Los seudónimos, pen names o noms de plume, están más en boga que nunca desde que se ha puesto de moda el tema del branding y la marca personal. En otros tiempos usar un seudónimo servía para esconder la identidad (sobre todo en casos de escritoras que por la época no hubiesen sido aceptadas). Pero los tiempos cambian, ¿verdad? Y el otro día me encontré con está pregunta de una lectora en mi correo:

Me gustaría hacerte una pregunta. ¿Como va el tema del seudónimo? Es un tema que creo que tiene mucha extensión y desafortunadamente pocos blogs son los que informan y es una cosa que me parece muy interesante.

Bueno pues la verdad es que me dejó un poco pensativo. El tema del seudónimo es algo en lo que jamás había pensado… Bueno sí había pensado en ello, pero creo que jamás le dediqué más de treinta segundos de mi tiempo. ¿Seudónimos? No, gracias. Solo, por favor. Nunca pensé en usar un seudónimo, yo en esto soy como Stephen King o Isaac Asimov.

Sin embargo, sí que es verdad que hay otras personas que no quieren exponerse, que no quieren ser vistos detrás de un texto, hay algunos que por dedicarse a otras profesiones prefieren esconder su imagen bajo un seudónimo, hay casos como el de Joseph Gelinek (Máximo Pradera) que supo llevar este arte hasta el extremo de no conocerse ni su voz  ni su imagen.

En fin, la pregunta era muy clara… ¿Qué hay del seudónimo?

¿Deberías usar un seudónimo?

Quizá sea eso lo primero que deberías preguntarte.

Un seudónimo puede ser una buena idea si tienes pensado escribir géneros muy diferentes, o si eres como Stephen King un trabajador incansable que corre el riesgo de saturar el mercado literario, en esos casos es buena idea trabajar con seudónimos. Puede que te precipitaras y publicaras uno o varios títulos por tu cuenta con una calidad dudosa (o directamente mala).

Tomar esta decisión es algo personal y, en el fondo, cuestión de negocios.

Sin embargo, hay ciertos aspectos que deberías plantearte antes de tomar una decisión:

  • ¿Te sientes cómodo sabiendo que tu nombre está en todas partes?
  • ¿Atraerás más lectores en tu género con un nombre masculino o femenino?
  • ¿Tú nombre es complicado de pronunciar o de deletrear?
  • ¿Tienes un nombre muy común que puede confundirse con el de otro autor?
  • ¿Te importa que puedan encontrarte y saber dónde vives?
  • ¿Vas a centrarte en un sólo género o piensas variar y cambiar?

Estas preguntas pueden ayudarte a tomar la decisión, aunque, en último término serás tú quién decida si escribir con tu nombre o con uno inventado. Puede que tus editores te aconsejen que uses un seudónimo, escucha lo que tengan que decirte.

Cómo escoger un seudónimo

Si has decidido que vas a usar un seudónimo hay algunas cosas que deberías tener en cuenta antes de ponerte.

Escoger un seudónimo puede resultar más complicado que dar nombre a un personaje. Un seudónimo te acompañará en tu carrera y será el nombre que verás estampado en las portadas de tus obras y en todo lo que se escriba sobre ti como autor.

Tienes que saber escoger, no deberías precipitarte. ¿Seguro que vas a querer que te conozcan por el nombre de Sayuri Kaketa cuando tengas 60 años? Puede que seas la más otaku del mundo y creas que es un nombre chulísimo, pero dentro de unos años te arrepentirás (tanto como si te hubieras hecho un tatuaje de One Direction).

Aquí te dejo algunas consideraciones y consejos que pueden ayudarte a escoger un seudónimo:

  • Busca en tu árbol familiar. Seguro que hay un gran seudónimo escondido por allí. Usa un nombre llamativo y un apellido enérgico. Combina las dos ramas de tu familia.
  • Busca en libros sobre nombres. Sólo encontrarás nombre propios, pero seguro que alguno te servirá como apellido. En caso de duda: en español puedes construir un apellido añadiendo la terminación «-ez» al final del nombre (sig: hijo de).
  • Busca en Google. Si tu nombre suena demasiado moderno o demasiado anticuado, no tienes más que pensar al qué público quieres dirigirte, calcula el año (1984, 1988, 1990, 1960…) y busca: nombres más comunes en…
  • Busca tu nombre. Busca el significado de tu nombre, cuando lo sepas, haz una búsqueda inversa en otros idiomas.
  • Tu género. ¿Escribes terror? Busca sinónimos de esa palabra, traduce terror a otros idiomas y busca sinónimos en esa lengua. Casi todo vale.
  • Todo un mundo. Tienes un mundo entero a tu disposición, busca en mapas, callejeros, usa nombres de países, calles, ciudades…
  • Generadores de nombres. Los generadores son una buena herramienta para encontrar un buen seudónimo, puedes buscar en la red pues hay muchísimos.
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La leyenda del escritor sin rostro

Ya tengo seudónimo, ¿ahora qué?

Una vez tienes claro tu seudónimo, hay algunas cosas que necesitas hacer.

Registra tu seudónimo

Si quieres que nadie pise tus obras, registra tu seudónimo, es como el nombre de tu empresa, así que para que todo sea legal (en caso de que vayas a cobrar con ese nombre o firmes los contratos con él) necesitas registrarlo.

Registra el dominio de tu seudónimo

Si vas a usar un seudónimo no vas a querer que otro te pise el dominio para tu página de autor. Lo mejor que puedes hacer es registrar ese dominio a tu nombre.

El precio de un dominio es ridículo, ya que rara vez superará los 15€ anuales. Puede que creas que en este momento es un gasto que no te puedes permitir, quizá sea así, pero puede que más tarde alguien lo haya comprado.

No escondas tu nombre a tu editor

Si vas a trabajar con editoriales o profesionales de la edición vas a tener que firmar documentos legales, seguramente a tu nombre. No escondas tu nombre real a tus editores. Si quieres usar tu seudónimo a toda costa, tendrás que registrar ese nombre como figura jurídica (básicamente como si fueras una empresa).

Registra tus obras bajo seudónimo

La mayoría de registros de la propiedad intelectual, desde Creative Commons a los registros oficiales, te van a dar la opción de registrar tus obras bajo tu seudónimo.

La mayoría te dan diversas opciones de reconocimiento, puedes firmar con tu nombre y aparecer bajo un seudónimo o firmar sólo con tu seudónimo. Si necesitas más información deberías acudir a la oficina de registro de la propiedad intelectual, allí te podrán informar en profundidad sobre estos temas legales.

Lo que no deberías hacer bajo un seudónimo

  • No te pases de listo. No inventes una vida que no tienes, no te inventes un currículo que no tienes, no finjas tener unos estudios que no tienes. No te pases imaginando la biografía de tu personaje, si algún día tus lectores descubren quién eres en realidad (y lo harán) pueden sentirse estafados.
  • No pretendas esconderte. No uses el seudónimo para escapar de contratos que hayas firmado con anterioridad. Aunque ahora tengas un seudónimo sigues obligado a cumplir con las cláusulas contractuales.
  • Un seudónimo no es un escudo. No creas que un seudónimo te protege de cualquier cosa. Si abusas, si insultas o difamas, te pueden demandar igual. Cuidado con lo que haces.

Por último te toca decidir hasta qué punto quieres ser anónimo. Piensa en lo complicado que puede resultar mantener un secreto como ese durante mucho tiempo. Si escribes vas a tener que acudir a presentaciones, firmas de libros, conferencias… Puedes acudir a todas usando tu seudónimo, pero al final, si pretendes tener una vida pública, el mundo sabrá quién eres.

A ti te toca decidir hasta dónde llegar con el secretismo, puede que no quieras aparecer jamás en público, quizá te limitarás a publicar en tu blog o en la red, en ese caso está bien, puedes ser el hombre en la sombra.

Ahora te toca a ti, ¿Qué opinas de los seudónimos? ¿Usas seudónimo? ¿Has usado alguna vez un seudónimo? ¿Hasta dónde llegarías para esconder tu identidad?