Escribir emociones como Murakami

Escribir emociones como Murakami

La semana pasada te hablé sobre el storytelling, ¿te acuerdas? Te dije que es la forma de seducir a tus lectores con las palabras. Se trata de enganchar y de atraer, algo que nos va de maravilla para vendernos como escritores. En el artículo te hablé sobre el Círculo Dorado y cómo contar tu historia de dentro a fuera. Siguiendo con el storytelling, hoy toca hablar de las emociones.

Y no me refiero a ponerte una canción de Roxette y llorar bajo la lluvia.

Para que el storytelling funcione y enganches a tus lectores, tienes que apelar a los sentimientos. Las historias sentimentales son las que mejor funcionan. Tu lector te recordará si eres capaz de apelar a sus emociones más íntimas. Tu historia tiene que provocar algún tipo se sensación en él, no importa cual. Puedes hacer que se ría, que se enfade, que se enamore o que te odie. Lo importante es que sienta algo.

Básicamente tienes que conseguir tocarle la patata.

Las emociones a los Haruki Murakami

Las emociones y los sentimientos son la piedra angular de cualquier texto. Si no eres capaz de conmover al lector, este no conectará con tu obra y por tanto, no te leerá. El éxito de un texto —a parte de la calidad literaria del mismo— radica en las emociones, en cómo haces sentir al lector.

Escribir emociones como Murakami
Un repaso a la obra de Murakami

Si quieres escribir una novela que haga sentir a los lectores melancolía o tristeza, entonces tienes que leer y aprender de Murakami —sí, el tipo más sieso de la historia de la literatura—. Otra cosa no, pero en cuanto a hacerte sentir, el tío tiene mano.

Murakami desarrolla esas emociones mediante sus personajes, sus ambientes y las tramas. También sabe escoger como nadie el lenguaje, haciendo que cada palabra resuene con la emoción que pretende trasladar a sus lectores.

Por ejemplo, Toru el protagonista de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, pierde su trabajo y a su gato. Desde entonces es un personaje pasivo, completamente desconectado de todo, incluso de su esposa. Solo es capaz de conectar emocionalmente con otras personas que van a la deriva como él, como la estudiante May. El narrador de Sputnik, mi amor, es un joven enamorado de una mujer que no le corresponde.

Si te fijas en su patrón, Murakami mediante sus personajes, ha sentir al lector profundamente solo y, en algunos casos, incluso deprimido. Ese es su súperpoder.

Las emociones en el argumento

Las tramas y los argumentos de Murakami también nos van trasladando ciertas emociones —normalmente las mismas que sus personajes; tristeza, soledad, abandono…—. Murakami, además, es un maestro del realismo mágico, sus historias siempre cuentan acontecimientos extraños y aparentemente sin conexión, en Kafka en la orilla, por ejemplo nos habla de un señor que puede hablar con los gatos.

Escribir emociones como Murakami
Un paseo por el interior de la mente de Murakami

Esa magia, ese sentido onírico de su obra, transmite sensaciones y emociones al lector.

Para que nuestro storytelling atrape al lector hemos de ser capaces de transmitir a nivel emocional. Tienes que llegar hasta él, causarle algún tipo de sensación. Tampoco deberías pasarte, no puedes sobre-escribir o resultar empalagoso. Tienes que encontrar el término medio y de ahí tirar del lector hasta que lo hayas metido de lleno en la historia.

Murakami logra que cada pieza de la narración trabaje en un solo sentido: hacer que el lector sienta lo que sienten sus personajes. Él traslada las emociones hasta el lector de forma natural.

Incluso sus finales, que son ambiguos y abiertos, nos dejan en un estado de desasosiego, de perdida… Exactamente el mismo en el que quedan sus personajes.

El lenguaje de las emociones

Murakami —aunque es complicado de explicar a causa de las traducciones— se supone que utiliza un lenguaje fluido. No se parece en nada al lenguaje que suelen usar los novelistas japoneses. Usa un lenguaje casual que ayuda a conectar con el lector. Este tipo de lenguaje, casual y fluido, nos ayuda a conectar con las emociones de sus protagonistas.

Si quieres que tu storytelling sea efectivo no puedes usar grandes palabros. No te deberías perder en el diccionario. Si tu lector, al que ya casi has enganchado y que está a punto de comprar tu libro, tiene que abandonar la pantalla de compra para buscar en el diccionario qué cojones significa una palabreja, lo habrás perdido para siempre.

Usa siempre un lenguaje fluido, sencillo y sin demasiadas florituras. Cuidado con los adjetivos: uno está bien, dos pueden pasar, pero tres son demasiados. Siempre.

Juega con los verbos, ahí es donde reside tu poder como narrador. El verbo reclama la atención, te obliga a hacer algo. No tengas miedo de usar verbos de acción, arrastra a tu lector, cógelo de las orejas y llévalo por todo el texto hasta el último párrafo. Cuando llegues ahí, ponle un buen Call To Action. Pincha aquí, suscríbete…

Cómo escribir emociones

Seguro que todo el rollo de Murakami está muy bien, pero te estás preguntando cómo demonios trabaja uno con las emociones. Bueno, a ver, seguro que has leído algún relato de terror en tu vida, seguro que te ha hecho sentir algo —Poe, por ejemplo, es un maestro de las emociones—.

La emoción suele pasar desapercibida en las clases de escritura. Sí, nos centramos mucho en temas como la estructura y el lenguaje, pero pasamos por alto algo tan importante como esto. Solo mediante las emociones podrás conectar con tu lector. Hoy no me cansaré de repetirlo, lo siento.

Arranca respuestas emocionales a tus lectores, aunque sea a golpes

Lo suyo sería conseguir que tu lector entre en el mismo estado emocional que tratas de trasladar en tu texto. Si es una historia triste, tus lectores deberían sentirse así; si fuera una historia de terror, deberían asustarse y si eres Terry Pratchet, deberían partirse de risa.

Tienes que ser conscientes de que la misma secuencia de acontecimientos puede tener efectos diferentes en tu lector, según tus intenciones. Un personaje que cae rodando por las escaleras puede ser trágico, dramático o cómico.

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El editor de Murakami trabajando en su próxima obra

Lo primero que tienes que hacer es saber qué quieres trasladar al lector. Qué quieres que sienta cuando te lee. No es lo mismo vender romance paranormal que una novela de terror. Un vampiro en una novela de terror tiene que dar miedo o parecer poderoso, en una romántica te basta con que tenga tableta y pelazo.

Mientras escribes piensa en la emoción que pretendes trasladar al lector y en cómo puedes jugar con ella, aumentando o rebajando la tensión. Los contrastes son una de las mejores formas de enganchar a tu lector, pasar de la luz a las sombras puede atrapar al lector y mantenerlo atento a ver qué será lo siguiente.

Los elementos de tu narración

Cómo has podido ver crear emociones no es tan sencillo como parece. De entrada ten en cuenta que no se trata de ser lacrimógeno, esto no va de perritos huérfanos. Es necesario que todas las piezas de tu historia trabajen juntas para crear esas emociones que, al final, atraparán y atraerán la atención de tu lector.

Cada parte de tu narración interactuará con las demás, creando el ambiente adecuado para que las emociones lleguen a tu lector. No puedes prescindir de ninguna de esas partes y ninguna trabajará en solitario. Tienes que olvidarte de los solos, necesitas un coro.

Escritor y redactor. Me encanta escribir y los blogs. Me gusta compartir lo poco que sé con los demás. Soy geek y orgulloso. Autor de Blackwood: Piel y Huesos. ¿Quieres saber más? Lee lo que escribo, no tardarás en conocerme.