Escribir puede ser una de las mejores experiencias de la vida, aunque también es tedioso, cansado, duro y un foco de frustración. A veces nos encontramos con comentarios de gente malintencionada, otras serán críticas constructivas que no sabremos encajar, y algunas veces nos encontramos con la total indiferencia.

Pero no todo es tan malo, también hay buenos comentarios, sugerencias, ideas que te lanzan para que las atrapes al viento y gente que disfrutará de tu trabajo.

Sin embargo, a menos que tengas acceso a cursos de escritura, por norma general te enfrentas a esto sólo y por tu cuenta y riesgo. Por eso he estado preguntando a algunos escritores que conozco sobre cómo escribir. Les pedí que, por favor, me dieran algunos consejos para transmitir a mis lectores. Ellos, muy amables, me los dieron y aquí está el resultado. Algunos son bastante básicos y otros los usamos más por instinto que por conocimiento. Pero todos, a su manera, son consejos útiles.

15 secretos para escribir que ningún maestro te cuenta.

#1. Comienza antes de estar listo

Si esperas a estar 100% preparado, nunca comenzarás a escribir, te lo garantizo. Empieza siempre antes de estar preparado. No importa que tengas un millón de excusas, no importa que tengas mil cosas que hacer. Empieza.

Muchas veces me he encontrado con las bases de un concurso y he pensado me gustaría participar, tendré que escribir algo. Mañana lo haré. Y nunca lo he hecho. Sin embargo, cada vez que me he sentado y he decidido hacerlo, lo he conseguido.

Empieza aunque creas que no estás listo. Te darás cuenta de que estabas mucho más preparado de lo que pensabas. Verás que las cosas fluyen casi al instante.

#2. Habla, no escribas

Cuando comenzamos siempre solemos cometer el mismo error, queremos sonar profesionales, y escribimos pensando en eso. Al final cuando lo lees, estás leyendo algo artificial. Topicazos, frases hechas, metáforas sobadísimas, diálogos de cartón…

La simpleza es la clave. Evita las frases complejas y largas, evita recargar demasiado con los adjetivos y no uses palabras que no suelas usar tú mismo al hablar con alguien.

Escribe de la misma manera que hablas.

#3. Termina el texto

No escribas a trozos, no escribas a golpes de inspiración. Comienza a escribir y termina lo que estás haciendo.

Yo he dejado muchas cosas a mitad, pensando: mañana seguiré. Sin embargo, «mañana» me levanto con una idea brillante y me pongo con ella, desplazando el texto en el que estaba trabajando. A los dos días, se me ha olvidado y ya no sé cómo continuar. Con el tiempo se queda así, a medias, triste y solitario. Una pena.

Nunca abandones tu trabajo a medias. Si mientras trabajas se te ocurre una gran idea, toma nota en un cuaderno, y ya la retomarás. Termina lo que estás haciendo.

#4. Evita el perfeccionismo

Nunca escribirás algo perfecto, la perfección, simplemente, no existe. No trates de escribir el texto perfecto, es una pérdida total de tiempo y energía. Acepta que lo que escribes está bien.

Muchas veces he descartado textos por pensar que no son lo bastante buenos. Pondré como ejemplo un relato que yo odiaba, lo dejé morirse de asco en mi disco duro, un día alguien lo encontró lo leyó y me dijo que le encantaba. Yo no lo tenía muy claro, pero decidí hacerle caso, lo repasamos juntos y lo envié a un concurso. Quedé segundo.

Acepta tu escritura, acepta que lo haces bien. Con el tiempo, a medida que escribas mejorarás, no te preocupes. Si alguna vez tienes dudas, pide una segunda opinión.

#5. Escribe para tu lector ideal

Imagina a tu lector ideal y escribe para él o ella. Tu lector ideal puede ser alguien de verdad (que conozcas o no), o puede ser alguien inventado.

Yo escribía para todo el mundo, y era horrible, quería escribir historias románticas que enamorasen y a la vez horribles crímenes y cosas salidas del espacio entre los mundos. ¿Resultado? Un pastiche infumable, no me preocupaba de las correcciones, no me preocupaba de las faltas de ortografía, no me preocupaba de la calidad y además las historias no tenían ni pies, ni cabeza.

Entonces encontré a mi lector ideal y la cosa cambió totalmente. Quería impresionarl@, comencé a refrescar todas las normas gramaticales y ortográficas (y a usarlas), escribía pensando en qué le gustaría leer aquí o allá, borraba páginas enteras que no valían para nada… Y la cosa funciona a las mil maravillas.

Lo importante es que tengas una imagen muy clara de él/ella, y sepas qué es lo que quiere, que le gusta y que le aburre. Mantén esa imagen mientras escribes, y estarás escribiendo para tu audiencia.

#6. Elimina palabras redundantes

Evita sobre-escribir (repetirte), usando palabras distintas para referirte a una misma cosa.

Yo abuso mucho de la repetición, a mí me gusta, aunque sé que, a veces, me paso con las repeticiones (algunas veces con las onomatopeyas). Lo aprendí leyendo a King, que es un maestro en repetir la misma palabra 100 veces un párrafo, a él le queda genial…a mí a veces me queda como el culo… Me gusta, pero sé que tengo que ir con mucho cuidado.

El nuestro, es un lenguaje muy rico, con muchos sinónimos y con un fondo de armario impresionante, úsalos. Si lo consigues harás tu escritura más consistente, menos pesada y más impactante.

#7. Escribe todos los días

Escribir todos los días te ayudará a mejorar tu escritura, y a evitar el temido bloqueo del escritor, pues tu escritura se mantendrá fluyendo constantemente.

Si crees que no serás capaz de escribir 1000 palabras al día ponte un límite menor, unas 200 o 300 está bien. Quizá trabajes mejor con tiempo, en ese caso reserva una hora cada día para escribir, céntrate en eso y no hagas otra cosa durante esa hora.

Practica cada día, es lo único que te puede hacer mejorar. (Eso y el estudio, nunca dejes de seguir estudiando y aprendiendo). Ya sabes lo que dicen: la práctica hace al maestro.

#8. Lo primero: El borrador

Sin editar, sin releer, escribe tu primer borrador sin pensar. Escribe libremente. Hacer esto te ayudará a mantener la fluidez.

En el primer borrador cabe todo, no quites, no cortes, no borres. Escribe y escribe sin parar, sin pensar. Mételo todo, aunque parezca que no tiene mucho sentido, aunque sepas que lo vas a borrar más tarde. Escribe sin miedo, el primer borrador debería ser tu patio de recreo.

Yo he borrado escenas, capítulos y, en algún relato, he cambiado el tema por completo, tras editar un borrador. Es como una pizarra en blanco.

Escribir y editar son procesos mentales diferentes, y necesitas separar ambos tanto como puedas.

#9. No esperes el momento perfecto

El momento perfecto para escribir puede no llegar nunca. Sentarte a esperar es una manera más de perder el tiempo, una escusa para no escribir. El mejor momento para empezar a escribir es ahora mismo.

Puede que quieras esperar a las vacaciones, a terminar esa serie de artículos en la que estás metido, a lo mejor estás esperando a que baje un poco el ritmo de trabajo al que estás sometido ahora mismo. O quizá esperas a que te cambien el turno en el trabajo. Gran error.

El mejor momento para empezar a escribir es: AHORA MISMO.

#10. Cuando leas lo que escribes, hazlo en voz alta.

Cuando leemos algo, solemos hacerlo en voz baja, repasar lo que escribimos en voz alta es esencial. Ayudará a eliminar esas frases que suenan mal, y los errores que se nos pasaron la primera vez.

Ya lo expliqué la semana pasada en la guía, y lo vuelvo a decir. No hay nada mejor para saber «como suena» tu escrito, que leerlo en voz alta. Si una frase no te suena bien, hay que cambiarla o borrarla.

#11. Lee a los grandes

Leer es esencial para escribir mejor. Lee a los grandes, a los que admiras, a los clásicos, a los que no te gusten. Disfruta, emociónate o busca sus errores. Inspírate en ellos, en sus estructuras, en su forma de escribir.

Copiar está mal, pero todos empezamos haciendo eso mismo. No te dejes engañar por los que dicen que Joyce es aburrido, que Salinger no sabe hacer historias o que Tolstoy es infumable, si no lees los grandes hitos de la literatura no aprenderás a escribir.

Rowling, Meyer o Green son lecturas divertidas y amenas, puede que saques algo de ellas en cuanto a marketing y ventas, pero no te van a enseñar nada bueno sobre la literatura de verdad (principalmente, porque no lo saben).

#12. Crea una rutina de escritura y cumple con ella

Todos los grandes escritores tienen una rutina (aunque sea caótica). Encuentra la rutina que se te acople y cumple con ella cada día. Busca un lugar, un momento del día y escribe como si tu vida dependiera de ello.

Si lo tuyo es escribir borracho como Fitzgerald, no te lo pienses, hazte con una botella de ginebra y ponte a escribir. Si necesitas escribir en una oficina, monta una (aunque sea en tu casa). Si escribes mejor con un café, compra una cafetera y ponla a trabajar.

Crea una rutina y trabaja.

#13. Vive tu vida

Los grandes escritores tuvieron vidas interesantes (no todos, pero la mayoría). Sal afuera, vive tu vida.

En lo que sucede a tu alrededor puedes encontrar mucha inspiración, grandes ideas para historias o curiosos personajes. No todo es escribir, a veces simplemente hay que vivir un poco.

#14. NO esperes a tener las condiciones perfectas

No necesitas un escritorio victoriano, ni un tormentoso día de invierno, ni estar en la campiña inglesa, con vistas al riachuelo y el bosque. Todo lo que necesitas es papel y lápiz, un ordenador o una vieja máquina de escribir.

Déjate de escusas y ponte al lío. Una vez más: Escribe hoy. Ahora mismo. Ya.

#15. Únete a un grupo de escritura

Únete a un grupo de escritura, comparte tiempo con gente como tú, con tus mismos gustos y que comparte tu amor por la literatura. Comparte con ellos lo que escribes y lee lo que ellos escriben. Un grupo de escritura aportará un extra de motivación, inspiración y sobre todo apoyo, tan necesario para los que escribimos.

Aunque resulta muy complicado encontrar un grupo de escritura en condiciones (yo sigo buscando uno que me aporte ideas y críticas constructivas; feedback en general), seguro que habrá alguno y seguro que alguno de mis lectores estará encantados de compartirlo en los comentarios ( 😉 )

Nada más, estos son los consejos que os dan los escritores a los que he preguntado. Espero que os sean útiles y que les saquéis provecho.

Ahora te toca a ti. ¿Qué consejos tienes que ningún maestro te cuenta?