¿Qué hace que tus lectores se preocupen por tus personajes? ¿Qué es lo que hace que los amen con pasión o que los odien profundamente? ¿Qué mantiene al lector pegado a tus páginas? ¿Cómo creas un lazo sentimental entre personas reales y otras que sólo existen porque las has creado tú? 

Stephen King tiene una frase que ilustra este fenómeno bastante bien:

Los buenos libros de terror triunfan entre los lectores porque te identificas con sus personajes, los conoces y te preocupas por ellos. Me gusta decir: «Es por la gente, idiota -¡No por los monstruos!»

Identificarse

Cuando te ves a ti mismo, o a alguien familiar, reflejado en un personaje de ficción la química es instantánea. Es como conocer a un extraño y tener la inmediata sensación de que os vais a llevar bien siempre.

Las situaciones que atraviese el personaje y las decisiones que tome, estrecharán ese lazo con el lector. Si, además, las situaciones que atraviesan nos recuerdan a nuestras propias vivencias ese lazo será mucho más estrecho.

Algunas experiencias son, de alguna forma, universales, ¿quién no ha mentido para protegerse? ¿Quién no ha tenido que escoger entre lo correcto y lo tentador? ¿Quién no ha deseado ser querido? Algunas situaciones son más cercanas, como la de una madre soltera que lucha para sacar adelante a su familia y que está dispuesta a hacer lo que sea para conseguirlo. O simplemente, la vacía existencia de alguien sin futuro, ese puedes ser tú: sin empleo, harto de tus estudios, unas amistades que no te llenan…

Identificarse con el alguien crea un lazo muy poderoso. El lector quiere identificarse con los personajes y con las vidas que llevan, necesitan saber que sienten lo mismo que ellos, que sufren como ellos. Esos son los personajes que se llevan con ellos al terminar el libro.

Personalidad

La personalidad de tus personajes puede marcar la diferencia entre amar u odiar una obra. Fíjate en las personas que te rodean en tu día a día, y luego piensa en los personajes de tus obras favoritas.

A mí me gustan las personas verdaderas, las que se muestran siempre tal y como son, educadas, que no levantan la voz y que no van por ahí creando problemas a los demás. Así son, también, algunos de mis personajes.

Otros personajes son bravucones y mal hablados, pero con un fondo honrado, dispuestos a dejarlo todo por aquellos a los que aman, estos también aparecen en muchas de mis historias. De la misma forma que lo hacen sus contrapartidas, personajes que no dudan en causar el mayor dolor posible a todos los que los rodean.

Las personalidades de tus personajes son las que mejor conectarán a nivel emocional con tus lectores, son esos lazos los que harán de tus personajes seres vivos, únicos e inolvidables.

Humanidad

personajes, escribir, escritura, escritor

Un personaje debe tener matices y no resultar plano si queremos que el lector se implique.

Hasta el más cruel y retorcido de los villanos tiene momentos de tierna humanidad. Por ejemplo, el bueno de Hannibal Lecter; inteligente, retorcido, brutal, salvaje. Es una mente psicótica que vive para matar, sin embargo, con Clarice era una persona diferente; cortés, amable, tierno.

Los peronajes no tienen que gustarte para hacerte sentir algo.

A veces, te encontrarás padeciendo por ellos, sintiendo algo por esos personajes malvados, por que intuyes el potencial que tendrían para el bien. Esos breves destellos de humanidad en los personajes malvados, ofrecen un rayo de esperanza. Los pequeños retazos que muestran que el malvado fue bueno en el pasado, marcan al lector y hacen que se preocupe por él.

Algunos personajes son tan malvados que resultan buenos.

Una de las cosas que más me gustan de la serie Breaking Bad, es que cada personaje que aparece es más malvado que el anterior, se abandonan a la violencia, a lo vicios, al dinero… Pero todos tienen sus límites, líneas que no están dispuestos a cruzar. Al final se muestran íntegros.

Todos los personajes, los buenos y los malos necesitan tener facetas en sus personalidades para parecer vivos. Si no las tienen resultan planos y aburridos, burdos estereotipos. Piensa en tus personajes favoritos, ¿qué es lo que les hace tan especiales? ¿Tienen vicios? Y lo más importante de todo, ¿hasta dónde está dispuesto a bajar tu personaje?

Riqueza

Dale a tu personaje problemas reales y haz que se enfrente a decisiones reales. No te olvides de ofrecer también soluciones reales. Cada obstáculo al que se enfrenten tus personajes, no importa lo grande o pequeño que sea, siempre debe resaltar su carácter y enriquecerlo de alguna manera.

¿Cómo se enfrenta tu personaje a los problemas? ¿Se echa a llorar y espera a que alguien solucione el problema? ¿Sale corriendo de frente como un buen soldado? ¿Mantiene siempre el control de las situaciones? ¿Qué pasa si lo pierde? ¿Mantiene el tipo bajo presión? ¿Qué lo hace explotar?

Nadie es perfecto. Antes o después todos nos derrumbamos y perdemos el control de la situación y, a veces, de nosotros mismos. La forma en la que tus personajes se mueven por todas esas situaciones, la forma en que las resuelven, los enriquece, estrechando el lazo con tus lectores.

El momento delicado no tiene que ser una crisis nuclear en la que tu personaje necesita desarmar la bomba para salvar a la humanidad, simplemente puede que se haya quedado sin café a las 3 de la mañana, después de un día horrible… ¿Cómo reaccionará? ¿Aguantará la presión? ¿Saldrá a buscar una tienda 24h? ¿Se echará a llorar?

La forma en la que tus personajes se enfrentan a situaciones de frustración serán las que consigan enganchar a tus lectores.

Dolor

A muchos escritores les aterra hacer daño a sus personajes. Otros tienen miedo de sumergirse en las profundidades de sus psiques, no quieren herir a sus personajes, no quieren que se sientan tristes, abandonados ni que sufran.

No te reprimas, haz que tus personajes pasen un verdadero infierno. No tengas miedo, no sientas piedad, haz que caminen sobre el fuego. Explora sus límites. El dolor es pasajero, pero lo que quedará después puede ser maravilloso.

Yo, personalmente, no entiendo a los escritores que tienen miedo de joder a sus personajes, a mí me encanta hacerlo. ¿Es que no sientes curiosidad por saber cómo evolucionará tu personaje? ¿No quieres saber si saldrá indemne o sufrirá secuelas psicológicas de por vida? ¿No quieres saber cómo cambiará su personalidad?

Antes de lanzarte a construir ese personaje memorable, antes de forzar los lazos que atarán a tus lectores, piensa en tus propios personajes favoritos. Obviamente, si puedes recordarlos es porque creaste lazos emocionales con ellos.

Ahora te toca a ti, ¿cómo son tus personajes favoritos? ¿Qué tienen de especial? ¿Qué hizo que te preocuparas por ellos?