El otro día husmeé un poco por ahí en algunos foros y grupos de «redactores freelance», perdonad que lo ponga entre comillas pero me cuesta cierto esfuerzo llamar así a esta gente. En uno de los foros alguien comentaba que había comenzado a trabajar a un céntimo por palabra, se preguntaba (claro) si había sido una decisión acertada.

Lo que me produjo mayor terror fue ver la cantidad de redactores que contestaban afirmativamente a la pregunta. Los precios que vi me dejaron helado, entre uno y tres céntimos por palabra… Los más valientes se atrevían con seis céntimos, pero de ahí no pasaba la cosa.

Ante este tipo de comentarios me dio por pensar… El sueldo mínimo en España, en Enero de 2015 es de 756,70 € al mes (sí, sí, ya sé que muchos trabajan por menos), si el horario laboral (generalmente) es de 40 horas a la semana, esto supone unos 4 euros y algo a la hora. Si un redactor cobra un céntimo por palabra, deberá escribir un artículo de 400 palabras cada hora para cobrar el sueldo base… Claro que los autónomos pagan de media 300€ al mes… Además un freelance tiene otros gastos… ¿Y si un día te pones malo? ¿Y las vacaciones?

En fin… Supongo que ya sabéis por donde voy.

Relación calidad/precio

La base de estos precios está en la cantidad de material que puedas «sacar» al día (odio la frase «yo saco X artículos al día», me parece poco profesional). Si eres capaz de escribir a toda velocidad, entonces estos precios te van bien, puedes incluso escribir un par de artículos de 400 palabras cada hora.

Ahora bien, hay una diferencia entre escribir y «sacar» artículos. Yo escribo artículos; investigo, preparo, comienzo a escribir, investigo de nuevo, termino de escribir, lo dejo reposar y, después, lo reviso y edito. Este proceso dura bastante, con mucha suerte, una hora, normalmente un par o tres de ellas.

¿Cuál es la diferencia? La calidad. Estoy harto de ver publicaciones, incluso periódicos, que publican artículos sin preocuparse de la calidad de los mismos, he visto noticias con faltas de ortografía de preescolar, incluso encontré un artículo (en un periódico) con un subtítulo que rezaba: Aaaaaa. Una vergüenza.

¿Por qué ocurre esto? Porque este tipo de trabajos en los que se paga un céntimo o dos por palabra se hacen rápido y mal, porque, para poder vivir tienes que hacer muchos cada día. Trabajar a un céntimo por palabra no es sostenible.

Oferta y demanda

Ese suele ser el mayor problema al que nos enfrentamos los redactores, hay poca demanda y mucha oferta de redactores… Yo siempre digo que el problema real es que todos los ordenadores vienen con teclado. Hay mucho Clark Kent y mucha Louis Lane en este nuevo milenio.

Nuestro mercado es muy diferente del anglosajón, los que escriben en la lengua de Shakespeare tienen muchas más oportunidades de ganarse la vida honradamente con este oficio. Los hay que llegan a ganar pequeñas fortunas escribiendo para publicaciones y blogs.

En español la cosa no está tan clara. Personalmente no conozco a ningún redactor freelance que se gane la vida tan bien, mientras que nos llegan noticias de blogueros y redactores americanos o ingleses que cobran hasta 200.000$ al año, las historias que leemos de los españoles y latinoamericanos suelen ser muy distintas.

Cada vez que lees un artículo sobre copywriting o redacción freelance en español estás leyendo una queja, un lloriqueo (este artículo, sin ir más lejos, es una queja), pero es que es horrible con lo que nos encontramos aquí.

No quiero decir que el mercado anglosajón sea la panacea, ni que los Estados Unidos sean la tierra que mana leche y miel, cada uno tendrá lo suyo y habría que ver cómo andan las cosas por allí.

Pero, desde luego parecen distintas, más oportunidades, más publicaciones que buscan constantemente material nuevo, un sistema fiscal más accesible…

No quisiera terminar este artículo con este mal sabor de boca. El de redactor freelance es un trabajo maravilloso, pero muy exigente, es un trabajo que amas con facilidad y que, una vez dentro, disfrutas a cada paso. Es un trabajo que necesita mucho tiempo y mucho esfuerzo, pero que te ofrece algunas recompensas que no ofrecen otros trabajos mejor pagados.