Hace unos días estaba hablando con Guillermo Jiménez, el autor del blog Lecturonatura (un blog muy interesante, por cierto), sobre la publicación y la autopublicación; concretamente hablamos sobre la forma en que se mira al autor que se decanta por la publicación tradicional.Es curioso, al menos a mí me lo parece, la forma en que ha evolucionado todo este tema.

Hace unos años, cuando yo quería autopublicarme un compendio de relatos, todos los comentarios que me llegaban eran negativos: no lo hagas, la autopublicación te da mal nombre, solo se autopublican los que no saben escribir, si te autopublicas no llegarás nunca a una editorial… Ahora se han cambiado las tornas, resulta que ahora somos los escritores que preferimos las editoriales tradicionales los que estamos mal vistos, como si fuésemos divas literarias.

No sé qué hago mal pero siempre parece que estoy en el bando equivocado… En fin.

Hay una especie de guerra entre los autores que se autopublican y los que prefieren la publicación tradicional. En todo este tiempo he escuchado de todo, algunos no quieren saber nada de las editoriales; otros, tras haber pasado por ellas, prefieren la libertad de ser sus propios editores; algunos se han cansado de ser rechazados; hay quien ni se lo ha planteado jamás… Del otro lado nos encontramos con lo mismo.

Guillermo dice en su blog algo con mucho sentido y que yo también comparto, el trabajo de una editorial te asegura un producto bien hecho; bien editado, bien corregido, bien formateado, acompañado de una campaña de márkteting y con la seguridad de estar respaldado por unos profesionales. Siempre que trabajes con editoriales serias, claro, hay mucho parásito en el mundo editorial, pero tienes que saber verlo a tiempo (yo no lo hice y me la liaron, mucho cuidado).

A estas alturas del partido, cada uno tiene su propia idea hecha al respecto y todos sabemos  qué es lo que queremos hacer con nuestros libros. Sin embargo, nunca viene mal repasar los pros y los contras de cada una de estas posibilidades y si estas dando los primeros pasos en este mundo entonces este artículo puede que te ayude a tomar una decisión.

Poderoso caballeros: Don Dinero

El que más o el que menos escribe para ganar dinero. Sí, sí, nunca lo diremos en voz alta, porque nos mola el rollito bohemio y somos todos muy beats, escribimos por amor a la escritura, para enamorar a las damas y esas cosas. Pero bueno, al final nos pagan y nosotros intercambiamos ese dinero por bienes y servicios… Porque los escritores tenemos la mala costumbre de tener necesidades.

Cuando vendes los derechos de un libro a editor te pagan un porcentaje por cada libro vendido, además, te suelen pagar un adelanto por la compra de los derechos. El monto del adelanto va ligado a la cantidad de copias que el editor cree que venderá y a tu popularidad (aunque parezca mentira, sí). Si es tu primer libro, la editorial es pequeña y no eres muy conocido tu adelanto puede ser cero (que será lo más normal).

Sea como sea es dinero en tu bolsillo (por poco que sea), además como trabajas con profesionales no tienes que gastar ni un euro en nada, ellos se encargan de todo y asumen los costes, lo que significa que si tu libro no se vende, no pasa nada, no te van a reclamar nada (repito: estoy hablando de editoriales serias).

Pinta y colorea: edición y diseño

Trabajar con una editorial tradicional se traduce en trabajar con un grupo de profesionales del sector: editores, correctores y diseñadores. En la mayoría de los casos el trabajo de estos profesionales mejorará significativamente el contenido de tu libro, dejando un producto final bien acabado y sin errores.

Si te decides por la autopublicación también puedes contar con los servicios de estos profesionales, pero vas a tener que pagarlos tú. Muchos escritores que se autopublican cometen el error de hacer todo este trabajo por ellos mismos, es por eso que muchos libros autopublicados se quedan llenos de errores ortográficos, gramáticos, de estilo y de diseño, dejando al lector con la sensación de haber tirado el dinero. La peor publicidad posible.

¡Oiga! Promoción

NO importa el camino que hayas escogido la meta suele ser vender la mayor cantidad de libros posible. Pues para vender muchos libros necesitas hacer una buena campaña de publicidad para que tus posibles lectores sepan que tu libro existe.

Si te decantas por la autopublicación pronto verás de lo que hablo, pues tendrás que encargarte tú de esa promoción. Por desgracia, incluso si te decides por una editorial puede que también tengas que encargarte personalmente de la promoción. Estamos en un momento complicado, hay muchos escritores y los editores sólo invierten su dinero en los autores que saben que van a vender muchos libros. A menos que tu libro haya levantado mucha expectación, el editor no invertirá demasiado en su publicidad y tendrás que buscarte la vida.

Dicho esto, deberías tener en cuenta que hay ciertas puertas cerradas para la autopublicación que sólo un editor puede abrir. Muchos de los grandes premios literarios sólo aceptan libros publicados por editoriales (algunos premios son endógamos), algunos de los grandes críticos ni se acercan a los libros autopublicados. Incluso el ingreso a ciertas sociedades de escritores están cerradas para los escritores que se autopublican (aunque estoy cada vez sucede menos).

De aquí para allá, distribución

Ana González Duque dijo en este blog que ella prefería encargarse de todo el proceso de venta y distribución, si quieres autopublicar, quizá deberías de plantearte esa opción.

Un buen editor puede poner tu libro en las estanterías de todas las librerías del país, incluso fuera de tu país. A ellos les resulta mucho más sencillo llevar ese libro a las librerías. A mayor editorial, mejor distribución. La distribución es una parte elemental, necesitas que tus lectores puedan comprar el libro; los que lo están buscando y los que no, tienen que ser capaces de encontrarte.

Hay escritores que tienen enormes sistemas de distribución propios; si haces charlas o talleres presenciales con cientos (o miles) de asistentes, si tienes una gran empresa o si eres editor de un blog que es leído por miles de personas cada día, podrías plantearte publicar por tu cuenta y vender tu libro a través de tu plataforma propia. Un blog es una excelente plataforma de venta y tus beneficios serían muy superiores a los de un escritor tradicional.

Por otra parte, trabajar con una editorial puede ampliar tu horizonte de ventas, llegando a lectores a los que no llegarías por tu cuenta, así que puede que tus ingresos sean mayores con una editorial. Realmente depende de tu capacidad de distribución y de tu capacidad de venta.

Irónicamente, si tienes una plataforma de distribución sólida es más fácil que un editor quiera publicar tu libro y que, además, te ofrezca un adelanto consistente.

Pedro y el lobo, credibilidad

Otro de los puntos importantes de publicar mediante una editorial es la credibilidad como escritor. Y no quiero decir que un escritor autopublicado no la tenga, nada más lejos. El simple hecho de que un editor haya elegido tu libro entre los miles de libros que llegan a su mesa cada día, ya dice algo sobre tu habilidad con las letras. Le dice al mundo que puedes escribir un buen libro.

Además, que un editor sea capaz de arriesgar su dinero para publicar tu libro, asegura a una parte de la audiencia que merece la pena comprar y leer ese libro.

Por desgracia, últimamente esto está cambiando y algunos editores publican simplemente lo que está de moda, sin importar mucho su calidad. Además, aunque hace tiempo la autopublicación era vista como la vía de escape de los que ninguna editorial quería, con el tiempo esto ha ido cambiando y ya son muchos los buenos escritores que se deciden por este camino.

Con todo esto dicho, la autopublicación también tiene muchos puntos buenos.

Juan Palomo, yo me lo guiso…

Como ya he dicho antes, algunos escritores ya tienen su propios sistema de distribución. Si te dedicas a dar conferencias, eres un periodista reconocido o tienes una gran multinacional, seguramente sea buena idea autopublicar tu propio libro de no ficción, con todo lo que sabes de tu oficio. Podrás venderlo por ti mismo a través de tu trabajo y, seguramente, será bien recibido.

Algunos escritores con cierto renombre, pueden escoger esta opción como forma de aumentar sus beneficios. Es una forma de triunfar, siempre que tengas una buena base de fans esperando tus títulos y una forma de venderlos. Con la autopublicación los autores consagrados evitan los intermediarios, el libro va de sus cabezas a los ojos del lector. La autopubliación también es una forma de hacer caja con libros descatalogados.

Si eres experto en una materia que resulta complicada de vender, pero sabes que tendrás una gran audiencia, por ejemplo, si eres campeón mundial de esculpir hielo con motosierra, será buena idea que autopubliques un manual o una guía para principiantes (seguro que lo podrás acompañar con una guía de primeros auxilios).

Es mi criatura, control creativo

Como son ellos los que pagan, los editores se reservan el control sobre las decisiones creativas de tu obra, y no me refiero simplemente a las portadas; estoy hablando de todo, desde los cambios que habrás de introducir, hasta el texto de la contraportada, el formato… Normalmente saben lo que se hacen, normalmente. Hay casos en los que el autor sabe qué es lo que le conviene a su obra mejor que su editor.

Si estás 100% convencido de saber qué es lo que necesita tu libro, entonces deberías optar por la autopublicación. Por supuesto, puede que te equivoques, sobre todo si no eres profesional de la corrección, edición, márketing y distribución editorial. Pero, si sientes que sabes lo que necesitas, entonces no lo dudes: autopublica.

Pero recuerda, si vas a tomar este camino necesitas una plataforma de venta sólida, necesitas saber qué hacer para distribuirlos. Si tienes esas herramientas entonces, lo tienes casi hecho.

¡Miradme, estoy aquí! Atrae la atención de los editores.

Pongamos que has intentando vender tu libro a un montón de editores y que todos lo han rechazado. Puede que pienses que si autopublicas ese libro y vendes chorrocientos mil, acabarás por atraer la atención de algún editor que te publicará una segunda edición. Al fin y al cabo les has dado un buen «¡Zas! En toda la boca» y les has demostrado que tu libro sí tiene un mercado.

Aunque estas cosas pasan, sólo suceden cuando un libro autopublicado se ha vendido muy muy bien. Y eso sucede muy pocas veces, casi nunca, en realidad.

Lo más seguro es que, si el editor rechazó tu obra fuese por algún motivo, en ese caso te habrás matado a trabajar para nada, bueno… para demostrar que tenía razón. PERO si lo que pasa es que no encontraste al editor adecuado, autopublicar puede ser el empujón que tu obra necesita.

Fácil y rápido

Si escribir un libro es complicado, conseguir que alguien publique tu primera novela es mucho más difícil. Es una aventura compleja, que requiere mucho trabajo y paciencia, pero que no ofrece ninguna garantía de éxito.

Si vas por el camino tradicional, acumularás muchas cartas y correos de rechazo, que te harán sentir como si todas las chicas guapas de tu clase (o los chicos guapos) no quisieran salir contigo al cine. Incluso si eres bueno en lo que haces, los editores y agentes, tienen tanto trabajo sobre sus meses que puedes tardar años en encontrar uno que te haga caso.

Puede que no quieras dedicarte a escribir. A lo mejor, simplemente, tienes escrito algo especial y quieres publicarlo, pero no tienes ninguna intención de vivir de tu escritura. Si es tu caso, autopublicar cubre tus necesidades, es rápido, relativamente sencillo y tampoco es tan caro. Los servicios de «Impresión por demanda» pueden cubrir tus necesidades.

Si te interesan ese tipo de servicios hay muchos que puedes elegir: Createspace, Bubok o Lulu, son algunos ejemplos.

Sea como sea, hay algo más que deberías tener en cuenta.

Autopublicación real o simple masturbación

La forma más seria de autopublicarte es la de construirte una imagen propia. No estoy hablando de que fundes tu sello editorial, pero sí que deberías plantearte una carrera como escritor de autopublicación y dar un aspecto profesional y serio a tus libros, algo así como tu «personal brand», tu marca personal. Desarrolla y trabaja en una, cuídala y tendrás a un montón de lectores ansiosos por leer tu próximo trabajo.

Como en todos los sectores, vas a necesitar mucha experiencia. Al principio meterás la pata a lo grande (nos pasa a todos), pero con tiempo y ganas puedes construir una verdadera empresa sobre tu imagen. Incluso, con tiempo y esfuerzo, puede que otros escritores quieran que los publiques… Trabaja y contrata los servicios de otros profesionales: correctores, editores, diseñadores. Crea una imagen sólida.

El otro extremo de la autopublicación es la vanidad. NO tiene nada de malo, aunque haya dado mal nombre a los escritores autopublicados. Simplemente es masturbarse, has escrito algo (no lo has editado, no lo has corregido, no vas a gastar ni un céntimo en correctores, diseñadores o editores) y lo vas a publicar. Luego tendrás unas diez cajas llenas de libros en tu casa que se morirán del asco tiradas en un rincón.

Entre estos dos extremos existe un enorme páramo gris, lleno de sombras y de los alaridos de los malditos, ahí es donde viven todas esas editoriales parasitárias que te ofrecen extraños sistemas de autopublicación o de coedición. No vendas tu alma a esta gente, los tratos con el diablo nunca salen bien.

Si tienes que pagar, publica por tu cuenta, no te dejes engañar por esta gente.