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El terror es uno de los géneros más complicados para el escritor. Asustar no es sencillo y el miedo tiene muchas caras. Pero si quieres escribir una historia de terror, estos 6 sencillos pasos seguro que te ayudarán.

Cómo escribir una historia de terror en 6 pasos

Hace unos meses estuve en la HeroComicCon de Valencia dando una charla sobre cómo escribir una historia de terror. Si me conocéis ya sabréis que no soy muy dado a dar charlas, ni a mostrarme en público. Es de esas cosas que no están hechas para mí —aunque luego voy y me lo paso bien—.

Bueno, la charla en cuestión fue a raíz de mi última novela La Mano del Muerto. Aunque la novela en sí es un tanto heterodoxa, pues es un western zombi bastante gore, se trata de una historia de terror, al fin y al cabo.

Como la mayoría de lectores de Excentrya no pudieron estar en Valencia, he tomado las notas de mi charla y las he convertido en un artículo —esto es lo que se llama marketing de contenidos, por si tenías dudas—. Si estuviste en la charla no te preocupes, no te aburrirás, pues he añadido algunos extras.

Escribir una historia de terror no es nada sencillo, al contrario, cada día la cosa se nos complica. La sociedad, el desapego general —esa deshumanización que estamos viviendo—, las terribles noticias y la facilidad del cine y la televisión para «mostrar sin contar», han hecho que leer terror ya no provoque miedo. Yo siempre lo digo: los escritores de terror somos la resistencia. Si eres de los míos y te gusta escribir terror, aquí te dejo este artículo sobre cómo escribir historias de terror en 6 pasos.

Los elementos que definen el terror

Vamos a comenzar por lo más elemental, ¿qué es el terror? Terror significa según la RAE: «miedo muy intenso». El terror, como puedes ver, proviene del miedo. Todos tenemos miedos, así que me voy a ahorrar explicarte qué es el miedo.

El terror como género tiene algunos elementos en común que te vendrá bien conocer. Las grandes historias de terror comparten estos cinco lugares comunes:

  1. Narran historias de personajes malvados. No todas las historias de terror contienen elementos sobrenaturales —aunque Lovecraft asegurase que sí—. Existen grandes historias de terror como la Patrick Bateman en American Psycho o la de Norman Bate en Psicósis, que no contienen ningún elemento sobrenatural o paranormal. Por tanto, el terror proviene de personajes malvados. Algunas veces el personaje puede convertirse en un lugar, este sería el caso de las casa encantadas —como Hill House, el hotel Overlook o la mansión Belasco—. Por supuesto, ese personaje malvado puede ser incluso un simple objeto como en la pata de mono del cuento de W. W Jacobs.
  2. Los hechos narrados son siempre peligrosos, amenazadores o malvados. Siempre existirá una sensación de miedo, amenaza o asco. En una historia de terror, las cosas pocas veces son lo que parecen. Existirá siempre la sensación de que hay algo más, algo que se nos está escapando.
  3. Son intensas. La base del terror son las sensaciones intensas. Esto ayuda a crear en el lector la sensación de que todo lo que está sucediendo acabará superando a los personajes.
  4. Contienen oscuros giros argumentales. Al contrario de lo que sucede en Scooby Doo, los fantasmas y los monstruos aquí son muy reales y peligrosos.
  5. Tienen que sumergir al lector en lo macabro. El terror juega con situaciones morbosas, con ciclos de violencia y muertes. Zombis, vampiros y amigos muertos que regresan son la base de muchas historias.

Estos elementos, en mayor o menor medida se repiten a lo largo de todas las historias de terror. Es importante conocer a los clásicos de la literatura de terror y tener una buena base de lecturas, para conocer esos elementos comunes y evitar clichés y fórmulas que ya hayan sido muy sobadas en el género.

Escribir una historia de terror

Aprende a usar un tono profundo

Las buenas historias de terror provocan estados de ánimo. Edgar Alan Poe, era un maestro en esto, cada uno de sus relatos crea un estado de ánimo en el lector y lo arrastra a lo largo de toda la narración.

Los estados de ánimo y el tono de la narración son la base de las buenas historias de terror. Estos dos elementos contribuyen a crear sensaciones en el lector. Un tono profundo y el estado de ánimo correcto, pueden hacer que el lector tiemble de miedo. Si lo haces bien, conseguirás que levante la cabeza del libro y mire a su alrededor.

La forma en la que describas los escenarios, las situaciones y los personajes, crearán el tono y ese estado de ánimo del que te hablo. El terror se beneficia de los detalles, pero también, se beneficia de la ausencia de ellos: menos siempre es más.

Cualquier cosa que el lector imagine será mil veces peor que lo que tú puedas escribir. Tienes que dejar sombras, y que sea el lector quien imagine qué es lo que se esconde en ellas.

Trabaja en el tono de tus textos. No corras, no tengas prisa, el terror se beneficia también de un ritmo lento y pausado —aunque esto dependerá del tipo de historia que cuentes—. Juega con las descripciones y las acciones para que todo parezca realmente peligroso para los personajes.

Aprende de los maestros del género

Aunque todo el mundo te dice lo mismo, es esencial que conozcas lo que hay escrito si quieres escribir más. Tienes que leer terror y disfrutar del terror si quieres escribir terror. Necesitas conocer lo que se ha hecho —lo bueno y lo malo— y no repetir sus errores.

Empieza por los clásicos como Stoker, Shelley, Poe, Wilde o LeFanu. Lee tanto como puedas, bucea en autores como Machen, Blackwood o Hodgson.

No te pierdas las grandes obras de los maestros del terror como Lovecraft, Stephen King, Clive Barker, Richard Matheson, Peter Straub, Dean R. Koontz, Robert Bloch, Neil Gaiman, Ramsey Campbell o Shirley Jackson.

Tampoco desprecies la literatura infantil. Mi primer libro de terror fue El Pequeño Vampiro de Angela Sommer-Bodenburg y fue el libro que me enamoró por primera vez. Pesadillas de R.L Stine y cómics como Cuentos del Guardián de la Cripta, son buenas lecturas para amar el terror a todos los niveles. El mundo del cómic es otra fuente de buenas historias de terror. Lo mismo sucede con el cine y la televisión, aprende de los maestros del terror como Carpenter, Romero, Cronenberg, Craven…

Los personajes serán la base del terror

Tu historia no puede tratar sobre una fuerza maléfica que está sentada en la parada del autobús, esperando a infiltrarse en la vida de tus personajes porque sí. Una historia así no iría a ninguna parte.

Cada personaje tiene un papel importante en tu novela. Los personajes sustentan cualquier novela de terror, sin ellos no serían más que monstruos y sangre. Los buenos y los malos personajes necesitan buenas motivaciones. Nadie se levanta de la tumba porque olvidase pagar una factura del gas. La gente hace tonterías, como entrar en esa casa con fama de encantada, por una apuesta o para demostrar que pasan cosas raras… Pero siempre hay un motivo… Aunque ese motivo sea la estupidez humana.

No tienes que revelar sus motivaciones. De hecho ese personaje que esconde un secreto es el mejor de todos. Mientras mantengas sus motivaciones en secreto, tus lectores seguirán leyendo, ya que les podrá el suspense. Por supuesto, las motivaciones de tu monstruo tienen que ir en línea con las acciones de tu protagonista. No engancharás a ningún lector con la historia de una muñeca maldita que se vuelve loca porque le han quitado las pilas.

El terror y la tragedia

En el centro de cualquier buena historia de terror hay una tragedia. En El Resplandor, al familia Torrance está pasando por una muy mala racha, el padre no tiene trabajo y tiene problemas con el alcohol, además de haber pegado a su hijo durante una de sus borracheras, el futuro del matrimonio y de la familia, pende de un hilo y su única esperanza es ese trabajo como conserje en el Overlook… Si eso no es una tragedia ya me dirás tú.

En el terror los elementos de la tragedia son el corazón. Desde que comenzamos sabemos que algo malo sucederá: Seguro que has gritado más de una vez: ¡No bajes ahí!. Yo mismo, recuerdo pensar: ¡No entres en esa casa, idiota! Durante la primera temporada de American Horror Story. Sabes que la familia lo pasará mal en ese lugar y sabes que ese primer paso es también el definitivo.

El terror funciona por la anticipación, como lectores ya sabemos lo que va a suceder, así que sentimos el terror antes de que suceda. En el ejemplo de la primera temporada de American Horror Story, la jugada de la anticipación es magistral, pues en la primera escena, la que abre la serie, ya se nos muestra lo peligroso que puede llegar a ese lugar.

De la tragedia podemos aprender algunas cosas interesantes:

  • Los actos de crueldad rara vez quedan impunes. Tenemos un buen ejemplo en Carrie de Stephen King, que explota sus poderes debido a los constantes abusos de su madre y de los chavales del colegio.
  • Todo tiene más de una explicación. Por ejemplo, esa casa al final de la calle. La que lleva años abandonada, puede que nadie la compre debido a la crisis económica o puede que sea porque está maldita y nadie aguanta mucho tiempo en ella.
  • Tomar decisiones valientes, muchas veces deja a los personajes expuestos a los peores males. Casi siempre que se toma una decisión de este tipo, el resultado acaba siendo la muerte.

El terror depende de muchas cosas: de las decisiones de los personajes, de la situación, del momento… En el corazón del terror yace al certeza de que cada acción tiene una reacción; si durante el ataque de los muertos vivientes decides salir al jardín, ya sabes que una horda de zombis acabará devorándote; por supuesto, salir a un jardín en mitad de una horda zombi puede ser un elemento trágico, quizá la familia de esa persona haya muerto a causa de la enfermedad y él decida que ya no quiere seguir viviendo… En ese caso, esa acción sería un fuerte golpe para el lector.

Todos tenemos miedo

El objetivo de escribir terror es asustar a la gente. Incluso en otros sub-géneros donde el terror es secundario —obras como Cumbres Borrascosas—. El objetivo de introducir elementos de terror es causar miedo en el lector. Para hacerlo, solo tienes que pensar en las cosas que suelen darnos miedo.

Según varios estudios una de las cosas que más miedo nos da es el dentista. Y no me extraña. Cuando estamos en esa silla, con la boca abierta y anestesiados, perdemos el control de la situación. Estamos a merced de una persona a la que apenas conocemos. Si alguno de vosotros ha visto el clásico de videoclub El Dentista, sabrá de lo que hablo. El dolor de muelas y el dolor dental en general, es uno de los peores dolores que existe, si a eso le sumas estar a merced de una persona que no conoces y que podría ser un psicópata…

Asustar al lector aumenta el ritmo de la narración y crea tensión, que es necesaria para mantenerlo enganchado. Aunque no puedes asustar sin más, cada susto debe tener una razón. Cada situación terrorífica necesita un motivo, aunque el lector no debería conocerlo.

Te dejo una lista de terrores comunes. Si quieres, como ejercicio para mejorar, coge esta lista y trata de entender por qué nos dan miedo esas cosas. En la mayoría de los casos se trata de miedo al daño físico o psicológico, aunque hay terrores de muchas clases. En realidad, existe un miedo muy adentro para cada uno de nosotros.

  • Miedo a los animales.
  • Miedo a las alturas.
  • A la oscuridad.
  • Miedo a los desconocidos.
  • A lugares extraños.
  • Miedo a los payasos.
  • Miedo a lo que desconocemos.

Piensa en cómo puedes usar esos temores comunes en tu historia de terror. Algunos de estos miedos suelen ser más explotados que otros, así que trata de darles una vuelta de tuerca. Toma una fórmula o un cliché del terror y hazlo tuyo. En Cujo, Stephen King juega con algo tan simple como el miedo a los perros, convirtiendo una situación convencional en un auténtico drama. Lovecraft, por ejemplo, basó gran parte de su producción literaria en su aversión al mar —y en su racismo, pero es otra historia—.

Los niveles de terror

El miedo tiene muchos niveles. Aunque solemos confundirlo y usarlo indistintamente, miedo, horror y terror son cosas diferentes. El horror describe un sentimiento intenso, algo mucho más profundo que el terror. El horror es angustia, asco y repulsión. El terror es, simplemente, un estado muy intenso de miedo. Ambos tienen su espacio en la escritura.

Stephen King, en su obra Danza Macabra, trata el tema de los niveles de miedo. Nos dice:

Primero trato de asustarte, si eso no funciona, trataré de aterrorizarte. Si en última instancia, tampoco lo consigo, buscaré el horror; el asco. No estoy orgulloso, pero funciona así.

Lo que trata de decir King es que el asco, ese momento gore, es lo más simplón. El miedo es la forma más perfecta, pero también es la más complicada. Muchos autores noveles, incapaces de pulsar la tecla del miedo, recurren al asco. Está bien, pero no deberías sentirte orgulloso de ello.

El miedo, en su forma más perfecta, tiene que destilarse. Para asustar al lector tienes que jugar con la anticipación, tienes que dejar ver esa sombra que se acerca a tu protagonista, sin que este se dé cuenta de lo que está pasando. El miedo es lento, necesita filtrarse poco a poco. Un asesino que surge de un armario, no da miedo, solo te asusta. Cuando hayas asustado así a tu lector un par de veces, perderás todo tu poder sobre él.

Sin embargo, si filtras el terror lentamente. Si te esperas, si creas el momento despacio, podrás jugar con el lector, asustando a tu lector o dejando pasar el momento, liberando la tensión. Si sabes hacerlo, el lector siempre estará tenso, pues nunca sabrá qué va a pasar a continuación.

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