¿Quieres que me compre y me lea tu novela de terror y que le diga a todo el mundo lo buena que es? Pues si crees que has escrito una buena novela de terror, primero échale un ojo a esta checklist. Si cumples con estos requisitos es que has hecho un buen trabajo.

Soy un fan del terror desde siempre. Recuerdo con muchísimo cariño un episodio de El un, dos, tres.. , dirigido por Chicho Ibáñez Serrador que trataba sobre la figura de Poe. Yo era un niño, pero aquel tipo excéntrico me dejó marcado.

Stephen King es mi escritor de terror favorito (poned los ojos en blanco, me da igual). Pero no es el único, me encanta el terror visceral de Robert Bloch y disfruté como un enano con Psicosis. También me gusta Lovecraft, aunque con ciertas reticencias —hay relatos que me superan como En la noche de los tiempos—.

Como ávido lector de terror, creo que estoy capacitado para decirte qué me gusta y qué no me gusta en una novela de este género. Hay algunos factores que determinarán si termino de leer la novela o la dejo y sigo con otra cosa.

Un lenguaje simple

Ojo, tampoco quiero que me hables como si fuera tonto ni que utilices mal el lenguaje. Simplemente, creo que las novelas de terror funcionan mejor si escribes de forma simple, para que te entienda todo el mundo.

Una de las cosas que más me gustan de Stephen King es su lenguaje. King tienen una habilidad única para contar historias complejas, con cientos de personajes interactuando entre ellos y hacerlo con un lenguaje cotidiano, simple, fácil de leer y de entender para cualquiera.

Sus personajes no usan lenguajes arcaicos o recargados y las situaciones en las que se encuentran son cotidianas, por eso son tan reales y creíbles.

Os he hablado en la introducción de Lovecraft. Mi pugna personal con Lovecraft pasa por esa «prosa púrpura» que usa. Una cosa es el lenguaje decimonónico como el de Poe o el de Eta Hoffman, pero lo de Lovecraft se pasa.

No soporto tener que leer páginas enteras de conceptos abstractos que no dicen nada, ni cuentan nada y que me dejan la cabeza loca. Me tengo que concentrar muchísimo y aun así, me toca releer ciertas partes si quiero entender lo que está diciendo.

Este tipo de cosas me sacan de la lectura completamente. No quiero aprender física, ni quiero ser experto en geometría no euclidiana, solo quiero leer y divertirme.

La sangre es barata, el suspense es caro

Me gusta el gore. Yo mismo he escrito algunas escenas llenas de tripas y sangre. Me gustan mucho las películas tipo Holocausto Caníbal, Bad Taste o Braindead. Sin embargo, cuando leo terror quiero que me dejen imaginar la peor parte.

Una de mis novelas favoritas de King es Casa Negra, una especie de segunda parte de El Talismán escrita a cuatro manos con Peter Straub. En la novela hay un par de escenas bastante gráficas sobre el asesinato de una niña. No es que Casa Negra sea gore, pero esas escenas pueden resultar demasiado para estómagos sensibles.

No todos los lectores están preparados o quieren enfrentarse a una escena en la que se tortura y se asesina a un niño. Este tipo de violencia gráfica —sobre todo, contra cierto tipo de víctimas— puede ser peligrosa.

Hace poco vi El Apóstol en Netflix. Tengo que decir que es una de las pocas películas de terror que ha logrado sorprenderme en los últimos tiempos. Durante toda la primera hora, vemos como aumenta la tensión y se crea suspense, sin saber qué está pasando o qué es lo que acecha en la noche.

Sin embargo, a la hora más o menos de película, nos encontramos con una escena en la que atan a un chico a un potro de tortura y le taladran la cabeza. La escena, tal y como se iba desarrollando el resto de la película, parece completamente fuera de lugar.

En terror menos es más. A pesar de las numerosas críticas, La Bruja o la versión original de The Blair Witch Project son claros ejemplos de cómo el no saber qué está pasando ayudan a crear un ambiente de suspense. En cintas como Paranormal Activity nunca llegamos a ver qué está provocando los fenómenos en la casa, lo que nos permite desatar la imaginación.

Háblame sobre gente real

Si no me identifico con los personajes, si no me los creo, me va a dar igual que los secuestren, que los torturen, que los devoren o que vivan en una casa encantada. Gillian Flynn tiene una gran habilidad para crear villanos creíbles, en sus personajes existe un dolor real que podemos ver desde el principio.

Detalles. Me gustan los detalles. Otra vez, Stephen King es muy bueno haciendo esto. Sabe que el diablo está en los detalles y él los tiene. Nos muestra el tipo de zapatillas que usa el personaje o por qué le gusta cierta marca de cerveza o cigarrillos. Si un personaje llama a su perro Cujo, yo quiero saber por qué.

En los relatos cortos y la microficción está claro que no puedes abusar de los detalles. Pero con una novela tienes tiempo para explayarte, amigo. Cuéntamelo todo sobre esos personajes para poder meterme en sus zapatillas y sentir el frío cortante de las montañas mientras me fumo un Excelsior.

No te encasquilles en la estructura

Cuéntame la historia y hazlo bien.

Siento volver a usar un ejemplo de Stephen King… Pero es lo que hay. Christine es uno de los libros que más críticas le acarreó. El motivo es un cambio de narrador. La primera parte del libro está contada en primera persona, pero tras el accidente que sufre Dennis el libro pasa a tercera persona.

Vale, es algo que no se debería hacer, pero… ¿A quién le importa? La novela es una maravilla y la historia es genial, así como los personajes. Eso es lo que quieren los lectores, ellos no entienden de estructuras y arcos narrativos, solo quieren buenos personajes y una gran historia que recordar.

Haz que algo malo suceda

Me gusta el terror porque me gusta que me asusten, me gusta experimentar el terror. Quiero leer sobre cosas terribles y quiero luego poder sentarme a pensar en por qué suceden esas cosas y qué consecuencias tienen esos hechos en la vida de las personas.

Tienes que ser atrevido y escribir cosas que te hagan sentir mal o avergonzado. Si al escribir una parte de la novela sientes vergüenza o miedo o reparo, también lo sentirán los lectores y se convertirá en una parte importante de tu historia.

No tienes que sentir miedo de expresarte. Ve dónde no va nadie más, escribe algo que haga que tus lectores giren la cabeza y no quieran mirar. Ahí es dónde yace el verdadero terror.

Escribe una novela de terror que dé miedo

Ya ves que escribir una novela de terror no es tan complicado. Personajes, detalles y un hecho terrorífico. A mí me encanta leer terror y es cierto que, en España, se publican pocas.

Espero que te animes y que escribas la tuya. Y si eres lector de terror, dime qué te gustaría encontrarte en las novelas de terror que lees.