Siguiendo con el tema de la semana pasada, hoy os quiero seguir hablado del terror como género literario. Hoy os daré unos pocos consejos, para salir vivos si alguna vez os encontráis de cara con un asesino, un demonio, un fantasma o cualquier cosa que salga arrastrándose de las sombras.

Y es que, amigos míos, el terror es un género subestimado. Muy subestimado en realidad.

En el panorama editorial de este país, el terror es un género al que prácticamente no se le presta ninguna atención. En los últimos tiempos parece que han surgido algunas editoriales independientes alrededor de este género pero, nada que haga pensar que se trata al terror como se merece.

Existe una larga tradición editorial en España que ha ignorado o menospreciado la ficción en general y el terror en particular. Puedes escribir una novela sobre cualquier gilipollez imaginable que será publicada, sin embargo, una buena novela de terror, será ignorada editorial tras editorial, con una nota adjunta que rezará: “Lo sentimos, pero no se adapta a ninguna de nuestras líneas editoriales”.

Si uno quiere saber cómo respira realmente la audiencia, si quieres saber qué lee el personal, que tipo de libros son los que más gusta, echa un vistazo al ránking de autopublicados de Amazon. En los primeros puestos siempre nos encontramos con algún título de terror. Y es gracias a los autores independientes que éste género sigue estando vivo (y gozando de muy buena salud).

Sin embargo, y debido a esa falta de una tradición en el terror y la ficción en general, se suelen repetir en las novelas, los mismos errores que vemos una y otra vez en las películas. Muchas veces son éstas el único referente para estos autores. Siendo sincero, creo que muchos ni siquiera se han molestado en leer a los grandes del género, y ya no me refiero a King o Poe, me refiero a los pioneros: Pollidori, Shelley, Stocker o James.

Muchos autores, escriben sus novelas basándose en el cine. Esto, que por una parte, le da a la historia un ritmo rápido y sencillo (como dice Kerouac una novela de cine), lleva al escritor a caer, muchas veces, en los clichés de las horror movies. En ese tipo de cosas que nos hacen perder la fe en la supervivencia de la especie, esas acciones estúpidas que nos hacen gritarle a la pantalla.

Si quieres escribir una buena novela, o pretendes sobrevivir al ataque de fantasma, a una posesión demoníaca o a una oleada de asesinatos en serie, deberás seguir estos 25 consejos que te doy.

25 cosas a evitar cuando te persigue un asesino en serie:

#1. Nunca bajes al maldito sótano. ¿Pero qué te pasa, hombre? Todos sabemos que los demonios, asesinos y fantasmas viven en sótanos y desvanes. Sal de ahí pitando y cierra la puerta para no volver a abrirla.

#2. ¿Estás de niñera? ¿Y estás sola? ¿Has encendido ya todas las luces de casa? ¿Has perdido a los niños de vista porque alguien te está llamando por teléfono y te dice cosas raras? Sí, es lo que suele pasar.

#3. ¿Quitándote la ropa y follando en mitad del horror desatado? Te advierto que vas a pasar un frío horrible corriendo en pelotas por ese bosque oscuro o por esas calles vacías. Además la crueldad de la muerte suele ser proporcional a lo guarrete que seas…piénsalo bien.

#4. Un anuncio de “se busca niñera” sin más información adicional, sin un número al que llamar y sin ningún niño, no debería darte buena espina. Vete ya de esa casa. Lo más seguro es que quieran matarte o usarte en algún tipo de ritual satánico. Haz el favor…

#5. Si comienzas a escuchar golpecitos en la pared de tu habitación, del cuarto de baño, en un espejo, o en la siniestra cabaña del bosque, por lo que más quieras: no devuelvas los golpecitos. Lo único que conseguirás será decirle a ese fantasma o demonio que tú también quieres jugar.

#6. Tus hijos caminan dormidos por la casa y tienen sueños sobre demonios y muertes del pasado, pero por favor, no vayas a mover un dedo. No creas que un exorcismo ayudará a la pobre criaturita. Espera sin hacer nada hasta que sea demasiado tarde. A partir de ahí ya puedes comenzar a quejarte.

#7. Que les den a los haters. ¿Tus amigos, tu marido o tu familia cree que estás chiflado? Qué les den por el culo, quítatelos de enmedio antes de que comience la verdadera lucha por la vida. Seguro que no harán más que fastidiar.

#8. Si te encuentras con algo sellado tras un muro, métete en tus propios asuntos y déjalo en paz.

#9. Muñecas, sois todas unas cabronas.

#10. Oh, un filántropo multimillonario te pide que pases la noche en su apartada mansión. NO ACEPTES. Lo más seguro es que termines siendo la cena de alguien o de algo.

#11. Si tu marido se comporta de manera extraña, lo más seguro es que haya hecho algún tipo de pacto oscuro y sombrío. No lo dudes: pide el divorcio, la separación de bienes e invierte lo que le saques en mucha agua bendita.

#12. Si crees que te ha parecido ver a Michael Myers, Freddy Kruegger, Jason o Chucky, lo más seguro es que, de echo, los hayas visto. Pírate, búscate una nueva vida y una nueva identidad, cirujía estética, cambio de look y de nombre. Si tienes la posibilidad haz un cambio de caras al más puro estilo Travolta/Cage en Cara a Cara.

#13. Deja de hablar con viejecitas vestidas de negro. Me importa un pepino lo divertido que parezca, morirás entre terribles sufrimientos.

#14. Nunca. Y cuando digo nunca, me refiero a NUNCA te fies de tus vecinos. Todos quieren joderte.

#15. Dormir durante el desarrollo de los hechos paranormales es de ser un vago y un perezoso. Si lo haces, te vas a cagar encima cuando algo terrible te despierte a las 3 de la madrugada.

#16. ¿Un asesino en casa? ¡Pues sal corriendo, idiota! Lo único que vas a conseguir tirándole cosas y corriendo por toda la casa, es que se cabree más.

#17. ¿Susurros tras las paredes? ¿Puertas que se abren y se cierran solas? Este tipo de cosas no se arreglan con una pequeña reforma. Si pasan una vez, volverán a suceder, seguramente cuando te halles solo y menos te lo esperes. Sal de ahí, sube al coche y vete cagando leches. Si has pagado fianza, se la pueden quedar.

#18. Los niños son siniestros. Lo siento, a mí me encantan los críos, pero todos los niños en las películas de terror son siniestros. Siempre saben demasiado y sólo harán dos cosas; mirar como te descuartizan o descuartizarte. No te acerques a ellos, no importa lo monos que parezcan.

#19. ¿Ese motel siempre tiene un montón de habitaciones libres? ¿Está al lado de una casa siniestra, con la sombra de un cadáver recortado en la ventana? Mejor conduce hasta la siguiente salida.

#20. ¿El crío está hablando otra vez con su amigo imaginario? El terapeuta no va a ayudarte. Su amigo es de verdad, y tú también deberías creer en él, antes de que sea demasiado tarde y te empuje por el hueco de las escaleras.

#21. ¿Una ouija? ¿Por la noche? ¿En la habitación en la que asesinaron a alguien? Nah.

#22. ¿Colándote en un sitio con fama de encantado para grabar sucesos paranormales? Mejor clávate un cuchillo en la cara y terminamos antes.

#23. ¿Carne y huesos colgados por todo el sótano? ¿Y lo ves lo más normal sólo por estar en Texas? No. Lo más seguro es que vas a presenciar la muerte de todos tus seres queridos, luego correrás hacia el amanecer, cubierto de sangre y lamentando profundamente cada decisión que has tomado en tu vida y que te ha llevado hasta ese momento.

#24. No enciendas la vela negra. Todo el mundo lo sabe, si eres virgen conseguirás que se desate el infierno sobre tu pequeño pueblo. En fin…esta juventud.

#25. No te pongas a mirar bajo la cama o dentro del armario. Lo más seguro es que el asesino/monstruo ya esté dentro de la habitación. Simplemente, no entres a ninguna habitación y sal de la casa a toda pastilla.

Así son las cosas, si pretendes sobrevivir en cualquier tipo de holocausto, o suceso paranormal, lo único que necesitas hacer es tener un poco de sentido común.

Cómo puedes ver estos consejos son de lo más sencillo, y si lo aplicas a tus relatos de terror, conseguirás que la gente ponga en suspenso su credibilidad durante más tiempo. Un relato de ficción también necesita ciertas dosis de realidad para que la gente «trague» con lo que sea. Aplica sabiamente lo que sabes, piensa en qué harías tú en ese momento, y no caigas en los clichés estúpidos, como el de bajar al sótano en plena noche.

¿Tienes algún consejo más? ¿Qué harías en una situación así?