Todos hemos querido en algún momento escribir terror. Ahora mismo habrá un montón de gente pensando: «Yo no leo terror» «Soy muy miedica», pero la verdad es que el terror mola, ¿has intentado escribir una historia de terror alguna vez? Y si, por una sola vez, fueras tú el que asustara a los demás, en vez de ser la gallina.

Piénsalo, a que ya te va gustando más la historia…

Escribir terror es una de las cosas más complicadas que puedes hacer como escritor. Puede que escribir comedia sea más difícil; pero salvo excepciones, un pedo o una buena caída siempre dan risa. Sin embargo con el terror… la cosa es más complicada. A mí me gusta escribir terror porque me permite apretar el acelerador tanto como me dé la gana, me permite decir y hacer cosas que de otra forma sería imposible —porque acabaría en la cárcel, claro—. Me permite ponerme al límite, explorar mis miedos y salirme de la zona de confort.

A estas alturas, y con todos los artículos que llevo escritos definiendo el terror, no quiero volver a explicar qué es. Ya deberías saberlo, la literatura de terror siempre ha estado ahí, desde los tiempos de las cavernas, hasta la era de la hiperconectividad. El terror tiene su propia psicología, te permite explorar y jugar con los límites de lo que significa ser humano. Puedes aprovecharte de los miedos de tus conocidos y de los tuyos propios.

Escribir una historia de terror no es más que eso: asustar al lector.

¿Puedo escribir una historia de terror?

Yo no creo en esa frase tan sobada que dice «escribe sobre lo que sabes». Creo que es una mala frase, es un muy mal consejo. ¿Te imaginas lo triste que sería la literatura si no pudieras escribir sobre unicornios? Porque nunca has visto uno y no sabes cómo son. Yo odio esa frase, Stephen King odia esa frase, tú deberías odiarla. Escribe sobre lo que quieras; sobre lo que te gusta; escribe sobre cualquier cosa que seas capaz de imaginar y olvídate de los roñas que te ponen palos en la rueda. Esos no son tus amigos.

¿Puedes escribir una historia de terror? Sí, seguro que puedes. Pero es que me da miedo, soy muy miedica. ¿Te has pegado alguna vez un bostezo a ti mismo? Pues esto es lo mismo. Estás escribiendo, sabes lo que va a pasar, tranquilo, no te vas a asustar a ti mismo.

Lo ideal sería que tuvieras una base antes de liarte a escribir terror. No te digo que te hayas leído las grandes obras del cánon de literatura de terror… Pero no te iría nada mal tener una base sobre la que trabajar. Lo ideal es que, al menos, leas algunos de los grandes clásicos Poe, Lovecraft, King o Baker, te pueden enseñar mucho sobre el terror, todos ellos son maestros del relato y, seguro que puedes aprender algo leyéndolos.

Lo bueno de leer terror es que sabrás identificar los clichés del género y evitarlos, además tendrás una base para saber qué historias no quiere leer nadie y cómo no escribir un relato de terror.

De todas formas, creo que todos, en algún momento hemos tenido una experiencia terrorífica. Puede que sufras parálisis del sueño, que tengas terribles pesadillas o puede que siempre hayas tenido miedo a caminar por el pasillo a oscuras. Aprovecha cualquier cosa, todo sirve en el terror; yo escribí una historia sobre un chaval que sale a correr y presencia un asesinato. A él no le sucede nada, solo es testigo de un hecho terrible. Piensa en ti, en tus experiencias, ¿un tipo raro te siguió desde el metro hasta casa? ¿Tu vecino tenía un perro cabrón que siempre te ladraba? Seguro que has vivido algo que puedes retorcer y convertir en una historia de terror.

Cómo escribir una historia de terror

Hola, guapa. Te he visto en el metro y creo que me he enamorado de ti, ¿me das tu whatsapp?

Los relatos y las novelas

Hoy quería centrarme en escribir relatos de terror, más que en las novelas. Al final todo depende de la extensión y de la forma en que vayas a gestionar la historia. Si te decides por una novela, tendrás que perfilar mejor a los personajes, sus metas, sus objetivos y lo que los hace implicarse en la historia. Además, necesitarás un antagonista potente y unos hechos terribles que hagan que todo el mundo se tambalee.

Si optas por el relato corto, la cosa cambia. Las estructuras del relato son diferentes y también lo serán los personajes y el ritmo. Poe aseguraba que para escribir un relato de terror tienes que escoger un sentimiento —soledad, angustia, ansiedad— y hacerlo palpable durante todo el relato. Un gran ejemplo de esto sería El Corazón Delator, en el que nos hace sentir la terrible angustia del protagonista, aumentando la tensión lentamente, hasta que todo estalla en el clímax final del relato.

Escribir una historia de terror

Ahora que ya nos hemos puesto en precedentes, vamos a ver cómo escribir una historia de terror, para eso voy a darte 7 consejos —o 7 pasos— con los que podrás crear una buena historia de terror. ¿Vamos?

1. El miedo

A riesgo de parecer El Capitán Obvio, tengo que decirte que el miedo es la parte más importante de cualquier historia de terror. Lo realmente jodido aquí es conseguir asustar al personal usando miedos que, seguramente, no tengan. Quiero decir, si no me dan miedo las serpientes, no me vas a asustar con serpientes. Bueno, un buen escritor de terror sí lo hará.

A mí no me dan miedo las arañas, de hecho me dan mucho más asco los saltamontes. El reto en mi caso sería asustarme con una historia basada en arañas. Hace un tiempo escribí un par de relatos muy trabajados en Wattpad: uno —que me encantaba— trataba sobre la realidad y no ser consciente de uno mismo, el otro —una enorme chorrada de 3 líneas— iba sobre arañas. El primero pasó sin pena ni gloria, el segundo arrasó. ¿Por qué? Porque pulsé el botón del pánico adecuado, hay muchas personas que odian o temen las arañas.

Escribir terror

Disculpe, señor, ¿tiene un momento para hablar de nuestro señor Tarantulo?

 

Esto es como IT. El ente que acosa a los chavales, Pennywise, se aprovecha de los miedos de cada niño y los hace realidad —los hace reales para ellos—. Pennywise mismo es un payaso terrorífico, puede que no te den miedo los payasos, pero ese es un terror común. Stephen King ha sabido aprovechar muy bien ese miedo para crear un personaje y una historia terroríficos.

Tú tienes que hacer lo mismo. Debes ser capaz de usar elementos de miedo comunes, ¿cuáles son? Bueno, en una sociedad moderna hay elementos de este tipo por todas partes. Nos hemos vuelto asépticos y tenemos miedo a casi cualquier cosa. Te doy algunos ejemplos:

  • Soledad.
  • Locura.
  • Insectos.
  • Extraños.
  • Armas.
  • Lo desconocido.
  • Perder la identidad.

Pero el terror sin más no es efectivo. Para que algo me dé miedo, tienes que saber describírmelo, así que, además del miedo necesitarás…

2. Descripciones

Uno de los relatos que más hondo me han calado en mi vida ha sido El Corazón Delator, de Edgar Alan Poe. A pesar de que hace años que no lo leo, sigo recordando muy bien cómo eran los latidos de ese dichoso corazón, sigo recordando a qué sabe el miedo y la ansiedad en cada palabra del protagonista. Poe era un verdadero maestro en el uso de las descripciones, era capaz de dar vida a su narración, usando sensaciones para crear descripciones vívidas. De esta forma, las historias calan en el lector.

Puedes sentir como la tensión aumenta en cada sensación que detalla.

Aunque es uno de los consejos más sobados que te pueden dar, usa las sensaciones cuando describas. No es suficiente con describir cómo huele ese melocotón podrido, dime cómo es su tacto, qué tono de marrón tiene ese agujero y cómo contrasta con el blanco pálido del gusano que asoma desde su corazón, cuéntame cómo huele…

Te he hablado del relato que escribí sobre un tipo que presencia un asesinato. El relato en sí no tiene nada, es solo un tipo que sale a correr y tiene la mala suerte de toparse con el desastre. Sin embargo, el relato toca las fibras del lector. Desde su escondite puede escuchar los gritos de la chica, puede oír el sonido del cuchillo desgarrando la tela y clavándose en la carne, puede ver el terror en el los ojos de ella y la fría determinación en los de él. Huele su propio sudor, frío y picante y los aromas de la noche… No pasa nada, vale. Pero al mismo tiempo pasan muchas cosas.

3. La atmósfera

Este es el otro punto determinante de toda buena historia de terror. IT, comienza una tarde lluviosa en Derry. Está lloviendo tanto que las calles están inundadas, las cloacas tragan agua a todo gas y en una de esas cloacas está Pennywise, esperando.

H. P Lovecraft, el autor de los mitos de Cthulhu y de otros grandes títulos de ficción weird, era un maestro creando atmósfera. Esas descripciones suyas, tan detalladas y recargadas, eran una de sus mejores herramientas a la hora de crear lugares opresivos, angustiosos y extraños. Lovecraft era un mago, era capaz de hipnotizarte y de meterte de lleno en sus paisajes brumosos, casi puedes sentir la olas golpeando las arenas de la playa Martin, mientras una cosa con un solo ojo arrastra a los hombres inmóviles hacia las aguas negras.

Puede que Lovecraft recargara un poco sus descripciones y sus ambientaciones, sin embargo, cada palabra se encadena con la siguiente. Antes de que te des cuenta, el terrible final se precipita sobre ti. Este es el tipo de atmósfera que necesitan las buenas historias de terror.

Un consejo te voy a dar: en terror menos es más. Siempre. Una sombra furtiva es mejor que una boca llena de dientes y baba. Un crujido afuera es mejor que cualquier monstruo asomándose a tu ventana. Menos es más. Cuanto menos sepas del monstruo más miedo dará.

Esto es algo que comprobé en mi relato Viejas Huellas. Muchos de mis lectores se quejaban de que mostré demasiado de mi monstruo en Blackwood. En Viejas Huellas, sin embargo, el terror estaba presente en cada paso del camino, pero era un terror invisible, una simple presencia. A los lectores les encantó, sabían que había algo terrible pero no supieron qué era hasta el final.

4. ¡Sorpresa!

Hacer que alguien tenga miedo no es tan difícil. De hecho, como ya te he contado, es muy fácil asustar con arañas a una persona que le dan miedo las arañas. Lo jodido es sorprender al lector. Incluso si has asustado que teme a las arañas con las arañas, vas a tener que sorprenderlo si quieres que siga leyendo.

A estas alturas no es fácil sorprender a nadie. Pero puedes —y debes intentarlo—. Sigamos con el ejemplo de las arañas, en menos de 2 minutos he sido capaz de anotar hasta 15 temas distintos relacionados con las arañas. Como puedes ver, sigue habiendo espacio para crear historias de terror diferentes. Quieras o no, vas a caer en temas clichés, no importa, lo que tienes que hacer es adaptar ese cliché a tu estilo y darle tu propio punto de vista.

escribir terror

Mátalos a todos, Alfred, todos están en tu contra…

 

En este punto es donde viene bien tener una imaginación florida o, como dice Alister Mairon, ser un cobarde. Las novelas, al contrario que en el cine, permiten una mayor libertad creativa. Aquí lo que cuentan no son los medios, los efectos especiales o el presupuesto, no estás atado a nada. El límite lo fijas tú y en el terror, el límite debería estar lo más lejos posible. Por ejemplo, hay un niño pequeño en esa casa encantada y, como todos sabemos, a los niños no se los toca. Error. Tu misión es hacer que a ese niño le pasen cosas terribles.

Debes jugar con la mente del lector para crear el suspense durante la narración. Han de ser ellos los que hagan el esfuerzo de imaginar lo que pasa. Su imaginación será un pozo con el que vas a tener que trabajar, sacando de él cubo a cubo, todo el suspense que necesites. Un buen libro para aprender esto que te estoy contando es El Traje del Muerto, de Joe Hill. Trata sobre un tío que colecciona cosas extrañas y, su última adquisición es un fantasma. Bueno, vas a pensar, una historia de fantasmas más. Pues no. Hill maneja la tensión de maravilla, obligando al lector a meterse en la historia y a imaginar qué es lo que está pasando. Sí, empieza con las cosas normales de fantasmas: sonidos extraños y trastos que se mueven… pero luego… ¡Zas! Todo da un giro.

Usa los clichés del género para establecer las bases del miedo y cuando estén distraídos, bájales los pantalones con un giro, con una gran sorpresa que los descoloque por completo. Tampoco te pases, una sorpresa a tiempo está bien, pero tres seguidas pueden aburrir al lector. A veces es mejor que el lector desee los sustos, recuerda: menos es más.

5. Suspense

Algunas de las mejores historias de terror son también grandes historias de suspense. Psicosis, El Sexto Sentido, Cementerio de Animales, American Psycho

Muchas de las sorpresas desagradables llegan tras un buen rato de suspense. El mejor escenario posible es tener a alguien esperando algo durante mucho tiempo, entonces, cuando se relaje, haz que pase. Trabaja en la anticipación, deja que el lector espere a que algo suceda, dale tiempo y cuando se relaje pensando que ya no va a pasar, entonces haz que pase. Todos sabemos lo que va a pasar, sin embargo, sentimos ansiedad mientras esperamos a que suceda algo.

Stephen King en su libro Un Saco de Huesos, no acaba de gestionar bien esto. El libro —y también la mini serie— se basa en una serie de sustos facilones, uno detrás de otro. Tras unas cuantas páginas, eres capaz de predecir cuándo van a sonar las campanillas, sabes cuándo va a soñar… Y eso te saca de la historia.

Escribir una historia de terror es algo más que tener a una señorita recorriendo un pasillo oscuro en el que, cada cinco pasos, se le aparece una cara pálida y deforme gritando. Eso es un túnel del horror, no una historia. El lector conectará con el personaje y querrá sentir el estrés que ellos sienten, haz que eso pase. Haz que se sientan ansiosos, no te limites a soltar una serpiente en el jardín.

6. El poder de la empatía

Aunque no te lo creas el miedo se basa en la empatía. El terror es la sensación de miedo que sientes personalmente y el horror se supone que es la sensación que tienes antes el comportamiento de otros. A mayor conexión con esa persona, mayor será la sensación de miedo que sufrirás.

Si lees una historia con un protagonista que te cae mal o que no te cae, por más cosas malas que le pasen o que haga, te va a dar igual. No sientes nada hacia él, sus acciones te resultan indiferentes. Escribir terror te obliga a conectar con los personajes, de esta forma lograrás que también tus lectores conecten con ellos. La empatía es esencial, el terror funciona a nivel emocional, por tanto tienes que lograr que el lector se implique emocionalmente.

Escribir terror

Boris, un conocido instagramer que se hizo una foto el jueves, el sábado y el lunes por la mañana.

 

Al escribir una historia de terror no te centres en los hechos terribles y en los efectos especiales, no lo apuestes todo a la enrevesada maldición familiar. Tómate tu tiempo para crear personajes fascinantes que gusten y que enamoren a los lectores.

7. Tus amigos los spoilers

Stephen King tiene una manía bastante retorcida. Mi novia lo llama Kingadas. El tío de repente, en una sola frase, te destripa el destino de un personaje o el final del libro. Lo hace mucho, ¿nunca te has fijado? ¿Has leído Cujo? Si has leído Cujo sabes de lo que te hablo, porque esa Kingada es terrible, te destripa el final del libro cuando aún ni ha empezado lo fuerte.

No te digo que vayas jodiendo al lector. Pero tienes que anticiparte a él. Para esto la planificación —con el odio que le tengo— es tu mejor herramienta.

Bueno, nuestras amigas las arañas una vez más. Hemos visto que nuestro protagonista en la primera escena se ha vuelto loco al ver una araña, sabemos que, en algún momento le van a pasar cosas malas relacionadas con arañas. Sin embargo, estamos esperando, más tensos que el Quijote en un parque eólico, a que eso pase. Recuerda lo que te he dicho por arriba, la anticipación es buena, crea suspense y el suspense te va de maravilla.

Esto que te voy a decir te costará de creer, pero un estudio demuestra que al lector le encantan los spoilers. El lector disfruta sabiendo desde el principio algo que, por lo general, solo conocería durante el clímax de la historia. Bruce Wayne es Batman y Freddy Kruegger puede matarte en tus sueños.

Un ejemplo de esto sería una historia como American Psycho, contada desde el punto de vista de un asesino. Sabes desde el principio quién es el asesino, y permanecerás atento —muy muy atento— a cada interacción con los que le rodean porque sabes que puede hacer cualquier locura. Siempre estarás esperando a que se cargue a alguien.

Escribe tu historia de terror

El terror, a pesar de ser uno de los géneros con más solera, sigue siendo un poco denostado por las editoriales y las librerías, que suelen condenarlo a una esquina. Por suerte, con Amazon y las opciones de autopublicación, el terror está viviendo una nueva edad dorada. Esto nos da una oportunidad de probarnos, de salir ahí fuera y escribir las historias de terror que queremos, sin pensar en lo que vende o lo que no.

escribir terror

Cariño, tengo una mala noticia que darte… Soy escritor de terror —¡Chanchanchan!—

 

Olvídate de ideas preconcebidas, borra de tu mente el Drácula clásico o el hombre lobo que recorre un bosque lúgubre y neblinoso, olvídate del terror años 80 de Pesadilla en Elm Street y Viernes 13. Invéntate nuevos monstruos, juega con los clásicos, retuércelos y hazlos tuyos y, lo más importante de todo, disfruta escribiendo esas historias de terror.

Si tú te diviertes, el lector se divertirá.