Es la historia contada en primera persona de un ingeniero encargado de realizar el estudio para construcción de una presa en un recóndito paraje de Arkham al que todos llaman «el erial maldito».

Al llegar allí encuentra una zona de bosque grisácea y terrible. Todos en Arkham y en los alrededores le advirtieron sobre el lugar y sobre los oscuros misterios que encierra. El erial le produce una tremenda sensación de desasosiego y de rechazo.

Buscando información sobre la zona conoce a Ammi, uno de los pocos granjeros que no han abandonado la zona. Es un anciano que ha vivido mucho y que parece conocer los oscuros secretos sobre el misterioso lugar que ha venido a estudiar. La historia que Ammi le contará es fantástica y a la vez terrible.

Una peculiar roca llegada del espacio que se estrelló en una granja desencadenó una serie de fenómenos extraños y terroríficos que trajeron la muerte a la zona. Primero las plantas y los animales comenzaron a cambiar, mostrando colores y comportamientos extraños. Muchos sufren mutaciones. Olores desagradables llenan el ambiente.

Más tarde los fenómenos comienzan a afectar a la familia Gardner. El agua de su pozo es amarga y los más pequeños creen que hay algo dentro del pozo, un extraño color que se mueve. La esposa de Nahum Gardner enloquece y debe ser encerrada. Poco a poco, toda la familia caerá presa del terror y de la más increíble de las pesadillas.

El Color surgido del espacio

Para Lovecraft, esta era su mejor obra. Como todo que escribió se trata de una novela corta. La terminó el mismo año que escribió su ensayo sobre la ficción de terror y es, con toda seguridad, el mejor exponente de su pensamiento. Como él mismo dice en El Horror Sobrenatural en la Literatura, sus referentes son Poe y Hawthorne.

Está escrita justo antes que El Horror de Dunwich con el que comparte grandes similitudes. Ambas historias están ambientadas en la zona boscosa de Arkham y la narración está salpicada de pueblerinos supersticiosos, bosques ancestrales y extrañas criaturas de otros mundos.

El estilo de El Color Surgido de Espacio es el típico de Lovecraft. Una prosa florida y victoriana que ya estaba pasada de moda en 1920, pero que sigue siendo curiosa y efectiva hoy en día. Largas descripciones de lugares con adjetivos rebuscados y muchas palabras esdrújulas, que sirven para ponernos en situación.

Lovecraft sabe meternos en la piel de esa casta de puritanos subdesarrollados. Nos hace sentir el hedor que rodea a esos bosques que «jamás han sentido el hacha del hombre».

Lovecraft en estado puro

Lo divertido de leer a Lovecraft es sentir esos adjetivos en la piel. Es la sensación de tristeza y abandono que rodea sus descripciones y los lugares que escoge. Es lento narrando, pero si tienes paciencia verás como va llenando el lienzo con imágenes terribles.

No esperes grandes acciones, pues Lovecraft tiene una narración limitada. Las acciones suceden en un tiempo reducido, en un espacio reducido y sobre un grupo de personajes reducido. Tampoco pasarás noches sin dormir ni mirarás por encima del hombro. El terror de Lovecraft es diferente, él apunta a la sensación de vacío, al ser insignificante que todos sabemos que somos.

Y eso lo hace de maravilla.

El color

El concepto de un color cayendo del espacio no te hace gritar de miedo, pero debería. En manos de un maestro artesano como Lovecraft el concepto deja de tener importancia y lo que prima es la ejecución. El Color que Surgió del Cielo es, junto a El Horror de Dunwich, una de mi obras favoritas del rey de Providence.

La acción tiene lugar en es zona creada por Lovecraft y venerada por la cultura popular: Arkham, una ficticia área rural de Massachusetts.

La historia está contada por capas, una táctica habitual en las narraciones sobrenaturales victorianas (Drácula y las diferentes epístolas). Es una fórmula que solía usar Lovecraft, como si el hecho de narrar algo a través de los ojos de un personaje escéptico le diera más validez. Con un segundo narrador, normalmente un creyente, que se opone a la naturaleza escéptica del protagonista.

La historia del color y el erial maldito nos es contada por un superviviente del incidente. Ammi Pierce, vecino y amigo de los Gardner, cuya granja es el centro de ese erial maldito.

Todo empieza con la caída de un meteorito que aterriza en el jardín de los Gardner. Estudiosos de todas partes llegan atraídos por la roca y quedan impresionados por sus extrañas cualidades. Aunque parece estar hecha de algún tipo de metal, en su interior hay una especie de glóbulos de colores.

Las muestras, al entrar en contacto con formas de silicio se desintegran. Sin embargo, en la granja de los Gardner las cosas empiezan a complicarse.

Al principio las cosechas alcanzan un tamaño fuera de lo habitual. Por desgracia su sabor es horrible y no se pueden vender. Más tarde la vida animal alrededor de la granja comenzará a sufrir mutaciones. La esposa de Gardner enloquece y luego desaparecerán sus hijos, dos de ellos tras ir a por agua al pozo de la finca.

Parece que hay algo en el pozo que absorbe la vitalidad de todo lo que lo rodea.

El pozo

Los hechos se desencadenan cuando Ammi encuentr a Gardner literalmente desintegrándose en el salón de su granja. Esta escena, que recuerda mucho a otra de El Horror de Dunwich, es realmente terrorífica. A medida que avanza el terror se vuelve más palpable.

El pozo y el misterio que mora en su interior es el centro de la parte final de la novela. Lovecraft cierra la novela con otro tropo habitual en el terror: la inutilidad de las autoridades. Ammi busca ayuda en el pueblo y, aunque logra reunir a un grupo de agentes, quedan todos encerrados en la vieja granja, mientras los caballos escapan aterrorizados por lo que sea que hay en el pozo.

Al final, el color se lanza a sí mismo de vuelta al espacio. Sin embargo, usando con habilidad otra fórmula de la literatura de terror, «algo queda en el fondo del pozo». Esto nos hace pensar que no ha terminado el horror.

Lovecraft en estado puro

Lovecraft es un maestro de la narración lenta, de los sucesos ominosos y de los signos de que entidades muy superiores a los hombres están presentes en el cosmos.

Combinaba terror y ciencia ficción, dos géneros que eran indistinguibles en la época, pero que se han distanciado con el tiempo. El Color Surgido del Espacio muestra que los géneros fantástico pueden convivir sin problemas para mostrarnos los terrores que habitan el cosmos.

Lovecraft quiso crear un nuevo arquetipo de monstruo y lo hizo. Convirtió a un color indefinido en objeto de un terror incomprensible. La novela, sin duda, es una muestra de sus poderes impíos a la hora de crear extraños miedos.