Ah, el querido pajarito azul. Esa maravillosa red de microblogging.

Primero un escaparate de chonis, después un nido de víboras políticas y ahora, un hervidero de escritores desesperados. ¿Lo hueles? Eso es el sudor frío que te recorre la espalda en este momento. Seguro que has hecho scroll hacia abajo antes de leer esto, por si eres de los que la caga en Twitter.

Lancé el otro día una encuesta en Twitter sobre las redes sociales. Pregunté si eran buenas o malas para los escritores y la mayoría coincidía en que eran buenas. Está bien, son buenas… Entonces, ¿por qué la cagamos tanto en las redes? Porque en el fondo no son tan buenas como parecen. Te odian y tú también las odias a ellas.

Reconócelo, no pasa nada, está bien… ven, puedes llorar aquí, en mi hombro.

¿Qué hacemos en Twitter?

Si eres escritor, el pajarito te sirve para dos cosas:

  1. Publicar 8900 veces al día la misma imagen de tu libro, con el mensaje: «Compra, paisa, que soy bestseller en Amazon» —como si eso significara algo—.
  2. Publicar 8901 veces al día la URL de tu blog, con el mensaje: «Suscribe, paisa».

La tercera variante —a la que estoy afiliado yo— es la de poner la máquina en automático y que vaya publicando tus artículos cada X tiempo. Es tan horrible como las anteriores, no te creas… Pero la culpa no es mía, es un plug in que me obliga…

El escritor en Twitter solo tiene una obsesión: tener más seguidores. ¿Por qué? Pues me parece que está muy claro: a más seguidores, más lectores. ¡Espera! Entonces esto es un puto chollo: a más seguidores, más mensajes; a más mensajes, más retuits… Más, más… ¡MÁS!

Escritores en Twitter

¿Os acordáis de La Unión? Ya lo decían ellos: «más y más…» ¿Qué habrá sido de ellos?

Y aquí, amiguetes, llega el gran problema: más, no significa mejor. Esto es algo que tengo que agradecer a mi maestra Jedi. No sirve de nada tener 800k de seguidores cuando la mayoría de ellos no tienen nada que ver contigo o son bots o los has comprado. No necesitas más seguidores, lo que tienes que buscar son mejores seguidores.

Esto, como dice Isaac Belmar, choca de frente con la estrategia de algunas editoriales que solo publican a escritores con chorrocientos mil seguidores —una estadística que suele ser inversamente proporcional a la calidad de sus textos—.

El anti-marketing de los escritores

Tener muchos seguidores no significa nada. Tener tropecientos millones de retuits no vale nada. Es más, puede incluso ser perjudicial para ti. De hecho, lo más fácil es que caigas dentro de un círculo de escritores, entre los que os vais compartiendo el material, en una rueda de felaciones que no tiene final. Es como el Uroboros del salseo, la mamada infinita…

Bueno, vamos a atacar la base del problema. Lo que queremos, de entrada, es conectar con futuros lectores; personas dispuestas a gastarse la paga en nuestros libros. Mola eso de tener seguidores fieles y no solo por temas de marketing, está muy bien tener gente que nos haga la pelota. La calidad de un seguidor no se puede medir, pero las estadísticas sí; para eso existe Twitter Analytics.

¿Crees que te sigue la gente adecuada en Twitter? Vamos a hacer un experimento. Cada tuit tiene sus propias estadísticas, puedes acceder a ellas pinchando en las barritas que aparecen debajo. Escoge cualquier tuit que tenga un enlace a tu blog o en el que vendas algo. Observa los números… Seguro que los retuits y «likes» tienen números mucho más altos que los clicks en los enlaces.

Haz números, colega. La mayoría de tus seguidores comparten tu contenido sin leer lo que has escrito

Escritores en Twitter

El cuadrado de la hipotenusa del seguidor medio, elevado al seno del retuit, redondeado hacia abajo y multiplicado por pi, es igual a: yogur de fresa.

Es una putada, pero es así. Es es el efecto de la rueda de felaciones de la que te he hablado: tú me compartes y yo te comparto. Todos nos compartimos. Vale, eso mola, pero, ¿alguien me lee? ¿Lees el artículo antes de compartirlo? ¿Te paras a curar contenido antes? Niente ¿Y si estás compartiendo mierda? ¿Y si lo que quieres es que te compren y no que te compartan?

Igual eres de los que piensan que los números no importan tanto. Que las mediciones y tal no funcionan siempre y que no todo en esta vida es vender. Muy bien, puede que tengas razón. Tú opinión es tan válida como la mía. Pero si opinas eso, pírate ya de este artículo porque no vas a sacar nada en claro. De verdad, no va contigo. No me hagas perder el tiempo borrando un comentario que no tiene nada que ver con lo que trato de explicar.

Raíces profundas

Si eres un escritor que busca aumentar la audiencia, entonces quédate. Siéntate y lee. Como todos, te habrás estado preocupando por los seguidores. ¿Cómo lo hago? ¿Cómo gano seguidores? La única forma real de ganar seguidores de calidad es trabajando tu cuenta —algo que yo hago muy poco, por cierto. Porque soy vago, por eso—.

Escritores en Twitter

Una comunidad no es tan fácil de unir. Primero debe haber un concilio.

No hay fórmulas mágicas —aunque te dirán que sí—. Es como escribir: una letra tras otra. No hay más. Deja de hacer spam de tus libros y de los libros de tus amigotes, eso de entrada. Empieza por curar contenido, no compartas todo a lo loco. Lee el artículo: ¿es bueno? Pues adelante. Que no, pues al siguiente. El marketing mola, pero si te pasas te puede explotar en la jeta.

Si das mucho por culo a tus seguidores repitiendo los mismo tuits, vendiendo tu libro o el libro de tu colega o el libro del que te paga 50 céntimos por tuit, la gente te ignorará, dejarán de seguirte, de harán mute… Te odiarán y te harán vudú en noches de tormenta.

Tuitea menos, tuitea mejor, publica contenido relevante. Y deja de acosar y agobiar a tus seguidores.

Cómo molestar a tus seguidores en Twitter

1. Twitter y Facebook

Deja de unir Twitter con Facebook… O con cualquier aplicación que te permita escribir tuits más largos. Olvídate, no pienso pinchar para leerte. Deja de hacer eso.

Escritores en Twitter

Hazle caso, sabe de lo que habla.

La polinización cruzada mola, pero obligar a tus seguidores a pasar a Facebook cada vez que se te va la mano con los tuits molesta mucho. No deberías publicar lo mismo en Facebook que en Twitter, son usuarios diferentes, el lenguaje el distinto y el mensaje no debería ser el mismo.

2. Tonto es el que hace tonterías

«Mi hijo se acaba de hacer caca encima. Huele a zanahorias y a mi perro le encanta».

Es algo que nadie quiere leer. Nunca.

3. Conexiones infinitas

Te he hablado de Facebook… Pero el problema va mucho más allá. Yo me debería aplicar el cuento aquí, pues tengo muchas redes conectadas —demasiadas—.

Si alguien te quiere seguir en Goodreads o en Instagram te deberían buscar allí. Pero si te dedicas a tuitear todo lo que haces en esas redes, ¿para qué te iban a seguir en ellas?

Yo tengo la mala costumbre de duplicar contenido y eso que es algo que detesto… Pero, como ya os he dicho, soy muy vago y me cuesta ponerme con estas cosas. En fin, si quieres que te sigan en otras redes, publica un enlace a ellas de vez en cuando e invita a que te sigan allí.

4. Comparte los artículos sin comentarios

Esto también lo suelo hacer yo… Y la verdad, es que queda bastante feo. Está bien compartir tu nuevo artículo más de una vez, pero compartirlo con un: «Nuevo artículo + link» y ninguna descripción queda regular. Es peor cuando los títulos no describen el contenido…

Este punto es jodido… todos tenemos automatizado WordPress para que comparta nuestro contenido. Y el tiempo es el que es… Pero a veces, es mejor perder 5 minutos cada vez que publiques. Explica de qué va el artículo y compártelo. Un truquillo: cuando escribas tu artículo, haz 5 o 6 tuits, para tenerlos a mano cuando publiques.

No quiero pasar al siguiente punto sin mencionar algo especialmente horrible: los que comparten tu contenido sin mencionarte. De eso al robo con violencia hay una línea muy delgada. Siempre, SIEMPRE, hay que mencionar al creador del contenido. Si no lo haces, nada te distingue de los que copian y se apropian del contenido ajeno. Avisado estás.

5. Fulanito ha hecho unfollow

Escritores en Twitter

Te buscaré, te encontraré y te haré unfollow tan rápido que pensarás que te ha atropellado un tren,

Seguro que si mañana vas al médico y te dice que tienes sífilis no te dedicarás a compartirlo con todos tus vecinos, familiares y amigos… ¿Por qué compartes con tus seguidores que alguien ha abandonado el barco? Borra cualquier aplicación que se dedique a levantarte la falda y enseñar tus vergüenzas.

6. Di@logos interminables

Este punto es complicado… Se supone que Twitter es una red social y que debemos conversar con el personal. A veces te metes en una conversación que se alarga y se alarga, y no te das cuenta de que hay otra gente leyéndote —cualquiera que siga a los dos «@» podrá leerla—.

Si la conversación es interesante y relevante, pues habla todo lo que quieras. No te preocupas, seguro que a tus seguidores les encantará. Sin embargo, si solo es para dar gracias y un poco de cera, entonces, lo mejor son los DM.

7. Saben aquell que diu…

Guárdate tus penas, tus reflexiones, tus vaguedades y las letras de las canciones para una de esas cápsulas del tiempo que se pusieron de moda en los 90. Luego la entierras en esa parte a la que nunca le da el sol. No mola que un adulto se comporte como una adolescente de Dawson’s Creek.

Evita las mierdas pasivo-agresiva y los llantos en plan: «¡No puede ser que esto me esté pasando a mí! ¿Cómo puedo tener tan mala suerte?». Todos necesitamos que nos presten atención en algún momento, pero para eso tienes tu vida social. Tu Twitter de escritor es para otros temas.

8. Sigues con el #FF

Esto molaba bastante al principio. Metías un #FF y mencionabas a una persona que creías que merecía ser seguida con una explicación de por qué. Ahora no es más que una lista de @ sin explicación y, muchas veces, sin más criterio que el de la felación interminable —voy a patentar este término, me está gustando—.

Escritores en Twitter

Un hashtag mola, dos están bien, tres se podrían soportar… Cuatro son excesivos.

Si quieres que alguien siga a otro alguien tienes mejores opciones. Cúrrate un tuit en condiciones: «¡Ey! Si queréis encontrar contenido de calidad sobre ser escritor no os podéis perder a @…».

9. La palabra de Klout

Supongo que, al principio estaba bien para medir tu popularidad en las redes, pero ahora ya… Pf, no sé. Hay mejores opciones que Klout.

Desde hace un tiempo la única forma de ganar popularidad aquí es compartir las cosas que ellos te aconsejan y siempre desde su propia aplicación… otro claro ejemplo de FI —y ahora, niños y niñas, con abreviaturas—.

Ni siquiera sirve para analizar tu cuenta. Para eso es mucho mejor el Analytics de Twitter. ¡Que caiga la guillotina sobre Klout! Es hora de cortar el cordón.

10. Vamos a repetirlo todo

Si eres de los que retuitean todo lo que pillan, tengo noticias para ti: hay un círculo en el infierno especial para la gente como tú.

Sí, retuitear todo como un loco mejora tus números, te vuelves más visible, consigues que te sigan todos —porque eres el tonto del retuit— y llegas a más ojos… Pero, ¿sirve de algo? ¿Vendes más? ¿Te leen más? ¡Já! Pues claro que no. Al final lo único que estás haciendo es petar los timelines de tus seguidores con material masticado y regurgitado, que no sirve para nada.

¿Quieres empezar a tener mejores seguidores? Retuitea solo el material que merezca la pena, retuitea solo los artículos que te has tomado el tiempo de leer —si no lo has leído tú, ¿por qué lo tendría que leer yo?—. Si, además, te tomas el tiempo de decir un par de cositas sobre lo que estás compartiendo, mejor.

Desde hace un tiempo Twitter se ha convertido en un expositor de robots: contenido programado, locos del retuit, chiflados de las ventas… En ese hervidero de replicantes será tu humanidad la que prevalezca. Solo si tus seguidores ven a una persona detrás de la cuenta te seguirán.

Olvídate de los números fantasma. Piensa por un momento en las personas que te llevas contigo una vez apagas la pantalla… Esa es la medida realista. Como te he dicho, tienes que conectar con personas de carne y hueso, con lectores potenciales; personas que te conocen a nivel casi personal y a las que les gusta tu estilo. Solo te interesa conseguir seguidores que se interesen por tu contenido y que te siguen por una razón sólida.

Olvídate de todos esos que, repentinamente te siguen y que desaparecen al cabo de una semana. Esos solo buscan más seguidores, no te interesan: no interactúan con tu contenido, no les interesas lo más mínimo. Tampoco te emociones cuando te siga un tipo con 8000 seguidores, lo único que está haciendo es buscarte como seguidor, tampoco le interesas.

Si eres escritor y tienes Twitter, seguramente me estarás maldiciendo y me odiarás. Pero lo único que intento es echar una mano. Sí, yo la cago bastante, pero no soy el único. He aprendido mucho gracias a la experiencia, a los consejos que me han dado y a todas las barbaridades que he visto por ahí.

En fin, espero que alguno de estos consejos te sirvan y que mejores o que, por lo menos, no des tanto la brasa en Twitter. Y si tienes alguna otra recomendación o consejo, eres bienvenido de dejarlo en los comentarios.