástico y brutalmente honesto. House tiene una lesión en la pierna que le produce un dolor crónico que trata con Vicodin —en realidad es una adicción—. El dolor le hace ser un miserable, tiene una visión muy dura del mundo y casi siempre está de mal humor.

Lo que House me enseñó sobre escribir

Su visión cínica del mundo se resume en su lema personal: «Todo el mundo miente». Con lo que asume que todos mentimos y que la única variable es sobre qué lo hacemos. Además, House hace suyo el lema: «el fin justifica los medios» y usa métodos muy poco ortodoxos para tratar a sus pacientes, recurriendo al engaño, la amenaza y todo lo que se le ocurra. Es tan peligroso que la directora del hospital, Lisa Cuddy, tiene reservados 50.000 $ anuales para las demandas que se presentan contra él.

House, al contrario que la mayoría de médicos, trata a sus pacientes simplemente para demostrar que puede hacerlo. Aquí es donde entramos en el terreno divertido y es que House es, ni más ni menos, que Holmes.

Exacto, la figura de Gregory House está basada en la de Sherlock Holmes y es que, no solo los nombres coinciden. Ambos viven en el 221B de la calle Baker. Los dos tienen adicciones —Holmes a la cocaína y House al Vicodin— y los dos son virtuosos de algún instrumento, pues House toca el piano —y la guitarra eléctrica—. Además, los dos usan el método deductivo y trabajan solo por el placer de demostrar a los demás que son superiores intelectualmente.

Los personajes de House M. D

Holmes tenía a Watson y House tiene a Wilson. El Dr. James Wilson es el único amigo de verdad que tiene House. Es el único en el que de verdad se apoya y del que se fía. Wilson es jefe de oncología del hospital y, en muchas ocasiones, el único freno que tiene House. Muchas veces acude a él en busca de consejo, consulta o simplemente para cambiar opiniones, en este punto suele hacer patente la máxima platónica del diálogo y mediante el intercambio con Wilson, House suele llegar —por sí mismo— a topar con la idea que salvará la vida de un paciente.

Su equipo está formado por otros tres médicos el Dr. Eric Foreman, Dr. Allison Cameron y el Dr. Robert Chase.

Foreman es, casi con toda seguridad, el único médico al que House respeta. Sin embargo, es con quien más discute. La Dr. Allison Cameron es la contrapartida perfecta de House, es cariñosa y muy implicada —tanto que muchas veces, se extralimita en sus funciones como médico—, Cameron además representa la visión más ortodoxa de la ética médica y de los procedimientos clínicos en general. A menudo se enfrenta no solo a House, sino al resto del equipo debido a esta visión más clásica de la vida. Chase es el que más fácilmente comulga con las excentricidades de House, en muchos casos, ni siquiera se preocupa, se deja llevar —mostrando siempre una falta de iniciativa propia—.

Lo que House me enseñó sobre escribir

A partir de la tercera temporada House cambiará a varios miembros de su equipo, sin embargo, estos son los personajes principales.

Los puntos de vista

Una de las cosas que más me gusta de esta serie es la forma en que gestiona los puntos de vista de hasta seis personajes principales. Aunque Cuddy y Wilson no suelen ser personajes principales, sí que tienen mucho peso en algunos de los capítulos y en casi todos los vamos a ver, aunque solo sea en un perfil secundario. En más de una ocasión, tendrás la oportunidad de ver el mundo a través de sus ojos. Este punto es necesario para la serie, pues solo de esta forma podemos entender lo que supone manejarse con alguien tan volátil como House.

Uno de los puntos fuertes es que, en cada episodio varían las escenas que tiene cada personaje. Por lo que aprendemos poco a poco más de cada uno de ellos y los vamos conociendo en profundidad. Normalmente, son factores emocionales o personales los que determinan qué personaje tendrá un mayor peso en el capítulo. House casi nunca habla con sus pacientes, por eso son los médicos de su servicio los que se implican en cada caso. Los personajes con una mayor vinculación emocional con el paciente, será el escogido para ese capítulo. Esto permite que cada capítulo tenga una perspectiva distinta y que, poco a poco, vayamos descubriendo partes de ellos. De esta forma creamos nuevos arcos argumentales y completamos a los personajes.

¿Quieres aprender a gestionar puntos de vista? Pues entonces, echa un ojo a un episodio de House. Sí, el 50% del episodio lo verás a través de los ojos del propio House, con toda la fuerza de su personalidad. El 40% del episodio estará centrado en alguno de los médicos de su equipo, como ya te he dicho rotará entre ellos, según la implicación de cada uno en el caso. El restante 10% lo podrás ver desde los ojos de Cuddy, Wilson o de alguno de sus pacientes.

Además, cada capítulo comienza desde el punto del paciente. Por si teníamos pocos puntos de vista, cada episodio empieza con los síntomas de una enfermedad extraña vista desde los ojos del enfermo. Si en algún momento durante el episodio volvemos a ver este punto de vista, normalmente será en relación a House. De esta forma se permite al espectador ver el poco tacto y la fascinante habilidad del doctor.

¿Para qué te sirve todo esto? Bueno, estos porcentajes te van muy bien para controlar los puntos de vista de tu novela. Está muy bien tener uno o dos puntos de vista centrales. Cada personaje necesita una cantidad de espacio propio, no todos merecen el mismo espacio vital. Algunos personajes, apenas necesitan aparecer y otros, sin embargo, piden protagonismo. Tú debes ser capaz de gestionar el «tiempo en página» de cada uno de ellos.

Lo que House me enseñó sobre escribir

Algunos personajes saltarán a la página y se negarán a abandonarla, eres tú el que debes decidir hasta dónde vas a dejarlos hacer. Si crees que ese personaje tiene demasiado protagonismo (50 o 60%), tendrás que pararte y volver a pensar en las escenas, quizá el resto de tus personajes no tienen bastante peso, tal vez son aburridos…

Grandes personajes

Si tienes pensado escribir con muchos puntos de vista, necesitas personajes interesantes. De otra forma a tu lector no le importará nada lo que tengan que decir o la forma en que vean la vida. Cada personaje de tu novela tiene que ser único y esto se complica exponencialmente cuando tienes muchos personajes. No te servirá con crear buenos personajes, tienen que ser personajes fuertes, con un punto de vista reconocible y con algo interesante que decir.

Esencialmente, es un gran trabajo porque tienes que crear muchos protagonistas —o antagonistas— y necesitas pasar mucho tiempo con ellos. No puedes crear este tipo de personajes en dos tardes, tienes que dedicarles tiempo. Incluso si no tienes pensado darles mucho protagonismo, necesitas dedicarles mucho tiempo. Si uno de los personajes que tienes pensado usar en tus puntos de vista, no es atractivo, no tiene personalidad… No lo dudes, si te aburre, mátalo. Si no quieres cargártelo lo puedes dejarlo en un segundo plano.

Una forma sencilla de crear este tipo de personajes es enlazarlo con uno de los personajes principales —de los que tiene un punto de vista—. Por ejemplo, Lisa Cuddy y James Wilson tienen una conexión profesional y afectiva con Gregory, sin embargo, son personajes secundarios, sus apariciones son más cortas y sus arcos argumentales se mueven más despacio. Sin embargo, los tres médicos que componen el equipo, aunque solo tienen relaciones profesionales, tienen un mayor protagonismo en la serie y sus arcos crecen más deprisa.

Cameron choca cada dos pasos con House y se enfrenta con él, sin embargo, se siente atraída sentimentalmente por él. Además, es viuda; se casó con un hombre joven que tenía un cáncer terminal. Foreman es un médico brillante, pero tienen un pasado de pobreza y delincuencia juvenil. House no se corta en decirle que ese pasado fue uno de los motivos de su contratación, también le gusta que no se implique con los pacientes. Sin embargo, también es al único de su equipo a quien respeta. Chase es el que más se parece a House, ya que está dispuesto a hacer lo que sea para medrar en su puesto. Tienen una relación muy complicada con su padre y —ojo que aquí te va un spoiler, si no quieres salta al siguiente párrafo— con el tiempo se casa con Cameron.

Cada uno de los personajes de la serie tiene una personalidad y una voz muy definida. Cada uno de ellos tiene una perspectiva del mundo y de sus motivaciones detallada y creíble. Es esa caracterización tan bien conseguida lo que los convierte en personajes interesantes. El espectador se implica con ellos, se siente identificado y eso hace que quiera saber más. Si no eres capaz de que tus lectores se impliquen con tus personajes, entonces es que algo te está fallando. Si el lector no empatiza con tu personaje principal, entonces debes cambiarlo —o cambiar de personaje—.

Diálogos divertidos e inteligentes

Una serie de televisión se sustenta, sobre todo, en los diálogos. No es como una novela que tiene otros pilares sobre los que sostener la atención del lector. En una serie, necesitamos los diálogos para involucrarnos, para mantenernos atentos. En este punto House M.D es una de las mejores series.

Tiene de todo. El seco sarcasmo —que oculta cierto resentimiento y respeto— entre Foreman y House. Las indirectas —y las burradas directas— entre House y Cameron o entre el doctor y Cuddy, que a veces rozan lo obsceno. La total falta de respeto —y la burla mal disimulada— entre House y Chase o la fraternidad y la complicidad entre Greg y Wilson. Cada capítulo es una masterclass sobre el desarrollo de la voz en los personajes y sobre el uso de los diálogos.

Lo que House me enseñó sobre escribir

La mejor parte es la consistencia. Su propia visión del mundo, las experiencias, sus decisiones, las victorias y las derrotas que han sufrido a lo largo de la serie, quedan plasmadas en cada palabra, en cada conversación. House, es el mejor ejemplo de esto. Cuddy y su expareja, tomaron una decisión médica crucial a la que él se oponía por completo y que le costó el uso de su pierna. Tras una isquemia en el muslo, le indujeron un coma médico. Él se opuso a la amputación, asegurando que la pierna sanaría. Cuddy y su mujer, decidieron tomar una tercera vía y proceden a extirpar el tejido dañado. El resultado final es una pierna disfuncional y un dolor crónico.

Esto provoca en House un cinismo que abarca cada punto de su vida. Aunque en algún punto se señala que siempre ha sido así, el dolor lo hace ser desagradable y distante, siempre enfurruñado o enfadado. Lo que le lleva a decir cosas como:

Si se ponen muy pesados, verán que tiro mano de esto. Es Vicodin y es mío. No les voy a dar. Y no, no tengo problemas para soportar el dolor, tengo problemas con el dolor. Aunque vaya usted a saber… a veces vengo con un pedo…

Ese tono sarcástico y bravucón se mantiene durante toda la serie, House nunca deja de ser House, ni siquiera en sus mejores momentos. Este punto es esencial para crear personajes creíbles y dinámicos. Es muy importante darles una voz reconocible y mantenerla. Un lector debería ser capaz de reconocer a un personaje solo por su voz, solo por lo que dice y por cómo lo dice. Si lo haces bien, si lo consigues, no necesitarás estar explicando a cada paso quién está hablando.

Un consejo que te doy, si quieres desarrollar la voz de los distintos personajes, es que uses documentos separados. Abre varios documentos —uno por cada personaje— y antes de empezar a escribir sus escenas, escribe en esos documentos; escritura libre. Date un momento para conectar con él, para ponerte en su piel. No escribas a pelo. Escribe durante cinco o seis minutos con su voz, entra en su dinámica, recuerda cómo se siente, cómo habla, cómo piensa. Cuando hayas recuperado el ritmo, cierra el documento y escribe.

Parece una chorrada, pero te ayudará a trabajar durante el capítulo.

House M.D es una de mis series favoritas de todos los tiempos. Siempre que tengo oportunidad vuelvo a verla, porque me encantan sus personajes, me gustan las situaciones y los diálogos me enamoran tanto hoy, como la primera vez que la vi. Si a ti también te gusta la serie seguro que podrás sacar muchas cosas buenas que te ayudarán a escribir.