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Email marketing, marketing de contenidos, SEO, SEM, Copywriting... El marrketing digital parecía el futuro, una verdadera revolución... Sin embargo, parece que ya no funciona tan bien y sus números van cayendo poco a poco.

El fin del marketing digital

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Al escribir el título de este artículo no he podido dejar de pensar en REM, es lo que tiene, soy un adolescente de los 90 y me encanta todo lo que salió de Seattle entre 1990 y 1997. Esos sí que fueron bueno tiempos para la MTV. Hoy vuelvo al blog, tras un largo parón, con un artículo en el que me planteo algunas dudas existenciales sobre el marketing digital y qué estamos haciendo con él.

Bueno, si acabas de llegar aquí y no me conoces, trabajo como copywriter y responsable de marketing en una empresa. El marketing es mi vida y estoy condenado a entenderme con él. Sin embargo, tengo varias cosas que decir en su contra.

En mi otra faceta, la de escritor, también convivo a diario con el marketing. Llegados a este punto, tengo que hacer una confesión: ¿sabéis por qué he parado estas semanas de escribir y publicar en redes sociales? Porque tuve una crisis de fe. De repente, me vi a mí mismo como un mercader en el templo, estaba comerciando con la fe… Me sentí como un vendedor de pócimas milagreras y yo, en el fondo, solo quiero ser escritor.

He estado pensando un poco sobre todo esto y he llegado a la conclusión de que, al final, lo que hago ayuda a las personas —esto se lo debo a los comentarios que han ido llegando y a los mensajes que he recibido, gracias y perdón por no haber contestado—. Me he dado cuenta de que, al final, lo que hago es poner mi experiencia a vuestro servicio. Hay vendedores de humo, hay gente que escribe sobre SEO y marketing sin tener ni idea de lo que hacen y sin saber de lo que hablan, pero por suerte yo no soy de esos.

Me sigue escociendo un poco, pero puedo seguir adelante… ya sabéis, curasana.

El marketing de marquesina

Una de las preguntas que me hago cada vez que leo un manual de marketing —últimamente estoy leyendo El Libro Rojo de la Publicidad— es, ¿qué pasa con el marketing tradicional? ¿Qué pasa con los Donald Draper y los Roger Sterling del mundo?

La respuesta en realidad es bastante sencilla: el marketing tradicional ha muerto. ¿Y sabéis por qué ha muerto? Porque cada uno de vosotros, pequeños seres egocéntricos, no miráis más allá de vuestro ombligo. Y con ombligo, me refiero a vuestro teléfono móvil —el que me pise esta metáfora digital, se come una demanda por derechos de autor, avisados estáis—.

¿Os habéis parado a pensar en vuestros hábitos? Piensa un poco y verás… ¿Qué haces cuando esperas al autobús? Incluso si eres de los pocos valientes que leen, seguramente tendrás la vista puesta en alún tipo de dispositivo digital; puede que sea tu tablet, un kindle o el móvil… ¿Y cuando estás viendo la televisión y hacen anuncios? Seguramente sacas tu móvil y revisas el muro de Facebook o te pasas por Twitter.

Y, lo más divertido de todo, ¿cuándo fue la última vez que te ensuciaste los dedos con un periódico? Seguramente, ni te acuerdas. Con un poco de suerte, pillas te el Marca en el bar.

Hoy en día, todas las plataformas de marketing tradicional están muertas o en proceso de defunción. Nuestra vida se reduce a lo que quepa en la palma de nuestra mano. Más allá, es territorio comanche.

Entre todos lo mataron y él solo se murió

Vale. Sabemos que el marketing tradicional está muerto… Entonces, ¿qué pasa con el marketing digital? Pues que tampoco anda muy bien de salud que digamos.

Quieres saber de quién es la culpa, pues es nuestra. Ni más ni menos. De la misma forma que el marketing tradicional ha muerto por culpa de los anunciantes, los especialistas en marketing estamos destruyendo el marketing digital.

En menos de dos años, las tasas de apertura de los correos electrónicos han caído en picado. Y no es solo porque Gmail haya creado esa terrorífica pestaña de «Promociones» que es como el Gulag del email marketing… Es que, simplemente, hemos abusado de esta herramienta.

Piensa un poco. Te suscribes a una lista de correo porque te regalan un curso vía email. Parece interesante y, de repente, te encuentras metido en una cadena de 30 correos —uno al día, casi nada—. El supuesto curso en realidad no es más que un artículo de blog, troceado y aliñado con un CTA más o menos atractivo.

No me lo invento yo, es así. En general, se ha pasado de una tasa media de apertura del 40 o 50% a una de 0,01%… Si eso no es la hostia, ya me dirás.

Es triste y deprimente, pero la culpa es nuestra y solo nuestra. ¿De verdad necesitas montar un autorresponder de 8 correos? Ni siquiera necesitas 5. Con 3 tienes más que suficiente:

  • Muestras tu producto
  • Muestras los pros y los contras
  • Respondes las grandes preguntas y rompes la barrera de la negatividad.

¡Violá! Si alguna vez os dan una fórmula mágica, que sea esta.

Redes sociales, gente antisocial y la psicología clínica

Las redes sociales son lo peor que le puede pasar a un escritor. Porque el escritor, por definición es antisocial. Y no es que sea antipático, es que necesita soledad… El escritor necesita intimidad, tampoco es que tengas que vivir en una burbuja, pero todo ese ruido, todos esos escritores que comparten solo bueno en sus cuentas, no te hacen ningún bien.

En primer lugar, tienes que aprender a leer entre líneas y desarrollar un filtro. Te lo acabo de decir: solo comparten lo bueno. Y es así, nunca comparten la parte mala, ni los rechazos, ni los relatos que no han sido seleccionados, ni los malos días en los que solo han escrito mierda… Tampoco comparten los 363 días que no son número 1 en Amazon —ni 2, ni 3, ni 34…—. No te dejes engañar, la mayoría de esos posts solo son pintura de colores tapando un montón de óxido y de tristeza.

Si entiendes esta especie de «psicología del cretino» serás capaz de hacer tu trabajo y seguir adeltante. Si toda esa mierda te afecta, cosa que es normal, entonces tendrás problemas; te bloquearás, te quemarás y al final, correrás el riesgo de mandarlo todo a la mierda. Cuando eso suceda, apaga las redes, apaga el blog y enciérrate en tu capullo un par de semanas o un mes. Respira, sal ahí, disfruta de lo que tienes a tu lado y pasa de toda esa mierda.

Que no se te olvide: no conoces a toda esa gente, no son tus amigos y, si pudieran, te pisarían el cuello por publicar un relato en la revista más apestosa de la estantería más apestosa de la librería más apestosa.

Así son las redes sociales

No voy a entrar a explicar en profundidad cómo funcionan, ya publiqué en su día una guía completa sobre redes sociales. Léela y haz un favor al marketing digital, no la cagues con tus redes sociales, no agobies al personal.

Si publicas los mismo en dos redes sociales al mismo tiempo, estás perdiendo la partida. Si el contenido es el rey, el contexto es dios. Y en las redes sociales el contexto es lo más importante que existe. Duplicar un mensaje en dos redes sociales es perder tiempo, energía y creatividad. Varios mensajes irán a parar a la basura directamente. Ni te molestes.

No puedes cruzar las redes —con la alegre excepción de Facebook e Instagram, que premian ese cruce de publicaciones—.

Tampoco deberías dedicarte a vender como un loco, aunque eso ya lo sabes. Las redes sociales tratan de crear una conversación… Sé que esto será impopular entre cierto sector de blogueros, pero hazme caso: no necesitas tener un objetivo comercial para cada cosa que haces. A veces, simplemente, tienes que salir ahí fuera y hablar… Como hablan las personas.

Las nuevas reglas del juego del marketing

Lo primero que tenemos que saber, es que todo ha cambiado. Hoy en día, con Internet, las redes sociales y todas sus herramientas, ya no vale apostarlo todo a un solo anuncio de 3 minutos o a una página central a todo color.

El marketing digital nos permite anunciarnos dónde y cuándo nos da la gana. No necesitamos grandes presupuestos, no necesitamos agencias especializadas en publicidad, ni creativos. Podemos hacerlo todo nosotros mismos, desde casa o desde el teléfono.

El problema es que también estamos abusando de eso. Hemos estado abusando de Facebook durante mucho tiempo, se han dado cuenta y ya comienzan a cortarnos las alas. Adwords está moribundo, ¿cuánto hace que no pinchas en un display? ¿Cuánto hace que no pinchas en un banner? El año pasado fue el de la publicidad en las redes sociales, ahora mismo Facebook Ads, aunque está bien, empieza a perder fuelle… Porque Facebook también está perdiendo fuelle.

Otra vez regresamos a lo mismo. Nos hemos cargado otra herramienta de publicidad abusando de ella. Yo recuerdo cuando había banners por todas partes, incluso recuerdo páginas que eran solo banners, en las que solo había dos líneas de texto… Abusamos de este tipo de publicidad y, al final, la rueda del destino nos pasó por encima. Hoy en día, gastar dinero en un banner de publicidad es como tirarlo por el váter.

Be human, make it human

Muchas veces, cuando veo anuncios en televisión, me pregunto si los publicistas piensan que somos idiotas. Algunas veces pienso que iban fumados o que estaban demasiado borrachos. Pero, casi siempre, tengo la impresión de que escriben los anuncios para una máquina.

Con el marketing digital es aún peor.

Veo los banners en Facebook, la publicidad en Instagram… Y me doy cuenta de que esos textos están creados sintéticamente, pensados para el SEO o para el marketing de contenidos o para el copywriting emocional… Eso no engancha. Es pura mierda, humo y espejos.

Tenemos suficiente capacidad creativa a nuestro alcance para ser divertidos, aportar valor a nuestros lectores y no ser un anuncio andante… Sin embargo, siempre dejamos de lado el factor humano. Claro… es que tenemos que tener en cuenta demasiados factores. El humano siempre queda relegado al último puesto.

El SEO está muy bien para posicionar una página, pero sin el factor humano —sin los textos, sin los artículos personales que dejan ver a la persona detrás de la página—, no hay nada, solo un anuncio. Nadie se relaciona con la marquesina de un autobús, porque sabes que es solo la foto de algún modelo. A mí que escribas sobre SEO cuando no eres capaz de reconocer una palabra clave, ni aunque te pise el escroto me dice muy poco de ti. Me dice que eres uno más, otro que se apunta al carro del marketing de contenidos y que tiene que rellenar espacio, regurgitando lo que han escrito otros, sin aportar absolutamente nada a la conversación.

No seas la foto de un maniquí.

¿Quieres vender más libros? ¿Quieres tener más suscriptores, más lectores? Sé humano. Cuando dejas un camión lleno de valor en sus puertas, sin pedirles nada a cambio, se sentirán agradecidos o culpables y sentirán la necesidad de comprarte. Y eso está bien, porque primero has creado una reacción, una emoción, una relación.

Provoca una reacción en tus lectores y crearás una relación con ellos. Y créeme, es lo mejor que te puede pasar.

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21 Comentarios. Dejar nuevo

Por fin un post que te hace reflexionar sobre todo este embrollo del marketing digital. Estoy muy de acuerdo con todo lo que comentas, estoy harta de pensar como un vendedor de tres al cuarto, de estar desesperada por que alguien me compre (en un futuro) mi libro. Solo quiero ser yo y a quién le interese, bien; y a quién no, pues bien también. Gracias por escribir algo que invite a la reflexión, hoy en día es difícil encontrar algo así en la red. ¡Besos!

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    Hola, Maira
    ¡Gracias por tus palabras! Supongo que es difícil salirse del guión de venta, por eso hay pocos artículos de este estilo por ahí. Entiendo también que no es lo habitual, pues es como tirarse piedras al tejado de uno. Pero bueno, yo es que soy muy kamikaze para estas cosas y me gusta el cuerpo a cuerpo. Me alegro de que te haya hecho reflexionar, creo que tomamos por supuesto lo que se dice en todos los blogs y nunca nos paramos a pensar en lo que queremos como escritores, en lo que necesitamos y en lo que quiere el lector.
    Gracias de nuevo por tus palabras y un abrazo!

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Me ha encantado el artículo. Justo tengo en borradores para publicar en mi blog uno donde expongo por qué a veces me parece estar rodeada de robots por las redes sociales. De hecho, si uno presta atención, puede observar que los escritores que consiguen más viralidad e impresiones son aquellos que, además de un contenido interesante, tienen un gran factor humano y hablan de muchas cosas que nombras por aquí: fracasos, frustraciones, problemas… Y en definitiva, se muestran más humanos.

Yo, que estoy haciendo un máster en Marketing Digital, te puedo asegurar que un tema que está presente en cada asignatura es el cambio en todos los aspectos del marketing y precisamente por lo que tú comentas: se ha abusado mucho.

Para los escritores la clave, supongo, está en lo que dices, es necesario ganarse ese vínculo emocional con la audiencia y no creo que sea posible de otra forma diferente a la de mostrar que detrás de todo el tinglado de redes, email y blog hay una persona.

Qué bueno que estés de vuelta, se echaban de menos tus posts sinceros.

Saludos, Jaume.

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    Hola, Jen
    ¡Muchas gracias! He tenido sentimientos encontrados, por una parte me gusta mucho escribir y tenía muchas ganas de regresar… Pero por otra parte estaba cansado de escribir siempre sobre las mismas cosas y me cansaba hablar y hablar de marketing y redes sociales para escritores con la típica fórmula de guía. Supongo que con el tiempo acabaré regresando a eso, porque hay gente que me lo pide, pero de momento, me ha venido bien soltar un poco de lastre con este artículo.
    La reflexión del abuso se la escuché por primera vez a Vaynerchuck que es un tío bastante divertido y con mucho criterio. Al leerlo me paré a pensar y me di cuenta de que tenía muchísima razón, nosotros mismos somos nuestros peores enemigos. Hemos paquetizado el esquema: escritor-blog-twitter y ahora mismo hay unos 80 clones haciendo exactamente lo mismo… y eso es abusar, no tiene otro nombre.
    En fin, me alegro mucho de que te haya llegado esta reflexión, sé que a muchos no le sentará tan bien… Pero oye, no siempre llueve a gusto de todos… así que, habrá que aguantar el chaparrón cuando llegue. Un abrazo y a seguir dándole a la tecla 😉

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Ernesto Cisneros-Rivera
10/04/2018 2:35 pm

Muy buena reflexión, Jaume. Espero que tus aguas hayan vuelto a la calma, dejando atrás la turbulencia. Sin embargo, esa mar revuelta siempre resulta para bien.

Te mando un abrazote desde este lado del Atlántico.

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    Hola, Ernesto

    Bueno, yo vivo siempre en “troubled waters” y no tengo “bridge”, pero me las apaño bien. De vez en cuando zozobro un poco, pero me doy maña braceando 😉
    Un abrazo

    Responder

“A mí que escribas sobre SEO cuando no eres capaz de reconocer una palabra clave, ni aunque te pise el escroto me dice muy poco de ti”.

Grandioso.

Me has alegrado el día con lo de las tasas de apertura. Y yo que pensaba que las mías eran bajas.

Se te echaba de menos chacho.

¡Saludos!

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    Bueno, supongo que es poco consuelo. Pero es lo que hay. El abuso, al final se acaba pagando.
    Gracias por estar siempre ahí, chavalín, ya estamos aquí de nuevo. Así que… A seguir.

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Benjamín Conde
11/04/2018 12:29 am

Justamente un amigo me preguntaba como hace 2 años que qué pensaba del marketing digital porque veía que todos hacían lo mismo (blog, lista de correo, SEO…). Es inevitable que haya cansancio en algún punto, si todos, en efecto, hacen lo mismo.

Pero concuerdo. Mis blogs favoritos, los que de verdad amo (como el tuyo, el de Gabriella Campbell o el de Tinta Chida, en el caso de blogs de escritores), los amo porque me parece que cuando los leo, hablo con las personas que los escriben, porque parece que en verdad uno puede intuír su personalidad al leer.
Es una crisis muy entendible y en cierto punto yo también me he cuestionado si la cosa va por buen camino. Espero te encuentres bien.

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    En el último año, cuando pienso en el marketing digital y sobre todo, el de escritores, me acuerdo de la película The Wall de Pink Floyd. Me parece que hemos traicionado el valor de lo artesano por lo industrial. De repente, en un año y poco, han aparecido 8000 blogs de escritores, con la misma estrategia, escribiendo sobre lo mismo y compartiendo las mismas cosas en las redes sociales… Lo único que puedo pensar cuando veo estas cosas es: We don’t need no education.
    El blog de escritor debería representar al escritor. Ahora mismo, todo lo que veo son blogs iguales, diciendo las mismas cosas y detrás, veo la voz de una persona, pero no la de ese escritor; detrás estoy viendo a la persona que les enseñó y eso, a mi entender es un grandísimo error.
    Gracias por tus palabras, Benjamín y para mí significa mucho ser uno de los blogs que sueles leer. 🙂

    Responder

¡Ole!
Yo ya te quería de antes, pero ahora te quiero más. 🙂

Es cierto que se te echaba de menos; yo te echaba de menos, desde luego, y más gente igual, que te lo han dicho ya en los comentarios.
Si vas a volver a esto, que sea porque quieras, no porque te lo pida la gente como has dicho en un comentario. Al carajo la gente. Yo prefiero un millón de veces leer algo tuyo como esta entrada, que la escribes porque quieres y te sale del alma, a una entrada sobre las cinco claves de los selfies del escritor en Instagram escrita con el alma encogida. Has contado varias veces que has ido cambiando en tu blog sobre las cosas de las que escribías. Cambia todo lo que quieras y más, habrá gente que se quede en el camino y gente que te sigamos leyendo (salvo que hables del cultivo del espárrago, por ejemplo) Piensa en Madonna 🙂 :haz lo que te salga del alma (sustituye alma por genitales, también es válido), trabaja sin agenda (que no sin rutina y todo eso) y p’alante.
También creo que viendo tu pasión por el marketing dudo que dejes de escribir sobre él, y si encima escribes cosas como esta entrada, entonces es un lujo para nosotros que sigas escribiendo sobre marketing.
Yo quiero más cosas así, como esta entrada. Quien sabe, lo mismo tienes que abrir otro blog 🙂 y separar, yo qué sé.
Pero vaya, que no dejes de escribir. O hazte youtuber. O haz giras por los pueblos 🙂
Un abrazo!

Responder

    Pues lo de las giras por los pueblos me molaría bastante, no te creas. En plan Lina Morgan. Yo creo que triunfaría, con cosas como estas que escribo, seguro que me puedo hacer un “chow” de monólogos en plan “Viejóvenes” y me hago el Ernesto Sevilla del marketing digital. Como salida, no lo veo nada mal.
    Pues mira, eso de reinventarse como Madonna también me mola. Por cierto, mi canción favorita de Madonna es una que no tiene nada que ver con ella, Frozen… que sale morena y con un estilo completamente diferente, siempre me ha encantado.
    No dejaré de escribir, ni dejaré el blog porque en el fondo me encanta. Puede que escriba sobre marketing, puede que coja toda la estrategia de contenidos que tenía hecha y que la mande a tomar por culo y que escriba durante una temporada lo que me sale del ojete. No lo sé, creo que voy a dejar de ser escritor y me voy a dedicar a ser “Anartista”, me cagaré en todas las reglas, ocuparé blogs ajenos y proclamaré que no existen las reglas… Me parece que es el perfil que más me pega, porque cada vez que me tiro un año “siguiendo las reglas” acabo hasta los cojones de todo.
    En fin, gracias por todo, Oscar, te debo una respuesta 😛

    Responder
Crisanto Torrado Navarro
11/04/2018 1:15 pm

Muy buen artículo Jaume. Me parece interesante y me abre los ojos sobre ciertos aspectos. Sobre todo hay uno que me llama mucho la atención. Nunca he sido una persona popular o carismática, he sido mas bien alguien aislado, mejor dicho, las personas no vienen a sentarse conmigo por que disfruten de mi compañía. Eso no me trasnocha, ya he aceptado que soy así y vivo feliz con las pocas personas que me soportan/brindan su amistad. Pero el problema es que ahora hace dos años que estoy escribiendo y me parecería lindo que alguien leyera mi obra. Es aquí cuando caigo en cuenta que si en mi vida privada no puedo atraer a nadie hacia a mí ¿como lo voy a lograr en las redes sociales? Y hasta donde tengo entendido si no tienes una buena cantidad de seguidores en redes sociales no lograrás vender ni un libro o que alguien te lea ni por equivocación. Gracias por tu aporte.

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    Las ventas de un libro o sus lecturas, no son proporcionales a la cantidad de seguidores que tengas. Pueden serlo en caso de “influencers”, pero no lo será en nuestro caso (me refiero a los escritores noveles). No se trata tampoco de ser carismático, se trata de conocer a tus lectores. Si entiendes qué es lo que les gusta y logras “hablar” su idioma, aportando contenidos que consideren valiosos y que les aporten algo, irán llegando. Poco a poco se compartirán tus contenidos y estarán esperando a que escribas algo para leerlo. Sucede así, no es un éxito repentino de tener 500 seguidores en un día, es algo que irá sucediendo lentamente y que, si no eres capaz de entender (si jamás llegas a conectar con tus lectores), puede que tampoco llegue nunca.
    Es solo trabajo, es un método que se puede aprender, no se trata de ser simpático ni de caer simpático, se trata de ser empático y eso seguro que lo eres 😉

    Responder

Hola, Jaume! Excelente artículo, como siempre. Das en el clavo ;).

Yo también he estado dándole vueltas a esto de las redes. Pienso también que hemos abusado de ellas, pero no solo porque roboticemos el mensaje, sino porque se nos impone unos ritmos de creación de contenido para seguir siendo relevantes que hace que lo que publiquemos sea cada vez más genérico y anodino.

Si escribes un mínimo de 5 tuits al día, para que cada uno de esos tuits sea interesante, humano, viral, etc., tendrías que dedicar a cada uno al menos 10 minutos de tu tiempo. No es solo dar con la expresión correcta, es encontrar algo interesante que compartir.

Me preocupa aún más que estemos focalizando nuestra atención en compartir y compartir con nuestros seguidores, en vez de simplemente vivir nuestra vida. Mirar el mundo a través del prisma de lo que puedes utilizar en redes es agotador.

Todo sería mucho más fácil y bonito si cada cual compartiera a su ritmo, contenido verdaderamente relevante, no mensajes precocinados para mantenernos en el punto de mira. Pero me temo que hacer eso es condenarse a ser invisible, porque mientras los demás sigan publicando a un ritmo tan veloz nuestro único mensaje, por relevante que sea, se perderá en el pozo sin fondo del feed de noticias.

Ya sin entrar a hablar de lo poco sociales que son las redes sociales. Este tema da para otro post entero.

Un abrazo,

Marta

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    Hola, Marta

    ¡Qué razón tienes! Yo trabajo como Community y responsable de marketing en una empresa, gestiono 7 cuentas diferentes (con 3 redes sociales cada una). Estoy harto de leer y de escuchar a “gurús” del marketing que con dedicarle una o dos horas a la semana a tus redes sociales, vas bien… Eso es una aberración. Como CM te puedo decir que tienes que dedicar, al menos, el doble de horas al DÍA si quieres que funcionen. ¿Qué pasa? Que esa hora a la semana solo sirve para programar contenido a piñón (que hay gente que se limita a subir un CSV a Hootsuite, lo que ya es el colmo de lo lamentable)… Y eso no es llevar una red social, eso es programar, que es solo una pequeña parte de gestionar redes sociales.
    Claro, como solo dedican una hora, se olvidan de analizar los resultados, se olvidan de planificar y se olvidan de crear contenidos específicos para las redes sociales. Porque no nos equivoquemos, un artículo de blog no es un contenido específico para una red social, es simplemente algo que compartimos y ya está. Para gestionar una red social en condiciones deberíamos crear imágenes, infografías, textos y encuestas específicamente para cada red social… Todo ello, hay que hacerlo con una planificación y un control… Vamos que en una hora no se hace nada.
    Como también has dicho, los ritmos son de locura. Es verdad. Pero tampoco debería importar mucho ese punto, porque correr mucho no significa que se vaya a llegar antes. Mira lo que le pasó a la liebre. Lo importante es hacer las cosas bien, si publicas menos que otros, pero tu contenido es mejor, la gente seguirá yendo a por tus contenidos y el que publica más, como solo publicará contenidos huecos o copiados, acabará perdiendo a gran parte de su público.

    Responder
Mariano Gómez García
11/04/2018 8:51 pm

!Sí señor¡ ¿Quién dijo miedo? Hay que retomar todo lo que vale la pena en la vida, amigo; hay que replantearse las cosas, recoger tus banderas rotas, que diría el amigo Labordeta, y tirar p’alante de nuevo. Tienes mucha razón en lo que dices: tenemos -tenéis, los profesionales- que volver a humanizar el marketing, no hay otro remedio. Si no, todo se irá a la puta mierda en un muy breve periodo de tiempo… incluido el marketing para escritores… 😉

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    Hola, Mariano

    Gracias por tus palabras. Sí, hay que recoger las banderas rotas y reorganizar filas para salir de nuevo al ataque. Creo que es muy acertado tu apunte: tenemos que humanizar el marketing. El problema que veo es que, no hay nadie que apueste por esto. Todo el mundo con el que hablo, todos los “consejos” que leo y los expertos con los que hablo, acaban diciendo lo mismo: programar, 8/2… ¡Y eso ya no funciona!
    Las grandes empresas ya no usan la Ley de Pareto, ya no se publican 8 artículos de terceros por 2 propios. Ahora cuenta el contenido y no importa si es tuyo o de otro. Lo que importa es que ese contenido resulte útil a tus lectores. Pero los que hay que se niegan a entender este punto y seguimos con el marketing automatizado de siempre, lo que me parece un error de cajón.

    Responder

Es cierto que mucha gente satura con publicidad, y eso es porque no se han hecho esta pregunta: “¿Necesito poner publicidad? Es decir, yo podría llenar twitter y mi blog con mi novela, pero ¿necesito hacer eso? La respuesta es NO porque yo no me dedico a vender libros. Es decir, está bien que si escribo un libro pretenda que la gente lo sepa, si no no lo hubiera escrito, pero no debería írseme la vida en ello. Lo que pasa es que la gente, en general, está enganchada a la popularidad y hacen todo lo posible por aumentarla cada día. Ese es un vicio como otro cualquiera.

Me ha gustado mucho este post. Biquiños!

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    Me gusta esa comparación entre la popularidad y el vicio. Creo que está muy bien traído. Aunque creo que el problema del spam en redes tienes más que ver con la ignorancia general que con la popularidad. Se dijo que “se puede vender” en las redes sociales y muchos entendieron que “las redes sociales son para vender”. El otro problema es la comodidad, falta de interés o simple pereza. Es mucho más sencillo hacer un anuncio o dos y programarlos en bucle hasta la náusea.
    El problema real, cuando se promocionan novelas es que nos e crea un plan de acción. Lo más normal es que nos emocionemos en un principio, creando algunos banners bastante majos y que lo dejemos ahí. Por eso, en lugar de hacer promoción del libro, acabamos spameando el mismo anuncio, con el mismo texto una y otra y otra vez.
    Gracias por leer y comentar, como siempre 😉

    Responder

Hola, Jaume.
He pasado varias veces por tu blog y he dejado varios comentarios. No sé si lo recuerdas. Comentarios justamente relacionados con este post, con el cual no podría estar más de acuerdo.

Cuando leía blogs de expertos en markting digital repetir los mismos consejos, me hacía ruido. Todo el mundo dando cátedras o de markting o de cómo escribir. Todo el mundo haciendo lo mismo.
Por lógica eso atraerá LECTORES ESTUDIANTES que necesitan aprender eso para escribir mejor o vender sus libros. No atraerá a LECTORES DE LIBROS, personas que solo quieren disfrutar de una buena historia.

Hagamos un role playing. Ejemplo, eres lector de terror y tienes ganas de divertirte. ¿De qué manera buscarías una recomendación de un buen libro?
a) en Google
b) en Blogs de reseñas
c) en redes sociales dedicadas a hablar de libros.

¿No es verdad?
Creo yo, y me gustaría que me corrijan, que el marketing de contendios funciona para otra actividad que no sea la literatura.

Sé que hay gente que ha montado un negocio de venta de cursos sobre “cómo vender tu libro”, y no es mi intención perjudicarlos.
Solamente quiero compartir mis conclusiones que he sacado luego de 7 años de observación minuciosa.
Un saludo, y espero que sigas con el blog.

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