Desde hace unas semanas ando a vueltas con las revisiones, los correctores y las correcciones, pronto os podré contar más y me entenderéis. De momento, y con la esperanza de que no os pase lo mismo que a mí, os contaré algunas cosas importantes sobre la revisión y la edición de un manuscrito.

#1. Forjando la espada

Tu primer borrador no es más que un montón de tropiezos y balbuceos repetitivos. Durante las siguientes revisiones conseguirás convertir ese montón de vómito en algo tolerable. ¡Buag! Eso no ha sido demasiado poético… Bueno, pues pongamos que eres el dios Vulcano, y estás trabajando con una masa de hierro fundido. Las siguientes revisiones serán la paciente forja, que convertirá esa masa de metal fundido en una espada con la que atravesarás a tus enemigos.

#2. Para construir, hay que destruir

Se te rompe una cañería. Tu casa se inunda, hay agua por todas partes, las paredes están húmedas, los enchufes quemados, los muebles destrozados. No podrás arreglar esto con cinta aislante y un par de padrenuestros. No te basta con arreglar esa tubería. Vas a tener que cambiar muchas cosas, abrir las paredes para reemplazar el cable dañado, quitar el yeso empapado, demoler, destruir, devastar, derribar, asolar… Tu historia también funciona así. A veces te encontrarás con algo que no funciona: un cáncer. El cáncer hay que cortarlo de raíz, para que nuevas células sanas crezcan en su lugar.

#3. No es nada personal, son sólo negocios

No te hará ningún bien ponerte sentimental con tu escritura. Sangre fría, helado como un témpano. Tijeras en una mano, pistola con silenciador en la otra. Ese manuscrito ya no es un ser humano. Puedes torturarlo tanto como quieras hasta que te diga exactamente lo que quieres oír. No te imaginas lo bien que te sientes cuando consigues que tu manuscrito caiga de rodillas ante ti.

#4. Reinvéntate

No te estoy diciendo que necesites ser como Madonna, pero sí que es verdad que deberás conseguir que tu manuscrito final no se parezca en nada a ese primer borrador. La sensación es maravillosa. ¿Recuerdas como eras a los 16? ¿Crees que has mejorado? Pues eso mismo le pasa a los borradores.

#5. Problemas de convivencia

Necesitas separarte de tu manuscrito una temporada. No comienzas las revisiones en seguida, date un tiempo, si puede ser un mes, tres o incluso un año. Cuánto más lejos mejor. No puedes editar nada correctamente, si sigues leyendo el borrador como el escritor, necesitas la mirada del editor. Eso sólo se consigue con la distancia y la total indiferencia.

#6. Mariposas en el estómago

Sabrás que todavía no eres capaz de editar tu borrador, si cuando te sientes frente a él notas que tienes el corazón o la cabeza llena de avispas, no sabes por dónde comenzar y estás pensando en dejarlo o borrarlo entero, entonces es que necesitas más tiempo. Déjalo en paz, vete. Cálmate, ya tendrás tiempo para revisar.

#7. La mente sobre la materia

Editar, revisar y reescribir necesitan de un estado mental adecuado. Ese estado mental es: «Estoy preparado para mutilar mi borrador, voy a conseguir que se quite los michelines, convertiré esos kilos de fofa grasa en metal blindado, lo pondré en forma y le enseñaré las técnica ninja más poderosa del multiverso con el fin de que ninguna otra historia le pueda hacer sombra». Tienes que estar preparado para destrozar tu borrador en el nombre de la buena literatura.

#8. ¿Cuál es el plan B?

Si pretendes atacar a tu manuscrito sin un plan establecido, entonces date por jodido. Puedes escribir ese primer borrador como te dé la gana: desde el final, en papel higiénico, con lápiz, con una máquina de escribir, en la pared… No importa. Pero si tratas de editarlo sin un plan, entonces serás como un chimpancé con una calculadora. ¿Cómo pretendes arreglar algo si no sabes qué está roto? Hazte una lista, toma notas. Precisión quirúrgica.

#9. No eres el Llanero Solitario

Escribe tu borrador en total soledad; sólo tú, tu teclado, lubricante y una pistola. El resto de revisiones forman parte de un proceso global. Lectores beta, editores, agentes, tu novia, tu esposa, un amigo, el tipo raro que grita en la esquina, un rehén. Necesitas que alguien lea tus gilipolleces antes de comenzar a editar. Escucha lo que tengan que decir, toma notas de sus comentarios. Cuatro ojos ven más que dos.

#10. Querido, esto es una intervención

Las notas y los «consejos» de tus lectores beta, correctores y editores, no son fáciles de tragar. Es como llegar a casa y encontrarte a toda tu familia y amigos, preparándote una intervención, ya no soportan tu adicción a la laca de pelo y a la pornografía lituana. Esos comentarios parecen duros, excesivos y fuera de lugar, pero no son nada de eso, son constructivos y te ayudarán a mejorar.

#11. Sigue tu instinto

Cuando alguien te dice que sigas tu instinto, es porque en nuestro intestino habitan millones de micro-organismos ultra inteligentes y es de sobras conocido que si consigues enlazar con sus frecuencias, nunca te equivocarás en tus decisiones. Si una de esas notas de tus lectores beta te chirría, haz caso de ese chirrido, relee esa parte, compara, si tu opinión sale reforzada, entonces haz caso a tu flora bacteriana. Dos opiniones entran, sólo una sale. Bienvenidos a la Cúpula de la Edición.

#12. En caso de duda, consulte a su editor

Los editores no quieren hacerte daño. Sólo quieren hacer daño a tu manuscrito. Ellos sólo entienden el amor con mano dura. Un editor, debería aconsejarte (ojo, no trabajar: aconsejar) gratis.

#13. Robots especializados

La multitarea es la marca del hombre moderno, ese que es capaz de terminar un Powerpoint, mientras prepara un martini (mezclado, no agitado) y le enseña a su gato a cantar la Internacional. Esto no le va a sentar bien a tu manuscrito. Tampoco es como destruir la Estrella de la Muerte con un sólo torpedo de protones. Tienes que hacer la revisión por capas, por pasos. Uno para los diálogos, otro para el argumento, uno para las descripciones… No vas a solucionarlo todo de una pasada y tampoco te sirve estar haciendo 10 cosas a la vez.

#14. En ocasiones veo subtextos

En una historia hay mucho más de lo que se ve en la página. Existe un contexto, un estado de ánimo, una sensación… Estos vapores, esos fantasmas necesitan estar en sintonía con el resto, y el resto con ellos (claro).

#15. Contenido y continente

Comienza por el contenido: personajes, historia, descripciones y diálogos. Pasa al contexto: todos esos fantasmas de los que te he hablado. Y el último clavo en el ataúd: la corrección gramática y ortográfica.

#16. It’s evolution baby

Dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás. Revisas y editas el primer borrador, cada cambio, hace que tu manuscrito tome una dirección determinada. Pero te has equivocado, tu segundo borrador es peor que el primero. No pasa nada, al contrario, ahora ya sabes hacia dónde quieres ir.

#17. Recrea el crimen

Todos hemos visto CSI, los polis siempre hacen una recreación del homicidio (ese momento flashback super chulo): 10:45 p.m nuestro sospechoso para a por un paquete de tabaco y una bolsa de fritos. 10:50 p.m la víctima tiene un apretón y necesita usar los baños del McDonalds… Tú también necesitas saber dónde ha estado tu revisión en todo momento. OpenOffice y Word te permiten controlar las revisiones por fecha y persona (diferentes colores), también los archivos de la suite Google Drive permiten llevar un control de las correcciones y anotaciones. Es importante saber qué y cuándo lo cambiaste.

#18. Hojas de cálculo everywhere

Las hojas de cálculo parece que no tengan mucho que ver con la escritura. Pero la revisión es un proceso lógico, casi clínico. Una hoja de cálculo puede ayudar a llevar una cuenta de los personajes, lugares, temas, fallos en la historia, conflictos… Puedes llevar un buen registro: «Oh, este personaje desaparece en la página 10», «¡No puede ser! Faltan rayos láser y porno élfico a partir de la tercer capítulo».

#19. De nuevo, no es nada personal

Si has pensado que las hojas de cálculo destruirán tu creatividad, deformarán tu obra vaciando de ella todo soplo de arte, entonces escucha: levanta la mano, ciérrala, date un puñetazo en la nariz. La palabra creatividad, viene de «crear», el proceso de edición, se basa (casi siempre) en la destrucción. Espabila, porque el barco hace aguas.

#20. Andar antes que correr

Si quieres revisar y editar tu obra, primero necesitas saber cómo escribir. ¿Cómo pretendes encontrar los errores si no sabes qué buscas?

#21. Un rastro de «darlings muertas»

Nunca olvides la vieja frase: Kill your darlings. Demasiados escritores se toman esto como: Elimina cualquier resto de todo lo que amas. Eso sería como obligar a tu hijo a que reniegue de todas sus cualidades positivas que tiene, mientras lo amenazas con matar a Papa Noel con un bate de baseball. Deberías dejar las partes que amas… Siempre que funcionen. Kill your darlings, significa acabar con esos elementos pomposos y llamativos que sólo están ahí para llamar la atención. Clava un hacha a esas rameras en la espalda.

#22. Golpea hasta que se rinda.

Busca esas cosas horrendas que pululan en la escritura: lenguaje extraño y enrevesado, lenguaje arcaico, formalismos, abuso en la puntuación, repeticiones (mi kriptonita), repetición de estructuras sintácticas, repetición de expresiones, agujeros en la trama, inconsistencias, verbos en pasiva, adverbios… Interruptores que no encienden nada, bigotes de los ochenta… no sé, esas cosas.

#23. Una fuente de aguas claras

Por alguna razón la gente tiende a liarse con frases largas y lenguaje arcaico y complicado cuando quiere demostrar algo. Evita como a la peste, el lenguaje aburrido, arcaico y extraño. Se puede escribir una gran frase poética, profunda y filosófica usando el mismo lenguaje que utilizarías para hablar con tu madre. No necesitas usar palabras como verdeante, en serio, nadie necesita decir algo así.

#24. No pienso repetirlo: Lee en voz alta.

Me da igual si tu madre te mira raro, no me importa si tu gato te observa con cara extraña. Lee tu borrador en alto (y este es un consejo que me han dado ya 2 correctores). No me canso de repetirlo. Lee tus escritos en voz alta.

#25. Si quieres paz…

Prepárate para la guerra. Si eres de esas personas que no soportan a los correctores, si crees que todo lo que te dicen es falso y que tu obra no necesita ninguna revisión, eres un adicto. Y los adictos sólo pueden quitarse, si realmente lo desean. Relájate, es un proceso complejo, pero tienes que afrontarlo, revisar es la única forma de convertir toda esa basura en una verdadera pieza de arte.

Ahora te toca a ti ¿Cómo llevas las críticas y los consejos de los correctores? ¿Crees que haces todo lo que deberías hacer antes de dar por terminada tu obra?