Escribir una novela de terror no es sencillo. En el terror, como en la comedia, existe una línea muy fina entre la angustia y el asco. No es que el asco sea malo, pero no es el efecto que buscamos. Hoy te explicaré algunos errores en novelas de terror que me suelo encontrar, que yo mismo cometo y que tú no deberías permitirte.

Quizá los ejemplos más claros se me ocurren si comparo con el cine, por lo que voy a usar muchas referencias cinematográficas durante todo el artículo.

Una película de terror mal llevada puede pasar a ser un verdadero bodrio. Todos tenemos alguna en mente. Yo ahora mismo me acuerdo de Bye bye man —porque es de las últimas que he visto y que me ha desilusionado una película que pinta bien; con una buena premisa y una historia interesante. Pero que fue llevada tan mal que resulta lamentable. Lo único que salvaría de ella son las camisetas de grupos punk del protagonista.

Miedo y asco en el terror

El gore no tiene nada malo. A mí es un género que me gusta. Me encanta el splatterpunk, el torture porn y me gusta mucho el exploitation. Todos estos sub-géneros se centran en la sangre, los desmembramientos y la tortura en general. Algunas veces, el torture porn o el splatterpunk, tienen una carga de realidad, como es el caso de La Chica de Al Lado de Jack Ketchum. Durante mucho tiempo —sobre todo en aquellos lejanos años de mi adolescencia—, me encantaban las películas tipo mondo italianas. Ahora se me hacen difíciles de digerir, pero guardo buenos recuerdos de ellas.

Existe un espacio para el asco y, personalmente, creo de deberíamos reivindicarlo después de la fallida revolución splatterpunk de los 80. La tolerancia al gore es cada día mayor y creo que, ahora sí es el momento para este tipo de literatura. Te puede gustar más o menos, pero el terror ahora mismo necesita una revolución. A mí entender tenemos dos vías para hacerlo: la del terror psicológico tipo Hereditary o Babadook o la más simple, el gore y el splatterpunk.

Sin embargo, hay algo que debería quedarnos claro: una historia de miedo no es una historia de sangre. Tenemos que ser capaces de separar ambos conceptos. El miedo yace en un lugar diferente, más profundo y personal, junto al corazón.

El terror

Cuando alguien me pregunta sobre películas que den miedo me cuesta pensar en algo concreto. Puedo recordar ver El Proyecto de la Bruja de Blair por primera vez y, recuerdo esa sensación de miedo que me encanta. Y después de eso… Pues ya no tengo muchos recuerdos más… Hay algunas películas que me han puesto los pelos de punta, pero tampoco podría decirte una que me hiciera pasar miedo.

Para mí, que me he criado en una familia profundamente católica, el terror está en las posesiones y en el demonio. Para mí, hay pocas sensaciones peores que ver una película de posesiones. El Exorcista ha sido una de mis grandes fábricas de pesadillas. Y El Exorcismo de Emily Rose me hizo apretar los dientes en muchas ocasiones.

El miedo, como te digo, reside en una parte muy profunda. Aunque todos lo tenemos, en cada uno se presenta de una forma concreta. Para mí son las posesiones y para mi pareja, por ejemplo, son las películas con invasiones; ella lo pasó fatal con Los Extraños o Hush, que a mí aunque me encantaron, no me asustaron. Pero para ella, el sentir que no está segura en su propia casa es terrible.

Mi miedo

En la literatura causar miedo es más complicado que en el cine. Si tengo que ser sincero hay pocos libros que me hayan asustado de verdad… Quizá El Resplandor me puso los pelos de punta un par de veces… Pero supongo que llevo demasiado tiempo entre bambalinas y ya me conozco los trucos del oficio.

Como os decía arriba cuando me preguntan sobre películas que den miedo… Nunca sé qué contestar, sin embargo, si alguien me preguntase en qué películas se pueden inspirar para escribir, mi respuesta sería clara y directa: La Bruja, La autopsia de Jane Doe, La noche de los muertos vivientes y Babadook.

La Bruja —por mucho que digan que es lenta o aburrida— tiene una narrativa impecable. Los personajes, el paisaje, los temas que toca… Es un canto oscuro al feminismo y la liberación de la mujer. Un niña oprimida por una familia tosca y religiosa que la menosprecia y la culpa de todos sus males… La forma en que ella despierta, la manera en la que las cosas se suceden lentamente, casi sin que te des cuenta…

Si quieres ser escritor de terror, mira esa película. Una y otra vez. Póntela hasta que se te caigan los ojos y hayas analizado cada fotograma.

Pero ahí no hay miedo…

Sinceramente el terror hoy en día es muy diferente al de hace 10 años. Creo que se trata menos de causar terror en el lector que de implicarlo en lo que está sucediendo. La Bruja va más allá del miedo; no hay sustos, no hay sangre… Sin embargo, hay elementos que nos implican en la historia, que nos obligan a pensar en cosas que no nos gustan.

Y luego hay otro terror. El que puedes ver en pelis como Truth or Dare o Slenderman en la que los sustos facilones y la sangre suplen la falta de un guion más o menos sólido. Lo bueno del terror es que hay espacio para todo.

Sin embargo, para mí, el terror de verdad está en cintas como La Bruja y Babadook que nos implican a un nivel emocional mucho mayor. Al final, asustar al espectador es muy sencillo, solo necesitas subir la música de repente.

Pero vamos ya con esos errores de las novelas de terror, ¿no?

7 errores en novelas de terror que no te puedes permitir

1. Un montón de escenas sangrientas

Vale. Lo pillo. Es una novela de terror. Por eso estás destripando y desmembrando al personal. El problema es que, si detrás de toda esa sangre, no hay una narrativa, me aburro y dejaré de leer tu libro..

Es una historia real. Es lo que me sucedió con American Psycho de Bret Easton Ellis. Yo suelo resumir el libro como: descripción detallada de ropa pija, descripción detallada de comida pija, tipos de traje que se confunden entre ellos, sangre, vísceras, tortura y más sangre… Descripción de local pijo… Tengo que devolver unas cintas…

El ciclo de descripción hiper-detallada de ropa y asesinatos sangrientos y obscenos, me aburrió tanto que estuve a punto de dejar la lectura a medias. Lo terminé, pero no entiendo por qué hay tanto revuelo con ese libro, a mí me pareció muy flojo.

Tienes que dar algo más al lector. Un hilo narrativo, una historia que llene los huecos entre chorretones de sangre.

2. Copias demasiado

Sí, sí, todos tenemos referentes y nos gusta imitarlos. Pero hay libros de terror como El Resplandor o El Exorcista que se quedan en el imaginario colectivo y es porque aportan algo nuevo. El Exorcista rompió un tabú literario, El Resplandor trasladó el arquetipo de la casa encantada a un hotel.

Ambos tomaron algo que ya existía —demonios y casas encantadas— y le dieron una vuelta de tuerca. Lo enfocaron desde un punto de vista nuevo. Fueron lo suficientemente conservadores como para no irse por la tangente, pero lo bastante atrevidos como para cambiar sus arquetipos.

Y tampoco tiene nada de malo irse por la tangente. El bizarro es un género que se nutre de escritores sin barreras que se van totalmente por la tangente. Y es un gran género.

Para mí una película de terror —que ha sido maltratada y vapuleada, pero que me parece genial— en la que deberíamos fijarnos para entender cómo renovar un cliché es Contracted. Si no la has visto deja de leer aquí porque vienen spoilers. Contracted no deja de ser una película de zombies solo que enfocada desde un punto de vista diferente, el de una chica que se ha infectado al mantener relaciones sexuales con un extraño. Este enfoque del virus Z como ETS es novedoso y, aunque ya existe desde el punto de vista del vampirismo, nunca se había usado así.

3. No eres visceral

Las grandes películas y novelas de terror cogen un tema y lo hacen visceralmente terrorífico. Esto no quiere decir que tengas que liarte a destripar a todo bicho viviente. No. Lo que hace diferentes a estos escritores es que se implican a fondo.

Ese es el motivo por el que tantas historias de terror tienen como temas la penetración y el embarazo. Este es un tema que te obliga a implicarte.

La penetración y el embarazo no tienen nada de malo, incluso están bien y son deseables dentro de su contexto… pero fuera de él, son terribles. Ese es uno de los motivos por los que Alien funciona tan bien tras 35 años en la pantalla. El Abrazacaras y el Rompepechos son un símil muy retorcido de una violación y un alumbramiento.

4. «No me lo puedo DE creer»

En las historias de terror pasan cosas extrañas. Sobre todo si son historias paranormales. Estamos leyendo sucesos extraños como apariciones o ruidos que vienen de las paredes… El escritor tiene que hacernos ver lo extraño que es y, ¿cómo lo hace?

Normalmente. Mediante los diálogos, claro. Con frases como: «Esto es muy raro», «esto no puede estar pasando», «¡No me lo puedo creer!» o mi favorita: «Esto no tiene sentido, no puede ser real».

El ser humano tiene bastante tolerancia a las cosas aparentemente «imposibles». Créeme. Esta es una de las pocas veces en que el consejo ese de: «muestra, no cuentes» te vendrá que ni pintado. Muestra los hechos paranormales, no me cuentes lo «imposible» que es. Abrir una puerta y encontrarte con el puño de un machete sobresaliendo de tu pecho y un tipo gigantesco con una máscara de hockey frente a ti no es imposible. Puede que sea improbable… Pero no imposible. En serio, a diario en el mundo pasa mucha mierda rara.

5. Personajes prescindibles —y planos—

Está claro. Vas a matar a un montón de gente… ¿para qué vas a perder tiempo en perfilar unos personajes que acabarán destripados? Además, si trabajas mucho en ellos, te vas a poner triste cuando los descuartices, ¿verdad?

Pues adivina qué… ¡Si tú te pones tristes al matarlos, también lo harán tus lectores al verlos morir! Y de eso se trata, el lector necesita personajes reales con los que empatizar.

6. Sobreexposición

Como las novelas de terror suelen suceder en mundo de fantasía, el espacio, o lugares inventados y además suceden cosas extrañas y hay monstruos, los escritores tendemos a explicar CADA MALDITO DETALLE.

Esto es un gran error. De hecho fue uno de las cosas que más me comentaron en mi primera novela Blackwood: Piel y Huesos. Expliqué y mostré cada detalle del monstruo y lo peor es que lo hice una y otra vez. El lector quiere verlo por sí mismo, quieren imaginar los detalles.

Además, cualquier cosa que pueda imaginar el lector será 1000 veces peor que lo peor que se te ocurra a ti.

No hace falta que lo cuentes todo. Relájate, ve a matar a alguien.

7. Olvidarse del miedo

La mejor herramienta para mantener al lector de thriller enganchado es el aumento de la acción. Los escritores de terror tendemos a confundir el terror y el thriller y usamos ese aumento de la acción o de la tensión para crear miedo. Esto no suele funcionar —digo suele porque, por ejemplo, El Ritual funciona así y está bastante bien—. También funciona en las películas tipo slasher, como en Scream en la que a medida que avanza la película aumenta la acción.

Para el escritor de terror lo que funciona, y que casi siempre olvida, es la amenaza. La sensación de amenaza —que los americanos llaman sense of dread— hace que el lector se quede pegado a las páginas.

Las películas de Bloomhouse utilizan este efecto y lo hacen a la perfección. Insidious, Sinister y los Expedientes Warren son toda una masterclass de cómo inspirar esa sensación de amenaza en el espectador. Si no las has visto, tienes que verlas, busca los guiones en Internet, léelos y aprende sus trucos.

Cerrando puertas

Como esa puerta que se cierra sola en un pasillo alejado de la casa. Yo voy a ir cerrando también este artículo. Te he dejado algunos buenos consejos y otros tantos ejemplos de cómo escribir y cómo no escribir terror.

El cine es un gran aliado para cualquier escritor de terror. No seas remilgado, no desprecies el arte por snobismo. En la pantalla, el terror funciona mejor que sobre la hoja, así que podemos tomar prestados algunos elementos del cine y tratar de plasmarlos en nuestras novelas de terror. Además, hoy en día muchos lectores buscan lecturas de ritmo y acción estilo cinematográfico, así que podemos aprender mucho de los ritmos de narración, de los personajes, de los diálogos, de las escenas…

Ahora te toca poner en practica lo leído, ¿qué errores has encontrado en las novelas de terror que has leído? ¿Cometes alguno de estos errores?