Si alguna vez has sufrido de bloqueo, ahora mismo puede que esté pensando que estoy loco. Todos hemos pasado por esos momentos de sequía absoluta en los que creemos que nunca más volveremos a tener una idea buena o que jamás podremos escribir de nuevo… ¿Y acaso no es eso el bloqueo del escritor?

Bueno… Si lo quieres llamar así… No quiero decir que la gente no se bloquee de vez en cuando. Yo mismo tengo temporadas en las que no escribo casi nada —o nada, directamente—. Pero lo que también sé es que muchas veces, confundimos la falta de ganas, de tiempo o de empeño con el bloqueo del escritor y eso tiene que parar.

A lo mejor me odias por esto, pero no creo que exista el bloqueo del escritor. No es que nos abandonen las musas. Ese bloqueo es algo que nos provocamos nosotros mismos, son las decisiones que tomamos las que nos llevan a no escribir. Estamos cansados después de un día de trabajo y nos sentamos a ver la televisión, en lugar de escribir un par de líneas. O salimos a tomar algo con los amigos. O simplemente, lo dejamos para otro rato.

El bloqueo del escritor no existe, eres tú el que estás evitando hacer lo que tienes que hacer.

Yo también tomo malas decisiones

Por norma general yo suelo tener dos tipos de bloqueo del escritor:

  1. Cuando comienzo a escribir.
  2. Cuando alcanzo el 50% de la historia.

malas decisiones el bloqueo del escritorNo creo que sea el único al que le pasa. Estos son los dos puntos en los que resulta más sencillo bloquearse. En el primero puede que sea por falta de motivación o de ideas, quieres ser lo más original posible y, de repente, te das cuenta de que todo está escrito ya y tú no tienes nada nuevo que decir. En la segunda versión del bloqueo, suele jugar un papel importante el cansancio. Yo soy relatista, escribo muchos relatos y no me cuesta, sin embargo, las novelas, cuando superan las 100 páginas, se me estancan. Si me dejo llevar, mueren, sé que me tengo que forzar y obligar a hacer maratones de escritura para terminarlas y no caer en un bloqueo que me hará abandonarlas para siempre.

A mí me ha ido muy bien conocerme como escritor y saber que son esos dos puntos los que me amargan la existencia.

Por ejemplo, si creo que una historia no es lo bastante original, ni me molesto. Solo empiezo a escribir aquellas que de verdad me motivan. Cuando me atasco a la mitad, me obligo a hacer sentadas y maratones de escritura, organizo la escaleta de mi novela al máximo para que la escritura me resulte más sencilla —tengo que evitar pensar mucho o empiezo a buscar otras cosas y pierdo la concentración—.

Cada vez que he tenido pereza de descomponer las escenas o de hacerme una escaleta… La novela acaba muriendo a medias… Por eso creo que no existe el bloqueo del escritor, sino las malas decisiones.

El bloqueo del escritor en el mundo real

El bloqueo del escritor es un nombre muy lírico para ciertos problemas que solemos tener los escritores:

  • Perfeccionismo. No estás seguro de que esa historia sea tan buena como te mereces, así que no la escribes.
  • Miedo. No crees que tu trabajo valga la pena así que no lo muestras. De esta forma nadie puede decirte si eres bueno o malo, mejor quedarse con que eres malo y te ahorras marrones.
  • Falta de fe. Si crees que haces algo bien, lo harás bien. Si crees que lo haces mal, la pifiarás.

Esto es como ser alcohólico. El primer paso para solucionarlo es admitir que tienes un problema. ¿Te sueles pasar de crítico con tu trabajo? ¿Cuántas veces has escondido que eres escritor porque crees que no mereces llamarte así? ¿Crees que los escritores de verdad son solo esos que tienen una especie de don celestial?

Vale, respira, colega.

Bloqueo del escritor respirarHoy vamos a ponernos iconoclastas y nos vamos a cargar el mito del bloqueo del escritor, ¿te parece? Quiero que salgas de las brumas de la duda y que empieces a pensar en ti como lo que eres; un escritor o una escritora. Lo que quiero es que el bloqueo del escritor no te pille nunca jamás con la guardia baja.

Nunca te vas a quedar sin ideas

Desde que te despiertas —e incluso mientras duermes— tu mente nunca deja de pensar. Nunca dejas de tener ideas. No es que tengas una fuente o un número limitado de ideas para toda tu vida. Los científicos dicen que tu cerebro tiene una media de 70.000 pensamientos al día.

Por cojones, tienes que tener alguna idea buena, ¿no crees?

Seguro que nunca has sentido bloqueo del comedor o bloqueo sentimental. Incluso cuando te sientes triste o vacío, sabes que tienes un flujo de sentimientos dentro de ti. De hecho, las ideas llegan junto a los sentimientos, nacen de tu alegría, de tu tristeza, de tu miedo…

Siempre estás pensando, por tanto, siempre estás creando nuevas ideas. La falta de ideas no existe, la mayoría de las veces es que, simplemente, no estás prestando atención y las dejas pasar. Las ideas nunca dejan de llegar, pero tienes que saber hacerte con ellas, antes de que se larguen volando.

Haz listas

Uno de los problemas del bloqueo es nuestro cerebro. Crees que estás bloqueado, que no tienes buenas ideas y, por arte de magia, eso es exactamente lo que te pasa. Bueno, la «escritura libre» te ayuda a quitar ese tapón. Yo no soy muy partidario de estas soluciones New Age, pero si a ti te va bien, adelante.

Esta idea está sacada del libro Accidental Genius, de Marke Levy y se trata de hacer una lista de 100 ideas, sin pensar. Escritura libre, 100 ideas.

¿Por qué 100? Porque es más fácil sacar 100 que 10. No juzgues las ideas, coge un papel y escribe las primeras 100 cosas que te vengan a la cabeza, sin filtros y sin pensar. Solo escribe. Puede que te sorprendas descubriendo que has conseguido avanzar más en 10 minutos de lista que en toda la última semana.

Observa

Los escritores antes iban a cafés. Se sentaban y observaban a la gente, al mundo que los rodeaba. Ahora solo escriben en cafés los hipsters y los idiotas que se creen que son Hank Moody. Pero la verdad es que la escritura y la observación van íntimamente ligadas. No puedes escribir si vas por la vida mirándote la punta de los zapatos, o peor, el ombligo.

Para observar lo que te rodea, ni siquiera tienes que salir de casa. Puedes ver las noticias, leer los periódicos y hablar con la gente. Pregunta a tus vecinos y amigos qué tal les ha ido el día, saluda a la gente con la que te cruces y fíjate en sus reacciones.

Algo tan simple como cambiar la ruta que tomas para ir al trabajo te puede ayudar a ver las cosas de otra formas… Imagina si dejas de leer solo libros de ciencia ficción y te pones a leer a los clásicos… ¿Cuánto podrías aprender?

Con toda esa información nueva rondando por tu cabeza, seguro que aparecerán nuevas ideas.

Comparte, incluso si no estás preparado

¿Sabes cómo se aprende a nadar? Tirándose a la piscina. Si te pasas la vida mirando el agua, nunca aprenderás.

El bloqueo, casi siempre, no es más que miedo mal disimulado. Muestra tu trabajo a los demás, deja que te vean desnudo.

Bloqueo del escritorSolo pueden pasar tres cosas: que les guste, que lo odien o que pasen de ti.

Tenemos miedo de la crítica. Tenemos mucho miedo de que nos digan que es una basura, de que lo echen por tierra y que nos digan que no servimos para esto… Eso rara vez pasa y… Si sucede, ¿qué? Comparte tu trabajo incluso antes de estar preparado. Hagas lo que hagas, nunca será perfecto, así que compártelo antes de que te entre el canguelo y ya tendrás tiempo para solucionar las cosas.

No te pases con las correcciones

¿Sabes que hay gente que puntúa los libros de Stephen King con una o dos estrellas? Tu libro nunca será perfecto. Jamás. Incluso si es un libro maravilloso, siempre habrá alguien que le encontrará alguna pega.

Si te pasas de frenada con la edición, puedes transformar un buen relato, en algo plano y aburrido.

No te acomodes. No hagas lo que esperan de ti. Tienes que arriesgarte y eso significa, editar lo justo.

¿Entonces es mentira el bloqueo del escritor?

Pues no lo sé. Yo mismo he estado mucho tiempo sin escribir, aunque no creo que tenga nada que ver con bloqueos creativos. Como te he dicho antes, tiene que ver con las decisiones que tomamos como escritores y que nos llevan a alejarnos de la escritura. Muchas veces, por motivos personales, he antepuesto mi trabajo a mi escritura. Solo cuando he comprendido que mi trabajo es escribir —incluso mi trabajo de Clark Kent, es escribir—, he sido capaz de superar mis bloqueos.

Si el bloqueo es consecuencia de nuestras elecciones, entonces, tenemos que cambiar la forma en la que hacemos las cosas. Lo que llamamos bloqueo, casi siempre es un abandono. Un ruptura. En el fondo, somos comos ese exnovio psicópata que siempre regresa.

Simpson Bloqueo del escritorEs eso y nada más. La cagamos, nos encontramos con obstáculos que no somos capaces de superar y echamos la culpa al hombre del saco o a las musas. Tenemos que estar por encima de todo eso.

Superar el bloqueo del escritor

Si aceptas que el bloqueo eres tú —eres como tu propio Babadook— y empiezas a tomar conciencia y a realizar estos ejercicios, verás como no te bloquearás. O, al menos, no lo harás con tanta frecuencia.

Estarás ocupado escribiendo y no tendrás tiempo de pensar en los bloqueos. Escribirás a diario, lo que te ayudará a tener confianza en ti mismo y en tus capacidades como escritor. Te verás como escritor y eso es esencial para seguir adelante.

Al final se trata solo de tomar las decisiones correctas.