Como escritor eres un dios para tus personajes. Y no vas a ser un dios particularmente bueno (al menos, no deberías serlo si quieres que tu historia enganche a los lectores). Un buen escritor, es un dios cruel, una presencia que observa, vigila y pone a prueba en todo momento la resistencia y la paciencia de sus personajes.
Es en el eterno conflicto entre el escritor y su personaje, dónde nace la verdadera historia.
Al fin y al cabo, eso son las historias: el largo camino que recorre el pobre protagonista mientras el escritor no para de lanzar mierda desde arriba. O en otras palabras, para ser escritor, tienes que ser un cabrón (con tus personajes, se entiende). Tu trabajo es convertirte en ese niño que quema hormigas con una lupa (y que disfruta de verlas retorcerse).
Si sientes que eres demasiado buena persona y que no serás capaz de amargar la existencia de tus preciosas creaciones, aquí te dejo unos consejos que espero te sirvan para encabronarte y hacer sufrir a tus personajes:

15 formas de joder la vida a tu personaje:

#1. Tu servidor: El antagonista

Los dioses tienen avatares, representaciones humanas o semi-humanas, que cumplen con sus deseos en la tierra. Los avatares ya sea Krishna, Jesús o el Hombre de Malvavisco de los Cazafantasmas, todos son literalmente la mano de un dios en el plano material.
Eso mismo será para ti el antagonista. Él será quien moleste y entorpezca los avances de tus protagonistas. Esfuérzate en perfilar un buen antagonista, dale rasgos creíbles, no caigas en el maniqueísmo simplón. Tu antagonista puede que no sea una mala persona, simplemente tiene un objetivo opuesto al de tu protagonista. Olvídate del bien y del mal, recorre los grises.

#2. La carga más grande

Tu personaje y tus lectores, han de ser consciente de la carga que soporta tu personaje: «Si pierdes esta partida de poker, mataremos a Julius, el orangután de tu madre«, es un ejemplo.
Como narrador, puede ajustar esa carga, hacerla más pesada, más ligera…depende de ti, depende de la ocasión o del ritmo narrativo. Cuanto mayor sea, mejor (recuerda el mito de Atlas). Si tu personaje falla en su misión perderá a su esposa, su familia, su trabajo, sus hijos o todos los misiles nucleares del mundo serán disparados a la vez.
En resumen: Julius es el mejor nombre para un orangután de la historia.

#3. Sobre probabilidades

Cuanto peor sean las probabilidades más engancharás a tus lectores. Somos así por naturaleza, nos gusta ver a la gente en apuros, nos gusta ver como se supera una situación complicada.
«Eres tú contra un ejercito de robots imitadores de Kiko Rivera, y tienen a tu novia«. A eso se le llama una tarea titánica, y es lo que diferenciará a tu personaje del resto de ciudadanos de su ciudad. La gloria está vencer al ejercito de robots Paquirrín.
No hay una regla que te obligue a triunfar siempre. Tu protagonista puede fallar o puede que nunca sepamos como terminará, ambas son opciones válidas.

#4. Decisiones, decisiones…

Obliga a tu personaje a tomar una decisión, haz que sus opciones sea diametralmente opuestas: tu personaje debe decidir entre el amor a su patria o el amor a su familia, o haz que decida entre ciencia y religión.Deberá decidir entre salvar la vida de Julius el orangután o darles a los niños un mundo de helados gratis. Bueno, tal vez está no…pero el tema es: ata a tu personaje a dos caballos que tiren en dirección opuesta, y haz que corran como locos.

#5. El secreto (el «buagh», el «nononononono», el «¿En serio?»)

Dale a tu personaje un secreto oscuro: un romance prohibido, algún tabú, algo que transgreda toda norma (legal, ética o moral). La revelación de ese secreto podría (y de hecho lo hará) destruir toda su vida. No tengas miedo de la basura, mójate, en este mundo los mojigatos no van al cielo.
«María, amor mío, si descubren que eres un robot, ya no podré protegerte«. El personaje luchará por proteger su secreto y tú lo harás para revelarlo…porque eres malo…y te gusta.

#6. El gruñido del tigre (frena a tu protagonista)

¿Cómo freno a mi protagonista?
Muy fácil. Cada vez que tu personaje consiga lo que quiere (una galleta, un vaso de agua, una chica, la olla de oro al final del arcoiris) le pegas un buen guantazo (lo que se dice: unaostiaentodalacara). Lanza un tigre en mitad de su camino, o haz que le corten una mano.
No caigas en la tortura fácil. Dale pequeñas alegrías en su camino al fracaso: «no he conseguido la olla de oro, pero he encontrado las huellas de los duendes. Podemos seguirlas».

#7. Revisa la lista de «Cosas que no quiero»

Algunos dicen que se puede definir a un personaje por lo que quiere. Tú, como narrador, puedes utilizar la parte opuesta de esa frase. Define a tu personaje por lo que no quiere.
Coge a tu personaje por las orejas, y observarlo con atención, busca en él (o ella) 5 cosas que no le gustan, que no quiere, o que teme; no quiere que su esposa lo deje, no quiere perder su trabajo, no quiere que unos magos malvados le roben el pene.
Ahora tu trabajo como Genio del mal, Narrador, es hacer que estas cosas sucedan (o puedan) suceder en cualquier momento.

#8. Victoria amarga

Por fin tenemos la olla de oro de los duendes, vamos a ser asquerosamente ricos, espera un segundo….¡Ahhhhh! ¡ESTÁ LLENA DE ABEJAS CANÍBALES!

La Jungla de Cristal está llena de victorias amargas. John MacClane se pasa toda la película sufriendo las putadas de los guionistas, pon trabas en su camino, no dejes que gane fácilmente.

Intenta que cada victoria sepa a ceniza. (Tampoco te pases)

#9. El narrador como ladrón.

Todo el mundo tiene algo que ama. Descubre que ama tu personaje, y róbaselo. Así de fácil.

«Lo siento querido personaje mío, pero durante el incendio, perdiste tu casa, a tu esposa, y tu precioso narikugasiokhanomagi,el que te regaló tu sensei». Una vez hagas esto, tienes dos posibilidades: «Perdido para siempre» o «Perdido por ahora«.

«Perdido por ahora» implica que la historia sigue, y de hecho es una historia en sí misma; recuperar algo. «Perdido para siempre«, transforma de alguna forma a tu personaje, que deberá aprender a vivir con la perdida.

#10. Tic, tac. Tic, tac

Si quieres volverme loco, si quieres verme sudar, ponerme rojo, temblar, enfadarme y maldecir. Si quieres ver como se me hinchan las venas de las sienes hasta estallar, dame una pantalla o una misión en un videojuego con un reloj que marca el tiempo que te queda. No lo soporto, es superior a mí.
Hazle eso a tu personaje.
Ponle a toda esa historia, a esa meta, a ese destino, un tiempo limitado. «Tienes una semana para salvar al orangután Julius de los malvados duendes. Si no lo consigues se transformará en uno de ellos».

#11. ¿Por qué te pegas?

Hiere a tu personaje, haz que sangre, muestra que no está blindado.

De nuevo La Jungla de Cristal, en su final (espero que la hayas visto), John McClane lleva una pistola pegada a la espalda con su propia sangre (y celofán). Una manera muy fácil de joder a tu personaje es esa. Herirlo. Herirlo. Herirlo. (Intenta no matarlo).

#12. Dispara al corazón.

No hace falta que seas tan literal. Una mandíbula rota, un pie roto, un brazo fracturado, una llamada a la policía: «es por tu bien, no te preocupes, llegarán pronto. Ahora dame ese orangután, cariño y todo saldrá bien».
La traición de un ser querido siempre es más dolorosa que cualquier cuchillo.

#13. Rompe las piezas

Piensa en tu vida como en un puzzle, todo aquello que te define como persona, son pequeñas piezas que van encajando hasta formar tu personalidad, tu vida, lo que eres.

Imagina ahora eso en tu personaje: amante, deportista, escritor, músico de jazz, cazador de duendes. Coge la mayoría de esas piezas y quítaselas (una a una, o varias a la vez).

Destruye lo que es, haz que se plantee todo, ¿por qué debería seguir adelante?, ¿Cómo se reconstruirá a sí mismo?

#14. No des nada por sentado

Una versión más profunda de la anterior: coge esas cosas que tu personaje cree saber (puede ser sobre su familia, el estado, su infancia…) y rompe todos sus paradigmas.
Todo lo que tu personaje sabe sobre la vida en general, será erróneo.
Tu personaje deberá reaccionar, ya no puede vivir como antes.

#15. Triángulo amoroso

El triángulo amoroso. El viejo, usado y sobrevalorado triángulo amoroso. No te preocupes, como todo en la vida, lo vintage funciona.
Eso sí, funciona si se sabe usar; Rebeca está enamorada de Ricardo, y lo ha estado desde que eran niños. Pero Ricardo está luchando contra los bots spamers en las Guerras Twitter del 2032. Julio el orangután está enamorado de Rebeca, y es un orangután muy sexy…¡Qué demonios hago! – piensa Rebeca.
Además no tienes porque parar en un trío. Puede ser un rombo amoroso, o cualquier cosa que se te ocurra.

Y hasta mis 15 consejos para joder la vida a tus personajes, espero que te gusten y sobre todo, que te sean de ayuda, a la hora de hacerle la vida más interesante a tus personajes.
¿Sueles ser muy cruel con tus personajes? ¿Te regodeas en sus desgracias? ¿Eres un dios cruel o un dios benevolente? Deja un comentario y cuéntame tus experiencias o tus dudas.
[yellowbox] Bonus: Descargate la infografía con todos los consejos sobre cómo joder a tus personajes, pinchando aquí: Infografía 15_formas de joder a tus personajes. [/yellowbox]

 

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