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El miedo es el centro de todos los conflictos. Una buena historia necesita un gran conflicto, por eso escribir terror te hace mejor escritor.

Cómo escribir terror te puede hacer mejor escritor

Supongo que la mayoría de los que pasáis por aquí ya lo sabéis… Pero seguro que a más de uno le pillará nuevas… Soy escritor de terror. Sí, soy una de esas personas horribles que escriben sobre monstruos, oscuridad, seres viscosos y asesinos crueles.

Sobre escribir terror he hablado mucho en este blog. Os he hablado de mis libros favoritos y de cómo escribir buenas historias de terror. Es verdad que hace tiempo que no toco este tema en el blog, pero como se acerca Halloween me apetece escribir un poco sobre terror.

Me encanta el terror. Aunque algunas veces pienso que estoy harto de él, que me cansa y me aburre, pero si paso un tiempo sin leer o escribir terror, me entra el mono. Nunca me canso del terror. Me fascina y lo hace porque estoy convencido de que es uno de los géneros más complicados de llevar.

Supongo que hace años era más sencillo. A veces envidio a escritores como Richard Matheson que escribían terror en una época en la que la gente salía corriendo y gritando de los cines por ver a un señor con disfraz de plástico de hormiga gigante. Pero hoy en día… Tienes más terror en cinco minutos de noticias que en cualquier libro. Asustar, ya no es nada fácil.

Hemos visto demasiado. Sabemos demasiado.

Them Escribir terror

¡Oh, Dios mío! Hay una hormiga gigante radioactiva en mi sandwich

Por eso quiero hablar sobre terror en este artículo. No importa lo que escribas. No me importa si eres de romántica, de erótica o de literatura infantil. Seguro que puedes sacar algo en claro de este artículo. Estoy completamente convencido de que te irás de aquí aprendiendo algo bueno del terror.

La buena ficción pone un espejo enfrente del hombre. Le obliga a mirarse en él y ver lo peor y lo mejor.

En el terror y en la literatura

Elisabeth Kübbler Ross dijo:

Solo existen dos tipos de emociones: el amor y el miedo. Todas las emociones positivas nacen del amor, todas las negativas del miedo. Del amor nace la felicidad, la paz y la alegría. Del miedo se desprende la ira, el odio, la ansiedad y la culpa. Es así, solo existen dos emociones primarias: amor y miedo. Aunque sería más correcto decir que solo existe el amor o el miedo, ya que las dos emociones no pueden existir al mismo tiempo; son opuestas. Si tenemos miedo, no seremos capaces de amar. Si amamos algo, no podemos temerlo.

¿Y qué tiene que ver esto con escribir terror? Significa que, cuanto más conozcamos el miedo, más profundos serán nuestros textos, tendrán más significado y serán más viscerales. En una historia de amor debe existir el miedo; miedo a estar solo, miedo al compromiso, miedo a perder el amor. Watanabe, el protagonista de Tokyo Blues, siente un miedo y una ansiedad terribles al perder a Naoko, tras el cumpleaños de esta.

Los escritores sentimos miedo todo el tiempo. Tenemos miedo de mostrar nuestros textos. Miedo de no ser lo bastante buenos. Miedo a que no nos lean, a no mejorar… Tenemos miedo de que nuestras historias resulten vacías y simplonas…

El miedo es la sangre de la literatura, porque el miedo es el centro de todos los conflictos. El miedo genera los conflictos. El protagonista de tu historia quiere algo, PERO ENTONCES… Cuanto más intenso sea el miedo, más intensa será la historia y más rápido se engancharán tus lectores.

El terror y el conflicto

Muchos escritores noveles pifian en este punto. Hay una línea muy delgada —tan fina como un cabello— entre el conflicto y una mala pasada. Muchos escritores primerizos quieren crear un gran conflicto, quieren meter tensión con calzador y acaban creando simplemente una gran putada en la que meten al protagonista a empujones. Esto es lo que hace que tu novela se convierta en un «meh».

Establecer el conflicto es lo que marca la diferencia entre una película de serie B y una obra de arte del terror como La Bruja o IT.

La Bruja escribir terror

Por favor, Señor. No dejes que este libro me aburra, líbrame de largos prólogos y de amoríos que se rompen 3 veces antes del final almibarado y previsible. No nos permitas caer en los desayunos del protagonista. Amén.

Una putada es verse atrapado en una casa con un psicópata o con un monstruo. Sin un buen conflicto, esto se convertirá en una rueda de: golpe de machete, chorretón de sangre, alguien muerto; aclarar y repetir. ¡Oh no, acabada de matar a ese adolescente! Espera… A DOS adolescentes… Vale, ahora son tres… Anda, mira… ahora acaba de despellejar a uno y empieza a bailar con un traje hecho de piel de mujer… meh.

Es la forma más básica del terror, el gore puro y duro.

Antes de que me vengas con eso de que: «eso son cosas de terror, a mí no me pasan porque yo escribo literatura happy flower». Déjame decirte que estoy harto de leer libros en los que simplemente pasa una cosa detrás de otra. Putada tras putada, el protagonista avanza a empujones, sin un conflicto real, sin un objetivo claro. Y lo he visto en fantasía, en ciencia ficción, en histórica… El motivo de estos argumentos planos es que no hay conflicto interno. Los personajes son completamente pasivos, simplemente están ahí y les pasan cosas malas.

Vale, ¿entonces cuál es la diferencia entre putada y conflicto?

De Monstruos y Hombres

La diferencia la marcan, casi siempre las personas. Lo que hace que te enganches a una serie, una película o un libro, son sus personajes. Lo que queremos saber los lectores es cómo reaccionan los personajes al conflicto, ¿van a dar lo mejor de sí mismos o van dejar que sus instintos bajos tomen el mando?

Un buen ejemplo de esto es Stephen King. Los personajes de Stephen King siempre son el centro de sus historias. Pongamos como ejemplo La Niebla. Vale, es una historia sobre monstruos. Una extraña niebla que lo cubre todo, criaturas misteriosas dentro de esa niebla, tentáculos, sangre… ¡Tiene pintaza! Pero, ¿quieres saber que hubiera pasado si King hubiera centrado la historia en los monstruos?

La niebla escribir terror

Tres adolescentes han encontrado una muerte terrible ante nuestros ojos y la gente del pueblo ha desaparecido en esta misteriosa niebla… ¡Vayamos a explorar!

¡Oh Dios! ¡Un tentáculo gigante!

¿Y ahora qué? ¡Joder, un tentáculo más gigante todavía!

¿Qué va a pasar ahora? ¡El tentáculo se ha comido a alguien!

¿Y ahora? Vaya… se ha comido a otro…

MEEEEEEEEEEEEEH…

Ya ves que si King se hubiera centrado en los monstruos, el libro podría haberse llamado Una serie de tediosas desdichas… Pero King es demasiado listo para caer en lo fácil. Él sabe de lo que estoy hablando. Sí, los humanos somos aburridos por lo general. Pero coge a un grupo de personas y enciérralas en un sitio con poca comida, poca agua y con un montón de monstruos afuera.

El poder de asustar a la gente

La gente asustada no es aburrida. Todo lo contrario. La gente asustada actúa de forma impredecible.

Crea un conflicto externo —monstruos en la niebla— y un conflicto interno —un grupo asustado y encerrado que trata de sobrevivir—. Ahora olvídate del conflicto externo, déjalo ahí, al otro lado del cristal y céntrate en el conflicto interno.

La raíz del conflicto no está en los monstruos, está en ese grupo de personas que tratan de sobrevivir. En La Niebla vemos como los personajes cambian rápidamente, adaptándose a la situación. Ese cajero que se convierte en héroe tratando de salvar a la gente, contrasta con la ferviente cristiana que se convierte en una peligrosa líder sectaria, que llama al sacrificio ritual.

Y todo en menos de 24 horas. Los monstruos de dentro del supermercado se vuelven más peligrosos que los de fuera.

Escribir terror te hará mejor escritor

Convertir el conflicto externo en interno, te ayudará a mejorar cualquier historia que escribas. Por ponerte un ejemplo muy conocido, en El Extranjero de Camus, el conflicto externo es la muerte de su madre. Pero eso no tiene nada que ver con la verdadera historia, el conflicto es su personalidad, su hastío, su falta de pasión que lo lleva casi a ser insensible, como si no fuera humano.

La ficción trata sobre problemas y sobre la presión que ponemos sobre esos problemas. El conflicto es como una forja. Puedes calentarla al máximo, tanto que rivalice con la superficie del sol. Pero si no tienes alguien a quién meter ahí dentro, no te servirá para nada.

blacklagoon escribir terror

Ven aquí, cordera que tengo un chaletito junto al lago

Tienes que calentar esa forja, claro que sí. Pero tienes que encontrar cuál es el punto de dolor de tu protagonista. Tienes que saber a qué temen y presionar ahí, descubre cuál es el miedo oculto de tu protagonista. Puede ser el miedo a ser invisible a no ser uno mismo como en Tomates Verdes Fritos o puede ser el miedo a perder algo, a no ser fuerte como en Dentro del Laberinto.

Los escritores somos comerciantes del miedo.

Escribir terror

El terror es uno de los género más complicados de escribir. Quizá, junto con la comedia, es el más difícil. Estamos casi vacunados  contra el miedo. Vemos las cremalleras en los monstruos y sabemos que la sangre es jarabe de maíz.

Pero el terror sigue siendo un género muy poderoso. Queda mucho por escribir y queda mucho por aprender. Si quieres ser mejor escritor, empieza por comprender que el terror, mediante el conflicto, te puede ayudar a ser mejor escritor.

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9 Comentarios. Dejar nuevo

Jajaj me he identificado con ese “meh”. Muy buen artículo Jaume. Y es verdad, los escritores de ahora deben centrar sus conflictos en sus personajes y no dejarse llevar por los recursos recurrentes (como el gore que es un extremo). No soy escritora de terror, pero sí lectora y siempre observo la literatura que actualmente se está produciendo y lamentablemente algunos caen en ese círculo (probablemente vicioso) pues también hay público que busca eso.

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    Hola, Lessy

    Bueno, creo que más que un círculo vicioso, es un círculo viscoso. Y no creo que se caiga en eso porque el lector busque eso; como lector de terror yo no quiero ese tipo de literatura. Creo que se cae en eso, porque los escritores no se esfuerzan. No buscan más allá, escriben sus manuscritos sin haber leído más que un par de libros en su vida, sin entender el género y sin entender a la literatura en general y luego pasan estas cosas… Nos quedamos con el susto fácil y desechamos todo lo demás, simplemente porque no lo entendemos.

    Responder

De acuerdo en todo lo que has dicho, sobre todo en que la comedia y el terror son los más difíciles de escribir.
Y de hecho, en otro foro, me permití marcar los tres «escalones» de dificultad en cada uno de ellos. Me permito copiar sólo los del humor:
El primer paso del humor es el «tetaculocacapedopís». Con esto, salvo algún pacato ignorante de la vida, se ríe todo el mundo. El quiquicaca es siempre éxito seguro. Eso sí, voy a hacer un pequeño matiz. Como dice mi madre, y yo repito habitualmente a modo de sardina, «tocar la guitarra es fácil, tocar bien la guitarra es muy, muy difícil». Hay auténticos maestros de lo escatológico que son geniales. No hay que confundir, pues, el que sea fácil hacer reír así con hacerlo de forma magistral; de hecho, me parece que no hay término medio. En cualquier caso, nos quedamos con que es el primer paso del humor.
El segundo es el humor de situación. Va desde darte cuenta de que has salido de casa con las pantunflas puestas a una escena con nueve actores en «Las bodas de Fígaro». Es el aprovechado por cienes y cienes de comedias insulsas para pasar el rato, que son censuradas implacablemente para eliminar lo escatológico, como si fuese algo malo, y que se fabrican en serie para tener horas y horas a los espectadores pegados a la tele. Pero también es el humor genial de Chaplin, Benny Hill, Mr. Bean, los hermanos Marx y tantos otros —sí, le va mucho las posibilidades del mudo, sin excluir otras técnicas, claro—.
El tercero es el mal llamado humor psicológico. Yo lo prefiero llamar humor conceptual. Les Luthiers, o el mejor Peter Seller. El astracán —aunque esté enreverado con los otros dos al máximo— es también un buen ejemplo.
Por supuesto, toda obra estará entreverada de estos tres tipos de humor.
Y lo mismo es aplicable al terror: primero, casquería; segundo, de circunstancias; tercero, conceptual. En cualquier caso, no se pueden desarrollar si no hay actores adecuados.
Perdona el tocho

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    Hola, Francisco

    Tranquilo, estás perdonadísimo. Es verdad que ambos, terror y comedia, funcionan en esos tres niveles. El terror, como dice King, quizá sea el género en el que más se notan esos tres niveles distintos. Muchas veces trabajan juntos, de hecho, El Exorcista es un buen ejemplo de ese trabajo conjunto; hay escenas de miedo puro, hay escenas de terror —por ejemplo cuando Reagan baja las escaleras al revés— y hay escenas de pura casquería, como cuando se masturba con el crucifijo o cuando empieza a vomitar. Y El Exorcista, es bueno porque logra hacer que los tres niveles funcionen con cierta armonía.
    😉

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El post me dejó con algunos puntos para reflexionar sobre todo sobre el centrarse en los personajes. Cuál es tu opinión de los cuentos de Lovecraft donde los personajes son meros espectadores?

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    Hola, Alvin

    Bueno a mí Lovecraft me gusta mucho, es uno de los grandes escritores de terror. Él tenía una forma muy personal de escribir, como señalas, sus personajes son meros espectadores, son el canal de la historia. Lovecraft escribía siguiendo una fórmula y casi todos sus textos son iguales porque siguen esa fórmula. Es quizá uno de los mayores problemas de su obra. Incluso en los relatos basados en un personaje como La Cripta o los Hechos de Arthur Jermin, el personaje es solo el canal mediante el que se desarrolla la historia; son víctimas de una maldición familiar.
    Casi todos sus personajes son simples víctimas de las circunstancias. Esa era su fórmula y él mismo explicaba en El Horror Sobrenatural en la Literatura, para él lo más importante dentro del terror eran los hechos y efectos sobrenaturales, los personajes eran secundarios. Dentro de esa fórmula, el personaje siempre acaba muerto o enloquecido, abrumado por esos poderes sobrenaturales que se manifiestan y crean el verdadero terror.

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      Muy clara tu explicación. Esa fórmula de la que hablas es una de la que más me gusta explorar, la soledad o fragilidad del ser humano ante el universo. Leyendo tu post me puse a pensar que hay un gran espacio para profundizar en los terrores y miedos a través de los propios personajes.

      Responder
Lain Faustus
28/03/2018 7:37 am

Tengo una idea para una historia de terror, porque es mi género favorito en las películas, no en los libros, pero me aburre los clichés en los que caen siempre. Tomando el consejo de “escribe a lo que le temes”, la he estado planeando. Y ahora encuentro estos consejos!! Espero aprender de ellos y crear un relato digno de una pesadilla.
Gracias!!

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Gracias a este artículo he podido avanzar en mi obra y entender la gran cantidad de sentimientos que me provocaba plasmar cada letra en el papel…el miedo gobierna mi interior

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