Bueno, ya sabéis cómo va esto. La semana pasada terminé la reescritura de mi nueva novela, que se llamará Secretos de Familia. Además, hace poco publiqué La Mano del Muerto. Y, por si fuera poco, ya he comenzado a escribir mi siguiente novela. Con todo esto en la cabeza, me puse a pensar… ¿Qué me hubiese gustado saber antes de escribir un libro?

Bueno, la verdad es que hay muchas cosas que me hubiese gustado saber antes de escribir un libro. Por desgracia, cuando yo comencé, cuando estaba escribiendo Blackwood: Piel y Huesosque ya va por su tercera edición, había muy poca información ahí fuera. Había algunos cuantos manuales de los de toda la vida, un par de blogs americanos y poco más.

Hoy en día ya hay mucha información. En este blog, por ejemplo, puedes encontrar artículos sobre estructuras, personajes y hasta cómo escribir tu novela con solo 9 preguntas. También hay un artículo muy bueno que escribió Ana Bolox sobre el método del copo de nieve.

Pero yo quiero ir un poco más allá. Quiero hacer una lista con cosas que deberías saber antes de escribir un libro. Información útil y condensada, nada de 5000 palabras dando vueltas en círculo.

35 cosas que debes saber antes de escribir un libro

1. Lo primero y más importante: acaba lo que has empezado

La de horas que me habría ahorrado yo de saber esto… O de hacer caso. Ahora mismo, hay unos 5 borradores a medias en mi disco duro. ¿Sabes lo malo? Que, aunque sé que nunca los escribiré siguen ahí, molestando.

Si vas a comenzar a escribir algo, planifica la escritura hasta el final. Acaba la dichosa novela que has comenzado. Porque si la dejas a medias, de vez en cuando regresará y te molestará.

Los escritores terminan lo que comienzan. El resto, son los que hablan mucho y hacen muy poco.

2. El momento es ahora

Lo que significa que, si te paras a revisar la escena anterior o el último capítulo que has escrito… ¡Zas! Te pierdes y la cagas. Cuando escribas, escribe. Olvídate de revisar, de repasar y de todo lo que no tenga que ver con poner una nueva frase sobre el papel.

Sé que es muy difícil no pararte a releer… Pero créeme, si pierdes el empuje y te paras, te costará muchísimo volver a arrancar.

3. El primer borrador es una conquista

Imagina que te desembarcan en la playa de Novelandía. La pasarela de tu barca baja y tú, junto a otros cientos de miles de soldados —monos con teclados como tú—, bajáis a toda pastilla. Llueven las balas a millones a tu alrededor. Muchos de tus compañeros caen al suelo acribillados, pero tú sigues.

Tu única misión es conquistar esa dichosa playa. Lo único que te separa de la muerte, es un trozo de arena pegajosa y llena de minas —hola, procrastinación—. Tienes que superar eso, alcanzar la punta de la playa: escribir tu primer borrador.

Ya tendrás tiempo, cuando tomes la cabeza de playa, para preocuparte por el búnker y la batería de ametralladoras —aka corrección y edición—.

4. Pinta con los dedos

¿Te acuerdas lo bien que te lo pasabas cuando pintabas con los dedos? ¿Te acuerdas de que no te importaba ensuciarte? Pues con tu primer borrador deberías hacer justamente eso.

Saca esa novela de dentro, vomita sin miramiento sobre la hoja en blanco. Disfruta, pásatelo bien y no te pares a pensar en si esto estará bien, mal o si tiene sentido. Suéltalo, como si fueras Elsa.

Pensarás que estás escribiendo un montón de basura. Y puede que sea verdad. Pero cuando llegue el momento de reescribir, verás que hay más de una perla por ahí dentro.

5. El primer borrador es para experimentar

Los primeros borradores deberían nacer en laboratorios. Lo bonito que tiene un primer borrador es que puedes divertirte y sacarlo todo, experimentar. Sé atrevido, sal de tu zona de confort.

Cuando revises podrás cargarte todo lo que no funciona, pero aprovecha y saca todo lo que llevas dentro.

6. Escribir es reescribir

Escribir es poner las palabras sobre la página. Editar es convertir esas palabras en algo con sentido. El primer borrador es el nacimiento de tu libro, pero ahora tiene que crecer. La edición y la reescritura, serán su adolescencia y su madurez, en ese tiempo tiene que aprender muchas cosas.

7. No hay prisa

Si fueras el lanzador de cuchillos de un circo solo tendrías una oportunidad. Si fallas el lanzamiento, palmas… Bueno, palma el que esté en la diana. Pero ya me entiendes.

Lo bueno de escribir un libro es que no tienes que preocuparte por eso. Incluso si tienes un editor pesado que te marca tiempos imposibles, tienes todas las oportunidades del mundo para mejorar tu novela. Escribe, edita y reescribe tantas veces como quieras.

No tengas prisa.

8. Saber cuando terminar

Contradiciendo el punto anterior, te diré que tienes que saber cuando terminar. Si dejas el arroz demasiado tiempo en el fuego se te pegará. Tienes que saber cuando parar.

La perfección es tu peor enemiga. Como decía Gabriella Campbell, hecho siempre será mejor que perfecto. No te puedes perder en un bucle de reescrituras, si lo haces, nunca terminarás de escribir tu libro.

Escribe hasta que tu libro sea bueno. No busques la perfección, porque ni eres perfecto, ni sabes lo que es un libro perfecto… Porque no existe.

9. Tu equipo

No estás solo. No eres un ronin solitario sin clan. Tienes lectores. Tienes compañeros escritores. El fin de escribir un libro es que sea leído. Junta a tu equipo ideal y dales el material para que lo lean.

Los escritores somos los peores jueces de nuestras historias. Necesitas que alguien más vea tu trabajo, alguien que no se haya pasado horas en la trinchera. Tus lectores te darán buenos consejos, sabrán diferenciar lo bueno de lo malo, lo real de lo irreal.

10. El carrusel del odio

Los escritores vivimos en una montaña rusa de emociones. Más o menos cada 10.000 palabras alcanzamos un pico o un valle. Esta semana nos encanta lo que estamos escribiendo y mañana, cuando alcancemos la parte baja, lo odiaremos.

Esta espiral de odio te matará si dejas que se apodere de ti. Tienes que seguir escribiendo, incluso en esos días en los que piensas que todo es basura.

11. Salud mental

Ninguna persona sana mentalmente escribe.

Acepta que formas parte de un segmento de la población que convive durante semanas con personas imaginarias, en lugares imaginarios. Esa es nuestra magia.

12. No abandones a tu niño… Y si lo haces descuartízalo

Regresa al punto uno. No me hagas ir a buscarte. Termina lo que estás escribiendo.

Si alguna vez lo dejas —porque créeme que lo dejarás—, no lo abandones sin más. Utiliza las partes buenas. Quédate con los capítulos, las escenas o los personajes que merezcan la pena y guárdalos para otros proyectos.

13. Puedes escribir muy rápido

Ya sé que este punto puede ser bastante complicado. Pero si te lo propones puedes escribir un libro muy rápido. Yo mismo terminé el primer borrador de Secretos de Familia en menos de 3 meses.

Si te lo montas bien, si tienes un esquema claro, una escaleta, tiempo para concentrarte y sabes qué dirección tomar en cada sesión de escritura, puedes escribir 5000 palabras por sesión. Ya sé que es complicado, pero se puede hacer.

Una novela de 80.000 palabras, escribiendo 5000 al día, te llevarías unos 16 días. No te digo que lo hagas, ni que puedas, ni que vayas a hacerlo. Es solo para que lo sepas.

14. Escribe algo

80.000 palabras son muchas. Un lector que se enfrenta a eso pasará mucho tiempo contigo. Invertirá muchas horas en tu lectura, así que, por favor, di algo importante.

He leído novelas en las que el autor divaga durante las primeras 40 páginas. A partir de ahí, la cosa tampoco mejora, porque se pierde en una narración episódica en la que pasan cosas sin un hilo real.

Cada parte de tu novela tiene que ser importante. No solo la historia, también la narración y, sobre todo, los personajes. Escribe sobre algo.

15. La forma de la letra

Una página de un libro debería ser algo más que un muro de letras. Tampoco tiene que parecer un poema. Recuerda que la forma de cada página importa.

No te líes con largos párrafos interminables. Pero tampoco abuses del stacatto y de las frases tipo telegrama. Las construcciones del tipo «frase, punto, frase, punto» son aburridas. Pero las sucesiones de frases compuestas también.

Encuentra el equilibrio, leer tu libro debería ser también una experiencia visual para tu lector.

16. Los números de tu novela

Si la novela fuera una receta sería algo así como: 48% acción, 48% diálogo y un 4% restante de exposición y descripción.

Puedes estar de acuerdo o no con esta receta. El problema es que yo suelo pasarme con las descripciones y lo que consigo es hacer la lectura muy lenta. Al lector no le gusta entretenerse en los detalles de una moldura, lo que quiere es ver al monstruo que se arrastra por el pasillo.

Si vas a escribir un libro recuerda que una novela es mejor cuando vive en el presente, cuando acción y diálogo se dan la mano para acompañar al lector.

17. Te acabo de mentir, lo siento

El diálogo es acción. Acción es hacer algo y hablar es algo, ¿no? De hecho los diálogos funcionan aún mejor cuando los protagonistas están haciendo algo.

Las personas hablamos mientras hacemos otras cosas; mientras conducimos, cuando andamos, cuando compramos. Siempre estamos hablando y haciendo cosas. Tus personajes no son marionetas, ni dibujos estáticos. Usa el lenguaje y el movimiento en sus diálogos. Haz que el diálogo sirva para dinamizar una escena, aporta trasfondo mientras haces que todo se mueva.

18. La sutileza de los detalles

Las descripciones funcionan mejor cuando son sutiles. A mí me gustan las descripciones y, cuando abuso de ellas, creo una postal en lugar de una escena. Convierto algo dinámico, en algo estático. Una novela no puede ser estática.

Cuando describas algo, escoge un detalle —tres como mucho— y ya está. Dale una pincelada al lector, un pequeño detalle que lo ponga en situación y sigue adelante.

19. El lector es tu peón

El lector quiere trabajar. Él no lo sabe, así que esto será nuestro secreto, no se lo cuentes.

Si quieres escribir un libro que enganche, no le cuentes todo a tus lectores. No le des todo masticadito. El lector quiere trabajar, quiere imaginar. Quiere crear al personaje en su mente. No le describas cada peca, cada arruga de su cara. Deja que sea él quien imagine cómo son los personajes y los lugares.

Si escribes terror esto será especialmente importante. No des demasiados detalles. Deja las cosas en las sombras. Cualquier cosa que pueda imaginar tu lector, será 1000 veces peor que lo peor que puedas escribir.

20. Demasiada gente

Una novela puede tener demasiados personajes. No es que exista un número concreto. Casi siempre tiene que ver con tu habilidad para controlar a toda esa gente.

Novelas como Apocalipsis de Stephen King o Canción de Hielo y Fuego, tienen cientos de personajes. Pero sus autores saben cómo manejar a toda esa gente. Si tú no tienes tanta habilidad, tal vez sería mejor recortar, quitar personajes.

Quédate con un grupo al que puedas manejar sin problemas. No puedes dejarlos hacer a su bola, tienes que tener las riendas y controlarlos. Si no eres capaz de darle vida propia a cada uno de ellos, no merece la pena tenerlos. Los personajes necesitan un alma.

21. El género importa… hasta que deja de importar

Una buena novela es una buena novela. Y no importa si es fantasía o ciencia ficción. Si tienes una buena idea no debería importante el género.

Y da igual que hayas escrito 8 novelas de fantasía y se te considere escritor de fantasía. Si quieres escribir una novela histórica o una novela negra, hazlo. Un libro bueno es un libro bueno.

22. El pantano del hedor eterno

Comenzar a escribir un libro es muy fácil porque es como ¡BOOM! Una idea brillante aparece, te deslumbra y haces una escaleta y te mueres de ganas por escribir. Te pones y la sangre te hierve porque es lo mejor que se te ha ocurrido en la vida.

Los problemas aparecen cuando llevas unas 15 o 20 mil palabras. Más o menos, sobre la página 100. Aquí el terreno, que era llano y asfaltado, se convierte en una sucesión de cuestas y de arenas movedizas. Si una de estas te atrapa, adiós.

La mejor forma de combatir este tedioso segundo acto es descuartizarlo. Piensa que son varios actor juntos, con un inicio y un final. Descompón la acción general y trabaja con pedazos más pequeños. También puedes retarte a escribir X palabras por sesión o por escena.

El tema está en salir de esa trampa mortal antes de que te atrape.

23. Es un largo viaje

Como te acabo de decir, escribir un libro es un viaje largo y, muchas veces, tedioso.

Si no quieres ahogarte o morirte de aburrimiento, juega con los tiempos. Las variaciones serán tu bolsa de oxígeno. Juega con las variaciones de escenario, de personaje, de escena… Dale movimiento al texto para darte vidilla y no dormirte.

No dejes que tu historia se convierta en un tipo corriente de clase media. Si en algún momento tu libro compra una casa en una urbanización… Quémala hasta los cimientos.

24. Avanza por el laberinto

Brújula, mapa, escaleta, a pelo… Cada escritor es un mundo. Cada uno escribe a su ritmo. Escribir un libro es algo muy personal y tu novela tendrá unas necesidades que solo tú serás capaz de cubrir. Nadie te podrá decir cómo hacerlo.

Cuando escribes estás solo. Cada uno tenemos nuestro ritmo, nuestra forma de avanzar. Cuando estés en lo más profundo de ese bosque, escucha solo tu voz. Deja que sea tu voz la que te guíe en el proceso.

25. Escribir un libro es fácil, escribir uno que se pueda publicar es otro rollo

Yo tengo una lucha personal con una novela. Lleva más de cinco años escrita. Me encanta la historia, me encanta el protagonista y el antagonista… Incluso sé que podría convertirla en una buena serie de novelas… Pero la triste realidad es que no es una novela que se pueda publicar.

Hacer una silla es fácil. Yo podría hacer una pegando latas de cerveza y palillos… Lo que pasa es que nadie querría sentarse en ella… y no me extrañaría.

Escribir un libro que se pueda publicar requiere que pongas toda la carne en el asador y que, por el camino, dejes varios cadáveres. La primera novela que escribas puede que no sea buena. La segunda, puede que tampoco. Pero a medida que escribas, irás cogiendo fuerza, entenderás que en cada página debes dejar un poco de piel, una gota de sangre. Escribe, lee, escribe más y, cuando hayas terminado, reescribe todo.

26. Somos legión

Internet es un 48% de porno y un 52% de escritores. No estás solo, así que aprovecha que estás rodeado de escritores para alimentarte de ellos, para dejarte aconsejar, para leerlos y para aprender.

Crea una comunidad, pero al mismo tiempo, mantente alejado de ellos. Está bien que recibas feedback, pero no te dejes convencer. No dejes que te cambien el estilo, el género, ni permitas que te quiten de la cabeza una idea —por mucho que sepa esa persona que te aconseja—.

Escucha todos los consejos, participa en la conversación con los demás escritores, pero mantén siempre tu opinión y tus ideas por encima de las demás. Sigue tu instinto, porque al final, nadie puede saber mejor que tú mismo qué es lo que te conviene.

27. Todo comienza con un personaje

William Faulkner decía: «Normalmente todo empieza con el nacimiento de un personaje. Ese personaje se pone en pie y comienza a caminar. Lo único que puedo hacer es trotar tras él siguiéndolo con papel y lápiz, intentando escribir todo lo que dice y hace».

Si tu personaje no arranca, pregúntale:

  • ¿Qué es lo más importante para él?
  • ¿Qué quiere?
  • ¿De qué tiene miedo?
  • ¿Qué le gusta hacer?
  • ¿Qué necesita?

A media que responda a estas preguntas, verás que empieza a caminar y cogerá ritmo.

28. Conocer tu espacio

Ya te he dicho que no necesitas describir en detalle cada puerta. Pero eso no significa que no tengas que conocer cada moldura de esa casa. Tu labor como escritor es conocer a la perfección el escenario de tus historias, eso te dará la autoridad suficiente como para escribir escenas reales.

El escenario es como un personaje y deberías tratarlo como tal. Cada lugar tiene una personalidad —no es lo mismo una playa, que un cementerio—. Trata a tus escenarios como un personaje, dótalos de vida y de detalles. Luego guarda esos detalles para ti.

29. La máquina del tiempo

Cuando estés atravesando las arenas movedizas del segundo acto, algunas de las escenas te resultarán aburridas. Seguramente aquí es donde correrás peligro de abandonar el proyecto, nuevas ideas te asaltarán y parecerán más interesantes.

Permítete saltar adelante en el tiempo y el espacio. Deja esa escena aburrida y escribe otra escena que te emocione. Luego, cuando te hayas recuperado de ese aburrimiento, regresa y escribe un poco más.

Si no trabajas con una escaleta, hacer esto puede ser complicado.

30. ¿He escrito un libro y ahora qué?

No estaría nada mal que, antes de escribir un libro, tuvieras en cuenta qué piensas hacer con él. ¿Sabes qué opciones de publicación tienes? ¿Sabes con qué opciones cuentas?

Como escritor 4.0 tienes que hacer un poco de trabajo de campo. Hoy en día lo tienes muy fácil, todas las editoriales del mundo están a un golpe de buscador. No tienes que limitar tus opciones a España —o a tu país natal o de residencia—. Publica con editoriales extranjeras si crees que vas a tener mejores opciones.

Amazon y la autopublicación en general son otra de las grandes salidas para tus textos. Si lo tuyo es volar solo, nada como autopublicar. Serás el dueño y señor de tu producto y podrás hacer con él lo que te dé la gana.

31. El Hombre Orquesta ataca de nuevo

¿Crees que por tener a una editorial detrás te puedes relajar? ¡Error!

Incluso contando con la mejor de las editoriales, gran parte de la promoción y del marketing de tu obra, recaerá en tus espaldas. Entiendo que el marketing editorial no es para ti, que solo eres un esforzado escritor… Pero la triste realidad es que, sin visibilidad y sin una estrategia, estás vendido.

Muchas editoriales te publicarán si, además de tu manuscrito, les enseñas un plan de marketing.

32. El marketing del miserable

Aunque no te lo creas, promocionar un libro se puede hacer sin gastar ni un duro. Es verdad que, una pequeña inversión en adds será una gran ayuda, pero a la hora de la verdad, puedes crear un plan de marketing y promoción sin gastar dinero.

De entrada tienes muchos blogs con información sobre estos temas, MOLPE o este mismo blog, tienen mucha información sobre cómo promocionar tu libro.

Ya sé que en los comentarios me diréis que no tenéis tiempo. Pero el que algo quiere, algo le cuesta. Empápate con toda la información posible, aprende a venderte —sin dar mucho por saco— y dedica tiempo a tu libro. Al fin y al cabo, es TU libro y nadie lo va a tratar mejor que tú.

Yo también comencé en todo esto sin saber nada. Yo era un antropológo en paro que cerró una cervecería en 2010… Escribí un libro… y me di cuenta de que necesitaba aprender algo más… Dediqué muchos meses de mi vida a entender cómo funciona el marketing y ahora estoy aquí.

33. La mayor librería del mundo

Amazon es la mayor librería del mundo… Y te deja que vendas tus libros en ella… ¿En serio necesitas algo más? Millones de ojos pasan cada día por sus estanterías y tú tienes la posibilidad de estar en ellas.

La autopublicación ha cambiado muchísimo en muy poco tiempo. Hoy en día puedes imprimir bajo demanda —para no tener que comerte cajas de libros que no has vendido—. Apenas tienes que arriesgar nada, pues estos servicios con casi gratuitos.

34. Conviértete en un buen socio

Las editoriales tradicionales llevan bastante tiempo tratando de recuperar el ritmo. Ante el cambio de esquema de la publicación, se están adaptando y eso les supone varios problemas.

Lo que buscan en un escritor, más que un nombre y una buena historia, es encontrar un buen socio. Alguien del que se puedan fiar, un tío solvente que pueda vender X libros por su cuenta, sin depender del marketing o de la promoción de las editoriales.

Entiende esto como una oportunidad para ti como escritor. Si eres capaz de moverte en las redes sociales, de crear una estrategia de promoción y de sacarte las castañas del fuego, las editoriales querrán trabajar contigo.

El ejemplo de esto lo tenemos en los autores autopublicados que, cuando llegan a ciertos números de ventas, suelen ser reclamados por las editoriales.

35. Son solo negocios

Nadie te odia. Nadie tiene nada contra ti. El universo no conspira contra ti. Las editoriales son negocios. Si una editorial no publica tu libro puede ser por muchas cosas, entre ellas que no tenga un buen perfil comercial.

Es muy poco romántico, lo sé. Pero es así cómo funcionan las cosas. No odies a las editoriales, ni a los editores. Tanto si vas a publicar con una editorial, como si autopublicas, estás metiéndote en un negocio. Nunca te olvides de esto.

Podría seguir y seguir… Y casi llegaría a los 100 consejos… Pero creo que ya está bien. Sin embargo, me gustaría saber qué es lo que te hubiese gustado saber a ti antes de escribir un libro. Quién sabe… quizá el próximo artículo se titule: cosas que os hubiese gustado saber antes de escribir un libro, ¿no?