Ya está aquí. El nuevo año. Un calendario en blanco para llenar con buenos propósitos y, un montón de días por delante para olvidarte de ellos y cagarla como cada año. Y es que siempre te propones lo mismo; vas a salir a correr, vas a perder peso, vas a ser más guay, vas a cantar más rancheras, vas a ser mejor escritor… Y cada año, el 31 de diciembre, te das cuenta de que has fracasado estrepitosamente.

Seguramente, estás pensando que soy una persona muy cruel y que me gusta meter el dedo en la llaga. Perdona que te diga, pero tienes más razón que un santo.

Gabriella Campbell da pasos pequeños

Hace poco, por culpa de Gabriella Campbell, me leí El Método Kaizen. Una de las primeras cosas que nos dice este libro es que la mayoría de las personas fracasan en sus propósitos de Año Nuevo durante 10 años seguidos. ¿Qué se supone que están haciendo mal? No preparar sus mentes para el cambio.

El Kaizen se basa en preparar nuestras mentes para el cambio. En lugar de dejar de comer chocolate, el libro nos dice que desechemos solo el primer bocado. Un mes después, puedes hacer lo mismo con los dos primeros bocados. De esta forma vences la resistencia del cerebro al cambio.

Se trata de dar pequeños pasos. En lugar de intentar hacer algo grande y revolucionario, hemos de centrarnos en dar pequeños pasos que, con paciencia, nos llevarán al éxito. O a un fracaso menos vergonzoso.

Es un buen libro y os lo recomiendo, sobre todo, si como yo tenéis problemas para centraros en las cosas y necesitáis mejorar algunos aspectos de la concentración y la productividad. Esos pequeños pasos, terminan por revelar grandes cambios.

Un cambio de paradigma

Bueno, a lo que iba. La mayoría de los propósitos fallan durante el primer mes. Seguro que te has preguntado: ¿Y eso por qué? Bueno, según el Kaizen es porque has mordido más de lo que puedes masticar.

Empiezas con esos cambios y antes de un mes te das cuenta de que no puedes seguir. Antes de terminar enero has fracasado. Te sientes frustrado, maldices al universo por hacerte tan gandul o por haberte dado un rostro tan cubista, levantas las manos y le gritas a una deidad que te ignora. ¡El cambio es inútil! ¡La vida es cruel y futil! La vergüenza se apodera de ti, la sigue la culpabilidad por el fracaso y, al final, la calma de la inactividad.

Propósitos de escritor

Antes de que te des cuenta, ha pasado un nuevo año y el ciclo empieza de nuevo. Como en el Rey León, es el ciclo de la vida, pero aquí, en la vida real, las hienas se te comen si no espabilas.

¿Y si hubiese una forma de romper con esa espiral? ¿Y si hay una forma de escapar del fracaso recurrente? A veces, necesitas dar pequeños pasos para llegar a tu destino ¿Qué pasa si te has equivocado al medir los resultados?

Mide lo que importa

La semana pasada leí un artículo de un colega, Yon Salgado, en su blog, hacía un resumen de su año como escritor. Cuando vi sus números me eché las manos a la cabeza… Una auténtica locura. El tipo, en un año había terminado una novela de 180.000 palabras, otra de 70.000 y está metido con otra en la que ya lleva 30.000, además de sus blogs que suman 45.000… Yon, es un animal de los números. Es el Yog Sothoth de la palabra escrita.

Cuando vi esos números me deprimí. Durante el año pasado terminé muchos relatos —entre todos harán unas 50.000 o 60.000 palabras— y dos novelettes de 20.000 palabras. Eso sumado a mi blog y las colaboraciones… En fin, que mis números eran exangües si los comparaba con las titánicas cifras del amigo Yon… ¿Qué he hecho mal?

Pues muchas cosas. En primer lugar, compararme con él. Cada escritor tiene un ritmo y un proceso, nunca —jamás, bajo ningún concepto— deberías compararte con los demás. Y en segundo lugar, no he medido lo que realmente importa: ¿Qué metas quise alcanzar en 2016? Básicamente no me propuse ninguna. Así de flojo estuve.

Mi meta durante 2016 fue la terminar encargos y no hacer nada más que mi trabajo no literario. Por eso mismo, una vez hube terminado los relatos y las novelettes, no escribí nada.

Cambia tus metas como escritor

Deja de plantearte los años como una carrera de velocidad. En lugar de plantearte que este año vas a escribir una novela, ¿qué tal si te planteas escribir 500 palabras al día?

Escribir una novela puede ser una meta que nunca logres. Puedes perder el hilo de la historia, quedarte sin ideas o, puede que pierdas el interés. Si fallas, entrarás en esa espiral de la que ya te he hablado. Sin embargo, escribir 500 palabras al día es algo que puedes hacer. Es sencillo de conseguir, solo tienes que sentarte a escribir cada día. Puede que te cueste una semana, un mes o 21 días como dicen por ahí. Pero es una meta sencilla y alcanzable.

propósitos de escritor

A veces todo lo que necesitas para empezar es ponerte

¿Ves la diferencia? Nuestros propósitos siempre se basan en alcanzar una meta concreta, de esta forma nuestro cerebro se pone en modo competición. Si no logramos esa meta, nuestro cerebro se siente frustrado y nosotros sentimos que hemos perdido la competición. A tu cerebro no le importa el esfuerzo o el proceso.

Es como si quisieras llegar desde Madrid hasta Roma sin importante la gasolina que tienes en el depósito. Por supuesto, no vas a llegar nunca a Roma así. En lugar de hacer eso, céntrate en el proceso, planifica cada parada, busca la mejor ruta, la que tenga menos curvas, al que tenga mejores carreteras… Al final llegarás.

Esto es muy sencillo: si trabajas, lograrás resultados.

El kaizen del escritor

Como escritor tienes mucho que aprender de estos pequeños pasos. Aquí no hay fórmulas mágicas. Solo tienes que hacer el trabajo. Pega el culo a la silla, pon los dedazos sobre las teclas y empieza a aporrear como si te fuera la vida en ello.

Aunque parezca mentira ahí es donde más gente falla. Nunca se ponen a escribir. Siempre tienen algo mejor que hacer: ver la tele, jugar a videojuegos, observar la danza nupcial de una mosca afgana, contar las grietas del techo… Algunos —lo más temerarios— incluso se atreven a hablar sobre escribir y ¡hasta a leer sobre escribir!

Pero nunca se sientan a escribir…

Cómo funciona eso de ser escritor

El año pasado te propusiste escribir. Te convenciste de que sería un año diferente. Ibas a terminar esa novela, a escribir mucho más en tu blog. Incluso ibas a arrasar en el Nanowrimo.

Pero fracasaste. ¿Por qué? Porque quisiste morder más de lo que eras capaz de masticar. Te quisiste tragar al elefante de un bocado y eso, con la escritura nunca funciona.

Ahora sí que te voy a desvelar un gran secreto sobre la escritura. Uno que no vas a encontrar en ningún blog. Te voy a dar la fórmula mágica y secreta, que me fue revelada en un sueño por un ser de luz y que he puesto en práctica desde que empecé con esto. ¿Estás preparado?

Tienes que escribir palabra por palabra.

Seguro que no te lo esperabas.

propósitos de escritor

En esto de ser escritor no te puedes —o no debes— plantear metas en términos como «novelas» o «libros». Tienes que escribir, simplemente. Tienes que hacerlo en pequeños pasos, porque la escritura funciona así, poco a poco.

No te sientas a escribir una novela o un libro. Te sientas y escribes una palabras, que junto a otras más forman una frase. Luego, varias frases forman un párrafo. Varios párrafos juntos crean una sección. Cuando tenemos unas pocas secciones podemos hacer un capítulo y con unos cuantos capítulos tenemos una novela o un relato o lo que sea.

Pero no aparece de la noche a la mañana. No tocas las teclas y creas un libro o una novela. Tienes que escribir poco a poco.

No puedes controlar el resultado, pero puedes controlar el proceso

Ahora mismo, mientras escribo esto, acabo de terminar mi quinta novela y estoy retomando una novela antigua que tenía muerta del asco. Este es un proyecto muy ambicioso, es una novela que no se parece a nada de lo que he escrito hasta el momento. Algo que, si me sale bien, será lo mejor que he escrito desde que comencé. Y estoy muy asustado.

Estoy cagado con este proyecto. Tanto miedo me da que llevo dos días paralizado, evitando ponerme a trabajar. ¿Qué debería hacer? ¿Olvidarme? ¿Dejar que el miedo me venza y no escribir? ¿Pensar en lo que dirán mis lectores?

propósitos de escritor

Este proyecto me tiene en carbonita desde hace varios días

Pues no, ¿sabes que voy a hacer? Voy a sentarme y a escribir 500 palabras cada día. Al final, como verás, escribir es simplemente, sentarte y darle a las teclas. Tienes que dejar de pensar en el registro, olvidarte de los números. Solo preocúpate del proceso.

500 palabras al día

Como sé que no soy el único que termina el año frustrado por no escribir tanto como quiere, he creado este pequeño reto en el que puedes participar: escribir 500 palabras al día. El reto es muy sencillo solo tienes que comprometerte a escribir 500 palabras al día, sin más. No vale revisar o editar, solo tienes que escribir.

He creado este reto para animarte a escribir más y para que consigas tu propósito de escribir. Para el reto he creado una página de Facebook en la que puedes entrar. Allí podrás compartir tus avances cada día y animar a los que participen.

Dicen por ahí que para crear un hábito tienes que repetir algo durante 21 días, así que, por ahora nuestro reto será de 21 días.

Cómo funciona

Si quieres participar, tienes todas las reglas en la página que he creado para el reto y que puedes visitar pinchando en este ENLACE.

Si quieres cambiar la dinámica y tener un propósito que puedas alcanzar este año, únete al reto de las 500 palabras. Juntos podemos tener un año de escritura productiva.