A mí siempre me ha gustado la literatura y el cine de terror. Por suerte no soy el único que disfruta de este género. A todos nos encanta que nos metan el miedo en el cuerpo, si no fuera así, Stephen King no tendría todas esas novelas publicadas y no habría un estreno de terror cada semana en cartelera. Pero el gran problema del terror son los clichés. Cuando uno llevas cierto tiempo metido en esto, te das cuenta de que existen ciertas fórmulas que se repiten… Ciertos estereotipos que se han usado en exceso.

El terror se va adaptando a los tiempos que corren. Sí, todavía siguen estrenándose slashers con toda esa parafernalia gore. Pero el terror se está volviendo más psicológico. Hace un par de años casi todo lo que se estrenaba era «Found Footage«, en este caso el terror provenía de su apariencia real, algo que no es nuevo —pues proviene de las viejas películas Mondo italianas—, pero que sigue funcionando. Cuanto más real parezca, más miedo nos da. Es el sótano oscuro en el que solo se oye el latido de tu corazón lo que te asusta. Es el notar que el vello de tu nuca se eriza al sentir una presencia justo a tu espalda… Eso es el terror.

El problema es que escribir terror es algo más complicado. Como en cualquier género, resulta casi imposible pensar en algo que no se haya escrito ya. Pero con el terror esto se hace especialmente crudo. Sótanos oscuros, extraños ruidos en el ático, habitaciones secretas, cementerios indios, viejos hoteles, desórdenes de personalidad múltiple… ¿Qué nos queda? Parece que todo está bastante sobado ya.

Los clichés en el terror están ahí y como escritor no tienes más remedio que convivir con ellos. No los veas como un impedimento; son las marcas que delimitan tu zona de trabajo. Aprende de esos clichés y escribe una historia algo nuevo, algo fresco.

No repitas lo que se ha repetido hasta la náusea

Muchas personas afirman que no hay nada nuevo en el terror. Yo mismo me lo he preguntado muchas veces. Hace más de sesenta años H. P Lovecraft resumió todos los temas básicos de la ficción de terror en una lista, y la verdad es que a día de hoy, existen pocos temas más. Esto tampoco debería ser un problema, la mayoría de esos temas son tan fuertes que superan las barreras del tiempo.

La imitación te puede llevar a la maestría. En este género, como en todos, imitar o basarse en lo que ya se ha hecho puede ser una buena forma de mejorar. No está mal seguir los pasos de los escritores que admiras, pero solo como forma de encontrar tu propia voz. Yo mismo lo he hecho, escribiendo como lo haría Stephen King, pero no fue hasta que abandoné sus temas —escritores frustrados— y me sumergí en mis propios miedos cuando realmente empecé a escribir terror de verdad.

Los clichés están y estarán siempre ahí. Muchos de ellos son producto de las modas. En los años 70, por ejemplo, el antagonista caía en una maldad inevitable, era esclavo del mal, porque siempre el mal le obligaba a hacerlo. Esto cambió con la irrupción en escena de Psicosis y Viernes 13, a partir de entonces bastaba con que tu personaje fuera un psicótico para excusar cualquier comportamiento horrible.

Evitar los clichés en el terror

Hay clichés que son producto de escritores vagos. ¿Para qué te vas a esforzar si ya está todo escrito? La buena ficción se basa en escribir sobre temas frescos, sin embargo, en el terror existe la tendencia de hacer justamente lo contrario. Muchas veces, es la «tradición» la que perpetúa los clichés del género lo que me parece todavía peor. En el terror siempre hay «jovencitas indefensas» y por eso nuestros personajes femeninos deben ser doncellas indefensas, arrastradas por la situación. Simples víctimas propiciatorias… Eso sí, siempre escotadas o directamente desnudas.

Puede que la tradición nos haya traído hasta aquí, pero creo que nuestro deber como escritores es dejar de perpetrar esos estereotipos tan dañinos.

¿Cómo puedo evitar los clichés?

Lee

Una de las razones por las que siempre digo que, para escribir hay que leer, es justamente esa. Necesitas conocer lo que han hecho antes, necesitas saber qué está demasiado sobado y así evitar caer en clichés. Si te vas a dedicar a escribir terror tienes que leer a Stephen King, Dean Koontz, Clive Barker, Peter Straub o Jack Ketchum. Solo conociendo lo que se ha escrito antes podrás evitar repetirte.

No hay nada peor que sentarte con la mejor idea del mundo y darte cuenta de que eso ya lo han hecho antes. Un millón de veces. Tómate un tiempo para educarte en el terror. Y eso significa ir más allá de estos cinco que te he nombrado. Existen cientos de autores que debes conocer como Cormac McCarthy o Dennis Lehane, son capaces de crear narraciones terroríficas en géneros que no tienen nada que ver con el terror.

Haz lo contrario

Así de sencillo, si sabes lo que se ha hecho, pues haz justo lo contrario. Si mientras escribes te encuentras con una situación o un personaje que suena a cliché, corre en la dirección contraria. ¿Todas las historias de terror suceden de noche? No, la tuya tiene lugar durante el día. Busca monstruos que no estén tan sobados como el Wendigo o el Bunyip. ¿Tu protagonista es un hombre blanco de mediana edad y duro como una roca? Conviértelo en una niña rica adolescente. Cuando cambias la dirección, las cosas empiezan a cambiar de verdad.

Esto te permitirá escribir historias frescas, con personajes sorprendentes.

Renovarse o morir

Uno de los monstruos más usados en el terror es el vampiro, ¿no? Pero, como ya te expliqué, existen mucha clases de vampiros en la literatura. Por eso tienes que leer y ver mucho; Nosferatu no se parece al Drácula de Stoker, Lestat no tiene nada que ver con Spike de Buffy… Y ninguno de estos se parece a Kurt Barlowe, el vampiro de El Misterio de Salem’s Lot.

Hay muchos elementos comunes en los vampiros: la sangre, las cruces, el ajo, la luz del sol… Pero siempre puedes romper el esquema y salirte por la tangente. Por ejemplo, Dan Simmons en Vampiros de la Mente, crea unos vampiros que se alimentan de los pensamientos, de la mente de las personas.En mi relato Caído del Cielo, yo mismo le doy la vuelta al mito y el vampiro pasa de ser un cazador a una víctima indefensa.

Seguro que eres capaz de encontrar una forma nueva de evolucionar a tus vampiros, usa la tecnología a tu favor…

Formas

¿Y si te cargas la novela? Sí, me has leído bien. Imagina que tienes un compendio de relatos de terror… ¿Qué pasa si en lugar de publicar el típico y aburrido compendio de relatos creas una novela con esos relatos? Existen ejemplos de eso, como La Casa de las Hojas o Haunted, que no son más que relatos cortos unidos en forma de novela. Cada relato es un hecho aislado, es la historia de uno de los personajes. Esa idea tampoco es que sea nueva, el Decameron, Un manuscrito hallado en Zaragoza y las Phantasmagorias, no son más que eso.

clichés en el terror, estructura

Seguro que no sabías que El manuscrito encontrado en Zaragoza tenía versión film

Juega con las estructuras de tu novela para cambiar la forma en que tu lector se enfrenta a ella. El terror tiene mucho que ver con las estructuras.

Diversidad

Otra forma de romper los estándares de la literatura de terror es salirse de lo típico. Hoy en día tienes muchas facilidades para encontrar nuevas formas de contar historias. En el terror japonés, por ejemplo, encontrarás herramientas que te ayudarán a salirte de la norma. Películas como The Ring, Oldboy o Ichy The Killer, te pueden enseñar un par de cosas.

Para mí el anime es una gran fuente de inspiración. La sensibilidad con la que los japoneses tratan los temas de fantasmas es única y nosotros deberíamos aprender mucho. Algunos animes como Deep Blue pueden cambiar por completo la forma en que vemos la narración. Otros, como Ninja Scroll, te pueden dar un par de consejos sobre cómo utilizar el terror en historias que no son terroríficas.

Los videojuegos también son una buena herramienta. Yo disfruté mucho del primer Dead Space y seguro que puedes sacar un par de buenas historia de él. Otros juegos como The Last of Us, Beyond Two Souls o Farenheit te pueden enseñar muchas cosas sobre la narración y el ritmo de una novela. El primer Silent Hill sin ir más lejos, era capaz de ponerte los pelos de punta con el simple ruido blanco de un transistor… Aprende.

Estructura

Si llevas tiempo con esto seguro que puedes pillar la mayoría de las tramas a la legua. ¿El chico? Claro, está muerto. ¿Es nueva comida? Bueno, el Soilent Green está hecho de personas así que… Tu historia no tiene que terminar con ese súper mega hiper giro inesperado de guión. Sí, ya sé que El Club de la Lucha, El Sexto Sentido, Shutter Island, La Visita y Orígen lo hacen, pero tú no tienes que hacer lo mismo que ellos.

Resulta que al final Paquete Joe, tu héroe, va a salvar a la ciudad de ese mal que lleva tanto tiempo durmiendo y que ahora se ha despertado.

¿Por qué no le das una vuelta al tema? Puede que no pueda salvar la ciudad… A lo mejor no quiere hacerlo. Puede que pierda a su pareja en el proceso… A lo mejor se convierte él en ese monstruo que ha tratado de parar y ocupa su lugar durante toda la eternidad. Mantén la mente abierta, déjate llevar por la historia. No fuerces los giros.

Ambientación

La ambientación de las novelas suele ser otro de los grandes clichés del género. Casi siempre ubicamos nuestras novelas en el típico pueblo rural, en las montañas, en el bosque o en un pasado remoto y oscuro. Cambia la escenografía, renueva el atrezzo ya. Saca tu novela de esos lugares tan llenos de gente. Y no me refiero a que ambientes tu novela en Rusia, México o la India —aunque puede que funcione—. Me refiero a que vayas un poco más allá.

Todos conocemos los lugares comunes. Ese pueblo perdido y desconectado de la civilización. Esa vieja casa, sobre la colina, que tiene un precio mucho más bajo del que debería… Seguro que puedes hacerlo mejor.

Yo soy aficionado a los programas de misterio. En España el referente es Cuarto Milenio. ¿Sabes cuántos casos de fantasmas suceden en viejos caserones perdidos en la bruma del campo? Entre uno y ninguno. Normalmente, la gente que tiene «problemas de fantasmas» los tiene en sus propias casas, bloques de pisos y casas nuevas. Como la tuya y la mía. Existen infinitos casos de fantasmas en oficinas y en lugares de trabajo…

En lugar de aislar a tu protagonista, ponlo en un lugar lleno de gente que no cree en lo que dice, que no puede ver lo que le sucede o que, simplemente, no puede hacer nada por ayudarlo.

Mitología

Hace mucho tiempo que llevo diciendo esto: en el terror la mitología cristiana, latina y griega está abandonada. Todos los escritores de terror nos lanzamos de cabeza a los arquetipos y personajes que nos dejaron los autores góticos anglosajones. No tiene nada de malo, pero la mitología sajona y nórdica es realmente pobre si se la compara con la latina, griega o judeocristiana. Y no me da ningún miedo decirlo, la mitología nórdica, comparada con la nuestra es muy pobre, solo que nos negamos a explotar lo nuestro.

Sin embargo, por inercia seguimos usando los mismos arquetipos de siempre. Busca otras fuentes de inspiración, La Divina Comedia de Dante, las Metamorfosis de Ovidio, la Biblia, el Paraíso Perdido de Milton o los grabados de William Blake están llenos de referencias a nuestra mitología, a nuestra cultura y es tan aterradora o más que la nórdica… ¿Por qué ignorarla?

Los clichés en la mitología

La mitología hindú, sin ir más lejos, está repleta de monstruos, espíritus y de dioses. Monstruos como la Gandaberunda, un pájaro de dos cabezas que posee una fuerza mágica… Piensa en todas las clases distintas de fantasmas que existen en Japón… En las mujeres que tuvo Adán antes de que Dios le fabricase a Eva…

Al final, los escritores somos como el perro de la Biblia y regresamos a nuestro vómito. Busca nuevos arquetipos, estudia las mitologías de los distintos países y culturas… No te centres en lo de siempre.

Y ahora me contradigo

Siempre deberías evitar los clichés,¿no? Pues no. De entrada te va a resultar casi imposible escribir una novela 100% original. Seguramente acabarás por caer en algo que ya está escrito; personajes, localizaciones, estructuras o historias. Entonces, ¿para qué me molesto en escribir esta mierda de artículo? Porque todavía puedes escribir una buena historia, trabajando duro, seguro que serás capaz de encontrar la forma de renovar el género.

Fíjate en True Detective. Toda ella está basada en otras series, en libros de terror y todo tipo de textos… sin embargo, cuando la ves… ¿No te parece original? Claro que sí. En parte es por los personajes, en parte es por los actores y también por la forma en que está hecha. Algo parecido sucede con Stranger Things. Ahí es donde entras tú. Tú eres la parte original de la historia. Es tu voz la que será única.

Cuando me refiero a que debes evitar los clichés, lo que quiero decir es que no caigas en los común. Debes ser único, tener tu propia voz. Haz tuya la narración, ya sea mediante tu voz, mediante tus personajes o mediante la ambientación. Por supuesto, tienes que evitar caer en lo de siempre: vamos a separarnos, voy a bajar al sótano o corramos por el bosque en la oscuridad… Pero, al final, siempre se trata de eso, ¿no? De ser tú mismo, de encontrar tu voz.