Me encanta el terror. Esto no es nada nuevo, sólo tienes que pasarte y leer alguno de mis relatos o microrrelatos. Soy verdadero fan del terror, tanto en el cine como en la literatura. Me encanta, estoy enganchado. Y es que pocas cosas te pegan un subidón tan grande como una buena historia de terror.

Desde que comencé a escribir me decanté por el terror, no podía ser otra forma, mis dos referentes en el mundillo son Poe y Stephen King. Lo raro hubiera sido terminar escribiendo pastiches lacrimógenos.

El terror es especial, cualquiera puede aficionarse a los dramones, los puedes leer a cualquier hora, puedes compartir tus sentimientos con tu círculo de lectores, puedes hacer un canal de Youtube dedicado a John Green y sus pasteleos, y tener una audiencia fiel que te seguirá, a pesar de que en tus reseñas te limitas a decir: me ha enganchado, está muy bien escrito y amo a John Green.

Pero el terror es diferente. El terror se lucha en trincheras solitarias, oscuras, húmedas y llenas de ratas. Eres tú contra el monstruo que se arrastra bajo tu cama. Eres tú, contra la mano helada que te agarra el tobillo mientras duermes. El terror es especial, el miedo nos afecta a todos.

A primera vista, uno puede pensar que el terror se escribe solo, al fin y al cabo, a los humanos nos asusta prácticamente todo. Escribir terror parece sencillo, sólo tienes que asustar, aterrorizar o dar asco al lector. Alien el octavo pasajero lo hace de maravilla; la soledad del espacio y el ataque del arácnido asustan al espectador, el Rompepechos saliendo del astronauta y haciendo explotar su caja torácica nos obliga a girar la cara asqueados, y el xenomorfo campando a sus anchas por la nave, nos causa horror.

Sin embargo, pensar que algo así es fácil de hacer y que está al alcance de cualquiera es caer en un error de novato. Escribir terror no es sencillo, puede que sea igual o más complicado que escribir humor. Para mí, los dos géneros más difíciles de escribir.

Yo llevo un tiempo escribiendo terror, amo el género y por eso que quiero ayudarte.

10 trucos para escribir terror:

#1. Bebe:

Si a Edgar Allan Poe y a Stepehen King les funcionaba ¿Qué te hace pensar que eres mejor que ellos? En fin…aficionado.

#2. Garras y tentáculos:

Las cosas de Lovecraft están llenas de garras y tentáculos (también de ojos, pero son menos efectivistas). Llénalo todo de garras y tentáculos. O mejor todavía de garras con tentáculos…o al revés… tú mismo.

#3. Profanando:

Cuando tu héroe se enfrente por fin, al indescriptible horror que emerge desde las profundidades más oscuras del tiempo, sus últimas palabras antes de enfrentarse a su propia locura no deberían ser: “Oh señor mío, semejante falta de respeto es intolerable, ¿pretende vuesa merced morder las prietas carnes de éstas posaderas mías y tragarse mi bienaventurada alma? ¡Qué grave incorrección por su parte!”

#4. Horrores indescriptibles de las oscuras profundidades del tiempo:

Bueno…eso está bien para los novatos. Pero deberías mejorarlo.

#5. Drama:

Evítalo todo lo posible. Si tus lectores quieren drama, que lean Crepúsculo o a John Green. O mejor todavía, una versión de Crepúsculo escrita por John Green. (Que vendría a ser la novela más terrorífica de la historia).

#6. Violencia:

Al hablar de violencia nos encontramos ante un problema de calidad vs. cantidad. Si no te ves capaz de equilibrarlas, escoge una de las dos. Abusa de ella, llévala hasta su punto más álgido. En caso de duda, añade un poco más.

#7. Ritmo:

Si tu novela tiene uno de esos trozos aburridos en los que no sucede nada (o uno de esos en los que los protagonistas se declaran amor eterno y se miran a los ojos de forma apasionada), llénalo de zombis y préndeles fuego.

#8. Instinto de supervivencia:

Si todo lo que son capaces de hacer tus personajes cuando se enfrentan al miedo es correr y chillar como pollos sin cabeza…entonces es que necesitas salir y ver mundo. Si en mi barrio algo saliese arrastrándose de las alcantarillas, sería atropellado 3 veces antes de que pudiera cruzar la avenida.

#9. Esperanza:

Tus personajes la necesitan para seguir avanzando en su camino. Tus lectores la necesitan para seguir leyendo, se alimentan de ella. Dásela. Cuando la tengan llénala de zombies y préndeles fuego.

#10. Rozar la locura:

Y no me refiero a los personajes. Me refiero a ti, que quieres escribir. Si nunca has tenido ganas de meter a tus amigos y seres queridos en una licuadora gigante. Si nunca te has planteado la idea de que tal vez no estás muy bien de la cabeza, si eres una persona equilibrada y sin problemas mentales de ninguna clase, búscate otro género. Creo que John Green está buscando competencia en lo suyo o igual sólo busca alguien a quien acariciar hasta quedarse dormido, sea como sea, te sirve.

Como diría Forrest Gump no tengo nada más que decir. Estos son mis consejos para que escribas terror. No sé si me harás caso, no sé si te servirán de algo, pero, al menos yo lo he intentado, ahora ya es cosa tuya.

¿Tienes algún otro consejo que no esté en la lista? Deja tus comentarios y dime si te gusta el terror, si lo odias o si John Green te ha perseguido alguna vez agitando una motosierra.

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