Todo escritor teme ese momento en el que no tiene ni idea de qué hacer a continuación. Nos pasa a todos, algunos —por ejemplo a mí— lo sufrimos más que otros, pero les pasa a todos. Cuando nos quedamos en blanco, siempre surge la misma pregunta: ¿cómo escribir un libro cuando no tienes ideas?

El tema del bloqueo es complicado. En este mismo blog ya hablé sobre esto y os expliqué por qué creo que el bloqueo del escritor no existe, que no hay bloqueo más allá del que nos autoimponemos.

Es complicado saber cómo escribir un libro cuando ese pozo de ideas se queda seco. Al fin y al cabo, no somos nada sin nuestras ideas. No podemos escribir nada si no tenemos esas pequeñas joyas que desenterramos poco a poco como mineros o como arqueólogos descubriendo un hueso de dinosaurio.

Los cubos, las ideas y las 500 palabras al día

Hace un tiempo estuve leyendo en el blog de Gabriella Campbell sobre la técnica de los tres cubos. Esta técnica nos ayuda a terminar las cosas, no es una técnica de creatividad o que te vaya a solucionar el bloqueo, pero creo que te interesará conocerla si estás leyendo este artículo.

Jeff Goins nos dice que escribir es una tarea compuesta por tres actividades distintas:

  • Tener ideas.
  • Transformar esas ideas en textos.
  • Editar esos textos y convertirlos en algo publicable.

Hace muchos años, tras uno de mis habituales bloqueos y parones, traté de ponerme en marcha utilizando la técnica de escribir 500 palabras al día, incluso creé un grupo privado en Facebook para ello —que sigue abierto, aunque no está activo—.

Empecé muy bien, pero la resistencia no tardó en aparecer. No llegué a cumplir con el objetivo de escribir 500 palabras al día durante 21 días. Tras los primeros días, la pantalla seguía en blanco y yo estaba cansado de esperar y esperar.

Entonces me encontré con el artículo de Gabriella sobre el sistema de Goins. Este sistema nos dice que encontrar ideas, escribirlas y corregirlas, son tareas que funcionan bien por separado.

  1. Utiliza una aplicación (o una libreta) para anotar ideas durante todo el día.
  2. Cuando quieras escribir, saca una de esas ideas recopiladas y escribe. Estas ideas funcionan como disparadores creativos. No deberías tener problemas en escribir, ya que no tienes necesidad de pararte a pensar nada. Simplemente tienes que escribir.
  3. Finalmente, coge uno de esos textos terminados y edítalo. No tiene por qué ser necesariamente un relato o una novela. Puede ser un artículo de tu blog. Trabaja en él, límpialo y déjalo presentable para publicar. No tiene que estar al 100%, bastará con que lo dejes al 90%.

Si piensas en la escritura como un solo proceso te enfrentarás a una tarea titánica. Es como estar a los pies del Kilimanjaro con un par de zapatillas de alpinismo y un piolet. Sin embargo, si descompones ese trabajo en tres tareas más pequeñas la cosa cambia.

A estar alturas del juego, supongo que todo el mundo tiene ya sus cuadernos de ideas. Yo tengo unos 10 y una carpeta gigantesca en Evernote con otras tantas ideas. Por tanto, quedarse sin ideas debería ser realmente difícil, ¿no crees?

Cómo escribir un libro cuando no tienes ideas
Escalar una montaña es una tarea titánica. Cubrir una etapa de pocos kilómetros cada día, hasta llegar a la cima, es algo que todo el mundo puede lograr si se lo propone.

Cuando no tengas ideas , escribe de todas formas

Puede que incluso con tus cuadernos y tus notas te quedes sin ideas. A mí me ha pasado. Tengo cientos de ideas, que en su momento me parecieron el no va más, pero que de repente ya no me parecen tan chulas. Son cosas que pasan.

Te voy a dar un consejo: el bloqueo del escritor no existe. ¿Sabes por qué no me decido por ninguna de esas ideas? Porque en el fondo, el problema suelo ser yo. No tengo ganas de escribir, tengo mucho trabajo o, simplemente, tengo otras cosas en mente.

¿Alguna vez te has atascado en mitad de una novela? Cuando pasa eso, no es que te falten las ideas, es que tu cerebro, que por lo general opta por el camino fácil, no está por la labor de tirar del carro. La parte central de la novela, ese valle en el que parece que no pasa nada, le resulta aburrido y no le apetece arrastrarse por el fango contigo.

A no ser que tengas un gato sentado sobre tu teclado, el bloqueo del escritor no existe. Cuando no tengas ideas, escribe de todas formas.

Escribe una o dos páginas de mierda. Siéntate, abre un nuevo documento y llena dos páginas de: «no sé qué cojones escribir». Como si fueras Jack Torrance en El Resplandor.

Escribe aunque no tengas ideas, o mejor dicho, aunque no tengas ganas. Mantén los dedos en movimiento. No te preocupes mucho por la gramática o la sintaxis. Estas llenando el cubo de la escritura, así que solo déjate llevar. Lo que escribas no importará demasiado, siempre que estés escribiendo.

Busca nuevas ideas

Los cubos, a menos que sean mágicos, no se llenan solos. El primero de los cubos que os he comentado es el de las ideas y estas tampoco llegan solas. La visita de la musa es uno de esos mitos sobre escritores. Uno especialmente molesto.

Las ideas no te llegan como lenguas de fuego sobre la frente. Si quieres, te puedes creer que a Rowling se le apareció la novela entera de Harry Potter en un arrebato de inspiración, de la misma forma que puedes creer en Papà Noel y los Reyes Magos.

Las ideas son criaturas tímidas y huidizas. Uno tiene que estar siempre preparado, red en mano, dispuesto a cogerlas en cuanto pasen. ¿Alguna vez has tenido una idea brillante y has pensado «luego lo anoto»? ¿Recuerdas qué pasa cuando quieres anotarla? Exacto. Que ya no está. Y si está, es solo el cascarón reseco de lo que había en un primer momento.

Si tienes la suerte de que una idea roza con sus alas los bordes de tu conciencia, más te vale dejar lo que estás haciendo y anotarla. O despídete de ella.

Aunque algunas ideas nos visitan de esa forma, lo más normal es que tengas que salir a cazarlas red en mano. Si quieres escribir un libro pero no tienes ideas, haz algo, no te quedes sentado mirando una hoja en blanco. Ahí jamás encontrarás inspiración. Tampoco lo harás lamentándote.

Cómo escribir un libro cuando no tienes ideas y no sabes cómo hacerlo
No te quedes mirando una hoja en blanco, ahí no encontrarás la inspiración. Sal de casa, pasea, lee o mira una serie de televisión interesante. Busca la inspiración.

Ve a buscar inspiración. Una de las mejores formas de encontrar inspiración es leer. Los libros están llenos de historias, de personajes, de anécdotas. En mi caso, el año pasado no leí demasiado y fue un año nefasto en cuanto a ideas. Este año, que he leído mucho, he anotado muchísimas ideas nuevas en mis cuadernos y casi a diario encuentro otras.

Pero no te encierres en la literatura. Llena tu cubo de todas las fuentes. El cine, las series y la música son fuentes de inspiración. No las pases por alto. También te irá bien salir de casa, sal a caminar o a correr.

¿Y si todo falla?

Pues no pasa nada. Yo me he pasado más de un año sin escribir nada relevante. Es normal. Los bajones creativos son normales. No se acabará el mundo. Nadie se meterá contigo —especialmente porque nadie espera nada de ti—. Tómatelo con calma. Ya volverá, siempre regresa. Esa es nuestra maldición.

A veces no escribes. Yo tampoco. Todos tenemos un trabajo que atender, habrá temporadas que tendrás más tareas que entregar o que tendrás más responsabilidades, más agobio, que estarás cansado, bajo de saludo o que tendrás otros problemas personales que absorberán la mayor parte de tu tiempo y energías.

No puedes controlar la vida a tu alrededor. Lo que sí puedes controlar es tu dedicación y tu esfuerzo. Hay un millón de blogs para escritores que te pueden decir cómo escribir un libro, pero solo tú puedes decidir si es el mejor momento para hacerlo, si tienes ideas, fuerzas y si vas a poder comprometerte.

La única manera de aprender cómo escribir un libro es escribiendo un libro. Y la única forma de hacerlo es encontrando una idea y trabajando en ella.