Has oído hablar del Rey de Providence. A todos los aficionados al terror nos llama la figura de Cthulhu y el horror cósmico. Sin embargo, entender su obra, su estilo y su mitología no es nada sencillo. Por eso me planteé si sería capaz de crear una guía sobre Lovecraft para principiantes.

Con Lovecraft no hay nada sencillo. Mi intención es escribir algo que puedan disfrutar los más entendidos y también los principiantes; esos que se acercan a la obra del genio por primera vez en sus vidas.

El miedo es la emoción más antigua de la humanidad. Y el más antiguo de nuestros miedos, es el miedo a lo desconocido.

H. P Lovecraft, El horror sobrenatural en la literatura.

¿Quién es Lovecraft?

Lovecraft no es como la mayoría de escritores. Quizá por eso es más difícil acercarse a él por primera vez.

Para entender y disfrutar su obra, debes conocer primero al personaje: su biografía, su legado y sus temas. Para comprender sus textos, debes conocer su filosofía, su vida y su forma de pensar. Así que la mejor forma de comenzar a leer a Lovecraft, es hacerlo por su biografía.

Era un hombre que, al igual que sus personajes, se vio arrastrado por el destino. Sus padres acabaron ambos en una institución mental, lo que le hizo temer durante toda su vida por su propia salud mental. Además, fue un niño enfermizo y odiaba el mar.

Soñaba con ser astrónomo, pero sus sueños se vieron truncados al no terminar sus estudios secundarios. Todos sus temas tienen que ver con el cosmos, con el mar, la locura y el destino inevitable. Lovecraft pone al hombre en el centro de todo, pero la humanidad, tal y como se sentía él mismo, no significa nada, somos una ínfima mota de polvo bajo los pies de terribles poderes exteriores.

Durante toda su vida se sintió solo. Sentía que el mundo no era justo con él, que no le importaba a nadie. Ese es otro de sus temas recurrentes. Esa visión llamada «horror cósmico» es simplemente el reflejo de su timidez, de su abandono. El ser humano es insignificante y el universo no se preocupa por nosotros. Nuestras vidas, no son nada.

Conviene entender que Lovecraft era abiertamente racista. Muchos estudiosos de obra, pensaban que esto era un elemento secundario en sus textos, que afloraba en ciertas partes. Por ejemplo, describe a los seguidores de la secta de Cthulhu de los pantanos de Louisiana casi como animales. Hoy en día, entendemos que ese racismo es un eje central en muchos temas y, sobre todo, en la forma en la construyó sus mundos. Siempre anacrónico, se negó a cambiar sus ideas racistas y las mantuvo hasta el final.

Carta escrita por H.P Lovecraft
Una de las numerosas cartas qeu Lovecraft envió a sus colegas escritores.

¿Cómo escribe Lovecraft?

Otro punto esencial para esta guía de Lovecraft para principiantes, es saber como escribía. El Rey de Providence, al contrario que la mayoría de los autores reconocidos, es un mal escritor.

¿Un mal escritor? ¿Cómo es eso posible? Su prosa es muy recargada, abusa de los adjetivos y de las descripciones. Utiliza un lenguaje arcaico, que ya estaba pasado de moda en la época. Él mismo se consideraba un ser anacrónico y por eso disfrutaba utilizando un lenguaje antiguo y recargado.

Sus personajes son arquetípicos, que no es algo malo per se, pero que en muchos casos acaban convirtiéndose en clichés. Tampoco están bien perfilados, Lovecraft se centra en la fenomenología y no les da importancia. Los personajes, en su obra son meros espectadores, simples instrumentos.

Las estructuras de sus relatos y novelas son muy simples y, casi siempre, obedecen a una fórmula bastante sencilla.

Entonces, ¿cómo es que Lovecraft ha llegado a nuestros días? Porque era una creador de ideas. Su fuerte no eran los textos, sino las historias. Era un contador de historias. Renovó el género del terror en un momento en el que estaba casi muerto.

Era un amante de Poe, por lo que sus relatos más antiguos como El Alquimista o La Cripta nos recuerdan a la obra de Edgar A. Poe. Lovecraft había crecido leyendo sobre los mitos de Grecia y Roma, era un amante de la literatura clásica y una de las obras que más le marcaron fue Las Mil y Una Noches.

Muchos de sus relatos tienen escenarios inspirados en la mitología árabe. Así pues, el árabe loco Abdul Al-Ahzared quien escribió el Necronomicón, o la ciudad de Irem que aparece en su relato La Ciudad Sin Nombre está directamente basada en una legendaria ciudad perdida en el desierto de Omán.

Ahora que el tiempo nos ha dado una perspectiva suficiente de su trabajo, creo sin lugar a dudas que H. P Lovecraft es, con gran diferencia, el mejor exponente del cuento clásico de terror.

Stephen King.

Antes de sus Mitos, Lovecraft creó otros mundos. Es lo que se llama el periodo onírico. En esta fase, sus relatos tratan sobre viajeros, hombres que se despegan de su cuerpo al dormir o consumir ciertas sustancias. En estos viajes, descubren lugares pertenecientes a otros planos de existencia.

De esta forma, relatos como Polaris nos cuentan la experiencia de uno de estos viajeros. Estos relatos oníricos componen un corpus propio, con personajes recurrentes y entidades poderosas —incluso más que las deidades de los Mitos—.

Por último, si por algo es conocido Lovecraft es por el terror cósmico. Lovecraft renovó el horror más allá de lo que nadie había logrado. Y por esa nueva corriente del terror, por lo que su nombre ha traspasado el tiempo y se ha convertido en un recurrente cultural.

Horror cósmico

Lovecraft soñaba con ser astrónomo y su mirada nunca se separó del espacio. Los relatos weird o de terror cósmico, plantean una idea antiantropocéntrica, casi misantrópica. En estos relatos la vida humana es una cáscara muy fina que envuelve una conciencia quebradiza e incapaz de comprender.

La realidad es tremendamente abstracta y está poblada por unos seres de pesadilla que nuestra débil voluntad no es capaz de soportar. Si en algún momento, los velos que nos protegen caen y, vemos lo que hay más allá, morimos o enloquecemos.

Los culpables de estos peligros son una serie de entidades cósmicas. Dioses de fuera del espacio, más antiguos que el propio tiempo, que gobernaban nuestro planeta y que ahora duermen inquietos, esperando despertar y sumir a la humanidad en el más terrible de los sufrimientos.

Un tropo muy común en su obra es la falta de esperanza. No hay salvación para los humanos. Estamos «de prestado», nuestra vida no es más que un suspiro en el sueño de los antiguos dioses, cuando despierten —que lo harán—, acabarán con todo.

Wilbur Whateley, protagonista de El horror de Dunwich
Wilbur Whateley, en el momento de su muerte en la biblioteca de Arkham, por John Torres.

La locura y la fragilidad de la mente humana es otro de los temas que se tocan en estos relatos, así como las mutaciones y el declive físico y mental de sus protagonistas. Por si fuera poco, los personajes de las obras de Lovecraft raras veces logran encontrar respuestas adecuadas para sus preguntas. En la mayoría de las ocasiones, como sucede en El color que surgió del espacio, se quedan con la sensación de que ocurrió algo terrible, pero no saben qué ha pasado realmente.

Lovecraft, a pesar de carecer de estudios, era un ávido lector. Era un experto en ciencia y filosofía, lo que le permitía sembrar todas sus narraciones de datos científicos o históricos. Esta técnica dotaba de cierta verosimilitud a todas sus narraciones.

Lugares comunes en la literatura de Lovecraft

Ya te he explicado los temas recurrentes en su literatura:

  • Miedo a la locura.
  • Miedo al mar.
  • El vacío existencial.
  • Lo insignificante del hombre frente al universo.
  • Los males del cuerpo: la enfermedad y la degeneración.

Sin embargo, no son los únicos lugares comunes de sus obras. La gran mayoría de sus relatos y novelas hablan sobre una zona rural de Nueva Inglaterra. Arkham, Innsmouth, Dunwich y la universidad de Miskatonic son escenarios recurrentes en sus obras, sobre todo, en el ciclo de Cthulhu y de los Mitos.

También encontraremos criaturas y seres mitológicos recurrentes. Por ejemplo, Cthulhu y los Primigenios, los Antiguos con quienes mantuvieron una batalla por el control de la tierra y otras criaturas como las «semillas estelares», los Primordiales que habitaron en la meseta de Leng o los shoggots.

Mapa de Arkham dibujado por Lovecraft
Mapa de la ciudad de Arkham dibujado por el propio H.P Lovecraft

Lovecraft desarrolló todo este panteón de deidades antiguas y seres de más allá de las estrellas e invitó a su círculo de amistades a utilizarlo y aumentarlo con sus creaciones. Así pues, de la mente de Frank Belknap Long nacieron los perros de Tíndalos y de la privilegiada pluma de Ashton Smith nació la terrible deidad Tsathoggua.

El término Mitos de Cthulhu fue acuñado por sus seguidores, a su muerte, pues Lovecraft nunca tuvo en mente crear una cosmogonía compacta.

Y, por supuesto, no se puede entender la obra de Lovecraft sin saber que es El Necronomicón.

El Necronomicón, el libro de los malditos

Por supuesto, una de sus creaciones más famosas y que ha traspasado los límites de la cultura popular es El Necronomicón. Se trata de un grimorio ficticio que le fue susurrado a Abdul Alhazred.

Ni el libro ni el autor existieron alguna vez. Abdul Alhazred era uno de los seudónimos que utilizaba el propio Lovecraft para firmar las numerosas cartas que compartía con sus compañeros escritores. También se hacía llama «sumo sacerdote Ech-Pi-El», que no es más que una traducción fonética de sus iniciales o Luveh-Kerapf.

El libro es un compendio de saberes arcanos, pero su lectura puede provocar la muerte o la locura. En él se hallan las fórmulas para despertar a los Antiguos. Podemos ver como Wilbur Whateley trata de utilizarlo para invocar a uno de los Dioses Exteriores en El Horror de Dunwich, en este caso Shub-Niggurath.

La primera vez que se menciona el grimorio fue en un relato de 1927 que se publicó en el 38 tras la muerte de Lovecraft. Esta nota, titulada Una historia del Necronomicón cuenta que el grimorio se tituló Kitab Al-Azif , que significa: El Rumor de los Insectos en la Noche (en el folclore árabe este sonido se atribuye a los djins y gules).

El libro fue escrito por el árabe Abdul Al-Hazred de Saná, Yemen. Se dice que el poeta loco murió a plena luz del día en un zoco, devorado por una bestia invisible.

Lovecraft ofrece una grandísima cantidad de datos históricos reales para hacer verosímil la existencia del libro. Por ejemplo, cita como uno de sus compiladores a Ibn Khallikan, un erudito iraní que vivió en el siglo XIII.

Según el relato, en el año 950 fue traducido al griego por Theodorus Philetas y fue cuando recibió su nombre, Necronomicón. Tuvo una rápida difusión entre los filósofos y los hombres de ciencias de la Baja Edad Media. Sin embargo, allá dónde aparecía el libro, ocurrían hechos horrendos, por lo que la iglesia católica lo condenó en 1050.

En el 1228, Olaus Wormius tradujo el libro al latín, esta es la versión más famosa y la única de la que se conservan ejemplares, pues tanto los árabes como los griegos se perdieron. Según Lovecraft, a pesar de la persecución de la iglesia, se realizaron impresiones en España y Alemania durante el siglo XVII y se conservan copias en la biblioteca Widener de la Universidad de Harvard, en la Biblioteca Nacional de París, en la Universidad de Miskatonic en Arkham y otra en la Buenos Aires.

El Necronomicón más allá de Lovecraft

De toda la mitología Lovecraftiana, el Necronomicón es el elemento más reconocible. Lovecraft introdujo tantos datos reales en la creación del grimorio que la gente empezó a pensar que existía y que que se guaradaban esos supuesto «originales» en las cajas fuertes de las bibliotecas.

August Derleth, miembro del Círculo Lovecraft y uno de los escritores que utilizó la figura del Necronomicón en sus obras, cuenta en su artículo The Making of a Hoax que en 1962 apareció el siguiente anuncio en Antiquarian Bookman:

Alhazred, Abul. Necronomicón, España 1647. Encuadernado en piel algo arañada descolorida, por lo demás buen estado. Numerosísimos grabaditos madera signos y símbolos místicos. Parece tratado (en latín) de Magia Ceremonial. Ex Libris. Sello en guardas indica procede de Biblioteca Universidad de Miskatonic. Mejor postor.

August Derleth, Making of a Hoax

En el mismo artículo, Derleth cuenta que se gastaron bromas parecidas en muchas universidades, incluyendo fichas falsas del Necronomicón. Incluso se dice que Jorge Luis Borges creó una ficha para la Universidad Nacional de Argentina.

Sin embargo, no fue el único grimorio que salió de su fértil imaginación. En sus obras Polaris, Los Otros Dioses o En Las Montañas de la Locura nos habla de Los Manuscritos Pnakóticos o de Los Siete Libros Crípitcos de Hsan una serie de rollos de origen chino, traducidos por Hsan el Grande en el siglo II a partir de una serie de textos llegados de la Meseta de Leng.

De Vermis Mysteriis era otro de los grimorios que aparecían frecuentemente en sus relatos, en este caso, el oscuro libro obra de Luwdig Prinn, fue ideado por un joven Robert Bloch, uno de sus amigos más cercanos. Junto a Los Misterios del Gusano, también encontramos El Libro de Eibon, creado por Clark Ashton Smith y Unaussprechlichen Kulten de Friedric von Junzt, creado por Robert E. Howard.

Por supuesto, el Necronomicón rompió las barreras de la cultura. En los años 70 era tal la psicosis que se imprimió un libro falso, con encantamientos y rituales, además de una breve biografía de Abdul. El libro además está presente en la cultura popular y es el eje central de muchas películas, videojuegos y series. Por ejemplo, en Evil Dead.

Pero recuerda, el Necronomicón no es real.

Lovecraftiano

Lovecraftiano es una etiqueta de la que se aprovechan los creadores para vender. Poner la etiqueta lovecraftiano te asegura la venta de lo que sea, es como poner una manzanita plateada a cualquier basura.

Recuerdo cuando se anunció por primera vez la primera temporada de True Detective o Stranger Things, en ambas series se nos prometía algo lovecraftiano. Y es verdad, en cierta medida, que ambas series contienen elementos recurrentes en la obra de Lovecraft.

Lovecraftiano es una etiqueta de género, potenciada por el auge actual de la Weird Fiction. La obra de Lovecraft inspiró los xenomorfos creados por H.R Giger, está muy presente en Evil Dead, Horizonte Final y películas basadas en su obra como Reanimator.

¿Qué es la weird fiction?

La weird fiction o el bizarro es un sub-género del terror que nació en las páginas de la revista Weird Tales. Hay que entender que el corpus de la obra de Lovecraft fue publicado en este tipo de revistas. Toda su obra se basa en relatos y novelas cortas.

Lovecraft, como ya te he explicado, creó una serie de temas, personajes y lugares recurrentes. También desarrolló las características de lo que sería la weird fiction o bizarro:

  • Horrores de otros mundo ultradetallados y ultradescritos. Casi siempre mezclados con terror existencial.
  • Breves encuentros con lo extraño, atisbos de otras realidades, que hacen que el narrados y el lector sientan que han visto un terrible abismo de oscuridad.
  • Referencias a ciudades mitológicas y ficticias creadas por el propio Lovecraft. Tenemos el Necronomicón o el Rey Amarillo creado por Chambers. Estas menciones implican que estos cultos existen y son una amenaza real.
  • Aventureros y explorados que son arrastrados por el destino. Se vuelven gradualmente locos, mueren, se suicidan o se transforman en seres monstruosos. En lo lovecraftiano, la opción más segura es, casi siempre, la locura.

Para resumir, Lovecraft no inventó la ficción weird, pues ya se había escrito mucho bizarro cuando él llegó. Pero sí que fue el que acuñó el término «Weird Fiction» y codificó gran parte del estilo y los temas, en un ensayo de 1933 sobre los elementos descritos anteriormente:

Escribo historias para darme la satisfacción de visualizar de forma más clara, detallada y estable las vagas, elusivas y fragmentarias impresiones de asombro, belleza y expectativa aventurera que me transmiten ciertos lugares (escénicos, arquitectónicos, atmosféricos, etc), ideas, apariciones e imágenes encontradas en el arte y la literatura.

Elijo historias extrañas porque se adaptan mejor a mi inclinación: uno de mis deseos más fuertes y persistentes es lograr, momentáneamente, la ilusión de una extraña suspensión o violación de las limitaciones de tiempo, espacio y ley natural que nos aprisionan para siempre y frustra nuestra curiosidad sobre los espacios cósmicos infinitos más allá del radio de nuestra vista y análisis.


H.P Lovecraft, El Horror sobrenatural en la literatura

La ficción weird borra las fronteras entre el terror y el resto de géneros. Se une a la fantasía y a la ciencia ficción según le conviene. Hoy en día está más de moda que nunca con autores como Tomas Ligotti, Clive Barker o China Mieville.

El Antigo, el temido, el que no debe ser nombrado

Y no me refiero a Lord Voldemort. Estoy hablando de uno de los que duermen. El Gran Cthulhu.

El gran Cthulhu dibujado por el propio Lovectaft.

Entre sus notas, Lovecraft señaló que pronunciaba su nombre como «Cut-a-loo», pero no existe una forma correcta de pronunciarlo. Hoy en día se pronuncia desde Chulú a «ka-thoo-loo» o, simplemente, «ka-tu-lu».

Cthulhu apareció por primera vez en 1928 en el relato La Llamada de Cthulhu dentro de la revista Weird Tales. La primera vez que vemos a esta entidad es mediante una extraña estatuilla de arcilla con grabados. Básicamente es un monstruo gigante, gelatinoso, con alas coriáceas y con la cabeza llena de tentáculos.

A medida que avanza la historia, en un viaje a los Mares del Sur descubrimos que el Gran Cthulhu sigue vivo, aunque dormido, soñando con la destrucción de los hombres y lanzando, en su sueño, señales a los seres más «sensibles». Así pues, el grupo de investigadores se topa con unos extraños y ciclópeos pilares que sobresalen del agua.

Eso es la ciudad de R’lyeh, hogar de Cthulhu que se hundió en las aguas tras un gran cataclismo. Tras una tensa escena en la que presenciamos el despertar del Antiguo Dios y la persecución del «The Alert», el dios y la ciudad vuelven a hundirse en las aguas.

Los Mitos de Cthulhu

Los Mitos son una serie de relatos y novelas cortas que forman el corpus de la cosmogonía de Lovecraft. Como ya te he explicado, Lovecraft no tenía pensado crear un cuerpo de mitos compacto, sin embargo, sus historias se entrelazan, hablan de los mismos lugares, de los mismo seres y, muchas veces, de las mismas personas.

Si quieres leer los Mitos con cierto criterio, aquí te dejo lo que podría ser el mejor orden:

  1. La Ciudad Sin Nombre, 1921.
  2. El Ceremonial, 1923.
  3. La Llamada de Cthulhu, 1926.
  4. El Color Surgido del Espacio, 1927.
  5. El horror de Dunwich, 1928.
  6. El Caso de Charles Dexter Ward, 1928.
  7. El Susurrador en la Oscuridad, 1930.
  8. La Sombra Sobre Innsmouth, 1931.
  9. En Las Montañas de la Locura, 1931.
  10. Sueños en la Casa de la Bruja, 1932.
  11. La Cosa en el Umbral, 1933.
  12. En la Noche de los Tiempos, 1934.
  13. El Morador de las Tinieblas, 1935.

Puedes completar los Mitos con la lectura del relato Dagon y otros de sus textos basados en el mar y en los seres que habitan los fondos abismales como Los Profundos.

Si quieres empezar con los Mitos de Cthulhu, te recomiendo que lo hagas con Los Pilares de Cthulhu, un buen compendio de su obra. Aquí encontrarás la mayoría de relatos y novelas que conforman los Mitos.

Otras lecturas

Pero no solo los mitos forman parte de la obra de Lovecraft. Debemos tener en cuenta que fue autor de más de 100 obras entre relatos, novelas cortas y ensayos.

Si quieres empezar a conocer a Lovecraft te recomiendo que leas su ensayo El Horror Sobrenatural en la Literatura. Se trata de un conjunto de ensayos en los que encontrarás una autobiografía y una autocrítica a su obra. Además, la parte más importante del libro es el ensayo que le da el título y que nos habla sobre la literatura de terror y cómo la entendía el propio Lovecraft.

Esta es una obra esencial para conocer y entender al Rey de Providence. Pues no solo veremos su lucha por ser reconocido como escritor —la crítica sobre los críticos, es una constante reivindicación de su trabajo—, sino que podremos ver la literatura de terror desde sus propios ojos, con títulos y autores que el propio Lovecraft había leído y en los que se inspiraba.

Otros relatos

La obra de Lovecraft también va más allá de Cthulhu y de las deidades cósmicas. Entre los relatos que deberías leer están:

  • Ratas en las paredes, un relato que imita el estilo de Poe, sobre el descendiente de una familia noble que regresa a su antiguo hogar para descubrir el terrible secreto de su estirpe.
  • La música de Eric Zann, un músico alemán sordo-mudo con mucho que ocultar. En un tema recurrente en Lovecraft, el narrador y testigo, es superado por su curiosidad y descubre algo aterrador.
  • Los gatos de Ulthar, un oscuro cuento de hadas sobre una ciudad en la que está prohibido dañar a los gatos y de cómo se hizo esa ley.
  • El modelo Pickman, describe las maravillosas pero gráficas pinturas de extraños y grotescos seres… ¿Qué es exactamente el modelo Pickman?
  • Herber West Reanimador, cuenta la historia de un médico, que como Frankenstein, logra devolver la vida a los muertos.
  • El Alquimista, una de sus primeras obras. De nuevo encontramos el tema de la maldición familiar.

Hay mucho que leer, ya lo ves. Si quieres mi opinión, no te puedes perder Hechos tocantes al difunto Arthur Jermyn y su familia, otro de esos relatos sobre maldiciones familiares que deben tanto a Edgar Alan Poe y, por supuesto, no deberías dejar de leer El color que surgió del espacio, que es, para mí, su mejor obra con diferencia.

Biografías y otras notas

Pero no solo de relatos vive el amante de Lovecraft. Entre su obra encontramos poemas como Los Hongos de Yuggoth.

Menos conocida, pero mucho más prolífica es su correspondencia. Lovecraft se carteó activamente con muchos escritores. Y, por suerte, la mayoría de esas cartas quedaron registradas, más de 1000 cartas entre las que encontramos conversaciones con autores del nivel de August Derleth, Clark Ashton Smith o Fritz Leiber.

Carta de H.P Lovecraft a Robert Bloch
Carta enviada por Lovecraft a su amigo y discípulo Robert Bloch.

Gracias a esta correspondencia podremos entender mejor a la persona, pero también al escritor. En ellas se reflejan sus ideas, sus pensamientos y la forma en la que entendía el terror.

También lo podemos conocer en mayor profundidad gracias a biografías. Una de las más conocidas es la de Houellebecq, que dice:

El cuerpo del trabajo de Lovecraft se puede comparar a una gigantesca máquina de sueños de extraordinaria capacidad y eficiencia. No hay nada tranquilizador o discreto en su literatura. El impacto que tiene en la mente del lector es salvaje, terroríficamente brutal y peligrosamente lento de disipar. Volver a leerlo produce el mismo efecto, con el tiempo acabas pensando: ¿cómo lo hacía?

Otro de sus defensores fue Robert Bloch. El autor de Psicosis, fue uno de sus alumnos más aventajados. Ambos compartían correspondencia y el joven Bloch murió asesinado por uno de los horrores cósmicos de Lovecraft en su relato El Morador de las Tinieblas, en respuesta a su muerte a manos de un vampiro espacial en un relato de Bloch.

En Heritage of Horror, Bloch habla sobre su maestro y su obra y dice lo siguiente:

En tiempos de confusión hay cierta intuición —que no está basada en un impulso hereditarios sino en la realidad diaria— de que el mal del mundo puede venir tanto de dentro como de fuera de nosotros. Mientras negamos conscientemente su cosmología, un parte de nosotros encuentra en ella una terrible confirmación de nuestros peores miedos. Cuando Lovecraft creo sus mitos, y la amenaza de los Dioses Antiguos regresando para gobernar el mundo, podíamos desecharla como una fábula paranoide sobre el futuro. Hoy en día, en cambio, crece la sospecha de que ese terrible futuro, podría ser nuestro presente.

Lovecraft más allá del mito

La influencia de la obra de Lovecraft es más visible en nuestro día a día. Juegos de rol, literatura basada en sus creaciones, películas… Lovecraft está visiblemente presente en Piratas del Caribe, Cazafantasmas, True Detective, Stranger Things y en Harry Potter.

Pero también lo está camuflado, como una presencia oculta en otras obras. Solaris de Tarkovsky es una pieza de terror onírico que bebe de Lovecraft. Igual que la genial Dark City y la famosa La Niebla de Stephen King, cuya referencia es bastante clara.

La etiqueta de terror lovecraftiano funciona porque es una forma de unir el terror clásico y ancestral, con la pasión del ser humano por el descubrimiento, esa necesidad de explorar y descubrir.

A medida que nuestra habilidad para conocer y definir nuestro universo crece, necesitamos más y más a Lovecraft, para recordarnos que hay cosas que es mejor que no descubrir.