Escribir es mi trabajo

Escribir es mi trabajo

Bueno, supongo que os sorprenderá verme por aquí un jueves por la mañana. Me he decidido a romper mi calendario porque ha sucedido algo que creo que debe ser denunciado. Escribo este artículo porque escribir es mi trabajo y no me gusta que un listillo venga mangoneando. Escribir es mi trabajo y no me gusta que nadie juegue con él.

Hace tiempo, ya tuve que escribir sobre este tema en MoonMagazine. Aquella vez, igual que hoy tuve que hacerlo para defender el trabajo de mis compañeros.

#EscribirEsMiTrabajo

Varios escritores nos hemos unido con este hashtag para denunciar la falta de ética de todos esos blogs que comparten y alientan a compartir páginas desde las que descargar libros piratas.

Entiendo que estamos en un país con una cultura de los gratis muy arraigada. Si tú te pasearas con un carrito lleno de paraguas, en un día soleado y con un letrero que rezara: Paraguas gratis, te encontrarías empujando un carrito vacío en menos de lo que canta un gallo. Porque somos así de básicos. Lo gratis mola y no importa a quién jodamos en el proceso.

Piratear el trabajo de los demás es poco ético, de hecho es tan poco ético que es ilegal. Los libros, igual que la música, tienen derechos de autor. Vulnerar estos derechos supone un delito tipificado en la Ley. Incluso compartir ese trabajo sin el consentimiento expreso del autor, supone una vulneración de esos derechos.

En estos casos yo solo puedo apoyar las palabras de Bob Marley en I Shot The Sheriff: «Kill it befor it grows». Este tipo de comportamientos deben ser cortados de raíz, hay que acabar con la piratería y con todo el que la apoya, directa o indirectamente.

La libertad de cada uno

Hay una cosa que no soporto y es el relativismo. Por desgracia, es la filosofía mayoritaria en estos momentos. Todo parece relativo, todo parece que tenga que ser visto desde el prisma de la experiencia o de la opinión personal. Y no hay nada más erróneo y más perjudicial para la sociedad que eso.

Mediante el relativismo podemos aceptar cualquier cosa como buena. La tortura es horrible… bueeeeeno, es relativo, ¿y si el torturado es un terrorista que ha escondido una bomba?

Piratear está mal, no hay más punto de vista posible. A mí no me sirven las excusas de: «todo el mundo lo hace» o «es lo que quiere mi audiencia». Si tu audiencia quiere leer libros piratas, lo primero que tendrías que hacer es explicarles porqué eso está mal y, en segundo lugar, si no quieres perder a tus lectores, piratea tus libros y deja a los demás en paz.

Por más que pienses que estás haciendo lo correcto, si compartes páginas con libros pirateados, estás contribuyendo al delito que esas webs cometen. Por lo tanto, te conviertes en un criminal, quieras o no. Y no me vale que te envuelvas en la bandera de lo contra-cultural, porque no eres ningún líder revolucionario, no eres el Ché. No estás robando a los ricos para dárselo a los pobres, estás machando el trabajo de la gente de a pie, para cumplir con tus propios intereses egoístas.

Estoy bastante seguro de que a esas personas que hacen este tipo de cosas, no les haría ni la menor gracia que les chafaran su trabajo. Seguro que usarán programas para encontrar duplicados de su material en la web. Seguro que, si lo encuentran, enviarán correos muy duros pidiendo que se elimine esa copia.

Es que estoy seguro, vamos. ¿Por qué te crees que tu trabajo es mejor que el mío?

La cultura colectiva

¿Por qué tienes que joder el trabajo de los demás? Existe suficiente material libre de derechos para no dejar de leer en cien vidas. ¿Qué necesidad tienes de cometer un acto ilegal?

En fin, compartir contenido pirateado no solo es poco ético, también es ilegal. El verdadero problema es que las autoridades pasan de lado ante estos casos y no hacen mucho caso. Siempre nos toca a nosotros cubrirnos las espaldas y luchar contra este tipo de actos tan lamentables.

Respeta el trabajo de los demás, si quieres que respeten tu trabajo.

Escritor y redactor. Me encanta escribir y los blogs. Me gusta compartir lo poco que sé con los demás. Soy geek y orgulloso. Autor de Blackwood: Piel y Huesos. ¿Quieres saber más? Lee lo que escribo, no tardarás en conocerme.