Puede que en la literatura, se haya puesto de moda el porno para mamas, pero no es de eso de lo que voy a hablar, y aunque el sexo vende (y viendo las ventas de Grey, se puede asegurar), en este artículo no hablaremos sobre eso.

Llamar la atención significa involucrar la mente, enfocarla en algo concreto. Si pretendes escribir, ya sea una novela, un e-book, o un artículo para tu blog, necesitas llamar la atención de tu lector. La triste realidad, es que cada vez resulta más complicado llamar la atención, la sociedad está sufriendo una especie de «pobreza de atención galopante». Existe una «economía de la atención»; nuestra atención es escasa y la repartimos con mucha facilidad, nos rodean demasiados estímulos.

Sabemos más y tenemos más fuentes de información, estamos continuamente bombardeados por estímulos, incluso mientras lees esto, estás luchando contra mil estímulos diferentes que tratan de captar tu atención.

Por eso, en los últimos tiempos los que escribimos para Internet hemos desarrollado una forma distinta de escribir, los artículos que escribimos se pueden leer rápidamente, sin tener que prestar demasiada atención, simplemente, paras, deslizas la mirada y retienes lo importante. Eso se llama contenido escaneable, sin embargo, una novela no debería ser escaneable.

Atrápame a ese lector

¿Nunca te has encontrado hojeando un libro que no consigue engancharte de ninguna manera? Antes teníamos la excusa del dinero: me he gastado tanto en este libro y tengo que leerlo. Sin embargo, con la llegada del eBook esto ya no sirve, mucho menos con la enorme cantidad de eBooks gratis o baratos, el precio se ha convertido en el aliado del lector.

Ahora necesitas atraer la atención de tu público desde el primer párrafo, engancharlos, generar interés rápidamente y mantenerlo hasta el final. En otras palabras: tienes que convencer al lector de que siga leyendo, de que tu libro es una buena inversión de tiempo y dinero.

Por desgracia, no será tarea fácil. Si eres de esos escritores que se van por las ramas, si disfrutas con párrafos largos y frases interminables —como Proust—, no creo que este artículo te sirva para nada, aún así te daré un consejo: cambia el chip, no quedan muchos lectores de ese tipo. No te digo que no te vaya a leer nadie, todavía quedan bastantes lectores que aman las frases largas y complejas.

Consejos para cautivar

La tendencia actual en la literatura deriva hacia fórmulas sencillas y rápidas, hemos de inventar el Big Mac de la literatura.

¿Has pensado alguna vez cómo podrías mejorar la situación de un personaje? Algunos escritores son capaces de arrastrarte al interior de sus novelas gracias a unos personajes redondos, llenos de vida y creíbles, sus historias son trepidantes no te dan tiempo para respirar y te encuentras continuamente aguantando la respiración.

Esos aspecto de la narración convierten el libro en una trampa para el lector.

Hay escritores que son buenos con los personajes, otros con la construcción de las frases, algunos con el ritmo y otros tienen historias maravillosas que contar. Todos esos elementos son importantes a la hora de cautivar a los lectores; una novela no interesa sólo por lo que cuenta, también por cómo lo hace.

Elmore Leonard, decía que hay que eliminar las partes que la gente se suele saltar, o en otras palabras todo lo que tú te saltas cuando lees algo. Esto funciona casi siempre, como lector seguro que tienes preferencias, tus lectores también. Si no te gusta leer pesadas descripciones de paisajes, no obligues a tus lectores a hacerlo, no agobies al lector con una descripción detallada de cada uno de tus personajes, los lectores prefieren imaginarse a los protagonistas.

Kurt Vonnegut decía que hay que escribir tal y cómo se habla, no metas largas frases llenas de palabras que no sueles usar a diario, usa un tono adecuado según tu audiencia. La voz narradora no debe ser encorsetada; estás contando una historia al público, no tratando de demostrarles todo tu vocabulario. Usa un lenguaje común, rápido y fácil de leer.

George Orwell también nos dice que quitemos todas las palabras innecesarias y que usemos siempre la palabra más corta posible. No uses palabras demasiado largas, demasiado complicadas o demasiado extrañas. Usa un vocabulario directo y sencillo.

Al final, todo se resume en la tensión y el ritmo. Olvida los adjetivos, las comparaciones y las metáforas innecesarias. Dale ritmo a lo que escribes, escribe unos diálogos creíbles, unos que se puedan leer en voz alta sin que parezcan literatura. De hecho, deberías leer tus diálogos en voz alta, reescribe hasta que suenen naturales.

Personajes seductores

En primer lugar tienes que conocer al personaje como a ti mismo, debes saber cada detalle de su vida, sólo así, estarás creando un personaje vivo. Esto no significa que le vayas a contar todo a tu lector. Cuenta lo necesario, nada más.

Dale un objetivo complicado y ponlo a rodar, haz que tus lectores se enamoren de él, que lo comprendan, que lo sientan como a un amigo. Si no te preocupas por tus personajes, ¿Por qué deberían de hacerlo tus lectores? Debes conocer a fondo a tu personaje.

No cuentes lo que hace, no malgastes párrafos en descripciones detalladas. Muestra, cómo es sin contar cada una de sus acciones.

Si quieres escribir una novela que enganche, necesitas que tu personaje seduzca al lector. A veces, tan importante como el qué sucede, es a quién le sucede; si tu lector crea un lazo emocional con tu personaje, tu trampa habrá funcionado. Necesitas que tu personaje exprese sus emociones, y para eso vas a tener que mostrar tus emociones más íntimas durante el relato. Deberás implicarte emocionalmente, pero no demasiado: una monólogo interior puede resultar tedioso y los lectores, perderán la atención. Encuentra el equilibrio.

Estos son mis consejos, seguramente tú tendrás otros tantos para mí y yo estaría encantado de recibirlos; si tienes dudas o consejos, deja un comentario en el blog, seguro que entre todos te ayudaremos.