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La Maldición de Hill House y lo que podemos aprender sobre escribir terror

Todo lo que Hill House nos puede enseñar sobre escribir terror

Hill House ha sido la gran sorpresa de la temporada. Su estreno ha sido un revulsivo para los amantes del género, todo el mundo se ha rendido a sus encantos, por fin el terror ha regresado con fuerza.

La Maldición de Hill House, de Shirley Jackson, poco tiene que ver con la serie —esto no significa nada en este contexto, es simple información—. Sin embargo, todo el mundo se ha rendido a la serie, como ya lo hicieron con el libro. Stephen King y su hijo Joe Hill, han hablado mucho de cómo Jackson influyó en su escritura. Pero no son los únicos, muchos escritores y amantes del terror, han señalado a la Dama del nuevo gótico americano, como una de sus principales fuentes de inspiración. No en vano, la larga sombra de Hill House asoma entre las ventanas del Overlook o de la mansión infernal de Richard Matheson.

La Maldición de Hill House: un grupo de gente poco corriente en un casa poco corriente

Shirley Jackson contaba que la idea del libro le llegó tras leer un artículo sobre un grupo de espiritistas y parapsicólogos del S. XIX que fueron a una casa supuestamente encantada para estudiarla. El resultado final, lejos de ser un estudio más o menos serio sobre fenómenos paranormales, fue simplemente un montón de tonterías, sensaciones vagas y percepciones de personas con más determinación que ciencia.

Publicada en 1959, La Maldición de Hill House rompió con lo establecido en novelas sobre casa encantadas y cambió el género. En su libro sobre el terror, Danza Macabra, Stephen King afirma que junto con Otra Vuelta de Tuerca, son los dos grandes libros sobre los sobrenatural de los últimos 100 años.

Ramsey Campbell, por su parte, la consideró como la mejor novela sobre casas encantadas de la historia y, seguramente, la mejor novela sobre lo paranormal jamás escritra. Para Campbell era una delicada mezcla de paranoia y miedo a lo sobrenatural, apuntando a que pocos escritores podrían asustar al lector con una simple escena en un picnic.

Hill House y la literatura de terror

Imagen de la mansión en la que Shirley Jackson se inspiró

Una gran escritora en un género poco amable

Si sueles leer mis artículos sobre terror, sabrás que me encanta Shirley Jackson, que es, desde siempre una de mis escritoras de cabecera. También lo ha sido de otros escritores como Stephen King o Neil Gaiman.

Sin embargo, sus libros, hasta hace poco han estado descatalogados. Muchos, ni siquiera era posible encontrarlos en español, como su relato La Lotería. Algo incomprensible en una autora que ha sido confesa inspiración para El Misterio de Salem’s Lot y El Resplandor de King o para Casa Infernal de Richard Matheson.

Es incomprensible que una autora cuya obra ha sido adaptada una y otra vez al cine —La Maldición de Hill House tiene unas 5 adaptaciones directa o indirectamente basadas en la novela—, fuera una completa desconocida, hasta que Netflix estrenó su miniserie.

Pero al final, la explicación es bastante sencilla, así es el terror en general. Me duele en el alma aceptarlo, pero el terror es un género despreciado y maltratado, no solo por las editoriales, también por los lectores.

Por suerte, de vez en cuando suceden estas cosas y no podemos más que agradecer a Netflix que haya reivindicado la figura de una gran escritora como Shirley Jackson.

Los personajes y la ambientación, la base de una gran novela de terror

La historia original, la de Jackson, trata sobre el doctor John Montague, un estudioso de lo oculto, que pretende descubrir los secretos de una vieja mansión que posee «una personalidad malvada».

Una de las personas reclutadas para la investigación es Eleanor Vance, una mujer solitaria que ha pasado toda su vida cuidando de una madre abusiva, recluida y odiada por todo el mundo —sobre todo por sus vecinos—. Montague y los demás se encontrarán en Hill House, una casa en la que todo parece estar «ligeramente torcido».

Durante la presentación de la casa, que casi juega el papel de un personaje más, Jackson muestra su maestría con las descripciones. Algunos de sus pasajes, como la descripción de “las maníacas yuxtaposiciones, los ángulos extraños, la lunática forma en la que se unía el tejado, convertían a Hill House en un lugar maligno”.

Al poco de su llegada, extraños sonidos, fenómenos inexplicables y letras en las paredes hacen su aparición, siendo Eleanor el foco principal del extraño comportamiento de la casa.

Shirley Jackson y el terror

Muchos escritores de terror moderno creen que La Maldición de Hill House es un brillante ejemplo de lo que debería ser el género.

Joe Hill, el hijo de Stephen King, opina que es “un texto fundacional, un libro de texto sobre cómo debería ser una buena historia de fantasmas“. Paul Tremblay, autor de Una Cabeza Llena de Fantasmas, novela inspirada en la obra de Jackson, dice de ella: “es LA novela de casas encantadas. El resto estarán siempre a su sombra”.

La Maldición de Hill House

Fotograma de The Haunting of Hill House, de 1963

Grady Hendrix, autor del ensayo sobre la historia de la literatura de terror, Paperbacks from Hell, asegura que uno de los grandes puntos de la novela fue justamente su publicación en 1959. Según Hendrix en esa época el terror estaba muerto.

Rebeca de Daphne du Maurier se publicó en 1938 y esa fue la última gran novela de terror. Sin contar con La Mala Semilla, publicada en 1954. Cuando se publicó la novela todo lo que se vendían eran grandes aventuras románticas al estilo Doctor Zhivago. El terror estaba relegado a las revistas pulp“.

Si eres escritor de terror seguro que te suena este panorama. Así es, cuando Shirley Jackson publicó La Maldición de Hill House, el terror estaba en una posición tan mala como lo está hoy en día. Eso significa que no debemos perder la esperanza, aún podemos cambiar las cosas.

¿Qué hizo que todo cambiara?

La clave de por qué la novela de Jackson rompió el statu quo del terror de la época la tiene Joe Hill. Shirley Jackson fue la primera en comprender que las casas no están encantadas, son las personas las que están malditas.

Recogiendo las palabras de su padre, los peores fantasmas están en nuestra cabeza, esperando tras la puerta de la bodega del subconsciente a que abramos y puedan ser libres para clavar sus gélidas garras en nosotros.

En la novela original es la casa la que juega con las mentes de los protagonistas, igual que un gato con un ratón: con fascinación, con divertida crueldad. Si lo piensas bien, no hay nada más terrorífico que ser traicionado por uno mismo. Por sus sentidos y su subconsciente. En este sentido, Jackson hace un uso magistral de las emociones y las sensaciones. El mal nunca se muestra y por eso, nunca sabes si lo que viven los protagonistas es real o imaginario.

Hay pocos miedos peores que el de pensar que estas volviéndote loco.

La casa como protagonista

Lo que hace tan interesante a la novela es que la casa se convierte en un personaje más. Deja de ser un mero escenario y pasa a ser protagonista.

La casa ejerce una amenaza silenciosa sobre los visitantes. Jackson juega con la mente de los personajes y la casa influye de forma sutil e insidiosa en cada uno de ellos. Cuando al final, los hechos empiezan a sucederse uno tras otros, te das cuenta de que era la casa desde el principio.

Lo bueno de La Maldición de Hill House es que va más allá de la simple historia de casa encantadas. Es mucho más que eso y, al mismo tiempo, no es más que eso. La historia cambia según el enfoque… ¿Eleanor es la víctima de los fenómenos o es ella la que los provoca?

Una amenaza invisible

La amenaza invisible, la ambigüedad de los hechos narrados es otro de sus puntos fuertes. Como te acabo de decir, existen diversas lecturas y dependerán siempre de la percepción del lector… ¿Eleanor es la víctima o es ella la que propicia y crea todos estos fenómenos?

Esa es la gran pregunta que Jackson, como buena maestra de magia nos deja sobre la mesa. Eso sí, no busques una respuesta en la novela… Porque la única respuesta la tiene el lector y eso es lo que la hace tan fascinante.

¿Qué es Eleanor? Según la percepción del lector puede ser la víctima de la casa, la causante de los fenómenos o simplemente una mujer enajenada, que imagina que suceden cosas que en realidad jamás han sucedido.

La Maldición de Hill House, no solo esconde y difumina el mal entre las sombras, también deja en el aire las peores explicaciones, para que sea el lector el que saque sus propias conclusiones. Esto es algo que se ve poco en los libros modernos, que parecen más que dispuestos a dar al lector toda la información bien masticada, no vaya a ser que se atragante.

Hill House y las casas encantadas

Para mí, las mejores historias de casas encantadas no tienen nada que ver con los muertos. Los espectros y los fenómenos son secundarios, las buenas historias de casas encantadas tienen que ver con las personas que viven en ellas y en cómo esos fenómenos les afectan.

En la serie la tragedia proviene de Eleanor y de cómo sus acciones repercuten en sus hijos. En la novela es también Eleanor el foco de la tragedia; su madre, los fenómenos que la acompañan desde niña y esos destellos de envidia pueril que siente hacia Theodora.

¿Qué hace tan bueno El Resplandor de Stephen King? No son los fantasmas, tampoco los poderes de Dany Torrance, ni siquiera el mismo Overlook. Lo que ha hecho tan grande a la novela de King son sus personajes. Es el drama de la familia Torrance, sin dinero y sin trabajo, atrapados en un lugar terrible, lo que te atrapa y te arrastra página a página.

El terror real en el corazón de Hill House

Todo esto está muy bien. La Maldición de Hill House tiene muchos rincones oscuros en los que se esconde el terror. Pero, ¿dónde se esconde el verdadero corazón del miedo?

Shirley Jackson trata un tema que puede pasar desapercibido para el lector, pero que es la fuente real de todo el terror. Este tema es la soledad. Este es un tema que la afectaba directamente y por eso, todas las imágenes —el polvo acumulado en los ladrillos, los pasillos vacíos— que crea en la novela son tan potentes. Escribe sobre su propio miedo, que no es otro que la soledad.

En aquella época Shirley se sentía profundamente despreciada por su marido. Esa frustración, ese miedo a quedarse sola, la llevaron a escribir La Maldición de Hill House, que era en realidad la maldición que pesaba sobre su propia casa. Tras acabar el libro la autora escribió una carta a su marido en la que decía:

Hace tiempo me escribiste una carta. En ella me decías que nunca más estaría sola. Esa fue la primera y la más terrible de todas tus mentiras“.

Hill House y el terror

Poster de la serie de Netflix

El marido de Shirley, que era un poco idiota, no quiso saber nada de ella. Ni siquiera se dignó a leer el manuscrito de la novela.

El punto central de la novela. Ese momento en el que caen todas las máscaras y vemos a la escritora detrás del teclado, es cuando Eleanor, a oscuras en la habitación, cree estar sosteniendo la mano de su amiga Theo. Sin embargo, cuando vuelven las luces, las dos están separadas, cada una en una esquina de la habitación. Horrorizada, Eleanor pregunta: ¿De quién era la mano que sostenía?

Este es el verdadero terror. El que uno escribe desde lo más profundo de su corazón y el que hace diferente a una novela de terror. Para Shirley Jackson, una mujer que, como Eleanor, fue despreciada por su madre, ignorada por su marido y aislada de sus vecinos, lo peor era darse cuenta de que no sostenía la mano de nadie.

Escribir terror

Como puedes ver, Hill House funciona a muchos niveles. La novela es un manual de cómo escribir terror. Tiene muchas lecturas, muchas interpretaciones y además, su autora no se va por las ramas, se deja la piel hablando de sus miedos.

Esto es casi siempre lo que hace efectiva una novela de terror. Hablar de nuestros miedos, de nuestras preocupaciones.

Otro punto efectivo de Hill House es que Jackson nunca pone el foco en los fenómenos. No nos llena las páginas de monstruos que corren gritando desde el fondo del pasillo, no sube la música bruscamente para que saltes en el asiento. Nunca vemos lo que camina en soledad entre las sombras. Aunque sabemos que está ahí, jamás logramos verlo directamente.

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6 Comentarios. Dejar nuevo

La verdad que no leí la novela, recién ayer terminamos con la serie y nos gustó muchísimo, salgo algunas cosas del final. Leí “Otra vuelta de tuerca” y es genial, más en la época en la que está escrita. Espero hacerme con el libro pronto de Shirley Jackson.

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    Hola, Dilo
    Bueno, la serie es una pasada, la verdad. Tiene todos los ingredientes del buen terror. El libro es muy diferentes a la serie, pero tiene esos mismos ingredientes, que es lo que la hacen tan diferente. Te lo recomiendo al 100%.

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R. R. López
30/10/2018 2:08 pm

Tras ver la serie esta novela ha subido mucho en mi lista de pendientes. Ya estaba desde la primera vez que vi la adaptación de Robert Wise.

Y si, como cuentas en el artículo y como ya hemos hablado, ha fascinado a tantos grandes del terror, sin duda debe merecer la pena.

Lo mismo para reyes me pillo la edición de Valdemar. Iré preparando un riñón y parte del hígado…

Un abrazo.

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    La última vez que miré estaba descatalogada. Aunque supongo que con el subidón de la serie habrá nuevas reediciones, así que píllate alguna buena. El libro vale mucho la pena. Como dicen por ahí es toda una enciclopedia para escribir terror. Ya te lo dije en el programa, tienes que leerla.

    Responder
José Luis Pascual
05/11/2018 12:26 pm

Evidentemente, para gustos colores, pero me sorprende mucho el prestigio que tiene la novela. No dudo que Shirley Jackson sea un referente dentro del género, pero «La maldición de Hill House» me resultó muy decepcionante. Creo que empieza y acaba bien, pero el grueso de la novela lo conforman escenas absurdas dictadas por unos personajes que tienen un comportamiento injustificablemente infantil, cosa que para mí supone un obstáculo insalvable para disfrutar la obra.
Para mí, con la serie de Netflix Mike Flanagan ha sacado petróleo de un material mediocre.

Pese a no coincidir, gran artículo. Un saludo!

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    De hecho en el artículo ya señalo que Eleanor tiene una obsesión infantil con Theodora. Pero Eleanor es así, ha sido siempre víctima de su madre, está dominada por una madre abusiva, siempre ridiculizada y oprimida, no se desarrolla emocionalmente y es muy infantil. Pero en mi caso —a pesar de odio los personajes de este tipo— sí me pareció una cualidad atractiva en la narración, al menos me atrajo que fuera así.
    Coincido contigo en que la mayoría de las cosas que suceden desde que llegan a la casa, hasta el final tienen escaso sentido… Pero yo siempre lo digo: La Maldición de Hill House no es un libro para todos los públicos. Recientemente un amigo me pidió consejo para leerlo y le dije que pasara, que no le iba a gustar. 😉

    Responder

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