A los humanos nos encanta hacer listas; desde la lista de la compra, hasta la Lista de Schindler, nos encanta ordenar ideas. Somos adictos a eso de poner una cosa delante de la otra. Por puntos, por números, con rayas… no importa. Hacer listas mola y leerlas también, es así de sencillo.

Desde que comencé con Excentrya he hecho cantidad de listas, listas de lectura, listas de libros de terror, libros prohibidos, libros por décadas, libros que te cambiarán la vida… En este tiempo he descubierto que las listas nos encantan, casi todos los artículos más leídos en mi blog han sido las listas, siempre las listas. Incluso un artículo sobre cómo funcionan las listas es adictivo. Somos así de básicos qué le vamos a hacer…

Umberto Ecco sitúa las listas en el origen de la cultura, me parece un poco exagerado, aunque sí que estoy de acuerdo con Ray Bradbury que asegura que las listas son una de las mejores formas de encontrar a nuestra musa. Las listas, según Bradbury, sirven para ejercitar la creatividad, son un interruptor muy poderoso para nuestro subconsciente.

En su libro Zen en el arte de escribir, uno de esos libros necesarios para todo escritor (junto a Mientras escribo de Stephen King), Ray Bradbury nos cuenta algunos trucos de escritura que usó durante toda su vida. Uno de esos trucos era hacer largas listas de nombres que usaba como disparadores para escribir historias o como títulos potenciales para sus relatos.

Esas listas eran meras provocaciones para que mi yo escritor emergiese a la superficie con el buen material en la mano. Era la forma de abrirme paso hasta lo que tenía en el cabeza.

Las listas que Ray usaba eran algo así:

  • El lago
  • El barco
  • La noche
  • Los grillos
  • El rabino
  • El ático
  • El sótano
  • El niño
  • El cruce
  • El carnaval
  • El esqueleto

Para escribir las listas, se sentaba con un papel delante y escribía todo lo que se le ocurría sin pensar. Con el tiempo Bradbury definiría que es la mente intuitiva la que termina por articular todos estos nombres y un producto literario. Es algo parecido a lo que decía Einstein con su juego combinatorio.

Bradbury comenzaba a ver patrones en la lista de nombres. Era como echar pan a las palomas. Asegura que gracias a esas listas reconoció que temía los circos y las ferias. Es un proceso de olvidar, recordar y olvidar otra vez; un proceso inconsciente. De esta forma recordó el miedo que pasó la primera vez que su madre lo llevó a la feria y lo hizo subir a un tíovivo. La música de fondo, el mundo dando vueltas y los caballos le produjeron un miedo terrible. Ray no volvió a acercarse a un tíovivo muchos años después y cuando lo hizo fue para escribir La feria de las tinieblas.

Durante muchos años se dedicó a hacer este tipo de listas, esperando que en el algún momento sonara la campana, esa pieza cayera y encajara en el lugar que correspondía. Mientras escribía estas listas fue escribiendo en sus márgenes una historia. Se trataba de la historia de dos amigos, uno de ellos es elegido para ir a la academia espacial, el otro se queda en casa. La historia se llamaba «R, is for rocket«, aunque fue publicada como, King of the grey spaces. 

Cómo mejorar la creatividad haciendo listas., Escribir

La historia fue rechazada por todas las revistas de ciencia ficción, todas y cada una de ellas rechazaron el relato de Bradbury porque era la historia de dos amigos, no era una historia de ciencia ficción. Al final fue publicado y es el relato que lo convirtió en escritor. No en un escritor de ciencia ficción, simplemente en un escritor. Sus listas no abarcaban solo miedos, cosas en trasteros y oscuros pensamientos, eran listas llenas de juguetes de su pasado y de objetos que amaba, esto le llevaba a escribir sobre la vida en general.

A parte de compartir este divertido chascarrillo sobre su juventud, Bradbury cree que hacer este tipo de listas es muy beneficioso para los escritores, como una herramienta de auto-descubrimiento para escribir.

Si eres escritor, o quieres serlo, este tipo de listas sacadas de tu cabeza sin pensar, puede ayudarte a descubrir lo que tienes dentro.

Bradbury se usa como ejemplo y nos dice:

Empecé a hacer estas largas listas, luego me sentaba escogía uno de esos nombre y escribía sobre él. No importaba mucho el qué podía ser un relato, un poema o un ensayo.

Algunas veces, sobre la segunda página ese poema se transformaba en una historia, o lo que es lo mismo, un personaje aparecía de repente y me decía: ¡Eh! ¡Estoy aquí! ¡Soy yo! En ese momento el personaje tomaba las riendas de la historia y la terminaban por mí.

Entonces comencé a entender que mis listas me estaban enseñando a escribir y que eran mis personajes los que terminaban de escribir las historias por mí, solo tenía que darles alas, dejarles hacer lo que querían.

Escribe las palabras, llama a la puerta trasera de tu subconsciente, abraza la oscuridad… Nunca dejes de escribir palabras, cualquier vieja palabra que te asalte debes escribirla de inmediato.

En una de sus últimas entrevistas, Sam Weller, su biógrafo personal le preguntó de nuevo sobre el tema de las listas y Ray comentó lo siguiente:

En tu cabeza hay tres cosas: En primer lugar todo lo que has vivido desde que naciste, cada día, cada semana, cada segundo de tu vida. Después está la forma en que reaccionaste a cada uno de esos eventos, ¿fueron felices? ¿Desastrosos? Estos dos puntos te dan el material con el que trabajar. En tercer lugar, separado de tus experiencias vitales, está todo lo que sabes sobre arte, lo que has aprendido leyendo y estudiando. Todo eso está ahí dentro, mezclado, tu trabajo es sacarlo. ¿Cómo lo haces? Yo lo hacía con mis listas de nombres y preguntando: ¿qué significa esto para mí? Ahora mismo puedes hacer tu lista de nombres y será totalmente distinta de la mía. Cada lista es personal.

Una vez has escrito todos esos nombres en el papel tienes que trabajar en las asociaciones, para eso necesitas preguntarte: ¿Por qué he escrito esto? ¿Qué significa esta palabra para mí? Haz esto y estarás en el camino correcto para ser un buen escritor. No puedes escribir para la gente, no puedes escribir para la derecha o para la izquierda, no puedes escribir para esta religión o la otra, tienes que escribir desde tu punto de vista.

Uno de los consejos que suelo a dar a los que quieren escribir es que hagan una lista de 10 cosas que odien y que escriban un relato o un poema destrozándolas, luego haz eso con 10 cosas que amas. Yo lo hice: odiaba a los que queman libros y me encantan las librerías, así nació Fahrenheit 451.

Zen en el arte de escribir sigue siendo un libro de cabecera y los consejos del maestro Bradbury siguen siendo esenciales para los que amamos esto de escribir. Te recomiendo que le eches un ojo a este documental sobre la maravillosa mente de este genio de la literatura, no tiene desperdicio.