Hace poco tuve el gusto de reseñar la novela Este Sueño Está Patrocinado, de mi compañero Pedro Pablo Picazo, para el concurso de reseñas de Los Ronins Literarios, fue una experiencia muy agradable, ya llevaba un tiempo sin nada que reseñar y me divertí mucho, con su lectura y con la reseña.

A veces pienso que debería hacer más reseñas, hay muchos libros de compañeros de oficio que me encantaría leer y reseñar, algunos son de mi estilo como el de R. R López, el de Jorge R. Plana, el de Rubén Fonseca o el de Gabriella Campbell, otros no son tanto de mi estilo, pero también me gustaría leerlos y reseñarlos… Sin embargo casi siempre me encuentro con algunos problemas.

En primer lugar no me gusta atracar a la gente… Sí, sí, yo soy el primero que pensaba que pediría reseñas cuando apareciese Blackwood: Piel y Huesos. No me malinterpretéis estoy encantado de que me reseñen y que estaré encantado de regalaros un ejemplar o dos o cuatro mil quinientos treinta y siete… A los que queráis reseñarme. Pero a mí me da cosa enviar un correo a un escritor y decirle: «Oye, chavalín, dame un libro que te voy a reseñar». Yo sé lo que vale un libro, sé el esfuerzo que hay detrás de todas esas letras y sé también la dedicación de la persona que lo escribe, la fe y las esperanzas que hay detrás. Lo sé porque yo también tengo un libro a punto de publicarse, por ejemplo.

Me cuesta una barbaridad hacerle eso a un escritor, porque pienso que le estoy robando, por eso pasé tanto tiempo sin hacer reseñas por aquí. Sigo reseñando eso sí, cayó una reseña para los Ronins Literarios y soy reseñista en Universo La Maga… El problema es que, normalmente, no reseño lo que me gusta… porque me da un palo tremendo pedirle al autor que me regale un libro por la cara. En otros casos, te pones en contacto con el autor, que te envía a la editorial y es esta la que pasa de todo y te pide que realices las 12 pruebas de Hércules, con lo que el que acaba pasando del tema soy yo.

Mi otro problema es que leo mucho y no tengo tiempo de reseñar todo lo que leo, muchas veces, ni siquiera me acuerdo de puntuar todas mis lecturas en Goodreads, ya que suelo ir con prisas. Luego, de repente, subo unas 6 o 7 lecturas y a seguir, pero bueno… es lo que tiene, siempre llevo dos o tres lectura en marcha y no siempre tengo tiempo o ganas de sentarme a escribir reseñas en condiciones.

Esto puede sonar a excusa barata, pero de verdad que es real, siempre pienso: «si les importa mi opinión me pedirán que se lo reseñe», pero en mi blog no hay reseñas, así que los autores no piensan en mí para que les reseñe un libro y yo no pido libros… y… Así, niños y niñas, es como nació Uroboros, la serpiente que devora a sí misma…

Pero no es solo por eso por lo que no suelo reseñar. Tengo un problema con los libros en formato electrónico.

Reseñar: libro en papel, libro digital

Tengo una buena tableta —me niego a pagar chorrocientos euros por un trasto que solo sirve para leer, así que uso tableta—, tengo un montón de libros en formato digital, pero no tengo ningunas ganas de leerlos…

El formato digital está muy bien, sencillo, cómodo y barato, lo entiendo y sé el alivio que supone para los escritores que se autopublican, pero es que no me gusta. Lo encuentro frío y distante… como hacer el amor con un rinoceronte que ya no te ama.

Gabriella Campbell —siempre presente ella— lanzó una pregunta en su muro de Facebook sobre este mismo asunto, ella está indecisa, no sabe si presentar Lectores Aéreos en formato físico o dejarlo en digital. Para los que no están muy metidos en esto, puede parecer que es una decisión trivial, pero de eso nada, es una gran decisión que puede suponer un gasto que, quizá, el escritor no pueda afrontar en ese momento.

Ana González Duque escogió el formato físico para su libro Leyendas de las Tierras Límite y acertó de pleno, sus ventas son increíbles, alcanzando números de editorial gorda. Ana, tiene mucha experiencia a sus espaldas y sabe cómo hacer las cosas, pero nadie le aseguró que le iba a salir bien… Ella hizo lo que creía correcto, en su caso, un acierto rotundo.

Para un escritor que se autopublica esta decisión es compleja, mucho más de lo que parece a primera vista, sin una editorial que te respalde, los gastos extra han de salir de tu bolsillo y uno no siempre está en condiciones de desembolsar ciertas cantidades de dinero extra. Hay que ser muy cuidadosos en este aspecto.

A mí, personalmente, me gusta el libro en papel, me gusta sobarlo, tocarlo, me gusta el olor… Me gusta usar las páginas para señalar las partes importantes… Soy adicto a la sensación del papel en las manos.

Hay aplicaciones de lectura muy buenas, de eso no tengo ninguna duda, algunas incluso te permiten subrayar y tomar notas o te leen el contenido… Pero sigue sin ser lo mismo, yo leo con un lápiz en la mano y me encanta tomar notas en los márgenes, subrayar pasajes o anotar aspectos importantes de los personajes, las técnicas o el vocabulario que usa el autor… No puedo hacer nada de esto con un libro electrónico… Mentira, puedo hacerlo, pero mi sensación al final no es la misma.

Entiendo que para reseñar lo mejor es el formato electrónico, ya es bastante «atraco» pedir un ejemplar, para que encima tengas que pagar los portes y los costes de uno en formato físico. Aunque, la verdad es que es una lástima, porque a mí me encanta tener los libros en mi estantería, hay quien colecciona monedas o sellos, a moi me gustan los libros… Nuevos, viejos, gruesos, delgados…

Tampoco es que no soporte los libros electrónicos o esté contra ellos, nada más lejos, en realidad hay ciertos aspectos del libro electrónico que me gusta muchísimo, por ejemplo, el poder crear hipertextos y libros interactivos, los enlaces, los vídeos, incluso incluir imágenes, todo esto «luce» más en un libro electrónico que en uno de papel, si no sabéis de qué estoy hablando os animo a que hagáis la prueba: un buen ejemplo es el libro The Art of Social Media, un libro buenísimo, con información muy detallada y excelentes consejos, lleno de enlaces e hipervínculos, pero que desluce muchísimo en papel ya que, apenas son un montón de fotocopias mal pegadas y con tapa.

Yo soy de la vieja escuela, uno de mis momentos favoritos de la semana es el domingo por la mañana cuando voy a un mercadillo de segunda mano a buscar libros, me encanta tener libros usados y en este tipo de sitios siempre encuentras pequeños tesoros, aunque la mayoría de las veces no hay mucha cosas (muchas noveluchas de Nora Roberts y poco más). Sin embargo me gusta ir y cotillear, a veces, salgo con bolsas llenas de libros otras sin nada… Pero es la emoción de la caza.

Mientras escribo esto no puedo dejar de pensar: «¿A quién cojones le importa lo que estoy diciendo?», supongo que principlamente a mí. Pero bueno, a veces hay cosas que uno tiene que decir… He decidido que haré, al menos una reseña al mes, para quitarme esta espinita, el mes que viene empezaré con A Muerte! de Cris Miguel… y luego ya iremos viendo qué más cae por el camino.

Vosotros qué pensáis, ¿os gustaría ver más reseñas por aquí?