Estoy escribiendo un relato de terror sobre un perro demoníaco. Tengo planeado que el perro mate a otro perro y a varios miembros de una familia. Ya te puedes imaginar que no serán muertes agradables. Tenía curiosidad sobre cómo los otros escritores enfocan estas escenas y busqué información sobre cómo escribir una historia de terror. No encontré nada que me llamase poderosamente la atención, así que pensé: ¡Ey, yo podría escribir un artículo sobre esto!

Y aquí estamos, preparados para la sangre y el dolor.

Aunque la idea original era saber cómo los escritores escriben este tipo de escenas truculentas y hasta donde fuerzan al lector, al final se ha convertido en un artículo sobre cómo escribir terror, así que si interesa el tema, adelante.

17 formas de escribir una historia de terror

1. A la gente buena le pasan cosas malas y no hay nada peor

Soy seguidor de Chuck Wending y en su artículo 25 cosas que debes saber sobre escribir terror, nos dice que: «El terror trata el tema del miedo y la tragedia, y si uno es capaz o no de sobreponerse«. Chuck añade:

«Es algo existencial, algo trágico y, de alguna manera, en cada historia late el mismo corazón oscuro. Tienes miedo cuando ves a John McClane cruzar un pasillo lleno de cristales rotos descalzo. Sentimos miedo por Harry y Sally, miedo al saber que lo arruinarán todo al acercarse demasiado o al no hacerlo…»

Cuando el lector conecta con el personaje, ese personaje se convierte en su hijo. Los lectores desean lo mejor para ellos, pero también saben que pocas veces sucederá algo bueno.

El verdadero combustible de nuestras historias es esa tensión entre lo que deseamos y lo que les sucede, es lo que empuja al lector a través de la sangre hasta llegar al final.

2. Tu protagonista debe cometer errores. Errores grandes. Que pongan su vida y su cordura en peligro

Chuck también dice que la tragedia brota de los defectos de los personajes, malas decisiones, errores graves…

Tus personajes deben tomar malas decisiones. No estoy hablando de preferir la carne roja a la verdura, me refiero a cosas como salir corriendo de casa cuando te persigue un asesino y terminar ahorcada y destripada como el personaje de Drew Barrimore en Scream. Igual que en Mad Max Furia en la Carretera, tus personajes no deberían tener un momento de respiro.

Los lectores amará a tus personajes, pero odiará las decisiones que tomen. Retrocedemos ante los errores de los que amamos, y eso es más cierto si esos errores ponen en peligro su vida, sus almas o su cordura, dice Wending.

Usando la sabiduría del gran Chuck Wending, el plan maestro para una historia de terror sería algo así:

  1. Hacer que el lector se encariñe de tu personaje.
  2. Pon a tu personaje en peligro pero no dejes que le pase nada realmente malo. El daño debe ser causa directa de alguna mala decisión.
  3. Esa decisión estúpida debe ser la más inteligente o la más egoísta, pero que jamás sea simplemente estúpida.

Es un cliché del cine de terror. Nuestra rubia protagonista adolescente escucha un extraño ruido fuera de casa. Las luces se apagan. ¿Nuestra heroína corre a encerrarse en el cuarto de baño? ¡Claro que no! Sale fuera y pregunta: «¿Hay alguien ahí?» y con eso alerta a los malos de que está sola e indefensa. Pero eso no es todo. Abandonará la relativa seguridad de su casa, sola y desarmada, para ir a ver de dónde viene ese ruido misterioso. Por supuesto, acabará asesinada.

No conozco a nadie que actuase de esa forma. Yo no lo haría. Si escucho ruidos extraños fuera de mi casa y se me va la luz, cierro todo, busco mi bate de baseball y llamo a la policía.

Dicho esto, sí, tu víctima debería decidir salir a ver qué pasa, pero debería hacerlo por una buena razón. Yo podría salir de mi casa en una situación así si mi gata se hubiera quedado encerrada fuera. Esta es una razón válida —y además altruista— para encarar el peligro. Es algo que cualquiera haría.

Formas de escribir terror Drew Barrimore

Recibir una llamada misteriosa, que se corte la luz y salir a preguntar «¿quién anda ahí?». La receta para la víctima perfecta.

3. Terror: la historia más vieja jamás contada

Las historias de terror conviven con nosotros desde las cavernas. Y seguramente desde antes, ¿te costaría imaginar a ese antepasado que acaba de descubrir el fuego contando a una de sus pequeñas crías la terrorífica historia de las bestias salvajes que los persiguen en la oscuridad? No, claro que no.

El valor del miedo reside en que es moralizador. El miedo nos enseña. Incluso los animales sienten miedo de otros animales, así es como las especies sobreviven a los depredadores.

El miedo hunde sus raíces profundamente en la historia de la humanidad. Por ejemplo, echa un ojo a este artículo sobre las 10 leyendas urbanas más terroríficas del mundo en Listverse.com.

Stephen King habla de ello en su libro Danza Macabra. Para él la historia de terror perfecta es la famosa leyenda urbana del «loco del garfio». Ese lunático que escapa de un manicomio y destripa parejitas que se lo montan en el coche. La historia se cuenta en todo el mundo y, aunque siempre tiene los mismo elementos, en cada lugar hay algo que cambia.

Estas historias, igual que los cuentos infantiles y las narraciones de fantasmas contienen todos los elementos del miedo.

4. Escribe sobre tus propios miedos

Mientras investigaba me encontré con este hilo sobre qué hace que una película de terror sea buena. Os voy a resumir algunos puntos.

Formas de crear una situación que aterrorice a tu audiencia:

Restringe el movimiento de tu personaje

Uno de mis relatos favoritos de todos los tiempos es El Entierro Prematuro de Edgar Alan Poe. Encierra a tus personajes en un sótano, una iglesia, un hospital abandonado, un garaje subterráneo, una isla…

Pregúntate a ti mismo: ¿qué lugares te dan claustrofóbia? ¿Alguna vez te has quedado encerrado en algún lugar, indefenso y esperando a que alguien te soltara?

El personaje restringe sus propios movimientos

Piensa en los hombres lobo. Puede que el personaje sienta que empieza a cambiar y que no quiera hacer daño a nadie, así que se encierra en algún lugar. Se encadena o se encierra en una celda…

Los miedos primarios y comunes

  • Lo desconocido, el miedo a la oscuridad. Por ejemplo, unas escaleras oscuras o un pozo.
  • Un personaje intenta escapar, pero se queda atrapado. Puede que caiga en una trampa.
  • El bosque por la noche.
  • Juega con los tabús, recuerdos escondidos y traumas.

No confundas a la audiencia

El lector puede estar asustado o confuso. Pero jamás las dos cosas a la vez.

Trucos baratos, pero efectivos

Uno de los finales más divertidos de la historia del cine es el de Carrie de Brian DePalma. Esa mano que surge de la tierra repentinamente te da un susto de muerte. Pensarás que es que es un truco barato, y puede que lo sea, pero mi padre vio esa película en el cine y mi madre sigue riéndose del susto que se llevó… Treinta años después.

5. ¿Qué te da miedo?

Sobre nuestros miedos Wending también dice:

«Cuanto más sabemos menos miedos nos quedan. Lovecraft es una versión muy avanzada de esta teoría. Nuestra cordura es como un faro, no hay tigres dientes de sable más allá de ese resplandor, pero sí que tenemos calamares gigantes y un panteón de dioses locos cuya mera existencia es demasiado para que nuestra mente la soporte».

Bello y real.

6. ¿Qué te produce ansiedad?

Cuando me siento a escribir terror, intento que el lector sienta miedo, pero para llegar al terror, primero tienes que producirles ansiedad.

Aunque cada persona es un mundo, hay ciertas cosas que nos producen ansiedad a todos:

  • Espacios cerrados.
  • Habitaciones y lugares demasiado llenos.
  • Enfermar estando solo. Que nadie pueda encontrarte.
  • Que te asalten, roben…

7. ¿Qué te repulsa?

Lo mismo que la ansiedad. La repulsión es un buen precursor del miedo. No lo confundas con el asco. La repulsión es visceral pero no da ganas de vomitar, puedes sentir repulsión por:

  • Las serpientes.
  • Los insectos.
  • Las infecciones.
  • Partes de cuerpos desmembradas.
  • Cadáveres.

De la misma forma que la ansiedad, la repulsión precede al terror. Por ejemplo, puede que no tengas miedo de las cucarachas, pero seguro que sería terrible para ti sentir como un enjambre se te pasea por encima mientras no puedes moverte. Ahora cambia cucarachas por arañas…

8. Deja claros tus motivos

Este consejo te sirve para cualquier historia, no solo para el terror. Deja claro desde el inicio los premios y las pérdidas que asumirá tu protagonista.

¿Por qué es tan importante este punto? Si el lector no sabe qué perderá el personaje, no puede temer la pérdida. Eso es un problema, recuerda que necesitamos crear ansiedad en el lector.

Como dice Chuck Wending:

«El miedo se crea comprendiendo las consecuencias. Podemos tener miedo de la oscuridad, pero la temeremos más si sabemos por qué hay que temerla».

9. Crea un atmósfera terrorífica

La atmósfera es uno de los elementos claves de terror. Tu objetivo es comunicar emociones crudas.

A mí no me gustan las escaleras modernas. Ese tipo de escaleras en las que te quedas encerrado. Si combinas ese escenario con luces que se van y con extraños sonidos que vienen de abajo, ya tienes una atmósfera creada.

10. Esperanza

Es muy importante que dejes claro todo lo que se juegan los personajes, pero el lector también necesita algo de esperanza. Esperanza de que, al final, todo saldrá bien… O de que algo saldrá bien.

Para que el terror funcione, debe existir esperanza. Escribir terror es dejar caer una pregunta: ¿quién saldrá victorioso al final del día: la esperanza o el horror? Tienes que dejar abierta una rendija a la esperanza, aunque al final, cuando el personaje esté rozando esa puerta con los dedos, la cierres de golpe.

11. Demuestra lo malo que es el chico malo

La anticipación es el corazón del terror. El miedo proviene de esa anticipación, el lector sabe que van a pasar cosas malas. Es por eso que suele haber una escena al principio de las novelas en las que se muestra lo terrible que es la amenaza a la que se tendrán que enfrentar.

Las primeras escenas suelen ser grotescas y muestran lo terrible que puede ser el antagonista. En la primera escena de IT vemos como Pennywise arranca el brazo del pequeño Georgie desde la boca de la alcantarilla.

Escribir una historia de terror, IT

Una de las escenas de apertura más terroríficas del cine y la literatura

 

Antes de saber nada de lo que sucede en Derry, Stephen King nos demuestra lo terrible que es ese mal que se esconde en las cloacas.

12. El asco

La gente es morbosa. Aunque no te guste admitirlo. Cuando pasamos junto a un accidente reducimos para mirar. El ejemplo más claro de esto es la franquicia Destino Final, cinco películas de muertes rocambolescas y rebuscadas.

El asco, según King, es la forma más simple de terror. Es muy sencillo asustar con el asco. Es el menos refinados de los horrores. Las grandes novelas y películas de terror no recurren al asco, los grandes cuentos de fantasmas no tienen sangraza y vísceras.

Pongamos como ejemplo Paranormal Activity, con un presupuesto de 15.000 dólares —para que te hagas una idea Sharknado tuvo un millón de dólares de presupuesto—, no pudieron pagar grandes efectos especiales. Por eso mismo todo sucede fuera de pantalla y es ahí donde reside el terror de la cinta.

Esto enlaza de maravilla con ese terror a lo desconocido. La imaginación del lector siempre será peor que la peor de las escenas que puedas escribir; deja que imagine.

13. Cuánto más larga la historia, menos podrás recurrir al asco

Un relato corto puede —y debe ser— impactante. Por eso no está de más que lances un par de chorretones de sangre al lector.

Sin embargo, en novelas y textos más largos, es imposible mantener la tensión y la atención del lector solo con vísceras y asco. Deberás asustarlos de verdad, darles algo más.

14. Hazlos reír, hazlos llorar

A lo mejor crees que el humor y el terror no casan bien. Pues te equivocas, en el blog Historias que no contaría a mi madre, de mi amigo R.R López puedes encontrar muchas entradas sobre cómo mezclar el humor y el terror para crear una gran historia. Lo mismo encontrarás en este artículo sobre Terry Pratchett y el humor como complemento de la literatura de género.

El humor y el terror funcionan a un nivel parecido. En muchos casos no sabes por qué una cosa te da risa o te asusta. Es personal, emocional. Este es el motivo por el que cuesta contar una buena historia de miedo o un chiste; no se puede explicar, solo puedes contarlo. Y las dos tienen una estructura parecida: creas ambiente, haces una pregunta y cierras con una «punch line» o un giro.

Un ejemplo de esto es la saga Evil Dead. El motivo por el que Ash Williams es uno de los grandes personajes de la historia del terror, es que es divertido. Es un completo «cuñado». Es machista, engreído, borracho, fumeta, sus chistes son malísimos… Pero es el personaje con más carisma del cine, desde los grandes personajes del cine clásico.

15. Sexo y muerte

Otra pareja inseparable en el cine de género: sexo y muerte. Y si te crees eso de que los polos opuestos se atraen, pues tiene sentido. El sexo es efímero, trascendente y divertido, mientras que la muerte es eterna y llegar a ella suele implicar dolor.

Culturalmente el sexo siempre ha implicado muerte. En el mismo momento de la concepción enciendes la cuenta atrás de un ser vivo. Cuando naces te condenas a morir.

Wending nos dice:

«Todos tememos a la muerte y el sexo es su antídoto. Ahora también tenemos miedo al sexo. Porque te han dicho que el sexo mata, ya sea mediante una ETS o como parte de esas reglas no escritas de los slashers modernos».

16. Lo más importante es el qué

¿Te has parado a pensar en cómo recuerdas los episodios de series como Mentes Criminales o CSI? Estoy convencido de que cuando hablas con alguien sobre ellos, no recuerdas el argumento. Te refieres a cada episodio como «el que Horatio se hizo malo» o «el que estaban en los pantanos».

El argumento es la base de tu novela, pero las subtramas cumplirán el papel de ser el qué.

Escribes terror y tratas de iluminar los rincones más oscuros. La palabra clave aquí es «tratas», porque para que el terror funcione tu linterna tiene que estar rota. Una luz demasiado potente quemará el miedo —el foco debe tintinear, las baterías estar al borde del agotamiento y la bombilla a punto de estallar.

Lo que el lector vea con esa luz no debe ser agradable. Tienes que lograr que no pueda mirar por mucho tiempo. Míralo demasiado y enloquecerás. El terror no siempre tiene que ver con el cómo o el por qué. Lo importante siempre es el qué.

17. Escribe sobre tus miedos

Cuando escribes terror, el primero que debe estar asustado eres tú. Tu historia te tiene que asustar o, al menos, perturbar. Escribe sobre tus propios miedos. No importa lo absurdos que sean.

Tienes que ir a tu cementerio interior y ponerte a desenterrar cadáveres. Los peores miedos son los que ha enterrado más profundo, así que tendrás que cavar mucho. Mira al abismo, y quédate con la cara de todos los monstruos que te miren.

Escribe sobre tus propias experiencias. Dale un buen repaso a tus ansiedades y escúpelas sobre la página. El terror, para que funcione, debe ser honesto. Tus lectores tienen que sentirlo. La honestidad resonará en ellos, un eco molesto y que se les meterá hasta el tuétano.

Si no te asustas, si no tienes miedo de saber qué se esconde en la habitación oscura al final del pasillo, no pretendas que lo haga el lector.

Conclusión

Bueno, este ha sido uno de los artículos más largos que he escrito sobre cómo escribir terror. Espero que te haya gustado, no pretendo sentar cátedra en esto, porque no creo que haya una forma correcta de hacerlo, cada novela de terror es diferente, porque el miedo es personal. Y está bien que sea así, siempre debería serlo.

Me pareció que debía compartir contigo los resultados de mi pequeña investigación. Me decidí a compartir las mejores ideas y espero que, como a mí, os sirvan de guía para escribir. Si tienes algún consejos más para escribir terror, compártelo en los comentarios, me encantará leerlo.

Si quieres leer más sobre cómo escribir terror, te dejo algunos artículos del blog que te serán de ayuda: