Seguro que conoces el cuento de Caperucita Roja y el lobo feroz o el de Hansel y Gretel. Son cuentos que hemos visto una y otra vez en la televisión, representados en series y dibujos animados, nos los han contado desde niños y los hemos aceptado como parte de nuestra infancia. Esas historias, que se cuentan a los niños, son en realidad cuentos de terror, con su moraleja y sus peligros, con tensión y misterio.

El cuento de terror se diferencia del relato, principalmente por su vocación de cuento. Es decir, los cuentos tienen una naturaleza de ficción más marcada que los relatos. Los relatos cortos pueden ser descriptivos, narrativos, de viajes o de memorias.

En realidad, es casi una cuestión de terminología. La palabra cuento se ha utilizado desde la antigüedad para denominar este tipo de narraciones fantásticas, mientras que la palabra relato comenzó a emplearse —en español— desde finales de los años sesenta. Según el profesor de la Universidad de Barcelona Fernando Valls, el término «relato corto» apareció para diferencia las narraciones cortas «serias» de los cuentos para niños y relatos de patrañas.

Los cuentos de terror en la cultura popular

En su libro sobre la literatura de terror Danza macabra, Stephen King nos dice que el cuento de terror más puro que existe es el de El Hombre del Garfio. Se trata de una leyenda urbana muy conocida en Estados Unidos y que tiene una variante en cada país del mundo.

El cuento nos habla de una parejita de amantes, encerrados en su coche, en uno de esos lugares apartados a los que acuden los adolescentes para meterse mano. Mientras están «a la faena» un boletín radiofónico lanza la noticia de que un demente ha escapado del un psiquiátrico. Este sujeto era conocido como «el asesino del garfio».

Seguro que ya sabéis como acaba esta historia. Están metidos en harina hasta las cejas, ella escucha un ruido extraño fuera, él le dice que no es nada, ella insiste,él sale a ver qué pasa… Y lo siguiente es un chorretón de sangre y un loco con un garfio.

Este tipo de leyendas urbanas existen en todas las culturas del mundo. En Japón es muy famosa la de la mujer de la boca rasgadas, de la que se han hecho películas, o la de Daruma-San. En Valencia, por ejemplo, tenemos a nuestro propio Sweeney Todd, un barbero que ejercía en la calle Cerrajeros y que se supone que mató y robó a muchos clientes.

Hoy en día estos cuentos de terror han evolucionado, junto a las nuevas tecnologías y han dado lugar a los famosos creepypastas. Estos cuentos de terror tiene sus propias reglas y estructuras, como el hecho de estar narrados en primera personas, con faltas de ortografía y siempre por alguien que conocía a otro alguien… Muchas de estas historias han dado lugar a personajes que ya forman de la cultura popular como Slenderman, Jeff the Killer o Momo.

Cómo escribir un cuento de terror

Lo he repetido un millón de veces en este blog, pero a mí me encanta escribir relatos cortos. De hecho, disfruto infinitamente más de un relato que de una novela. Desde que comencé he escrito más de 500 relatos y es imposible hacerlo sin enterarte de qué funciona y qué no.Artículos sobre relatos cortos.

Si no eres muy ducho en los relatos cortos, te aconsejo que te pases por el blog de David Generoso, tiene toda una enciclopedia sobre cómo afrontar y escribir un relato corto.

4 características que necesita todo cuento de terror

Ya seas nuevo en esto de los cuentos de terror, como si te pasa como a mí y te has quemado un poco de las novelas, escribir relatos y cuentos puede ser un buen ejercicio para reengancharte o para encontrar nuevas ideas.

Sea como sea, todos los cuentos de terror necesitan estas 4 características para funcionar:

1. Misterio

En un cuento de terror necesitas enganchar al lector desde la primera frase. La mejor forma de hacerlo es mediante el misterio. Abre la narración formulando una pregunta, creando un misterio que necesita resolverse.

  • ¿Es real?
  • ¿Qué pasará a continuación?
  • ¿Por qué escribiría alguien una historia sobre esto?
  • ¿Cómo podría sobrevivir a una historia como esta?

Estas son algunas de las preguntas que me hacen seguir leyendo un cuento de terror más allá de los primeros párrafos. Si el primer párrafo de tu cuento se puede leer en solitario, sin necesidad de tener que avanzar más allá, es que estás haciendo algo mal y que necesitas cambiar algo.

2. Suspense

Este es el gemelo malo del misterio y siempre está a su sombra. ¿Sabes qué pasa si pones el suspense por delante del misterio? Que tus primeros párrafos están fuera de contexto y no son más que exposición.

Consejo: la exposición y la narración descriptiva matan a los cuentos.

Una vez le hayas dado al lector un motivo para seguir leyendo, debes quitárselo. Es como jugar con un gato, si le quitas el hilo demasiadas veces se cansará y se largará, tienes que dejar que lo coja de vez en cuando.

Dale al lector algo a lo que engancharse en los primeros párrafos, luego quítaselo y trata de no devólverselo durante el mayor tiempo posible. Cuando tienes su atención puedes frenar y presentar los personajes, describir un poco la situación y el escenario.

El suspense es la anticipación. La anticipación es lo que crea el verdadero terror, es la emoción por saber qué pasará a continuación, cuándo se revelará el terror.

Por ejemplo, en mi relato Luces y Sombras utilicé el suspense para mantener al lector atento. La protagonista ve algo en el rincón de su habitación, una sombra, una persona o un ser extraño. Se mantiene así durante todo el relato, tensa en la cama observando ese rincón.

El suspense aumenta a medida que nos acercamos al final y al clímax. Dedicar todo un párrafo a un chaval que vuelve a casa puede ser aburrido, pero si el lector sabe que algo le espera en su casa, cada paso de ese párrafo es toda una aventura.

3. Clímax

Urgencia, acción y la gran revelación.

Así de sencillo es terminar un relato. Nada de «el día después». Aquí tienes que mostrar el rostro del monstruo y el asesino debe cobrarse una nueva vida. Has puesto toda la carne en el asador para llegar hasta este punto y ahora el lector está tenso, al borde de la silla.

En este punto evita frases complejas y compuestas. La narración debe ser rápida, con frases cortas y verbos de acción. Añade mucha acción y evita al máximo los diálogos. Si quieres mostrar al lector que hay una manzana sobre la mesa, haz que alguien la coja y la lance contra el monstruo.

4. Un giro

¿Os acordáis de esa frase: «Me habría salido con la mía de no ser por estos críos entrometidos» que se repetía al final de todos los capítulos de Scooby Doo? Ese era el giro «inesperado», los monstruos siempre eran especuladores inmobiliarios.

Los lectores son personas inteligentes. Recuerda que no puedes dejar preguntas sin resolver o mal resueltas. Si un lector se queda con la sensación de que has hecho trampas, nunca te leerá otra vez. De la misma forma, una pista demasiado evidente, puede llevar a un final predecible, y el resultado será el mismo.

Intenta dar un giro final al relato, algo que dejé al lector impresionado.

Convierte al narrador en el verdadero asesino o dale una buena razón para matar gente. El giro no tiene que afectar al argumento central, puede ser algo tan sencillo como un personaje cobarde que se sacrifica por los demás. El objetivo es ofrecer algo diferente al lector, algo que lo deje satisfecho y que demuestre que mereció la pena llegar hasta el final.

Escribiendo un cuento de terror

Yo suelo tener presentes estas cuatro características cuando planifico mis cuentos y empiezo a escribir cuando tengo una idea de cada uno de ellos. Algunos relatos enseñan los dientes desde el título, mostrando el misterio y creando suspense hasta la última frase. Otros son todo clímax y acción con un final sorprendente.

Estas características no tienen por qué aparecer en orden. Ni siquiera tienen que aparecer todas en cada uno de tus cuentos. Puedes hacer infinitas combinaciones. Las reglas están para romperlas y es cuando las rompemos, cuando más disfrutamos de lo que escribimos.

A medida que escribas más y más cuentos cortos, te darás cuenta de que puedes jugar con la estructura.

¿Cómo escribo un cuento de terror?

Te voy a enseñar cómo escribo mis cuentos y relatos.

1. La idea y el tema

Algunas veces el relato simplemente me llega como una idea completa. Otras veces tengo que recurrir a las notas que guardo en cuadernos y aplicaciones. Algunas veces, cuando ninguna me convence, acudo a Google o busco en noticias.

2. Escaleta

Una vez tengo claro qué voy a escribir. Empiezo por hacer una escaleta. El primer borrador de la escaleta es un esquema muy sencillo:

  • ¿Qué pasa?
  • ¿A quién le pasa?
  • ¿Quién es el antagonista?
  • Escenas sueltas o ideas para escenas.

A continuación, utilizando las cuatro características del cuento de terror que te he descrito, escribo una escaleta escena por escena, desarrollo los personajes y los escenarios. En este punto se me ocurren diálogos y escenas, que suelo dejar anotadas también, para usarlas durante la escritura.

Esta parte, sinceramente, es la que más me gusta de la escritura. Supongo que me encanta todo lo relativo a la planificación —me pasa también con mi trabajo de marketing—. Si eres como yo, te lo pasarás en grande creando el esqueleto de tu cuento.

3. Hazte preguntas hasta que rellenes todos los huecos

Si has hecho una escaleta completa, como la del paso 2, no tendrás que esforzarte mucho en este punto. La mayoría de los huecos estarán rellenados.

Seguramente te faltará un poco de caracterización y algún detalle en los escenarios. No deberías preocuparte demasiado, ya que un cuento no necesita tanto detalle como una novela. Sin embargo, ofrece puntadas de realidad, detalles que hagan que tus escenarios y personajes parezcan reales.

Un cuento de muertos vivientes

Vemos, vamos a escribir un cuento de terror sobre zombis. Supongo que está muy trillado, ¿verdad? Pongámonos en el punto 3 y empecemos a hacernos preguntas:

  • ¿Dónde radica el misterio en un cuento de zombis?
  • ¿De dónde salen esos zombis?
  • La historia empieza con los zombis, pero no hay noticias de tumbas abiertas ni de cuerpos desaparecidos, ¿quién son estos muertos vivientes?
  • ¿Y el suspense?

¿Te acuerdas de Pedro y el lobo? ¿Y si le damos un retoque? Imagina la historia de un niño, aficionado a los comics de terror —esto ya nos da el escenario, que podría ser un pequeño americano de los años 50, en el que este tipo de comic está estigmatizado—. El niño tiene una imaginación muy viva y suele jugar en el bosque cercano. Entonces ve algo y corre a casa para avisar a sus padres.

¿Qué pasa? Que nadie le cree, claro. El niño sigue viendo cosas extrañas, muertos que se levantan y atacan a la gente, pero como un testigo poco fiable, nadie le cree. El suspense irá creciendo a medida que los zombis se acerquen cada vez más al pueblo y la anticipación crecerá a medida que el lector quiera saber cómo afrontará la gente esa amenaza.

¿Y el clímax? Bueno… Alguien tendrá que enterarse de lo que está pasando. A lo mejor el chico engaña a un zombi para que lo siga hasta el sótano de casa, su madre lo ve y por fin le cree. Entonces el zombi se escapa y ellos lo siguen hasta una base secreta del gobierno.

¿Y el giro? ¿Qué pasaría si el zombi era en realidad la víctima? ¿Y si retiene la conciencia y solo quería escapar del laboratorio? Quizá el chico podría entender en el último momento lo que sucede y ayudarle a escapar.

Conclusión

Como has visto, escribir un cuento de terror no es tan complicado como parece. Es cierto que el terror es un género complicado, pero con un poco de experiencia, el proceso te resultará más sencillo.

Ahora te toca a ti, escribe tu propio cuento de terror y, si tienes más consejos para escribirlos, por favor, deja un comentario y comparte este artículo con tus amigos.