¿Quieres que te cuenta una cosita sobre el género de terror? Igual te sorprende y te asusta… No sé si vas a estar preparado… ¿Seguro que quieres saberlo? Luego no digas que no te avisé: el terror tiene que dar miedo.

Fijo que no te lo esperabas.

Nadie en su sano juicio debería abrir un libro de terror sin estar convencido de que quiere pasar miedo. Si eres de esos que no han leído nada del género entonces te estás perdiendo una gran parte de la literatura. Mis lectores favoritos son los que creen que el terror es un subgénero o los que, simplemente, lo desprecian, esos son los que más miedo pasan.

El terror funciona casi siempre; todos tenemos miedo de algo, todos sentimos miedo alguna vez y eso es lo importante. Cada uno tiene sus miedos y cuando escribes terror te encuentras con que el miedo también funciona de forma diferente para cada lector, cada persona reacciona de forma distinta ante una misma escena. Hay que saber encontrar el terror en lo inesperado, saltar al cuello del lector y darle un buen susto cuando menos se lo espera.

¿Suena un poco perturbado? Bueno es que estoy algo perturbado. Pero es genial ver a alguien leer tus historias y notar como palidece, o que te diga que ha pasado un mal rato leyéndote… No os lo toméis a mal, yo nunca le haría nada a nadie. Aunque me encanta causar pesadillas al personal.

La emoción humana más antigua es el miedo. Y el miedo más antiguo que conoce la humanidad es el miedo a lo desconocido.

H.P Lovecraft.

Invocando el mal: escribir terror

Summon de borjapindado, Devianart

El horror, el horror…

El terror es genial porque permite ahondar en nuestros pensamientos y sentimientos más profundos. Aprendemos más de nosotros mismos a través del miedo que tras largas y profundas reflexiones. Descubrimos más sobre nuestro verdadero yo a través de nuestros miedos que después de largas terapias. Los escritores de terror lo saben y lo usan a su favor en sus historias.

Es un arte, guste o no. El escritor de terror es capaz de tomar cualquier acto, objeto o situación cotidiana y retorcerla hasta convertirla en algo fuera de lo normal, algo terrorífico. Material para pesadillas.

Para ser escritor de terror, tienes que amar el terror. Debes estar en contacto con tus miedos más profundos y exponerlos, haz gala de ellos en tus historias, acéptalos. Si eres capaz de entender tus temores sabrás cómo usar los miedos ajenos a tu favor, podrás causar pesadillas.

La psicología del miedo

Integrar tu conocimiento sobre el miedo (y la aceptación de tus propios miedos) en tus narraciones te ayudará a alcanzar esa difícil meta que es hacer pasar miedo a tus lectores. Escribir desde tus miedos es importante para producir historias consistentes y terroríficas.

Para escribir terror necesitas unas estructuras fuertes y una voz propia. No vale que copies una y otra vez las estructuras de Clive Barker o de Peter Straub, necesitas tener tu voz, ya que lo que les ha servido a los grandes puede no valer para esa historia que estás contando tú.

El terror es ese miedo total que paraliza a las personas, que te bloquea, que te hace temblar de pies a cabeza. El terror es tener la certeza de que esa situación que estás viviendo no va a acabar bien. Es la oscuridad tratando de acabar con la luz y la épica batalla que de desarrolla entre ellos. El terror puede ser psicológico o físico. Puede ser la sangre, las vísceras y las mutilaciones o la simple y maravillosa tortura de una mente.

El terror de verdad es eso que convierte los dulces sueños en horrendas pesadillas.

Lo que no es el terror

El terror no son finales felices. Ninguna buena historia de terror tiene un final feliz. Incluso cuando la novela o la película terminen con nuestros héroes triunfando sobre el mal, siempre habrá un último cliffhanger que muestre la terrible semilla de ese terror esperando para regresar. El mal, simplemente, se esconde y espera al momento oportuno para regresar y destrozar la vida de los personajes.

En el cine y la literatura, el género del terror puede parecer simple. Se supone que es ese género que se dedica a asustar por cualquier medio al espectador.

Stephen King señala en Danza Macabra que el terror funciona a tres niveles: miedo, horror y asco. Los dos primeros niveles el miedo y el horror, son psicológicos y muy difíciles de conseguir en literatura, Psicosis funciona en estos niveles, quizá por eso es tan compleja. El tercer nivel, el del asco, es el más básico y el más fácil de conseguir, es como la escena de Alien en la que el xenomorfo revienta el pecho a su anfitrión durante la cena. Es relativamente sencillo crear esa sensación en el lector, solo tienes que recurrir a la casquería.

Invocar el mal: escribir terror

Escena de Alien, el octavo pasajero.

Las tres formas de terror son completamente lícitas y no hay problemas por usarlas, mezclar y experimentar con ellas. Si tu monstruo no da miedo, puede que sí consiga un par de buenas arcadas arrancando un bebé del vientre de su madre o cualquier animalada que se te ocurra.

Género, temática y sub-género

El terror no tiene que ser necesariamente una orgía de sangre y dolor. Lo mejor que tiene el género del terror es que forma una buena base para cualquier mezcla.

Tiene buena genética y produce algunos híbridos maravillosos:

  • Ficción Oscura: por norma general es la mezcla del terror con otros géneros como la fantasía o la ciencia ficción. Un buen ejemplo de esto en el cine serían películas como Alien y Horizonte Final.
  • Gótico: el origen de todo el terror moderno. Historias que mezclan el misterio detectivesco con el terror. Ambientes oscuros y opresivos. Novelas como Frankenstein o ejemplos de gótico moderno como La Maldición de Hill House de Jackson.
  • Comedia de terror: un sub-género complejo pero que se define por sí mismo, si estás preguntándote si esto es posible te diré que sí, el mejor ejemplo es Braindead, tu madre se ha comido a mi perro de Peter Jackson o las películas de House.
  • Weird West: un sub-género extraño que mezcla el western con el terror clásico. Aquí te puedes encontrar con casi cualquier cosa: indios hombre-lobo, muertos vivientes, vampiros, extraterrestres… Todo regado con plomo y sangre. (No dejaré pasar tus muertos por mi rancho, maldito)
  • Literatura Z: un sub-género o temática moderno y sobreexplotado. Muertos vivientes, pero no vampiros ni fantasmas: zombis, podridos, caminantes. Pueden ser infectados, resucitados, experimentos, mutaciones… Hay de todo. La fiebre llegó a semejante nivel que incluso algunas novelas que no entraban en la temática se reconvirtieron en el último momento para caber en ese hueco.

Pero no sólo de temáticas vive el terror. La literatura de terror también puede desmontarse en algunos sub-géneros:

  • Terror psicológico: Centrado en los personajes y en lo que ocurre en sus mentes. Es un sub-género que suele estar exento de grandes efectos, poca sangre y mucha angustia.
  • Slasher: el sub-género que resucitó el desaparecido Wes Craven. El antagonista se dedica a masacrar a los personajes de formas salvajes y viscerales. Por norma general usa herramientas afiladas que permitan el desmembramiento, algunas veces puede usar garfios. Algunas muertes ocurren fuera de escena, en ese caso los supervivientes se encontrarán con el cadáver horriblemente mutilado en algún momento. Pesadilla en Elm Street, Viernes 13 o Las Colinas tienen ojos, son buenos ejemplos de este sub-género.
  • Splatter/gore: La mayor diferencia que yo encuentro entre el splatter y el slasher (y que ha hecho que los separe) es que en el splatter no siempre se trata de asesinar. A veces simplemente basta con mutilar o destrozar física y mentalmente a los personajes. Basa su fuerza en la sangre y lo salvaje de sus ataques. Buenos ejemplos son El Ciempiés Humano, Martyrs y A l’Interieur.
  • Sobrenatural: terror basando, normalmente, en elementos de la mitología judeocristiana, sobre todo en su vertiente espiritual. El terror sobrenatural se basa en la presencia de seres como ángeles, demonios, fantasmas y espectros. El Exorcista, Otra vuelta de tuerca o La Maldición de Hill House entran dentro de este sub-género (o temática).
  • Monstruos: Sub-género basado en elementos no humanos. Aquí entra casi todo: seres mitológicos, mutaciones… Drácula, Frankenstein, El Hombre Lobo o El hombre de arena de Hoffman. No es necesario que los monstruos busquen la destrucción de la humanidad, pero sus acciones (buenas o malas) causan miedo.
  • Extraterrestre: Cualquier forma de vida que venga de fuera del espacio y que no sea humana. Pueden tomar formas humanas, pero genéticamente no lo son. En este género encontramos las vainas de La Invasión de los Ladrones de cuerpos o la Sil de Species.
  • Weird/Horror cósmico: una mezcla de formas de vida incorpóreas/ seres de formas incomprensibles/formas de vida inconcebibles. Por lo general utiliza una mezcla de temáticas: sobrenatural, monstruos y extraterrestres. También navega entre otros sub-géneros desde el puro terror psicológico hasta el gore más bruto. Todas las historias de Lovecraft se engloban en este sub-género, de hecho fue su creador. Los Mitos de Chtulhu son una pieza de terror importante ya que contiene una mezcla de estas temáticas: sobrenatural, monstruos y extraterrestres.

Cuando pienso en géneros, sub-géneros y temáticas siempre tengo en cuenta que la industria del terror cambia y se adapta a los tiempos. Una muestra de esto es el boom de los vampiros y la desaparición de estos bajo la avalancha de muertos vivientes.

En este año, por ejemplo, el género del slasher parece tratar de levantar la cabeza en una industria (la del cine) que se ha visto invadida por la fiebre de los zombis. Desde hace unos diez años estamos metidos en un ciclo de monstruos: vampiros, hombres lobo, demonios y zombis, siendo estos últimos los que han brillado por encima de los demás, haciendo lo que mejor saben hacer: infectarlo todo.

Invocando el mal: escribir terror

Plan 9 from outer space

Llegamos al punto en el que se inventó incluso la literatura Z. Dicen que su éxito radicó en que era una metáfora del consumismo, creo que, simplemente, siempre hemos tenido a los muertos. El terror es cíclico, los muertos vivientes están desgastados por el abuso, así que ahora toca buscar nuevos horizontes.

Los fantasmas, por ejemplo, están casi desaparecidos y si hacemos memoria seguro que recordamos su reinado en los tiempos de The Haunting, 13 fantasmas, El Sexto Sentido y Los Otros. Desaparecieron pero, pronto estarán de vuelta, sobre todo, viendo la fuerza de algunas cintas como Expediente Warren y ciertas novelas que verán la luz en breve.

Una presencia silenciosa

El terror puede formar la parte central de cualquier narración, no importa su temática, ni importa su género. El terror forma híbridos bastante potentes, un ejemplo del terror en la fantasía lo tenemos en la saga La Torre Oscura de Stephen King, el resultado es genial.

Además el terror puede mezclar sub-géneros y temáticas para crear una horrible perla. Un ejemplo de esta mezcla sería la novela Y pese a todo… de Juan de Dios Garduño, que recuerda a Soy Leyenda de Matheson, en la que se mezcla la soledad, la extinción y los vampiros o muertos vivientes…

Y lo mejor de todo es que lo que habéis leído aquí no sirve solo para escribir ficción. ¿Quieres escribir una novela histórica terrorífica? Ahí tienes personajes como Vlad Tepes o Erzsébet Bathory. Piensa en un documental sobre los peores asesinos de los últimos diez años, seguro que si rebuscas un poco encontrarás más de 100 en un periodo de tiempo relativamente corto como ese.

La realidad supera a la ficción y en el terror esa afirmación toma fuerza, piensa en los campos de exterminio, los pogromos soviéticos, la sombra del japón imperial, los tiempos de la peste negra… La historia de la humanidad está llena de momentos y personajes terribles sobre los que puedes escribir.

Profundiza en tus propios miedos y muéstraselos al mundo. Estudia y entiende la industria del terror, desde los cómics hasta el cine (y el teatro, el teatro también existe), usa lo que aprendas a tu favor y fortalece tus narraciones. Escoge entre sus sub-géneros y temáticas, improvisa, mezcla…