Todos los criminales del mundo sueñan con ser capaces de perpetrar el crimen perfecto. Por suerte para nosotros, eso es imposible. Sin embargo, todos los escritores de novela negra, deberían aprender a escribir el crimen perfecto. Y ¿sabes qué?… Eso sí que es posible. Durante estas semanas te he explicado cómo jugar con la intriga de tu novela y te he dado algunos consejos para crear historias con detectives. Hoy voy a ir un poco más allá y te voy a dar algunos consejos para escribir la novela de crímenes perfecta —o al menos una que no duerma a las piedras—.

Escribir el crimen perfecto: las 7 armas del crimen

Escribir una novela negra no es sencillo. Se necesita saber manejar las estructuras narrativas y tienes que tener muy claro cómo serán tus personajes, pues deben tener unas motivaciones muy fuertes. Para que una novela negra funcione, tienes que enganchar al lector desde el primer capítulo. Y para eso, los escritores disponemos de algunas buenas armas, en concreto estas 7:

  • Un gancho.
  • Involucrar al lector.
  • Red herrings.
  • Introducir suspense en los diálogos.
  • Utilizar un lenguaje descriptivo.
  • La estructura de los capítulos.
  • El final.

1. ¿Quieres cometer un crimen? Necesitas un buen gancho

Esto no es física nuclear. Todas las novelas necesitan enganchar al lector desde las primeras páginas. Tu lector necesita un motivo para pasar a la siguiente página. Normalmente bastará con una imagen fuerte o un par de líneas que despierten su curiosidad y le hagan seguir adelante.

Algunos autores, como Cheryl Kaye Tardif, hablan sobre Los Cuatro Primeros: la primera frase, el primer párrafo, la primera página y el primer capítulo. Por ejemplo, en la primera frase deberías tener en cuenta:

  1. ¿Es interesante esa frase? ¿Lanza alguna incógnita al lector?
  2. ¿Crea el suficiente interés como para seguir leyendo?
  3. ¿Existe drama?

Elmore Leonard decía que nunca hay que hablar sobre el tiempo en la primera página de un libro. Sin embargo, la literatura no es ciencia y Dean Koontz demuestra que Leonard está equivocado en la primera frase de Las Lágrimas del Dragón:

Aquel martes fue uno de esos preciosos días californianos, lleno de sol y promesas, hasta que Harry Lyon tuvo que disparar a un tipo durante el almuerzo.

Koontz abre la escena con algo tan mundano como el clima. Cuando, a continuación, nos habla del acto criminal, el contraste es brillante. Las reglas están para saltárselas. Lo único que importa es que tu primera frase cree suspense y la necesidad de continuar leyendo.

Más allá de esa primera frase, el primer párrafo servirá para introducir nuevos elementos, creando clima y sensaciones. El primer capítulo debería ser breve, porque lo bueno, si breve… Ya sabes. Si tu lector se aburre durante el primer capítulo ya lo has perdido. Pero si quiere más, entonces ya es tuyo.

2. Obliga a tu lector a resolver el crimen

Lo llevo diciendo hace un tiempo: no subestimes a tu lector. Te recuerdo este artículo de Guillermo Jiménez en el que habla de los escritores vagos. A los lectores de misterio les encanta implicarse, quieren ser ellos los que resuelvan el acertijo. No quieren que les dejes miguitas de pan por el camino. Cualquier novela de misterio que se precie, dejará que sea el lector el que junte las piezas del rompecabezas. Confía en el lector. El principal error de los escritores noveles es que no lo hacen, quieren llevar al lector de la mano y señalar cada una de las pistas, por si se las pierden.

Si quieres que tu lector juegue un papel principal podrías:

  • Deja pistas por ahí (siempre que no sean obvias, claro).
  • Introduce personajes en los que se pueda confiar, junto a otros que mientan. Deja que el lector decida quién es quién.
  • Prepara diversas posibles explicaciones. En un asesinato podrías tener varios sospechosos. En una novela de aventuras, puedes preparar un desarrollo natural y otro sobrenatural, para explicar la desaparición de ese objeto o persona.

3. Y de nuevo presentamos al… Red Herring

Sí, soy un pesado con el Red Herring. pero es que esta será una de tus mejores herramientas. Por si te has olvidado de lo que es, el Red Herring es una pieza de información que es —o que parece ser— falsa. Se supone que este término se usaba en caza, a los perros se los entrenaba con arenques ahumados, que eran de color rojo.

Puedes sembrar tu novela con Red Herrings para distraer al lector. Si el culpable de un asesinato resulta demasiado evidente, puedes introducir este elemento en la narración para distraer al lector y alejarlo un poco. Esta herramienta es perfecta para aumentar la tensión y el suspense. Como ya expliqué el término nace en Los Diez Negritos, de Agatha Christie.

Si quieres utilizar el Red Herring en tu novela puedes:

  • Hacer que un personaje parezca más culpable o sospechoso de lo que en realidad es.
  • Que un objeto parezca mucho más importante de lo que es —cuidado, no confundir con el McGuffin—.
  • Un evento que parece relevante para la narración, pero que, en realidad no lo es.
  • Una pista, que ha dejado el culpable —sin que nadie lo sepa— para alejar de él la investigación —lo que viene siendo, para marear—.

El suspense es crucial para cualquier novela de misterio. Recuerda que tienes que implicar al lector y no hay nada mejor espolear su curiosidad y la anticipación para lograrlo.

4. Utiliza el lenguaje para crear suspense

Crear diálogos que suenen reales y convincentes es muy complicado. Crear suspense mediante el diálogo todavía es más difícil, tienes que saber moverte entre las omisiones y las elipsis. Di una cosa, pero piensa otra. Si quieres crear suspense en el diálogo puedes:

  • Hacer que el personaje mienta, contradiciendo lo que el lector ya sabe.
  • Hacer que un personaje diga algo extravagante y fuera de lugar. En Twin Peaks —sí, tampoco podía faltar aquí—, Lady Leño, uno de los personajes más extraños del pueblo, le dice al agente Cooper: «Las lechuzas no son lo que parecen».
  • Haz que tu personaje se calle las cosas o que sea poco cooperativo.
Escribir el crimen perfecto

Lady Leño, uno de los personajes más misteriosos de Twin Peaks

A todos nos descolocan los comportamientos extravagantes y extraños, usa eso en contra de tus lectores. Un personaje que comienza a reír en medio de una conversación sin venir a qué, resultará curioso y atraerá la atención del lector. Dale la vuelta a los diálogos, utiliza lenguaje violento, amenazas y cualquier elemento impredecible. De esta forma crearás una sensación de tensión que enganchará a tus lectores.

5. Estamos en un lugar desconocido

Utiliza el lenguaje para describir lugares y estados de ánimo. Tienes que arrastrar al lector hacia un estado de ánimo en particular. Eso solo se consigue con una buena ambientación. Por ejemplo:

  • El escenario. Una vieja catedral puede ser un lugar incómodo, podría estar encantada. Los bosques nocturnos son aterradores. Un sótano húmedo…
  • El lenguaje descriptivo. Escoge con cabeza los adjetivos y los verbos que vayas a utilizar. «Corría a través de la estrecha senda entre los enormes árboles» con esta frase creas una sensación de urgencia, al tiempo que sitúas la acción en un entorno claustrofóbico y opresivo. Todo esto contribuye a crear una atmósfera tensa.
  • Caracterización. Lo que tus personajes hacen y dicen. Cómo son, lo que se callan… Todo ayuda a crear tensión y atmósfera.

Los ingredientes para una buena novela de misterio son la estructura y el contenido.

6. Estructura bien tus capítulos

Recuerda que los pilares de una novela de misterio son la amenaza y el miedo a lo desconocido. Es importante trabajar los capítulos para lograr un final acertado. La acción deberá ir en aumento a gran escala, desde el capítulo uno al último. Y dentro de cada capítulo, deberá suceder algo parecido, la acción deberá ir de menos a más.

Puedes abrir los capítulos de la siguiente forma:

  • En mitad de un lugar desconocido.
  • En mitad de una situación tensa.
  • Descubriendo que algo que una verdad es, en realidad, mentira.

Esto son solo unos pocos ejemplos de cómo puedes abrir tus capítulos. Termina los capítulos con nuevos e inesperados descubrimientos que acerquen a los personajes a la resolución del crimen y abre el siguiente capítulo chafando esa esperanza. Este tira y afloja entre verdad y mentira, es el corazón de las buenas novelas de misterio.

7. Un final satisfactorio

En las novelas negras y de misterio, el final lo es todo. En este tipo de novelas todo tiene que seguir un solo camino: responder de forma correcta a la pregunta. Al final de tu novela tienes que revelar quién es el asesino, quién raptó a la niña o quién robó la estatuilla de Ra.

Tienes que terminar con uno de esos momentos «¡Ajá!». El lector tiene que ser capaz de volver atrás y decir: «esto me lo veía venir» o «¡Joder! No lo he visto venir… pero es verdad porque…». La resolución del misterio no puede ser un Red Herring, ni parecerlo.

Tus finales podrían:

  • Responder la pregunta que tus lectores se están haciendo durante todo el libro.
  • Revelar algunas verdades que tus personajes escondían.
  • Dejar al lector esperando tu siguiente novela.

Escribir el crimen perfecto: la escena del crimen; acción y explicación

Escribir el crimen perfecto

Yo no sé tú, pero yo estoy harto de esas películas en las que el malo explica todo su malvado plan a nuestro protagonista, mientras lo encañona con el arma. Ya sabemos cómo terminan estas escenas, ¿verdad? Este es un recurso malísimo. Seguro que hay mejores formas de equilibrar la acción y la explicación en tu novela.

Esquemas

Una buena forma de encontrar este equilibrio es leer a los clásicos. Toma tres o cuatro de tus novelas negras o de misterio favoritas y vuelve a leerlas. Esta vez hazlo con lápiz y papel al lado y toma notas.

Yo te puedo explicar muchas cosas y te puedo dar muchos consejos. Pero, ¿quién mejor que Raymond Chandler para enseñarte a escribir el crimen perfecto? Anota cómo el autor te ofrece la información y cómo la integra en el curso de la acción de la novela. Marca con distintos colores las partes de exposición y las de acción para poder compararlas.

Analiza estos pasajes a tu manera, puedes contar las palabras para saber cómo equilibra el autor su narración. Puedes hacer dos columnas… Eso ya es cosa tuya.

Escaletas

La escaleta también es una buena herramienta. Con ella puedes planear la forma en la que piensas «soltar» la información a lo largo de los capítulos. Tienes que evitar a toda costa los largos prólogos y lo que los ingleses llaman «info dump», que son capítulos o páginas dedicadas a ofrecer información sin relevancia para la historia. Esto sucederá siempre que te líes a ofrecer demasiada información a tu lector, y es especialmente peligroso —y molesto para el lector— durante los primeros capítulos de la novela.

La mejor forma de solucionar este problema es durante la revisión. Mientras revisas y relees, pregúntate si es estrictamente necesario que tu lector sepa eso ahora. Si no ESTRICTAMENTE necesario que lo sepa, cárgatelo. Sin piedad.

Las novelas negras y de crímenes son propicias a caer en los «info dumps». Seamos sinceros: te has pasado horas y horas investigando sobre ciencia forenses, pruebas balísticas y de ADN y te mueres por soltarle a tus lectores parrafadas interminables sobre todo eso que has aprendido. Por favor, no lo hagas. Sí, sabes un montón y quieres compartir todo eso con nosotros… pero es que, colega, no me interesa… De verdad… Yo solo quiero saber quién es el asesino.

Si quieres explicar cómo conseguiste esas pruebas, tienes formas mejores de hacerlo. Recuerda que todas las escenas tienen que lograr que tu historia avance. Una buena forma de explicarlo, es hacer que uno de tus personajes los expliqué rápidamente mientras persiguen al sospechoso en el coche. Con esto conviertes la explicación en parte de la historia y, además, te puede servir para desarrollar a los personajes mediante sus reacciones y lo diálogos.

La ignorancia es muy mala

Guardarte la información para ti es tan malo como dar demasiada. Si te callas demasiada información corres el riesgo de que tu lector se sienta engañado o, simplemente, que se aburra y deje el libro o que se sienta confuso o perdido.

Planear tampoco te garantiza el éxito. Encontrar el equilibrio entre las explicaciones y la acción es una de las partes más complicadas de escribir este tipo de novelas. Aquí es donde entra la figura del lector beta. Si conoces gente de grupos de lectura, tanto mejor, deja que tu manuscrito circule entre ellos. Seguro que sabrán donde fallas y por qué.

Puedes preparar una lista de preguntas para ellos:

  1. ¿Dónde te has aburrido? ¿Por qué?
  2. ¿Se para mucho el ritmo en algún momento? ¿Dónde? ¿Por qué?
  3. ¿Tuviste suficiente información para entender el argumento?
  4. ¿Has necesitado más información en algún momento?
  5. ¿Te he explicado algo que ya sabías en algún momento?

Te lo he dicho un millón de veces, pero te lo vuelvo a repetir: a los lectores de misterio y de novela negra les gusta resolver ellos mismos los rompecabezas. Esa es una de las mejores cosas que tiene este tipo de literatura. Siempre que no sea demasiado confuso, deja que ellos aten los cabos.

Escribir el crimen perfecto te tomará tiempo. Tendrás que planificar, investigar y escribir mucho, antes de poder dar con la fórmula. Y entonces, quizá esa fórmula no siempre funcione. Hoy te he dado algunas herramientas y consejos para escribir una buena historia de misterio, espero que te resulte útil. Si tienes alguna duda solo tienes que dejarme un comentario.

Como ya te dije la semana pasada, estoy a puntito de abrir mi Taller de Novela Negra en Ateneo Literario. Durante esta semana te explicaré con todo detalle qué es y cómo puedes apuntarte, así que estate atento a tu correo electrónico. Si no eres suscriptor de Excentrya y quieres saber más sobre este taller, te recomiendo que te suscribas ya si no quieres perdértelo.