Hoy tengo el placer de contar con la colaboración de uno de mis coleguitas blogueros, Rafa de la Rosa. Por si no sabes quién es, esa la cabeza pensante detrás del blog de fantasía El Dragón Mecánico, si todavía no lo conoces, visita su blog y ponlo entre tus favoritos ya, porque merece mucho la pena. Rafa también quedó tocado con aquel artículo sobre el mal escritor y este es su punto de vista particular del asunto.

Sin más, te dejo con su artículo —las hostias para él, yo no me hago responsable—.

El escritor de mierda según Dragón Mecánico

Invitado en uno de mis blogs de referencia. Cuando Jaume me dijo que podía escribir en Excentrya no me lo podía creer. Estaba deseando poder escribir algo bueno, algo deslumbrante… pero todo lo que conseguía escribir era mierda.

¿Alguna vez has sentido que no estás haciendo lo correcto en la vida? ¿Que no vales para tu trabajo, que todo lo que haces es una mierda? A los escritores nos pasa constantemente; a mí me ha pasado preparando este post, sin ir más lejos. Cada dos por tres sufrimos un rechazo, una mala crítica, nos bloqueamos en una escena… Cualquier cosa que nos indica que eres un mal escritor, un escritor de mierda.

No vales una mierda como escritor

La vida es dura y hay que empezar a admitir los límites de cada uno. Somos torpes, somos malos escribiendo. Sí, el que está enfurruñando la cara mientras lee esto también. Tú, de hecho, eres incluso peor porque no te das cuenta del tufo que suelta lo que escribes.

Si no me crees busca algo que hayas escrito hace tiempo y reléelo. Te dejo un poco, tranquilo, que espero a que vuelvas.

Eres un escritor de mierda

Si has decidido no buscar nada, puedes hacer tiempo mientras el resto vuelve.
Para hacer la espera más amena te dejo la representación gráfica y gatuna de cómo trato de lidiar con la corrección de la novela.

¿Ya?

Supongo que después de leer eso te habrás dado cuenta de lo mal que escribes. Tranquilo, eso nos pasa a todos, yo tengo por ahí mis fanfics pornosos de Crepúsculo para recordarme lo que es dar asco (y risa, dar MUCHA risa) y no pasa nada.

«¡Espera! ¿Cómo que no pasa nada? Me acabas de decir que no valgo una mierda como escritor. ¡Soy malo escribiendo!». Pues sí, lo eres, pero no pasa absolutamente nada. Muy posiblemente porque nunca vas a llegar a ser perfecto y, si te lo montas bien, siempre verás fallos en tus textos.

Parecerá que te estoy dando mensajes contradictorios, que si lo haces bien verás fallos. Si ves fallos indica que vas por buen camino, que has progresado y que quieres seguir mejorando como escritor. Si no los ves, te has atascado y te has acostumbrado al olor a podrido de tus textos.

Aceptar que apestas te hará escribir mejor

Conozco el caso de personas que no escriben porque «no se les da bien». Son conscientes de lo difícil que es escribir, lo han intentado y han fracasado. Han escrito algo, aunque sean unas pocas frases, y han notado lo forzadas que sonaban, lo artificiales que eran y faltas de gracia. Frases que apestan.

Y solo por eso deciden no seguir haciéndolo. Antes de nada, voy a decir que están en su completo derecho. Pero si quieres escribir, si quieres ser escritor, lo mejor es aceptar que das asco y seguir escribiendo pese a ello. Por eso te lo he puesto con florecillas cuquis en la imagen de portada, para que te resulte más fácil asimilarlo.

Poco a poco irás notando que el asco que das es menor. Luego te esforzarás por aprender a escribir mejor, te formarás como escritor, leerás libros que te ayudarán a escribir mejor (estos son mis tres libros para escritores favoritos, por cierto). Una vez que hayas hecho eso, verás nuevos fallos. Captarás nuevos olores de mierda en lo que escribes y harás lo que sea por corregirlo. Porque todos somos escritores mediocres y cuanto antes lo aceptemos, mejor.

Progresivamente se irá reduciendo el porcentaje de la población sensible a la peste de tus textos. Puede que un experto haga una lectura profesional de tu libro y vea fallos que ni tú ves, pero si te has esforzado lo suficiente, un lector medio disfrutará de tu libro sin notar el olor.

Limpiar el texto

Es así. El texto puede dar asco desde su base, con una ortografía y una gramática que tiran para atrás de la peste. Esto es fácil de solucionar (y un buen corrector termina de abrillantar, por cierto). Es quizá lo primero que notará también un lector (y lo que le hará arrugar la nariz molesto por el tufo).

Después vendrán la eliminación de clichés (que un lector del género notará al instante), de personajes planos y aburridos, de tramas sin sentido, de Deus ex Machina… Poco a poco irás quitando capas de peste y tus lectores leerán el libro sin arrugar la nariz.

Pero al quitar esas capas de peste irás descubriendo otras nuevas. Un continuo avance por limpiar tu mierda

¿Cuánto vale la mierda?

Empiezo este artículo diciendo que no valemos una mierda como escritores. Que somos malos escritores. Bien. Vale. Pero, ¿cuánto cuesta una mierda? Porque, ya que tenemos que mejorar, por lo menos vamos a ponernos un objetivo.

Eres un escritor de mierda

Pues bueno, resulta que las mierdas son mucho más caras de lo que puedes llegar a pensar. Hay un tío por ahí (un poco grillado de la cabeza a mi parecer) que se dedica a recoger excrementos de famosos y a venderlos. Una porción de caca de Justin Bieber puede costar unos 100$.

Vaya… va a ser difícil valer una mierda, porque de momento lo más que he ganado escribiendo no alcanza el euro.

De todas formas, si alcanzas a vender suficiente como para ser un escritor de mierda (100$ ~ 85€), serías una mierda básica. Y queremos ser escritores de mierda profesionales. Así que vamos a apuntar a lo alto.

En 1961, Piero Manzoni (un artista italiano) hizo una obra de arte que consistía en 90 latas con caca. La obra, a la que llamó Mierda d’artista, alcanzó un valor flipante en el mercado. Una sola lata fue vendida por 124.000€ en 2007.

«¡EH, EH, ESPERA! ¿Tanto?» Pues sí, tanto. Así que nos queda un largo recorrido para ser escritores de mierda. Puedes planteártelo por fases: conseguir vender lo equivalente a caca de Justin Bieber este mes, por ejemplo.

Pero antes de eso te toca seguir escribiendo, seguir mejorando. Yo no dejo de hacerlo, día a día, apestando cada día un poquito menos. Tenemos permiso para dar asco, como dicen en The Write Practice, pero debemos esforzarnos cada vez un poco más para ir quitando capas de peste.

Porque esa es la clave para seguir avanzando, un poquito cada día. Ponernos retos que sean un pelín más difíciles de lo que ya hemos hecho, detectar un nuevo olor indeseable en nuestro texto. Esto es lo que nos va a ayudar a entrar en estado de flow, como tan bien explica Diana P. Morales.

Escribir mucha mierda para conseguir algo decente

Hace tiempo que escribo microrrelatos, un pelín menos hace que los escribo bajo el hashtag de #CuentosMecánicos (y los publico tanto en Twitter como en Facebook). El caso es que escribiendo estos retazos de ficción mínima me he dado cuenta de que salen algunas joyas entre la mierda.

Publico un Cuento Mecánico al día, lo que supone unos treinta al mes. Por supuesto, muchos son mediocres, apestan, a veces tienen erratas, otras no queda claro lo que quiero contar… Y mira que me esfuerzo y los corrijo y los retoco para que queden bien. El caso es que produzco mucha. Mucha mierda, quiero decir. Pero entre toda ella hay algunos relatos que lo petan, que encantan a mis lectores (que siempre me apoyan mucho con lo macabro de mis cuentos). Esas joyas entre el resto de la mierda sólo surgen porque he escrito todo lo demás.

Es decir, para conseguir algo bueno he tenido que escribir muchísima mierda. Con los relatos lo veo fácil, pero es aplicable a todo lo demás. De treinta frases que escribo de una novela, el 90% será mierda (mierda que después toca reescribir, por cierto).

Así que si pretendes salir de este lodazal, si quieres escribir algo bueno, lo que tienes que hacer es sacar todo lo demás antes. Escribe, produce. Produce mucho, escribe más. Y de todo, seguro que algo reluce.

Espero no haberte deprimido con este artículo. No vales una mierda como escritor, pero tranquilo: yo tampoco. Muy pocos pueden tener el placer de decir que son escritores de mierda, pero han llegado a esa posición currándoselo. Escribiendo, publicando. Nunca rindiéndose.

Así que no lo hagas tú tampoco.

Lucha por ser un escritor de mierda.

¿Qué haces aquí todavía? ¡Vete a escribir!