Hace poco comencé con mis tutorías sobre literatura de terror en EFE. Hasta ese momento, nunca me había planteado cobrar por hacer algo así, la verdad, ni siquiera se me pasaba por la cabeza cobrar dinero por enseñar a otras personas a hacer algo. ¿Por qué no me lo había planteado nunca? Por miedo.

Miedo a muchas cosas. Principalmente miedo a mí mismo y al qué dirán; ¿Qué tengo yo que enseñar a nadie? ¡Si el primero que tiene que aprender soy yo! ¿Qué pensarán que soy un entrometido? (esto ya me lo han comentado, así que si eres uno de esos listillos de colmillo fácil te puedes ahorrar el comentario, no te lo publicaré). El miedo nos paraliza. El miedo es lo que, la mayoría de las veces, nos impide alcanzar nuestros objetivos.

Sin embargo, ¿sabía que no todo el miedo es malo? Sin miedo seríamos unos inconscientes. El miedo nos hace replantearnos ciertos aspectos de nuestras vidas y nos empuja a conseguir algunas cosas que, de otra forma, jamás habríamos conseguido.

Cómo me enfrenté al miedo sin perderlo de vista

La realidad es que no hay ningún secreto: el miedo bueno te empuja, el malo te lleva a la autocomplaciencia.

El miedo bueno, es ese que te empuja a, por ejemplo, escribir para conseguir hacer realidad tu sueño y que tu vida tenga un significado.

El miedo malo, es el que te hace pensar que no vales para esto, que te van rechazar o que se van a reír de tu trabajo (siempre hay gilipollas que despreciarán tu trabajo, tienes que saber ignorarlos).

Hace poco hablé con una compañera, entre los dos llegamos a un acuerdo, hablamos sobre nuestro trabajo, sobre lo que nos gustaría hacer, sobre lo que deberíamos hacer. Hablando con ella me di cuenta de lo que puede conseguir el miedo, el bueno y el malo.

En su caso, creo que se encuentra atrapada entre los dos. Por una parte, está muy segura de querer cumplir su sueño, de marcar la diferencia, pero por otra siente que no podrá conseguirlo, dentro de ella hay una enorme señal luminosa que le marca el camino de la inanición y la vida en la calle. Ese miedo, a perder su seguridad laboral y financiera, a perder su casa, a perder (en definitiva) su vida, la paraliza.

Nuestros casos son muy diferentes, yo no tenía nada que perder cuando me metí en esto, ella en cambio, tiene un trabajo estable y una casa. Pero, en su caso, cambiar de vida es una necesidad, y ese es el miedo bueno que la empuja a luchar (ya sabes que siempre puedes llamar a los refuerzos, que estaré allí, a pie de trinchera). Sabe que necesita ese cambio en su vida, porque la que tiene, la supera.

[bctt tweet=»El miedo nos hace replantearnos ciertos aspectos de nuestras vidas y nos empuja a conseguir algunas cosas.»]

¿Quién soy yo para aconsejarle que deje su trabajo y se dedique a escribir? Una persona que ha hecho exactamente eso. ¿Quién me creo yo para dar clases de escritura? Una persona que lleva más de 10 años escribiendo sin parar.

Yo también estuve esperando mucho tiempo, sentado frente a la pantalla de mi ordenador, trabajando en Excentrya, escribiendo relatos y novelas que almacenaba en el disco duro, con miedo a mostrarlos, ocultando mi trabajo porque pensaba que no era digno de ser presentado.

Hasta que un día dije: Ya basta, y me decidí a mostrar mi trabajo. ¿Queréis saber el gran secreto? Tuve miedo a cada paso. De hecho, sigo teniendo miedo a cada paso que doy.

¿A qué tienes miedo?

Supongo que todos estamos esperando a que se nos pase el miedo antes de lanzarnos a conseguir grandes logros. Cuando esperas porque tienes miedo de lo que dirá la gente, estás saboteando tu futuro. Si esperas nunca llegaré el momento.

El secreto no es dejar de tener miedo. Eso es una chorrada. El secreto está en hacer las cosas con miedo. Los soldados tiemblan en las trincheras, los pilotos conducen con miedo a estrellarse. Yo he visto a mi pareja temblar antes de cada concierto, y eso que lleva más de 15 años tocando el piano. Siempre tendrán miedo. Pero, simplemente, no pueden dejar de hacerlo sólo porque lo tengan.

Tienes que seguir tu pasión, hacer lo que quieras hacer, sin pensar en lo que pensarán los demás, sin pensar en si lo haces mejor o peor que el resto, seguramente, lo hagas de forma diferente y eso no es malo (al contrario).

La pregunta que debes hacer es: ¿Qué tipo de miedo es el que tienes? ¿Puedes hacerte cargo de él y seguir adelante?

He querido escribir esta entrada porque una compañera mía está atravesando un momento complicado y sé lo que se siente cuando se está ahí, yo también he mirado al cañón de esa pistola. A veces sólo necesitas que te escuchen, otras veces necesitas algo más, algo diferente, algo que no todos están dispuestos a hacer por ti.

Ahora te toca a ti, ¿Te dejas vencer por el miedo? ¿Sabes diferenciar entre el miedo bueno y el malo? ¿Crees que hay diferentes niveles de miedo o que es una chorrada? Dame tu opinión en un comentario.