Hoy tenía planeado escribir un artículo sobre terror. Pero, un seguidor en Twitter me comentó que escribiera un artículo sobre las subtramas. Así que, aquí estoy. Igual que con los artículos sobre las estructuras, esto será largo y duro. Las subtramas, por lo general, son la amiguita fea de la escritura. Todas las historias tienen una —o deberían—, pero a ninguno nos gusta mucho andar cerca de ellas. En fin, hoy voy a mezclar opinión y experiencia, con palabrería técnica, así que… paciencia.

¿Qué cojones son las subtramas y para qué necesito una?

Puedes encontrar la original aquí

Puedes encontrar la original aquí

Subtrama es uno de esas palabras mega interesantes y chupiguays que todos van soltando por ahí, pero que nadie sabe qué significa realmente. Es como «diseño responsive» o «vetealamierdaydéjameenpaz». Muchos escritores nos perdemos un poco cuando escuchamos «subtrama» y no llegamos a tener claro al cien por cien lo que significa o lo que son en realidad.

Técnicamente una subtrama es toda aquella trama que se desarrolla dentro de nuestra novela sin formar parte de la historia principal. Esto incluye cualquier tipo de subtrama romántica, es decir, las historias de amor que surgen entre los personajes y que, casi siempre, nos acaban haciendo vomitar arcoiris o morir de una subida de azúcar. Aunque también pueden ser subtramas basadas en personajes, cuando un personaje secundario tiene una línea narrativa propia. Para que te hagas una idea de estas subtramas: Jar Jar Binks en La Amenaza Fantasma. Misa cree que es un ejemplo de personaje que te destroza una historia potable.

Aunque sé que no lo soportáis, os pondré de ejemplo El Señor de los Anillos. Cada una de las historias de los personajes forma una subtrama, Aragorn tiene su propia línea, incluso se la puede separar de la que tendría junto a Gimli y Legolas. En realidad el rey persigue su propio destino y tiene sus propios problemas. En El Señor de los Anillos, cada personaje va a su aire y tiene sus propios problemas. Estas subtramas, en el fondo, sirven de excusa al narrador para mostrar detalles de su mundo, que de otra forma pasarían desapercibidos.

Estos son algunos ejemplos de subtramas. Así que, las subtramas son todas esas líneas argumentales que se sostienen por sí solas dentro de una historia, sin formar parte de la trama principal de la novela.

Entendemos que «por sí solas» no significa que estén aisladas completamente. Una buena subtrama siempre tiene que regresar a la trama original y convertirse en un factor importante para nuestra novela. Una subtrama nunca puede ser una historia sin conexión con el arco argumental principal.

Escribir sin demasiadas reglas

Hay un problema con todo esto. Yo personalmente cuando escribo no pienso en cómo funciona esto o en cuál era la definición exacta de aquello. Sobre todo, porque siempre que hagas algo te encontrarás con diez artículos que te dirán que lo estás haciendo mal. Pero bueno, hay algunas cosas que son de cajón, por ejemplo, lo que te acabo de decir: no existe ninguna subtrama aislada, todas necesitan converger en la historia principal de alguna forma. Una subtrama aislada dará una sensación de desconexión al lector. Parecerá que se ha perdido algo.

Vale, eso está muy bien, pero… ¿Si todas las subtramas tienen que unirse a la trama principal para qué las queremos? ¿Para qué molestarse? Simplemente lo metemos todo en el rollo principal y listo. Menos problemas. Menos agobios. Puedes hacerlo si quieres, muchos autores lo hacen. El problema es que tus historias perderán complejidad, se volverán simplonas.

Una de las funciones principales de las subtramas es la de mostrar los puntos de vista de otros personajes, mostrar detalles del mundo, ciertas situaciones que, de otra forma, no tendrían cabida en nuestra historia y serían ignoradas completamente. Regresando a El Señor de los Anillos, sin las subtramas nos perderíamos lo mejor de la novela: los Rohirrim.

Subtramas

 

Si dejamos la trama principal en cueros, verás que la idea es muy simple. La historia es sencilla: vamos de A a B para conseguir X. Incluso si estás trabajando en una novela compleja, con giros argumentales y todo eso. En la historia principal, en la trama original, solo hay un personaje y un conjunto concreto de hechos. Nada más. Las subtramas son la forma de superar esa limitación. Al introducir una línea argumental paralela, serás libre de jugar con nuevos eventos, situaciones, personajes, amenazas y escenarios nuevos.

¿Qué hago con las subtramas?

Pongamos que estás escribiendo una historia de fantasía, un mundo gobernado por una élite y en el que se fragua una revolución en la sombra. Seguramente tu línea argumental central será la revolución y estará basada en un solo personaje. Seguramente en el líder de esa revolución o en alguien que se ha visto inmerso en todo el follón.

Ahora bien, esa historia se queda muy corta. Es poco objetiva. Puede que uno o dos lectores se entusiasmen con tu líder revolucionario. Pero cualquier lector con ganas, querrá saber más. Querrá conocer ese mundo a fondo y se hará muchas preguntas: ¿qué está pasando en el mundo? ¿Cómo se ha llegado a ese punto? ¿Por qué esa revolución? ¿Cómo son esos líderes tiránicos? ¿Viven en el mismo lugar que los revolucionarios? ¿Qué los diferencia si los dos bandos ansían el poder?

Un buen uso para las subtramas sería el de contar la historia de uno de esos tiranos. Una historia paralela que muestre el punto de vista de la élite dirigente. Que muestre su mundo, sus escenarios, sus propias motivaciones. Puedes mostrar cómo se toman las decisiones en ese gobierno despótico. Qué intereses mueven a esas élites dirigentes. Cómo son cuando se relacionan entre ellos y cómo se muestran ante el mundo.

En sentido opuesto puedes introducir una tercera subtrama, alguien que no está implicado en la revolución. Un campesino, un trabajador de las fábricas o de las minas de carbón. Alguien que solo quiere vivir en paz y que se encuentra preso de las circunstancias. Atrapado en una guerra que no le interesa, que no quiere y que no le beneficia. Puedes mostrar su vida sencilla. Los estragos que la lucha de poder causará en su vida.

Hagas lo que hagas, yo siempre tendría en cuenta una regla muy sencilla: «Todo sucede por alguna razón». No introduzcas temas, personajes o situaciones al azar. No escribas escenas con el único fin de engordar la historia. Todo tiene que tener una razón de ser, cada elemento que introduzcas en estas subtramas, debe tener una raison d’être. Solo de esta forma serás capaz de atar todas las tramas de la novela y ofrecer al lector un final adecuado. Sin hilos sueltos, sin saltos repentinos.

Pero esto no pega ni con chocolate

Seguro que ahora mismo estás pensando que es imposible que esto funcione. Todo te suena a palabrería de taller de escritura, pero créeme, es mucho más sencillo de lo que parece. Si has sido capaz de crear un mundo realista, con personas de verdad viviendo en él —personas que tienen motivaciones realistas—, las intersecciones entre las diversas tramas aparecerán de forma natural. Nuestro cerebro funciona así.

Piensa que los seres humanos vivimos haciendo ese tipo de conexiones continuamente. Buscamos siempre el orden dentro del caos. Solo tienes que asegurarte de que has construido una base sólida. Si logras eso, el resto es pan comido. Las piezas irán cayendo en su lugar solas, las conexiones aparecerán en el texto con mucha más fluidez de lo que esperas.

Todo esto tiene casi más que ver con el worldbuilding que con las subtramas…. así que regresemos a ellas.

Las subtramas again

Bueno, pues ya tenéis algunos ejemplos de cómo usar las subtramas para dar profundidad a vuestro texto. Pero hay tener en cuenta que una buena subtrama es algo más que una salida fácil para un problema narrativo. No se trata solo de ofrecer «profundidad» o de ayudar a perfilar tu mundo. Usadas con personalidad las subtramas ayudarán a que tu historia tenga otras lecturas, ofrecerán puntos de vista distintos y añadirán una tensión dramática imposible de lograr sin ellas.

Si fueras Hitchcock usarías las subtramas para enseñarnos una bomba con temporizador de la que el protagonista no sabe nada. Aumenta la tensión del lector al máximo, poco a poco, mientras le obligas a mirar como sus amados personajes, se pasean por sus propias tramas, ajenos a esa bomba que está programa para que les estalle en la cara.

La subtrama de un villano puede mostrar su lado más humano. En este caso, lo que podría ser un personaje de cartón, se convertirá en algo más. Un villano que lleva flores a su esposa en coma cada semana, añade ese toque de vulnerabilidad que, de otra forma, nunca tendría. Un malvado genio del mal que es, padre soltero, puede ser la diferencia entre un personaje inolvidable y un villano de pacotilla más. ¿Qué hace tan genial a Hank Scorpio? Sí, tienen en jaque a la costa este de Estados Unidos, pero se preocupa por el bienestar de Homer, porque le cae bien y demuestra que es un buen jefe.

Subtramas

 

Las posibilidades de las subtramas son tan infinitas como tu imaginación —eso suele ser lo bueno de la escritura—, tampoco tiene que ser complicado. Las subtramas pueden ser tan simples como un par de interacciones entre el villano y ese amor moribundo. O tan grandes y complejas que será como si tuvieras dos tramas principales preparadas para colisionar en cualquier momento. Las dos estrategias son geniales y son una herramienta indispensable para los autores.

Sea como sea, la clave de todo está en recordar que las subtramas, son SUB por algo. Siempre deben estar por debajo de la trama principal y nunca deben ser más importantes ni ensombrecer la historia. Si tu subtrama empieza a ser más interesante que tu trama, igual deberías replantearte toda la novela. Quizá te habías equivocado de historia.

Cómo diferencias trama de subtrama

Esto tiene un poco más miga de lo que parece.

Ya he dicho antes que las subtramas pueden ser tan complejas y grandes como una trama principal. En Canción de Hielo y Fuego tenemos un ejemplo excelente de subtramas que son tramas por sí mismas. Esto también se llama novela río, pues tiene muchos afluentes que van a morir en al río principal. En este caso la trama principal sería el conflicto en sí y cada personaje una subtrama. A Martin esto le funciona de categoría, pero a mí, este tipo de novelas me aburren.

Algo parecido pasa con novelas como IT y Apocalipsis de Stephen King. En ambas hay una trama central —la cosa y el fin del mundo— y en cada una de ellas existen muchas subtramas; una por cada personaje. Este ejemplo es más claro en Apocalipsis, que también divide los capítulos por personajes, centrándose en cada momento en uno de ellos. Podrías entender completamente la historia siguiendo tan solo los pasos de Stu Redman, sin leer nada más, sin embargo, la novela se para en cada uno de los personajes. De esta forma se añaden nuevos puntos de vista, nuevas situaciones, nuevos lugares, mayores peligros.

Subtramas

Está claro que puedes hacer lo que te dé la gana con tu novela, que para eso es tuya. Pero como estás leyendo mi blog, supongo que esperarás que te dé algún consejo desde mi experiencia. Mi consejo es que no te rompas la cabeza demasiado: escoge una trama principal y sigue con ella. Esto no significa que no tengas o no debas incluir subtramas. Pero mi consejo es que te centres en una. Mucho más si todavía no te desenvuelves en la escritura como Stephen King. Con una sola trama te resultará más sencillo mantener la concentración, la tensión narrativa y manejarás mejor los tiempos.

Por supuesto todos queremos tener subtramas ricas, pero distraer al lector, obligarlo a cambiar de punto de vista, es peligroso. Es como jugar con fuego; puede salir muy bien o muy mal. Lo bueno y lo malo de las subtramas es que nos dan mucha cuerda; podemos ser muy libres o acabar ahorcados. De nuevo te lo digo: esto es solo mi consejo.

Las subtramas y los lectores

Lo primero que un lector quiere es «saber de qué va el libro». Mientras leen buscan por instinto un protagonista y un evento importante —tu trama principal—. El lector se pregunta: ¿Quién es importante? ¿Qué sucesos debo recordar? ¿Qué detalles tengo que retener? El escritor debe saber esto de antemano y tenerlo presente mientras escribe. Su deber es responder estas preguntas durante la escritura de forma inteligente y creativa, logrando centrar la atención del lector, sin tener que usar enormes carteles luminosos.

Es importante que tengas clara tu trama principal antes de ponerte manos a la obra. No es que las subtramas no puedan contener información importante. Pueden y deben, contener problemas vitales para la resolución final de tu novela. Pero siempre tiene que ser la trama principal la que soporte el peso de la narración, Frodo es el encargado de soportar la carga hasta el Monte del Destino. Será ese arco central el que sostenga el resto de arcos argumentales, así que más te vale que sea bien sólido.

Cuando alguien escriba una sinopsis de un párrafo de tu novela, ese párrafo hablará de tu trama central.

Si en algún momento tienes dudas sobre qué trama es la central lo mejor que puedes hacer es pararte. Deja de arrear cabezazos al teclado —¿Qué pensabas que no sé cómo escribes?—, reflexiona y decide cuál de todas las líneas argumentales merece estar en primera plana. ¿Quiénes son los principales actores durante el clímax? ¿Cuál es el conflicto central, ese que define cada giro argumental? ¿Qué historia es más importante para ti? Esa será la historia central, la trama principal. Y si no lo es, entonces es que tienes una subtrama guerrera, esto agobiará a los lectores, que pueden sentirse confusos. Si este es tu problema, regresa sobre tus pasos y replantea toda la historia.

Subtramas

Stephen King utiliza la mente fragmentada de Cujo como subtrama

Por otra parte, si crees que tu historia es demasiado simple, si tienes problemas con el worldbuilding, si hay huecos que no puedes rellenar con la historia principal, tal vez sea buena idea trabajar en una subtrama pensada específicamente para solucionar ese problema. Stephen King utiliza cortos espacios de narración para contar al lector cómo se siente Cujo, gracias a eso, nos metemos en la piel del San Bernardo y observamos su locura desde otro punto de vista; la mente fragmentada de un perro con rabia.

Por supuesto, si introduces un nuevo personaje, un nuevo punto de vista o un nuevo narrador, no puedes dejar que vaya por su cuenta. Todo debe converger al final y terminar formando parte de la historia principal. ¿De qué serviría la Guardia de la Noche si no jugará un papel en la guerra de los reinos? No se trata de hacer un pegote enorme y juntar historias al tuntún.

Las subtramas permiten al lector saltar entre diferentes puntos de vista, para poder observar y conocer detalles del mundo y de sus personajes que sería imposible conocer si no salimos del túnel de la historia principal. El funcionamiento concreto de estas subtramas dependerá de lo que estés escribiendo y de cómo lo estés haciendo. Puede que necesites personajes opuestos, quizá la solución es convertir al villano en una subtrama o tal vez lo suyo es cambiar de narrador en algunos puntos —como hace King en Cujo—. Todo depende de lo que necesite tu novela. La única regla que debes recordar es que todas las subtramas deben unirse en algún momento a la trama principal antes del final.

Tampoco te olvides de la primera regla del club de la subtrama: Todo sucede por alguna razón.

Malditas subtramas

Puede que todo esto suene complicado o pomposo. No te preocupes no es ni la mitad de difícil de lo que parece. Si no quieres que haya otros puntos de vista, no pasa nada. Si crees que no vas a ser capaz de lograr que todas las subtramas se unan a la historia principal sin que se note el pegote, no pasa nada. Simplemente no lo hagas; escoge tu historia y céntrate en ella.

Por el contrario, si lo que quieres es tener docenas de subtramas, al estilo de Apocalipsis, adelante. Escribe tantas historias paralelas como te dé la gana, aquí te dejo un artículo de Inteligencia Narrativa sobre las novelas río que te será de gran ayuda.

Lo único que realmente importa es que mantengas el foco de la narración en los personajes y los eventos que has decidido que formen tu arco principal. No dejes que el resto de arcos argumentales cobren demasiado protagonismo. Si permites que las subtramas se descontrolen acabarás liado en una maraña de personajes, hechos y situaciones de la que difícilmente podrás escapar. Algunos autores se mueven de maravilla dentro de esos laberintos, pero recuerda que no es algo que se logre por accidente.

En una llanura o en un laberinto. Lo tengas claro o sea un lío, tienes que saber qué quieres contar. Tienes que tener tu historia central muy definida, porque si tú no lo tienes claro, ¿cómo lo tendrá tu lector?

Esto no es un adiós, es un hasta luego

Espero que todo este ladrillo te haya servido para resolver algunas dudas y para tener una perspectiva nueva de este tema. Recuerda que es muy fácil ahorcarse uno mismo con las subtramas, pero si sabemos utilizarlas añadirán una profundidad y complejidad a nuestras obras imposible de lograr sin ellas. Además, son una gran herramienta para mostrar detalles. Sirven para desarrollar personajes. Añaden información esencial a la trama principal sin que recurramos a trucos sucios.

Lo único que tienes que hacer es mantener la mano firme. Tirar de las riendas y no dejar que se desmadren. Si eres capaz de conseguirlo y todas tus subtramas terminan en la historia original, tu límite será el cielo.

Espero que si nunca te has planteado usar las subtramas a partir de ahora les des una oportunidad. Es una herramienta que todo escritor necesita en su caja, son brillantes, divertidas y nos ofrecen capacidades infinitas. Solo tienes que prestar un poco de atención si no quieres que se te coman vivo. Dedica un poco de esfuerzo a las subtramas y tendrás entre manos el arma más poderosa que puedas imaginar.

Recuerda que las subtramas pueden ser como Audrey Junior, la planta de La Pequeña Tienda de los Horrores, o la cuidas bien y la vigilas o se te comerá a ti y a todos los que quieres.