Cómo ser un escritor acojonante según Stephen King

Cómo ser un escritor acojonante según Stephen King

Cuando uno lee Stephen King en un título, lo más normal es que empiece a salivar como un perro cuando escucha una campanilla. Si no te pasa esto puede ser por dos cosas: una que no tengas criterio, la otra que hayas vivido los últimos 50 años en una cueva. King es el rey de la literatura de terror y, para mí, de la literatura comercial así en general. Cualquier cosa que sale de su pluma se convierte en oro —y luego en peli—.

A todos nos gustaría conocer el secreto. Yo, durante un tiempo, estuve tentado de raptarlo y atarlo a una cama. Incluso tenía comprado el disfraz de enfermera y un mazo… Pero supuse que se olería el pastel a la legua y no picaría, así que tuve que encontrar otra forma de meterme en su mente —a ser posible una que no necesitase bisturís ni lobotomías frontales—.

Supongo que no hay otra forma de hacerlo que leer su obra (si tienes Instagram hay una hashtag ahora mismo que se llama #constantreaderchallenge que trata de leer los libros del maestro del terror), a ser posible con ojo crítico y prestando atención.

Además, existen muchísimas páginas de Internet que hablan sobre su obra, tampoco te irá mal sumergirte en ese océano y ver si pescas algo de valor —ya te aviso de que hay muchas botas, todas de la misma marca, talla y modelo, ñá—.

Stephen King el hombre letra

A estas alturas King supera los 60 libros publicados. Casi todas han sido bestsellers. Sus ventas superan los 350 millones de copias y, según Forbes, gana unos 40 millones de dólares al año, lo que lo convierte en el Midas de la literatura —junto con Rowling—.

En 2002 colgó las garras y los dientes y se dedicó a construir esa joya que es Mientras Escribo, en el que te ofrece consejos para escribir. Este es un libro de cabecera para todo chafa-teclas que se precie. Allí nos habla de cómo creció profesionalmente y de lo que, para él, significa ser escritor.

Aunque te cueste de creer, Mientras Escribo es el libro más popular que existe sobre escritura. En Amazon tiene miles de opiniones (en todos los idiomas). Y, ¿sabes por qué? Colega, ese libro es mágico.

Puedes leerlo todas las veces que te de la gana. Yo lo habré hecho unas tres y cada vez que lo hago, noto cómo mi prosa mejora sensiblemente. Para algunos, te habla sobre los cimientos de la creación literaria. Pero si eres de esos pocos elegidos capaces de leer entre líneas, te vas a encontrar con que hay mucho más.

Cuando te metes de lleno en su vida descubres que escribir es algo extraño. Es una aventura a través de mundos extraños en la que no sabes qué va a suceder a continuación. Y su pasión por escribir se contagia.

Es imposible que leas Mientras Escribo sin terminar sonriendo y convencido de que has nacido para escribir.

Lo que distingue a Mientras Escribo

La mayoría de libros sobre escritura se centran en las letras. Hablan de estructuras, personajes, arcos argumentales… Sin embargo, King nos habla sobre el gozo de escribir. De repente te encuentras deseando escribir y no por la fama y la pasta, si no porque te encanta, porque es divertido. Ya no quieres hacer otra cosa con tu vida.

A mí me ha inspirado más que cualquier otro libro que haya leído —quizá La Busca de Baroja y El guardián entre el Centeno serían la excepción a este punto—. Si tuviera que recomendar un solo libro a blogueros y escritores principiantes, será este.

Para demostrarte que no estoy intentando venderte la moto, te he preparado una lista monstruosa —mejor que tengas tiempo—, con sus mejores citas y unas pocas pajas mentales —esto ya es regalo de la casa— sobre cada una de ellas.

1. Escribo porque me llena

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Aunque nos cuesta admitirlo, los que nos dedicamos a los blogs lo hacemos por amor al arte. No cobramos y lo hacemos porque nos encanta.

A ver, tampoco te voy a mentir, me encantaría tener pasta, Ferraris y un montón de fans a la puerta de mi casa. Pero no es eso lo que me hace levantarme y sentarme al teclado para daros la lata cada semana. No es eso lo que nos hace estar pegados a un ordenador todo el día.

No es por la fama, es porque nos gusta. A estas alturas de la vida he tenido tantos blogs que ni puedo contarlos. Se trata de ver cómo tus ideas calan en tu audiencia.

Lo demás está bien y si me quieres pagar, nadie te lo impide.

2. Escribir no va sobre ganar dinero

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De hecho, como ya te dije, escribir suele ser sinónimo de morir de hambre.

Al final se trata de ayudar a la gente. Si quieres ganar dinero lo llevas crudo. En lugar de pensar: ¿Cómo les saco la pasta a los idiotas estos? Piensa en cómo puedes ayudar. ¿Qué quiere tu audiencia? ¿Qué buscan de tu blog? ¿Qué puedo decirles para que compartan este artículo como locos?

Hazte ese tipo de preguntas y las visitas llegarán solas. Lo mismo te pasará con la escritura, no pienses en qué vas a vender, piensa en qué te gustaría leer.

3. No vas a gustar a todos, todo el tiempo

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¿Quieres que te dé la súper fórmula mágica que te garantizará tener a los lectores pegados a tu blog?

Ahí va:

  1. Haz una lista con los temas que te gustaría tocar en tu blog.
  2. Haz una ficha de tu lector ideal.
  3. Resalta los temas que sabes con seguridad que gustarán a tu lector ideal.
  4. Escribe solo sobre eso.

Voilá. Fácil, ¿eh? Pues no tanto. Más de una vez te encontrarás escribiendo algo que te encanta y que caerá en saco roto. Luego escribirás una birria de artículo y lo compartirá hasta el Papa emérito.

Maravillas de la vida.

4. Siente nervios cuando escribas

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Lo que no puedes hacer es sentarte frente a la página en blanco sin emoción. Si no sientes nada cuando escribes, si cuando te sientas a escribir tu siguiente artículo solo puedes pensar: No sé qué cojones escribir, voy a Feedly a ver que encuentro… Entonces chapa el garito ya y dedícate a otra cosa.

El blog no es tu diario personal —ojo, si ese es tu tipo de blog, sí que lo es pero tienes que ser consistente con lo que haces—. Tienes que escribir con respeto hacia tus lectores, no les puedes hacer tragar cualquier mierda.

Si quieres que te tomen en serio, tómate en serio lo que haces primero. Tu blog es algo más que un blog, es tu forma de cambiar el mundo.

Y tienes que escribir como si todo el mundo te estuviera escuchando —aunque solo te escuche tu mamá y tu tía la moderna del pueblo—.

5. Inmensas posibilidades

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Tras muchos meses o años escribiendo sobre el mismo tema, seguramente pensarás que ya no hay nada más que decir. Has exprimido el tema hasta el tuétano. Estás convencido de que no vas a poder escribir otro artículo más sin ser repetitivo.

A mí me ha pasado… Pero es una chorrada. Es imposible quedarte sin ideas. Lo más seguro es que te hayas vuelto perezoso o que estés en una especie de asfixia o bloqueo.

Hay millones de cosas sobre las que escribir. Busca mejor, no te centres en Feedly y Google, hay libros, películas, documentales… Hay un millón de temas interesantes ahí fuera.

Yo rompí el bloqueo con este artículo.

6. Si estás comenzando…

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El año pasado fue mi annus horribilis personal. Acababa de publicar mis dos primeras obras y, por diversas causas, me cansé de partirme la cara escribiendo para nada. Estaba tan harto que dije: A tomar por culo, paso de toda esta mierda. Me dediqué a mi trabajo y me olvidé de escribir, de mi blog y de las lecturas.

Por suerte, gracias a mi Pepito Grillo personal y a una especie de epifanía, retomé todo. Lo primero que hice fue, reducir el tiempo que pasaba viendo la televisión o jugando a videojuegos. En lugar de ello me propuse escribir un par de horas al día y leer otras dos.

El cambio fue espectacular. En un mes logré terminar una novela corta y casi he terminado un compendio de relatos. Mi creatividad que estaba en coma, despertó, en menos de un mes con el reto de las 500 palabras, he pasado de escribir 1000 palabras diarias a superar las 3000 algunos días.

La semana pasada, sin ir más lejos, escribí un relato de 6000 palabras en un día. De una sentada.

Soy un cansino y un cliché de persona, pero si quieres escribir mucho tienes que leer mucho.

7. Si quieres ser escritor tienes que…

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Leer mucho.

La mayoría de nosotros fallamos aquí. Leer mucho, ¿qué es leer mucho? Pues lo suyo sería leerte un libro a la semana.

Lo normal es que no lo hagamos. Escribimos el artículo de la semana en un rato, lo corregimos en otro rato —entre las clases y las birras o entre que los niños entran al colegio y sales a hacer las tareas del día—. Lo programas y te olvidas, hasta la semana siguiente.

Bueno, desde luego esta es la receta del fracaso.

Si preguntas a cualquiera de los grandes blogueros, te dirán que leen mucho y que escriben mucho. Al menos, 1000 palabras al día.

Sí, es un montón, pero oye… El que algo quiere, algo le cuesta.

8. Pon tu escritorio en una esquina

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Bueno, más que el escritorio, a mí me dan miedo los teléfonos, el correo, el timbre, las visitas inoportunas… Trabajar en un ordenador conectado a Internet es la mejor forma de procastinar que existe.

Algún día —cuando seas mayor y más listo— te darás cuenta de que tu vida se limita a una serie de comunicaciones electrónicas. ¿Twitter te está ayudando? ¿Sirve para algo? ¿Trabaja Twitter para ti o estás trabajando tú para él?

Si te das cuenta de que estás trabajando para las redes, desconecta. Las redes deberían ser un reflejo de tu vida y no al contrario.

9. Todo el arte depende de…

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En el colegio nos meten mucha mierda en la cabeza. De alguna forma, con al educación tradicional, escribir queda relegado a una forma de información y comunicación. Hay un montón de reglas escritas en piedra y nada más. El espacio para la creatividad no va con nuestro modelo educativo, al contrario, cuando alguien se sale un poco de la tangente, se le recrimina.

La escritura sirve para informar, claro, pero también para persuadir o para entretener. Incluso para las tres cosas a la vez, por transferencia.

Entiende que el lenguaje va mucho más allá de lo que aprendiste en el colegio y todo irá bien. Usa las palabras para trasladar al personal tus ideas, tus emociones, haz que se les peguen como un chicle masticado y se engancharán, devorarán todo lo que escribas.

10. Los párrafos son…

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¿Cuándo lees un blog te paras a pensar en cómo están formados sus párrafos?

Seguramente no lo hagas. Yo sí que lo hago, pero es que soy un fetichista de los blogs…

Bueno, si te paras a mirar alguna vez —espero que a partir de ahora lo hagas—, te darás cuenta de que los blogs tienen una estructura diferente a la literatura. Suelen escribir en párrafos cortos de tres o cuatro líneas como mucho. Con muchos párrafos de una sola línea para enfatizar algún punto concreto.

Esto es así porque los párrafos cortos evitan que el texto parezca amenazante. Un texto de párrafos corto se lee rápido, puedes leerlo en diagonal y tu vista no se satura. De esa forma atrapa al lector y lo invita a quedarse y leer.

11. Escribir es…

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Yo siempre te digo que tienes que escribir como hablas. De hecho, a mí me reconocerás por los chascarrillos y el argot que suelo usar. Es mi forma de hablar. Sin embargo, yo pienso mucho lo que escribo. Cada palabra cuenta. No lleno mi texto de frases vacías.

Supongo que la forma correcta de decirlo sería: «Tienes que escribir como hablarías si tuvieras todo el tiempo del mundo para pensarte lo que vas a decir».

12. Escribe a puerta cerrada…

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Si alguna vez te atascas al escribir, prueba a hacer esto:

Escribe como si no te leyera nadie.

Escribe lo que quieras, no pienses. Deja que salga todo, vomita las palabras sobre la página en todo su caos y su gloria.

Stephen King llama a esto escribir a puerta cerrada. Estáis solos tú y tu trabajo, nadie más. Sin reproches, sin miradas furtivas. Solo tu escritura más personal. Ese es el primer nivel de la escritura.

En el segundo nivel abres esa puerta y dejas que el mundo pase y vea. En ese momento, es cuando llegarán las revisiones y los grandes cambios.

13. Enfréntate a las partes feas de la vida

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Seguro que te ha pasado esto. Estás navegando y pinchas en un enlace. Entras en un blog. Pero no es un blog cualquiera, es un blog malísimo, con una apariencia terrible —llena de colorines por todas partes—, sin comentarios, sin carisma, sin nada… Pero ahí está.

Lo más normal cuando te topas con tan patética criatura es salir por patas. Está bien que lo hagas. Sin embargo como escritor y bloguero deberías pararte a ver qué está pasando ahí. ¿Por qué es tan malo ese blog?

  • ¿Los títulos son incomprensibles?
  • ¿Por qué parece tan amateur? ¿Es por la plantilla? ¿Por los colores? ¿Por el cursor en forma de mariposa?
  • ¿Escribe mal? ¿Parece escrito por un analfabeto?

Está claro que para mejorar tienes que estudiar a los mejores, pero estudiar a los peores también te será de gran ayuda. Aprende qué hace que un blog sea malo o no tenga lecturas y cuando veas que algo de eso se te cuela en tu escritura, mátalo antes de que ponga huevos.

En fin, creo que 13 es un número que gustaría al maestro King, así que lo voy a dejar aquí. Podría seguir y seguir, al menos durante otras 13, pero no quiero robarte el placer de leer Mientras Escribo. Este no es un consejo más, no se trata de recomendarte otra lectura vacía. Si de verdad quieres escribir o si te lo has planteado en algún momento, no puedes dejar de leerlo.

Te cambiará la vida.

Escritor y redactor. Me encanta escribir y los blogs. Me gusta compartir lo poco que sé con los demás. Soy geek y orgulloso. Autor de Blackwood: Piel y Huesos. ¿Quieres saber más? Lee lo que escribo, no tardarás en conocerme.